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No he podido evitar comentar el siguiente titular que he leído en EL PAÍS hace escasos segundos. Os pido especial atención en el lid o entradilla:

‘Recetas falsas, urgencias fingidas o Internet proveen las sustancias’, escribe Mónica L. Ferrado en su entradilla. En fin, si las recetas son FALSAS y las urgencias son FINGIDAS ¿por qué Internet nos es nada? ¿cómo es eso de que ‘Internet provee las sustancias’? ¿acaso Internet saca una mano por la pantalla y ofrece unas pastillitas de colores?. Esta ligereza en la fiscalización generalizada del mundo online es el principal problema de la red.

Estimada Mónica, si las recetas son FALSAS y las urgencias son FINGIDAS, Internet es, cuando menos, MAL UTILIZADO.

En una de mis habituales visitas al blog de Nestoria, bitácora que narra los no pocos logros del agregador Nestoria, que lidera uno de los grandes de Internet de nuestro país, Javier Etxebeste, junto a  otro ex-Yahoo!, Ed Freyfogle, a los que tengo la suerte de conocer y con los que he intercambiado impresiones del mundo del clasificado on-line en más de una ocasión, leo con atención que en su último post hace referencia a un artículo en The Guardian que describe el ya conocido brutal crecimiento de Google en el mercado de la publicidad. Muy interesante centrarse en el siguiente gráfico que podréis ver en la segunda página de navegación del artículo (por cierto, me ha encantado la forma en la que han resuelto los ingleses la transición en la expansión de la noticia):

Además de la increible ascensión del monstruo de Mountain View, a mi me ha parecido muy alentador y una gran noticia para los que vivimos Internet, ver como crece este ‘mercado de la tecla’ y llega a cortar a la ‘intocable caja tonta’, que lleva años dictando su mandato en la publicidad.

La verdad es que se pueden sacar mil conclusiones de esta gráfica, y todas ellas positivas, ya que por la experiencia de años viendo la evolución de la red de redes en el mundo, sabemos que en unos años esta fotografía del mercado publicitario se calcará en España.

 

Retornando al trabajo en mi coche, sumido en la dormidina que te suministra una comida en casa de tus padres como paréntesis a la jornada laboral, escucho en la radio unas impresionantes declaraciones de un tal Roger Deign, concejal del ayuntamiento de Teguise, en Lanzarote, isla que precisamente fue testigo del nacimiento de mi madre más o menos en el mismo año en el que vio la luz el autor de la siguiente esperpéntica frase en relación a su oposición a la construcción de un Centro de Internamiento de Extranjeros en ‘La Villa’ (antigua capital lanzaroteña):

‘Claro, como vamos a permitir que junto al hoyo 14 del campo de golf los turistas puedan ver esta clase de espectáculo’

Para los que amamos la isla de los volcanes, y la mimamos año tras año desde que nuestro único bañador eran los pañales, y, por tanto, nos consideramos parte de ella, nos duele ver como el caracter abierto del conejero (gentilicio popular por el que se conoce al oriundo de Lanzarote) se ve manchado por declaraciones como las de este señor, que espero que tan sólo sean unas ‘desafortunadas’ expresiones, y así le sigamos teniendo como un ‘conejero’ más, como consideramos a todos los visitantes, y no un EXTRANJERO, que parece que es la forma de la que quiere tratar a estos obligados y arriesgados visitantes de nuestras costas, que, desgraciadamente, muchas veces no pueden contemplar el resplandeciente ‘hoyo 14′ y pasan a engrosar el ya saturado fondo de otro necrofílico hoyo.

Tal vez por el puente que acabamos de pasar, me ha venido a la memoria la forma tan acertada que tuvo mi compañero de Canal21.com, Daniel Palacios -el Sr. Palacios para los amigos-, de definir nuestra profesión a finales de la década de los noventa, justo cuando Internet crecía de forma incontrolada y se aproximaba a la tan comentada burbuja tecnológica. Para él éramos ‘obreros del teclado’.

Diez años después, en pleno renacimiento del medio online, y espero que lejos de la burbuja 2.0 (por aquello del abuso por desconocimiento del término ‘Web 2.0′), creo que tan afortunado apodo tiene más vigencia que nunca, y aunque estemos en un mundo con algún que otro falso visionario, y donde no falta el errado elitista, es la mejor forma que debe describir nuestro trabajo por y para Internet. No cabe duda: a mucha honra somos ‘obreros del teclado’, y lo que es mejor, lo seguiremos siendo…

 

Leo con atención que la previsión de crecimiento del PIB para el primer trimestre de 2008 en Estados Unidos ha crecido el triple de lo augurado por los analistas económicos, y de un 0,2% estimado ha pasado a un 0,6% real, similar al del último cuarto de 2007.

Dado el bombardeo contínuo al que nos someten desde todos los ámbitos advirtiéndonos de una recesión, que para algunos ya está aquí (tendrían que ilustrarse del significado real de esta palabra), creo es un buen argumento para iniciar esta sección de ‘OPTIMISMO’, de la que espero sea el primer capítulo de una larga serie de ‘razones para el optimismo’.

Mañana, a buen seguro, esta noticia no tendrá el mismo peso que otros negros titulares, y es que en el modo de ver las cosas y, sobre todo, en la forma de decir la realidad, hay mucha culpa del descenso del consumo, del estacamiento de la inversión y, en definitiva, del miedo al futuro, el peor corsé para el crecimiento económico, social y humano de todos nosotros. 

Por mi parte, seré optimista, en este y en otros muchos campos. Seguiremos informando ;-).

Felipe Sahagún, profesor de Relaciones Internacionales en la facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, y colaborador habitual de El Mundo y TVE en temas de política internacional, y al que tuve la suerte de tener como docente en mi etapa universitaria, comentó en una ocasión, a modo de pregunta, si sabíamos cual era el único país del mundo que no mantenía relaciones diplomáticas con España y, por tanto, el único espacio del planeta tierra al que los españoles no podíamos viajar. Como era de esperar, nadie supo contestar, y desde el mismo momento en que comentó que era Corea del Norte, además de pasar esa clase a formar parte de mi anecdotario, se me despertó el lógico interés de ‘viajar a lo prohíbido’. ´

Ya en el año 87, y gracias a los viajes en los que acompañé a mis padres por el mundo, pude ir a la antigua Checoslovaquia y a la República Democrática Alemana (DDR para los amigos) y hacerme una histórica foto -que ya colgaré- a uno y a otro lado del muro del Berlín. Tal vez eso ha añadido leña a mi interés en estos países, en los que pude comprobar ‘in situ’ los problemas, miedos, adoctrinamientos y en definitiva represiones a los que se veían sometidos los ciudadanos de esto mal llamados ‘países comunistas’.

No creo que vaya en la vida a Corea del Norte, probablemente me daría pena lo mal que viven, lo oprimidos que están y lo engañados que se enfrenta a cada nuevo día, pero eso no quita que mi curiosidad esté ahí y haya leído bastante de este pueblo, que se despierta al son de la canción de su líder y deben llevar un pin en su solapa obligatoriamente, por supuesto, relacionado con el régimen.

Hay videos muy duros, e incluso politizados y manipulados, de este país, perdiendo objetividad, pero prefiero colgar el que podéis ver al final de estas líneas, que además espero que sirva para quitarle solemnidad o crudeza o este post. Muy interesante ver como dirigen un tráfico que no existe. Tal vez es lo único en lo que podríamos copiarles algo positivo.

 

Todos observamos, o más bien nos obligan a observar, que en los últimos tiempos hay un problema grave de crecimiento económico. Entiendo que la problemática es común, y bien merece todas las portadas, editoriales, minutos y espacios en los medios de comunicación. Raro es el día en el que no desayunamos con algún personaje del panorama político haciendo las veces de ’Bruja Avería’ con su Bola de Cristal, planteando un escenario más o menos halagüeño, o a otro político, empresario, organismo o institución desmientiendo todo, y haciendo un enorme análisis que finalmente viene a decir lo contrario. Bien, como ya dije, el agujero lo tenemos todos y más vale que nos preocupemos, y personalmente lo hago. Pero llegado este momento me pregunto: ¿por qué nos preocupamos ahora de este PIB y nunca nos hemos preocupado de otros ‘Productos Interiores’ de nuestro país que irremediablemente hemos perdido?.

Producto e Interior (lo de Bruto lo dejaremos para otros). Dos palabras que pueden definir claramente la riqueza de una tierra, de una región, de un país, de una sociedad, de un colectivo, de una familia y de cualquier grupo social que queramos imaginar. ¿Riqueza?, por descontado que no hablo de riqueza del PIB, es la riqueza de la identidad, de la idiosincrasia, del paisaje, de la historia, del futuro, de las costumbres, de las razas, de los pueblos, de nuestras tradiciones  y de mil cosas más. Lamentablemente hemos perdido todos esos Productos Interiores, sin que en su momento ningún medio gastara litros de tinta, empleara horas de radio o machacase a su público a través de la pequeña pantalla.

Alguno -que si que sabrá recitar de memoria lo que es el CAPEX, EBITDA, FTSE o la CNMV- se preguntará a que Productos Interiores me refiero. Pues bien, como ejemplo, se trataría de la riqueza de ocuparse de los padres y no dejarlos ‘aparcados’ en una residencia sin el más mínimo cuidado, valor perdido desde hace décadas y que prácticamente ha desaparecido, ¿alguno conoce alguna familia en la que viva el abuelito o la abuelita?, eso ya no existe. Igualmente me refiero a la pérdida de riqueza, y por tanto del Producto Interior de una sociedad (en este caso la española), cuando observo que es difícil ver a niños jugar en grupo por las calles, sospecho que todos están simulando ser Fernando Alonso frente a sus consolas horas y horas, y, como ya expliqué en otro post, al cuidado de una extraña, hinchándose a bollería y, en definitiva, alimentando sus caprichos. Estos dos Productos Interiores serían sólo dos muestras de los muchos que hay dentro de la familia, fácil es de imaginar la cantidad de ellos que hemos perdido en los último tiempos en el ámbito vecinal, municipal, regional y nacional.

Hemos dejado que ocupen nuestros pueblos perfectos desconocidos, hemos dejado que se pierdan las costumbres de la regiones más tradicionales, hemos pasado a celebrar Halloween en lugar del ‘Día de Todos lo Santos’ con sus famosos ‘huesos de santo’, nos volvemos locos regalando rosas el ‘Día de San Valentín’, y Papá Nöel (para algunos ‘el gordo de la Coca-Cola) está intentando suplantar a los Reyes Magos, claro que así los niños pueden estar aparcados jugar más tiempo durante los largos días de Navidad y de convivencia.

En fin, más vale que nos preocupemos del PIB (esta vez sí, el Producto Interior Bruto) ya que nos da a todos en el bolsillo. Respecto a los otros Productos Interiores, no preocuparse, ya los perdimos, y como perdamos el tiempo intentando recuperarlos, el PIB nos comerá.

De Garmendia a Garmendia, en primer lugar me gustaría decirte, Cristina, que te felicito y te doy mi enhorabuena por el cargo para el que has sido designada. En segundo lugar, permíteme que te diga, que me alegré, y mucho, la noche del viernes, cuando se filtró que una persona con mi mismo apellido iba a llevar precisamente la cartera que abarca, en parte, el mundo profesional en el que me hallo inmerso, por lo tanto, ya no sólo tenemos el apellido en común, espero que tengamos también metas en común. Esa parte a la que me refiero, y a la que a buen seguro pondrás todo tu empeño -a pesar de no ser tu especialidad- no es otra que INTERNET, ese maravilloso mundo del que todos hablan para no ‘descolgarse’ de lo moderno, de la vida actual y en definitiva del siglo XXI, pero que muy pocos entienden. Ese mundo necesita cuidados, mejoras y apoyos, y ante el que se le presenta una oportunidad de oro en esta nueva etapa de Gobierno. Este Blog, en el que trato de exponer vivencias personales, pretendo que sea lo más lejano que existe a un foro político, ya que he obviado, y obviaré, tratar temas de tan fácil atracción para el lector como es la política. Pero en este caso, tan sólo diré que la oportunidad de la que hablo, es el horizonte que puede tener Internet con un Gobierno abierto, moderno, vanguardista y avanzado como considero que va a ser el tuyo.

Muchos dirigentes, ejecutivos y actores de alto calado en el panorama empresarial y político de España se han esforzado desde los comienzos de la ‘era de Internet’ en España (más o menos 1997) por aparecer como los que apuestan o van a postar por el medio online. Ninguno, ninguno de ellos ha hecho absolutamente nada eficaz por mejorar la distribución, presencia e importancia económica de Internet en España. Han sido los pequeños emprendedores los que han dado una lección maestra a todos los ‘amantes de la foto’ y con ‘tres pesetas’ han conseguido levantar desde nuestro país grandes imperios digitales que lamentablemente luego han sido adquiridos por multinacionales extranjeras.

Cristina, estamos ante un momento crítico y crucial en el afianzamiento del negocio digital. En España, la publicidad en Internet crece a unos ritmos acordes con los del mundo occidental, es decir, exponencialmente. No obstante, hay un problema, la parte más grande de esta tarta de Santiago (por aquello de que es española) se la están llevando grandes empresas americanas, en concreto una que no se le escapa a nadie. Iniciativas como la de Noxtrum, que pretendió hacerse con el control de parte de esos ingresos en el mercado de habla hispana y portuguesa, debieron ser apoyados y mimados por todos y cada uno de nosotros, y no dejar a su suerte miles de proyectos de este tipo que podrían entrar en la dura competencia que nos viene de Mountain View.

Ministra, Cristina, te podría hablar de los clásicos problemas que se ponen encima de la mesa cuando se habla de Internet y del papel que debe jugar el Gobierno: precio de la conexión, educación, inversión en alta velocidad, acceso universal, etc. Pero no, además de todos esos puntos (ya tratados y entiendo que debatidos) por mi parte sugiero que debemos apostar por lo que hemos sido siempre, un país emprendedor, pionero, innovador y creyente en sus posibilidades. Debemos ayudar a esas mentes privilegiadas que habitan dentro de nuestras fronteras, apoyarles, instruirles, hacerles la vida cómoda y salir a competir sin ningún complejo contra aquellos que se han instalado entre nosotros con prepotencia, dominación y superioridad que aún estamos a tiempo de romper.

Por último, decirte que te pongas a salvo de los gurús, animal ibérico común en todos los ámbitos, que, sin tener ni idea de la importancia de la red de redes, se atreven a hablar de este medio dañándolo en muchas ocasiones hasta límites insospechados, e intentes entender el medio de la misma forma que muchos lo hacemos: queriéndolo.

Mucha suerte Cristina. Todo mi apoyo.

 

Hace tan sólo 20 años, yo vivía en un tranquilo pueblo cerquita de Madrid, en el que podías ir en bicileta por el monte, cruzar riachuelos más o menos limpios o jugar al fútbol en campos improvisados junto a encinas que hacían las veces de banquillo. Hoy, ese monte es un conglomerado de ladrillos con cientos de foráneos durmiendo sobre nuestros circuitos de bici-cross, esos riachuelos son tuberías enterradas sobre las que pasan mantas de asfalto colapsadas de coches, y el campo de fútbol improvisado es un centro comercial con salas de cine, restaurantes, bares y un sinfín de tiendas multicolor. Ni que decir tiene que las encinas, en el mejor de los casos, hace tiempo que alimentaron la chimenea de alguno de los nuevos vecinos llegados al olor de la promesa de ‘calidad de vida’.

Hace tan sólo 20 años, en mi pueblo, insisto, muy cerquita de Madrid, un grupo de una docena de chavales formábamos una cuadrilla que amábamos nuestro pueblo, en el habíamos nacido, en cuyos campos habíamos aprendido a montar en bicicleta, en sus cuestas más de uno se dejó los dientes, en sus árboles supimos lo que era una picadura de oruga y en sus alcantarillas, sí en sus alcantarillas -no dejamos ningún lugar por explorar- conocimos que además de gatos había otros animales parecidos pero con cola. Pues bien, hoy, de todos esos chavales, tan sólo uno ha conseguido independizarse y seguir en el mismo pueblo, el resto hemos tenido que irnos lejos, a pueblos alejados en lugares en los que era asumible una vivienda y en la que poder formar una familia sin necesidad esperar a ayudarnos del bastón para educar a nuestros descendientes. Como hijo del pueblo: ¿quién ha consentido que oriundos de esta villa se hayan tenido que ir dejando paso a perfectos extraños que sólo han venido porque tienen más dinero que yo?. Es así como se pierde la identidad, y es una pena, que a día de hoy, gente que no me puede señalar ni uno de los lugares en los que antes había un puente, un arroyo o una casa abandonada sean los que dirigen los destinos municipales (el propio alcalde actual, conoció de la existencia de este municipio en el mismo momento en el que le ‘colocaron’ a dedo en el puesto), y es una pena igualmente, que los que hemos ‘mamado’ de las fuentes centenarias de los parques salvajes del pasado, tengamos que escribir estas líneas desde kilómetros de distancia.

Bien es cierto-¡que casualidad!- que donde vivo ahora, puede parecerse a aquel Pozuelo de Alarcón que nos vio nacer hace ya 34 años, y que a día de hoy, a pesar de la nostalgia, no lo cambio. Y no lo cambio porque la promesa de ‘calidad de vida’, pregonada por constructoras y promotoras, se ha convertido en una masa de gente que se mueve con puntualidad germánica en determinados momentos temporales, provocando interminables atascos sobre mis añorados arroyos entresemana, y aglomeraciones, que bien pueden provocar episodios en antropofobia, sobre el improvisado campo de fútbol del pasado en los fines de semana.

 

Hace unos días leí un artículo en el que se describía la realidad de nuestros problemas a la hora de asimilar el inglés, claro que, después de lo visto esta semana escrito en la puerta de acceso a mi garaje (con ‘jota’ ya que algunos a veces se pasan de anglosajones -será por eso- y lo escriben las dos con ‘ge’), entiendo que la base del problema empieza por el desconocimiento de nuestro propio idioma. En concreto esta es la foto que saqué con mi móvil:

Sin embargo, revisando nuestra rica historia, me he dado cuenta que es un problema que viene de lejos:

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