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Sin llegar a marcar el hito del 28 de octubre de 1956, fecha oficial del inicio de la televisión en España, acabamos de asistir a lo que sin duda está marcando y marcará el futuro de la televisión: su integración en nuestro ordenador, iPad, portátil o como quieras llamarlo, que, en definitiva, no es más que su integración en Internet. El asunto en cuestión es que Veo7, la televisión liderada por Melchor Miralles, acaba de emitir el primer ‘tweet’ en directo que haya emitido nunca un programa de televisión en nuestro país a nivel nacional, y aunque no es nada nuevo en los países anglosajones, sí lo es en el nuestro. Aquí tenéis la foto del momento:

Fuente: Veo7

Un gran paso para la bidireccionalidad y la unificación, en un único aparato, de tele, reproductor de imagen, ordenador, teléfono y, si me apuras, la  Thermomix ;-) .

Volviendo al asunto de ‘somos unos afortunados trabajando en este sector‘, que ya comenté que escribió Joshua Novick a finales de año en su blog, me encuentro con que, en realidad, lo que nos pasa a nosotros, los afortunados, es que pensamos que todo el mundo entiende nuestro lenguaje, y que el españolito medio comprende perfectamente por dónde nos movemos, sin pararnos a pensar en que ocupamos un pequeño vértice de la pirámide poblacional española, y digo vértice, ya que no creo que estemos en la cúspide, ni mucho menos.  Seamos un poco humildes, y entendamos que estamos en cualquier parte, sin estar por encima, ni por debajo. Reconozcamos que somos pocos, muy pocos, y nunca, o casi nunca, nos ponemos en la piel del usuario, del pueblo y, por tanto, del resto de la población, y es aquí cuando nuestra perspectiva altiva no nos deja ver, nos deja ciegos y, muchas veces, menospreciando, perdemos la oportunidad de hacernos entender, y, obviamente, hacemos el ridículo.

Hace un par de semanas, a raíz del post del experimento Twitter con la cuenta de Sus Majestades los Reyes Magos, surgió un comentario de una persona que lee mi blog, y que encima opina, por lo tanto, lejos de tomármelo a mal, no puedo más que agradecerle de veras su intervención, es más, se lo agradezco doblemente al haber provocado un segundo post, éste que escribo, aunque debo reconocer que no comparto el hecho de ampararse en el anonimato de Tuiteo-te-meneo, señal de que sé quién es, y razón de más por la que no entiendo el uso de máscaras. En fin, dejando a un lado estos pormenores, sí que pediría un poquito de reflexión sobre el asunto que nos ponía encima de la mesa. Tuiteo-te-meneo, escribía en su comentario:

Macho, pero qué rollo te has marcado… que sí, que muy buena la autopromo, pero, sinceramente, no estás contando nada que los profesionales del tema no sepamos (sepan) ya… los mismos “trucos” de siempre, pero esta vez diciendo que has inventado la sopa… vaya vaya

Respondiendo el autor de este blog, es decir, el que está ahora mismo sobre el teclado, lo siguiente:

Ja, ja, ja ¿es qué esto iba dirigido a los profesionales del tema?, por cierto ¿qué es un profesional del tema?

Aquí es dónde quiero llegar, preguntándome si todo lo que escribimos debe ir siempre dirigido a nuestro micromundo internetero, púlpito del que nos creemos que gobernamos al resto de los mortales,  creyéndonos incomprendidos, pero extrañamente orgullosos de esa incomprensión, ya que somos conscientes del poder que nos otorgan estos soportes de comunicación.

Una vez más, un poco de humildad y algo menos de lustre de cara a nuestros semejantes de la red, no nos vendría nada mal. El hecho de que no sepamos acercarnos al resto del microcosmos es lo que día a día nos está haciendo perder credibilidad, y lo que es peor, clientes, ya que son muchos los que se han ganado engañando, encalomando productos que ni tan siquiera entendían, y es ahora cuando sufrimos las consecuencias y creemos que seguimos en la etapa de evangelización, cuando ya debería estar más que superada, como en el resto de países de Europa y, no digamos, Norteamérica.

Siguiendo con el comentario, y ya más centrado en mi respuesta, me quedo con la duda de quiénes son ‘los profesionales del tema‘. En mi opinión profesionales hay pocos, encalomadores muchos y soberbios demasiados.

Sin encuadrarme en ningún grupo, lo único que sé es que seguiré luchando por este medio, que requiere de mucha ‘Experiencia y sentimiento‘, pero sobre todo, como en tantas cosas, de HUMILDAD  y de TRABAJO.

Por último, agradecer de nuevo a Tuiteo-te-meneo su intervención. Invitarle a hacerlo de nuevo, y puntualizarle que en ningún caso los términos de soberbia o falta de humildad están dirigidos a él, tan sólo ha sido el detonante para tratar de entender que nos debemos dirigir a todos, y no sólo a nuestro ombligo.

Repasando la historia de los Tres Monos Sabios de Toshogu, que disfrutaban cada uno de ellos de dos virtudes, pero sufrían igualmente una limitación -uno no oía, otro no hablaba y el último no veía- no puedo más que asociar esta leyenda china difundida en Japón hace ya 13 siglos a la realidad de las redes sociales en Internet a día de hoy.

Partiendo de la base de que cada uno con su vida y, por tanto, en las redes sociales, hace lo que buenamente quiere y, en algunos casos, puede, sí me gustaría repasar los perfiles de Kikazaru, Iwazaru y Mizaru -nombre de los tres primates en el mismo orden que en el dibujo- existentes en el mundo 2.0, centrándonos de forma especial en el último.

Kikazaru, el primero de los ’sarus’, no oye. El conjunto de usuarios de Internet que podemos unificar bajo este nombre, es el que se traga de forma directa el fondo de bidireccionalidad que debe presidir, en todos los casos, el mundo de las redes sociales. En este grupo, enmarcaríamos, de forma inmediata, a casi todos los medios de comunicación, que se han lanzado al microblogging y a los espacios sociales populares de una forma desordenada, absurda y a la caza del follower, amigo, fan o seguidor. Salvo honrosas excepciones -que ya mencionamos en el estudio de los Reyes Magos- ningún medio es capaz de responder, sólo de transmitir, y no escuchan, en ningún caso, a sus usuarios, siendo incapaces dar solución o respuesta, demostrando que no han entendido nada de lo que va esto, de la conversación. Aunque los medios, por su repercusión los hemos condenado a ser los protagonistas de este grupo, las instituciones llevan el mismo camino, con excepciones poco comunes, siendo más grave cuando son las empresas o marcas las que se encuadran en este conjunto, que ‘haberlas hailas’, y muchas.

Iwazaru, condenado a estar siempre escoltado por sus compañeros, no habla. No vamos a poner ejemplos, ya que tampoco hemos empezado este ‘post’ para ‘hacer amigos’, pero tan difícil es para el frustrado fan, amigo, follower o seguidor digerir que tu hasta ahora admirado medio, establecimiento, experto, institución o marca no te responde, como comprobar que lo que fue un comienzo más o menos eufórico ha pasado al más absoluto silencio, encontrando, en muchas ocasiones, cuentas, perfiles y espacios sociales que no han sido actualizados desde que al iluminado de turno le dio por ‘probar’, y eso es lo que hicieron, ‘probar’, mostrando una imagen vaga y poco comprometida con lo que en un futuro puede, o no, marcarles la línea diferencial con el resto de su competencia.

Por último, Mizaru, nuestro último simio, es invidente, no ve. ¿A partir de cuándo eres ciego en las redes sociales?. La cuestión puede resultar, a todas luces, subjetiva, aunque no por ello carente de transcendencia, tanta que, precisamente, la ausencia de este sentido en la red te sitúa irremediablemente como el hominoideo que aúna la falta de oído, habla y, por definición, vista, por lo tanto, estamos ante la habitante de la red con mayor carencia de sentido y sensibilidad.

El ámbito de las redes sociales o del microblogging, lo podemos describir como entornos digitales en el que conectas con perfiles personales, profesionales o institucionales para compartir, escuchar, hablar, responder y, por ende, ser participe de lo compartido, escuchado, hablado y respondido, en el ya comentado terreno contractual implícito de la bidireccionalidad, por lo tanto, si, por ejemplo, en Facebook tienes, como en la canción, ‘un millón de amigos’, es evidente que no sólo estás más sólo que el abuelo de Heidi, también que no tenemos muy claro el significado de esta hermosa palabra. Sin embargo, y entendiendo que Facebook ha destripado el concepto de amistad, lo que realmente nos ocupa es a partir de cuantos amigos o ‘following’ empezamos a ser insensibles a lo que nos cuentan, o, dándole la vuelta al dicho popular, hasta que punto ‘el bosque no nos deja ver los árboles’.

Me comentaba Ícaro Moyano, Director de Comunicación de Tuenti -con quién tengo el honor de compartir cartel en unas semanas en el I Congreso Internacional de Turismo Rural de Navarra- que desde el momento en el que sigues a más de 300 perfiles en Twitter eres ciego, es decir, no puedes tener sensibilidad de lo que lees, y, en consecuencia, de lo que escribes, y pasarás por alto gran parte de la información que te suministran, aunque como dirían los gallegos, y sin faltarles razón, depende, interviniendo factores como lo activos que sean tus amigos, marcas, medios e instituciones.

Dicho esto, y dando por hecho que el ciego en la red pasa a ser sordo y mudo, y que la ceguera la produce el exceso de amigos o ‘followings’, lanzo las siguientes preguntas:

¿A partir de cuantos amigos en Facebook ya ni te interesan éstos ni te interesan sus asuntos?

¿A partir de cuantos ‘followings’ o ’seguidos’ en Twitter ves menos que ‘Pepe Leches‘ y desprecias la actividad de tus supuestos admirados?

Antes de leer este post, sería más que interesante entretenerse en la lectura de uno de los artículos que más me ha hecho pensar estas Navidades. Se trata del curativo de humildad que Joshua Novick tituló ‘Somos unos afortunados trabajando en este sector’. También sería importante diferenciar entre conocedor del medio y gurú, recomendando la lectura del post de Alejandro Suárez, ‘Tú gurú, tururú,’ que resume muy bien la diferencia entre Gurú e Influyente, un escalón éste último muy alto dentro de nuestro mundo, y en el que es el propio medio el que te coloca, nunca uno mismo, como se empeñan los que normalmente se engalonan con el ridículo apelativo hindú, de los que ya hablé hace dos años en este mismo espacio.

Sin ánimo de que el encabezamiento de estas letras se asemeje al forofismo de cierto equipo de fútbol o de cierta tendencia política, sí que me gustaría profundizar en lo que entiende la masa crítica cuando se le anuncia a alguien como ‘Experto en Internet’, un título que, como el de periodista, sufre de un intrusismo directamente proporcional a la ignorancia del entorno en el que se presentan estos perfiles.

Experto, según la Real Academia, es ‘Práctico, hábil, experimentado‘, y, sin dudar en que quién haya sido tildado como tal sí que sea hábil -una cualidad subjetiva dónde las haya- me gustaría centrarme en ‘práctico’ y ‘experimentado’. Y dado que ‘práctico’ es ‘Experimentado, versado y diestro en algo‘, no nos queda otra que reconocer que una persona ‘experta’ es aquella que tiene experiencia, y no le daría muchas más vueltas, aunque en Internet claramente hay que sumarle un ingrediente espiritual.

Es evidente -y no digo nada nuevo- que en España el perfil de experto en Internet, o al menos persona de éxito en nuestro entorno, responde a un profesional nacido en las proximidades del año 1970 y que saltaron al mercado laboral como consultores algunos años antes de que la Red pudiera antojarse como medio de subsistencia, es decir, estamos ante licenciados en la primera mitad de la última década del siglo y que su primer trabajo no estuvo relacionado con las tres uves dobles, más bien se relacionó con la asesoría profesionalizada.

Aquellos que por suerte, o desgracia, contamos con apenas cuatro o cinco años menos que los verdaderos artífices del invento en nuestro país, nos encontramos con que nuestro primer empleo ya empezó a exigirnos familiarizarnos con términos tan novedosos por aquella época como HTML, Java Script, FrontPage y, por qué no, banner. No en vano, en el año 1998 tuve la suerte de matricularme en la única academia que por aquel entonces daba cursos de HTML y Java en Madrid, la ya -creo- desaparecida Escuela Croner, en el corazón de Malasaña.

Muchas son las agencias, profesionales y asalariados que están viendo rotar su mundo en torno al eje de Internet, tratando de subirse al carro con más o menos experiencia -más bien menos- y les resulta claramente incómodo desenvolverse en una atmósfera totalmente desconocida para ellos. Me atrevería a decir que lo que realmente les falla es la implicación y el mimetismo con el medio, o, lo que es lo mismo y, una vez más, el sentimiento. La crisis ha llamado a todas las puertas, a unas más que a otras, pero también es cierto que ha actuado de catalizador para ‘forzar’ el verdadero cambio de tendencia de lo ‘tradicional’ a Internet, que llevábamos anunciando desde hace años, creándonos a más de uno frustración, pero parece que esta vez va en serio, y es que no hago más que ver a estas agencias, profesionales y asalariados cambiar neones, eslogans y tendencias hacia términos que no saben ni tan siquiera manejar, como 2.0, buzz, SEO o SEM, tratándolos como si ahora en lugar de vender peras vendieran manzanas, sin más, sin cariño, e incluso renegando de tiempos pasados que, para ellos, siempre fueron mejores -léase lucrativos-.

12 años ya en el sector han hecho que el callo esté más que crecido, pero no sólo de experiencia vive el nativo digital, el verdadero conocedor del medio Internet lo siente, lo vive y le dedica un tiempo que, en ningún caso, viene marcado por una hora de comienzo y un final, y mucho menos por un calendario con números teñidos de rojo.

En resumen, experiencia y alma, eso debe definir al verdadero experto de Internet. Debe respirar y transpirar por todos los poros de su piel este mundo, sin que sepa con claridad diferenciar el ocio del trabajo.

Hacía ya tiempo que tenía ganas de experimentar con la potente herramienta de Marketing que, a día de hoy, representa Twitter en Internet, y de la que me considero un admirador y apasionado, y a la que creo que no se está explotando ni en sus niveles mínimos, no sólo como herramienta de comunicación, también de información y de búsqueda en tiempo real.

Muchos son los clientes que, a través de la empresa que dirijo, Linc Publicidad, están demandando la administración del microblogging y, como es lógico, sentía la necesidad de someter una cuenta a las más duras pruebas, llevándola, si era posible, a los límites de su capacidad, y así, en mi línea de rechazo al teórico de despacho, basar la estrategia en la práctica y en la experimentación.

Primero pensé en generar una marca ficticia, y a partir de ahí documentar su aceptación, seguimiento y penetración en un determinado ámbito, pero finalmente, y a raíz de la felicitación que hicimos para Navidad con los tres Reyes Magos, me decidí a crear una cuenta en la que diera vida a tan ilustres personajes.

Lo primero, y como es lógico, fue comprobar el estado de la competencia, es decir, cuantas cuentas había activas de los monarcas de Oriente, encontrando que todas ellas estaban prácticamente paradas, como @LosReyesMagos, creada en diciembre de 2007, y que en el momento de iniciar este experimento no tenía movimiento alguno, aunque sí más de 500 ‘followers’, lo que demostraba que en su día sí que tuvo su impacto. También existía, y existe, @los3reyesmagos, casualmente creada en el mismo mes y año que la anterior y que representaba un blog de precioso título en el que se invitaba a los usuarios a subir las cartas con los listados de regalos, contando con algo más de 250 seguidores. Finalmente, @ReyesMagos, representando una buena idea que, asombrosamente, fue creada en octubre de 2009, y hablo con asombro por la idea que me dio de la cantidad de subdominios de Twitter que a día de hoy quedan libres y que pueden valer oro en el futuro. Sin embargo, tan buen nombre emitió su primer y único ‘twitt’ el mismo día en el que fue creado, y, pesar de ello, cuenta con unos inexplicables 69 adeptos a su causa.

Una vez comprobado que la competencia era escasa y muy activa, me dispuse a construir mi propia marca de la ilusión en forma de @SSMMReyesMagos, en la que el nombre del titular fuera ‘Los Reyes Magos’, dándonos a conocer cada vez que siguiéramos a un usuario de Twitter. Esto ocurría en la mañana del domingo 20 de diciembre de 2009, hace escasamente tres semanas, siendo muy consciente del poco tiempo que dispongo para mimar una acción de este calado, reservando, con una disciplina germánica, todas las noches hasta la magia del 6 de enero, sumando horas robadas al espacio reservado para las comidas y, por supuesto, y de forma más intensa, a los días festivos. Es decir, se trataba de una acción particular que, en ningún caso debía interferir en mi vida profesional o personal.

Tiene gracia -aunque en su momento me hizo poca- que, exactamente una hora después de lanzar mi glamourosa cuenta, apareciera una iniciativa calcada en forma de @reyesmagos_es, que a buen seguro partía de algunos de mis primeros ’seguidos’, lo que demostraba uno de los grandes principios de Internet: en este medio imitar es muy fácil, y lo que es peor, hay una falta de imaginación catastrófica, con un reflejo claro en nuestras irrisorias cifras de perfiles emprendedores. Sin embargo, traté de andar mi camino y continué con mi estrategia de seguir a cuanta más gente mejor, para así aumentar mi número de seguidores, y una vez captados dejar ‘desfollogüeados’ a aquellos que no accedieron a hacer lo propio, una estrategia habitual en empresas y en algunos particulares, que asemejan sus cuentas al famoso refrán que elude a los hombres, y que, aunque negaré haberlo escrito, dice algo así como ‘prometer, prometerás, hasta haber metido, una vez metido, nada de lo prometido’, y que cada uno lo interprete de forma y manera particular.

El primer día, el mismo día 20 de diciembre, agoté el máximo número de personas que puedes seguir, y que según las normas de Twitter es de 1.000 -sin embargo si te permite dejar de seguir a más de 1.000 en un sólo día, lo que para mi es un spam de igual o peor calado-. Ese día alcancé el cupo de una forma poco ortodoxa, pero no por ello casual, busqué uno de mis seguidores que a su vez tuviera unos 1.000 adeptos, y se los fusilé sin miramientos, a la espera de ver cuantos me correspondía con un follow en las 72 horas siguientes, resultando que tan sólo 58 fueron corteses  e hicieron los propio. Un 5,8%, o lo que es lo mismo, una cifra ridícula, lo que demuestra que la segmentación a la hora de seguir es fundamental, algo que no se me escapaba, pero quería, una vez más, forzar la cuerda para tener una idea aproximada de lo que pudiera pasar. A los tres días, comencé a seguir otros 500 ‘voluntarios forzosos’, aunque esta vez sólo serían usuarios de Twitter que hubieran actualizado su estatus dentro de las tres horas anteriores, con un resultado más gratificador, 93 personas de se unieron a la causa de los viajeros de Oriente, un 18,6%, tres veces más que haciéndolo de forma aleatoria. En mi afán de estirar el chicle hasta que me lo permitieran los responsables del invento en San Francisco, consideré oportuno seguir persiguiendo fans hasta alcanzar el máximo total permitido, 2.000, así que al observar que las mujeres eran principalmente las que se iban subiendo a nuestros camellos, busqué entre las seguidoras de mi cuenta personal listas de mujeres, como ‘ellas’, ‘women’ o ‘girls’, clicando el ‘follow’ de 300 de ellas, siempre y cuando hubieran estado activas, una vez más, en las últimas tres horas, conquistando su ilusión al menos en 72 de ellas, un 24% de efectividad. Aunque esté mal decirlo, pero en este tipo de estudios es necesario, utilicé la guerra sucia en los 100 siguientes, siguiendo a todos los que se habían ido a la competencia y pasaron por su Twitter en las últimas horas, consiguiendo aquí más de un 35% de auténticos desorientados ante tanta magia. Traté de hacer una segmentación geográfica, pero dada la naturaleza de ‘mi producto’ no tenía mucho sentido -aunque sería buena hablar de la diferencia en el uso de Twitter entre España y América, separándonos un abismo considerable-. Finalmente dejé los últimos 100 para corresponder a favores, gente especialmente activa o personas que se volcaron con Gaspar, Melchor y Baltasar, así como a medios de comunicación que queríamos que supieran de nuestra existencia, llegando al día 31 de diciembre con 506 seguidores, de los que, según ‘Friend or Follow’ 296 eran mis amigos, o lo que es lo mismo, me seguían y yo hacía lo propio. 258 eran básicamente siguiendo la estrategia ‘yo te sigo y tú me sigues’ y 38 fueron ‘premiados’ por su participación e implicación con los magos. Entendiendo que aunque trate de sacar las cifras con exactitud, puede haber pequeños errores de apreciación.

Sin embargo, la cifra de seguidores el último día del año de 2009 era superior a 500, lo que significaba que más de 200 personas nos seguían de forma ’sincera’. Os puedo asegurar que todas ellas se sumaban siempre cuando se activaba el fin para el que fue creado el microblogging, LA CONVERSACIÓN, y es que cada noche, cuando iniciaba una historia, una discusión, un intercambio o lo que fuera, automáticamente veía aumentada la lista de seguidores. Lamentablemente, no le podía dedicar más que el tiempo que resumí al principio de este post. El final de año y el día a día es demasiado intenso y no permite ni un segundo para distracciones, pero es obvio que, en este invento americano, lo importante es estar ahí, responder y hablar para obtener confianza para la marca o empresa, y eso requiere algo más que un Social Media Manager. Para cortejar a los posibles ‘fans’, adeptos, prosélitos o devotos, es necesario una persona involucrada, alejado de un horario y con cierto mimetismo con lo que representa.

Por tanto, y frente a estos datos, las conclusiones que extraigo en cuanto a la estrategia de captación de ‘followers’ son:

  • Es imprescindible segmentar a los usuarios a los que vamos a ‘atacar’ si es que finalmente consideramos que esta es nuestra estrategia.
  • Las listas son una fuente rica para separar la paja del trigo y dirigirnos sólo a los que entendemos pueden incorporarse a nuestros principios.
  • Filtrar geográficamente resulta muy eficaz para cualquier campaña, de nada serviría dirigirte a personas que no están en tu radio de acción, y Twitter, en un porcentaje alto, ofrece este dato en forma de coordenada o de topónimo.
  • Conversar, responder y, en definitiva, estar ahí, es el verdadero secreto para acercar a los más fieles seguidores, lo que requiere disciplina, trabajo e implicación, un tema que difícilmente podrá ser asumido por una empresa en la que su responsable de estos menesteres se considere uno más en nómina, con sus horas, tiempos, pausas y espacios, y sin que se sienta tan identificado para que, sin dejar su vida personal, sea capaz de ocuparse con una sensación para el usuario de 24 horas.
  • Internet es en un instrumento BIDIRECCIONAL, y quien no entienda esto se quedará en la era de la Olivetti sin la menor de las dudas.

El buscador de Twitter es un pozo lleno de tesoros. Guardé en ‘búsquedas favoritas’ términos como ‘Reyes Magos’, ‘Navidad’, ‘Regalos’, ‘Papa Noel’ y otros, y de vez en cuando hacía un barrido para ver si alguien hablaba de alguno de estos temas, iniciando así conversaciones con usuarios que precisamente en ese momento al menos tenían en mente la principal temática que representábamos. Entiendo, por tanto, que cuando gestionamos una campaña de un cliente de ‘tomates’, tendremos que estar atentos de comentarios sobre esta hortaliza de la familia de las solanáceas, y, por supuesto, del gazpacho.

El primer día del año, escuchando de fondo el Concierto de Año Nuevo, contábamos con 510 admiradores y cerca de 2.000 supuestamente admirados por nosotros, y al compás de El Danubio Azul me quité de encima todos y cada uno de los dos millares de seguidos, excepto aquellos que eran mis amigos según ‘Friend or Follow’, con lo que se quedó una cuenta compensada 1/2 aproximadamente. Por delante me quedaban tres días libres y esperaba alcanzar los 600 antes de que inundaran los Reyes de regalos nuestras casas, sin que para ello tuviéramos que seguir a nadie más, con una única estrategia, la conversación, tratando de incentivar mi objetivo y encima pasándomelo muy bien, porque ya comentaré al final, pero si algo he hecho en esta experiencia es pasármelo bien, muy bien.

Ya antes de rebajar bastantes kilos mi peso en ’seguidos’, empecé a listar a la gente que seguía la cuenta @SSMMReyesMagos, iniciando la división de ‘followers’ por listas, un aspecto muy importante también dentro de la estrategia Twitter, LAS LISTAS. Una de ellas, la primera, prometía ‘Regalos’ a todos ellos, ‘Un poquito de carbón’, con cariño para algunos pocos que pudieron cometer algún error, ‘Deseos y regalos’ a los implicados, ‘Pajes’ a los verdaderos pelotas y amigos, ‘Carbón de mina malo’ dedicado a @MartaAbella -quien me lo hizo pasar muy bien con su defensa al ‘Gordo de la Coca-Cola’-, ‘C02′ a petición de @Reverenda -una verdadera crack en mi Timeline- y, finalmente, ‘Regalos de última hora’, una lista por necesidad al no poder incluir a nadie más en la lista de ‘Regalos’, que, como todas las listas, no permite engrosarla con más de 500 perfiles.

No sólo listamos, también fuimos listados, y a este punto creo que le debemos prestar tanta o más atenciones que a nuestras propias relaciones de usuarios. Las listas en las que fuimos incluidos nos daban credibilidad y envidenciaba el cariño con la idea estaba siendo acogida. ‘No son bots’, ‘imposible no seguir’, ‘iniciativas’, ‘gente genial’, ‘friki’ o ‘twitter bromas’ son algunos ejemplos de estas pistas que nos dio ánimo para seguir en la misma línea.

Conversando, compartiendo, respondiendo y escuchando, fueron pasando los días y las anécdotas se iban sucediendo, a la par que las curiosidades, sirviéndonos todas ellas para ir adquiriendo mayor conocimiento del medio que estábamos estudiando, resaltando la asombrosa sordera que padecen los medios de comunicación que están presentes en Twitter, que, por descontado, sabíamos que no nos iban a seguir, pero que, salvo honrosas excepciones, no responden nunca cuando se les alude en la ‘Twitteresfera’, dando una impresión de lejanía y altanería que me defraudó profundamente, y que refleja nítidamente lo mal que están manejando estas herramientas en casi todos ellos, incluyendo alguno exclusivo del medio digital que se considera a la vanguardia de todo esto y que, en mi opinión, debe escuchar más y halagarse menos. La honrosa excepción fue ABC (@abc_es), a quienes desde aquí felicito sinceramente, y, en menor medida, 20 Minutos (@20m) y El Confidencial Digital (@ecd_), los únicos que respondieron a nuestras preguntas.

Por otra parte, también nos llamó la atención las malas artes de algunas marcas que yo consideraba punteras en este medio, y es que obviaban nuestra invitación a seguirnos y, al igual que los medios de comunicación, sufrían alguna enfermedad en el oído que les impedía respondernos. Un grave error cuando representas a una firma, y es que debes entablar conversación aunque el perfil que se dirige a ti no sea interesante, ya que entonces estás cayendo en la discriminación, y, tal y como están las cosas hoy en día, no nos lo podemos permitir, aunque yo diría que ni hoy ni nunca.

La gente, las personas, los tuiteros y, en definitiva, quienes han estado detrás de un teclado o un móvil, son los verdaderos artífices de este experimento, y a todos ellos estoy muy agradecido. Como en cualquier comunidad hemos encontrado de todo, recibiendo más de 130 Direct Messages con historias y vivencias, pero lo más importante han sido nuestras conversaciones, dónde hemos tratado de responder a todos y cada uno de ellos, lo que justifica los 1.644 tweets que refleja la cuenta, quitando cualquier tipo de sospecha a algunos incrédulos que en un principio nos tildaron de ‘bot’. Está claro que las pasiones se reflejan también aquí, y siempre trataron de mezclar incluso fútbol, sexo y política con los Reyes Magos, provocando, la última temática listada, la elegante deserción de un famoso tuitero, al que tengo mucho cariño y con el que comparto muchas ideas, pero la diplomacia en este proyecto requería el ‘no posicionamiento’ en ninguna materia, salvo las lógicas del sexo por la condición de hombres de los de Oriente y el juego que siempre da esta temática. Lógicamente la mala educación, e incluso la agresión verbal estuvo presente, y a todos ellos les respondí, sin rebajarme a tan primitivo estado, y tratando de razonar, y es que al fin y al cabo ellos no tienen la culpa, como siempre, la tienen sus padres, lo malo es que me dio la sensación de que ya estaban en edad de ser progenitores, con lo que me pongo en lo peor en relación a esos niños. Por descontado que ninguno de los considerados ‘gurús’ llegó a seguirnos, ni siquiera mencionarnos, tan sólo José Luis Orihuela (@jlori) nos dedicó un guiño que desde aquí agradezco, y mucho.

Pero me quedo con lo mejor, y muchos son los datos que me dejo en el tintero. Muchos son los aprendizajes y los apuntes que he tomado. Daría para escribir varios post, pero dejadme que me guarde algún secretillo y estrategia para utilizarlas en mi vida profesional, en Linc Publicidad, y con quien mi equipo, dónde uno de los componentes empezó a sospechar que yo estaba detrás de la cuenta, y es que el estilo a la hora de escribir, también en Twitter, no se puede ocultar.

18 días, 610 personas personas pendientes de las andanzas de nuestros queridos Reyes Magos, 1.644 tweets, 130 mensajes directos y mucho, mucho cariño, resumen este estudio que tan bien me lo ha hecho pasar y que tantas cosas me ha hecho descubrir, de Twitter y de las personas, unos verdaderos encantos que espero seguir a partir de ahora a traves de mi cuenta personal @GuzmanGarmendia, y a quienes quiero agradecer profundamente el cariño con que se han dirigido a nuestra cuenta, la ilusión que han puesto y el papel que han jugado. Una experiencia única que nunca olvidaré, y que les dedico a todos ellos, y el año que viene seguro que volveremos con más regalos, deseos y favores, con o sin cuenta de Twitter, pero volveremos. Muchas gracias!!!!!.

Parece que la historia de Internet viene ya contada, y que Arthur C. Clarke se empeñó en avisarnos de sus avatares aunque no nos hayamos percatado. Este escritor británico, firmó la renombrada novela de ciencia ficción ‘2001: Odisea en el espacio’, llevada al cine por uno de los grandes, Stanley Kubrick. Unos años después, esta obra vio como aumentaba su saga bajo el título  ‘2010: Odisea dos’, del mismo autor, aunque esta vez llevada al cine por Peter Hyams.

2001 y 2010. No vamos a entrar en detalles supersticiosos en los que valoremos que ambos años están construidos con los mismos números, pero sí que vamos a analizar qué supuso para la Red el primer año del siglo XXI y que supondrá 2010.

Como tampoco es que me guste mucho recordar, pero sí que necesito tenerlo presente, pasaremos rápidamente por la situación que se respiraba en 2001 en nuestro entorno por aquel entonces. La palabra más común era CRISIS. Sí, esa dura palabra y nueva para algunos hasta hace bien poco. La burbuja se rompió y vimos como se derrumbaban las que parecía grandes empresas de Internet. Punteras, vanguardista y modernas, pero como bien dice un buen amigo argentino en referencia al ‘corralito’: construimos los más bellos palacios pero se nos olvidaron los cimientos, aunque yo añadiría que nos faltó HONESTIDAD.

¿Quién no recuerda Teknoland, Diversia o Canal21.com? Todas ellas nacieron a finales de los 90, en un entorno maravillado por lo visual y universal de Internet, pero muy poco preocupado por el ingreso, lo que dio lugar, tal vez meses antes de 2001, a la explosión de la burbuja digital, que, en nuestro ámbito, fue infinitamente más dañina que la tan lucrativa como previsible burbuja inmobiliaria que ahora padecen otros muchos.

Por lo tanto, tal y como comenté con Genís Roca hace bien poquito, los que ahora tratamos de manejar el timón de Internet, sí que hemos vivido una crisis, y una crisis dura, en la que todos mis compañeros de la extinta Canal21.com están ubicados en otro sector. Todos menos el que escribe, que no puede sentirse más afortunado.

Retomando la entrada de este post, y una vez superada la llamada burbuja punto com, nos situamos ante la secuela de 2001, es decir, frente a 2010: Odisea dos. Por consiguiente, nos debemos formular la pregunta clave ¿qué nos deparará el año que viene en nuestra materia?, aunque más bien lo centraría en ¿qué nos deparará 2010 en al ámbito de la comunicación?, que al fin y al cabo es dónde se está librando la principal batalla.

Una vez más, lamentablemente no me he traído la bola de cristal, aunque sí que voy a tratar de centrarme en algunos puntos importantes, para mostrar que, efectivamente, estamos a la puertas de un gran revolución, pero ¿hacía dónde vamos?:

1. Internet como soporte Web cada vez tendrá menos peso, la tendencia hacia la movilidad es imparable.

Esta afirmación no se le escapa a nadie, es uno de los pilares que centrará la comunicación en los próximos años. La proliferación de Twitter no es casual, y es que este soporte está perfectamente ligado a su sencillez y simpleza para uso en dispositivos móviles. Esta obviedad para algunos, y cerrazón para otros, no ha pasado desapercibida para la red social española de mayor calado entre nuestros jóvenes, que, como bien nos cuenta Gustavo Martínez en su blog:  Tuenti está dispuesta a conquistar los teléfonos móviles, soporte de la información en red que cuenta ya con más usuarios que líneas ADSL hay en nuestro país. Tampoco debemos olvidar los libros, y su nuevo soporte, como el Kindle, éxito de ventas estas Navidades, que se ha visto traducido en que Amazon ha vendido más libros en formato electrónico que en papel.

2. La revolución en la información

Aunque uno todavía se considera joven, utilizar la palabra ‘revolución’ puede que evoque pasados universitarios ya más que olvidados, pero en esta ocasión no hay otra palabra que pueda definir mejor el momento que estamos viviendo. Si a finales del siglo XVIII comenzaba la Revolución Industrial, en estos años estamos asistiendo a la Revolución de la Comunicación, con una pequeña diferencia, en aquella época se necesitaron prácticamente 100 años para alcanzar los objetivos y en esta nueva revuelta bastarán muy poco tiempo para borrar de un plumazo los más asentados soportes. Ya lo advertí en un post fechado hace apenas 9 meses, que titulaba ‘MEDIOS IMPRESOS: Esta vez sí, renovarse o morir’, aunque claramente me quedé corto. Además de que el cuento ha cambiado bastante en tan sólo un embarazo, habría que incluir no sólo el medio impreso, también, y con mucho más criterio, la televisión, que a mi modo de ver tiene las horas contadas como canal de comunicación masivo, ya que como líder de audiencia hace tiempo que perdió la batalla frente a Internet en las franjas de edad más tempranas, anunciando el inminente cambio de tendencia que ya se ha dado en los países anglosajones.

3. Un nuevo y DESCONOCIDO soporte publicitario abrumado por la 2.0

Decía Bernardo Hernández en una reciente conferencia a la que pude asistir, que tan sólo se estaban utilizando un 15% de las posibilidades publicitarias que te ofrece Internet, por tanto, y cada vez más, de la movilidad. Yo creo que se quedó corto, y es que la red lo que nos solicita es IMAGINACIÓN, algo tan ausente de los directivos de hoy como demandado por el mercado. Es cierto que muchas veces nos vemos desbordados por el día a día, los números y, como bien decía mi médico en Pozuelo, la ‘burrocracia’. Internet y el móvil son en España ya el tercer soporte publicitario en el que invierten las marcas, y en los países que reflejan matemáticamente su estado en el nuestro al cabo de pocos años, ya es el primero. El problema es que las agencias, las pocas que quedan, y los soportes tradicionales, están acostumbrados a tratar la publicidad como productos ultramarinos, y se han enquistado en ofrecer ‘mitad de cuarto’ de anuncio papel, ‘cuarto y mitad’ de spot televisivo o ‘cuatro lonchas finitas’ de corte en radio, ofreciendo a cambio impactos tan difíciles de entender como las tan sugeridas siglas ATL y BTL, que han sido eliminadas hace ya tiempo por el 2.0, aunque no por ello me gusten. Lo que sí me gusta del 2.0 es que ahora hay que pensar, hay que innovar y hay que dar rienda a la imaginación, y para eso no vale todo el mundo, aunque haya pasado toda su vida tras el escaparate del ultramarino y se haya convertido en el campeón de ventas en mortadela, ya que ahora innovar no es meterle aceituna a la mortadela, es ofrecer, simplemente, otra cosa.

Para algunas marcas, y no menores, ahora es prioritario entrar en el mundo de las redes sociales, y, literalmente, pasan de la televisón, la radio o la prensa escrita, o si no que se lo digan a Pepsi, que, tras más de veinte años anunciándose en la emisión televisiva de la Super Bowl americana, ha preferido invertir ese dinero en redes sociales, es decir, en Internet, con la campaña ‘Pepsi Refresh Proyect‘ en el que, ¡oh casualidad!, piden IDEAS, esa gran desconocida.

4. La necesidad de una legislación clara

Dos acontecimientos han marcado el final de 2009 en materia judicial en el área digital:  El Anteproyecto de Ley de Economía Sostenible, y su contundente respuesta en forma de ‘Manifiesto en defensa de los derechos fundamentales en Internet‘, y la condena a dos directivos de la Cadena Ser al considerar el juez ‘que la protección constitucional al derecho a la información se refiere a la televisión, radio o prensa escrita, pero que debe matizarse en Internet, argumentando que no es un medio de comunicación social en sentido estricto‘. El primero, manipulado por unos pocos erigidos en nuestros representantes, y el segundo, con una respuesta inversamente proporcional al primero, a pesar de ser al menos tan grave, demuestran que debemos asociarnos de forma ordenada, ya que si la situación es de revolución en la comunicación y en la publicidad, no podría ser menos en su demanda legislativa, que nos guste o no, ahora está influenciada por aquel que está perdiendo la batalla, es decir, por el flojo ‘cuarto poder‘.

Bien, pues parece que de ‘2001: Odisea en el espacio’ a ‘2010: Odisea dos’ ha cambiado mucho el panorama. De una verdadera odisea hemos pasado a una situación aparentemente privilegiada, aunque no nos engañemos, en un entorno cambiante y cruel, en el que impera la realidad de mercado, dónde hoy eres el rey por llevar en tu nombre ’social’ o ‘2.0′ y que mañana puedes ser tan desgraciado como todos aquellos amigos que vi caer creyéndose inmunes  en 2001 por tan sólo llevar ‘punto com’ en sus siglas.

No dejemos que 2010 sea una Odisea dos, y que realmente sea lo que anunciaba su título: ‘El año que hicimos contacto’. Trabajo, imaginación, lucha y honestidad, son, a mi entender, los ingredientes clave para llegar, en muy poco tiempo, a ser, de verdad, líderes en la información y, por tanto, en soporte publicitario.

Siendo consciente de que en este mundo en el que muevo, Internet, cualquier posición que adoptes siempre es tomada por unas cuantos con un clásico ’si no estás conmigo estás contra mi’, me veo en la obligación de, al menos, trazar la líneas que considero fundamentales en relación al candente ‘Manifiesto en defensa de los derechos fundamentales en Internet‘.

Estar de acuerdo con el Manifiesto es una perogrullada. Es obvio que los que trabajamos en este medio, los que nos hemos movido en él desde su nacimiento en España y los que realmente amamos la red y todo lo que de deriva de ella, sabemos que lo dice este escrito es exactamente lo mismo por lo que llevamos luchando desde que fuimos conscientes del poder y la riqueza que empezaban a otorgarnos las denostadas tres uves dobles, o lo que es lo mismo, desde el principio de los tiempos. En mi caso, y que yo recuerde, 1994.

Entonces ¿por qué salta ahora la cuestión y en nuestro nombre redactan tan clara como previsible declaración de intenciones?. Obviamente, la aparición pública del Anteproyecto de Ley de Economía Sostenible tiene mucho que ver, y es que, claramente, el Gobierno se ha equivocado, fundamentalmente al situar el poder judicial al margen de cualquier decisión ejecutoria en materia de cierre o suspensión de espacios en Internet.

Dicho esto, y preparado para ser la punta de lanza en la lucha por la rectificación del Gobierno de España, no podemos pasar por alto lo curioso de las reacciones, interpretaciones y movimientos que se han generado desde el primer día de este agitado mes de diciembre, y que quisiera ordenar en tres batallas:

1.La batalla lógica, que a todos nos enfrenta democráticamente con el Gobierno para tratar de corregir las incongruencias del Anteproyecto de Ley de Economía sostenible.

2. Una larga batalla interna y metódica en nuestro mundo de Internet, y de la que muchos somos ajenos, pero en la que se está viviendo una encarnizada lucha por ser la cabeza visible del medio, y, en definitiva, nuestros representantes a no sé qué todavía.

3. La batalla por el poder de la comunicación, que muchos sitúan en su recta final, que enfrenta a los medios tradicionales, especialmente los diarios escritos en papel, y los espacios de información en Internet, que son muchos, y de muy diversa índole, y, como el propio soporte demanda, atomizado y expuesto a las modas.

No vamos a prestarle mucha atención a la primera batalla, dejando claro -creo que voy por la tercera ocasión- que comulgo con todos y cada uno de los puntos expuestos en el Manifiesto, manifestando, y valga la redundancia, que cuenten conmigo para la lucha, o, llevándolo a la exageración, al activismo, siempre y cuando el espacio para la protesta sea el medio online, nuestro medio natural y poderoso, dejando los experimentos desvitualizadores a un lado, que lo más que pueden hacer es dañar nuestra imagen y degradar nuestra fuerza.

Sin embargo, creo que no deberíamos pasar por alto el segundo y tercer conflicto, que también nos atañe, y mucho, a todos los que con más o menos dedicación conformamos este grupo en España, que algunos han cifrado, en el fulgor de la batalla, en unos 25 millones de internautas.

Desde hace ya tiempo, se viene observando que, también dentro de este mundo, se han creado personajes mediáticos, que han ido canalizando su influencia en posicionamientos políticos y, de una forma más o menos altiva, sin demostrar ningún éxito emprendedor en la red ni fuera de ella, se vienen erigiendo como los sabios del medio, cuando ni han vivido, ni viven y, lo más probable, ni vivirán de aquello que tanto sudor nos ha absorbido al resto. Mi admiración, respeto, e incluso envidia a aquellos sabios que han sabido encontrar en la red su forma de vivir y de hacer más felices al resto con sus aplicaciones y páginas. Ellos si me representan, pero no aquellos que más que convivir con nosotros viven de nosotros, teorizando y criticando, pero sin haberse remangado nunca en un proyecto de cocina, o de baño, sí de baño, aquellos espacios en los que inicialmente todos situamos nuestros servidores. Debemos tener cuidado y tomar parte en esta batalla, que no deja de ser la segunda a la que hacía referencia, una batalla interna en la Red de nuestro país por ocupar el poder, que se está librando sin apenas resistencia y que se nos ha presentado, aparentemente vencedora, en estos últimos días, en forma de auténticos fanáticos en la defensa de algo que bien sabemos que llevamos defendiendo desde hace muchos años.

El tercer conflicto, muy interesante también, pero sin duda más natural que el segundo, fluye por la lógica del control de la información o, lo que es lo mismo, por ocupar el espacio del ‘cuarto poder‘. La batalla por la información, parece que se ha avivado también desde el primero de diciembre, pero no deja de ser una batalla dentro de una guerra que está abocada a perder el mundo tradicional frente al online, a no ser que los primeros se reinventen y utilicen la enorme influencia que les queda en sembrar su futuro más próximo, ya que vista la velocidad de los cambios, no habrá tiempo para acciones medioplacistas. Es curioso que dos medios de la importancia de El País y El Mundo sitúen sus editoriales en la misma dirección, y ésta pueda interpretarse en la defensa del Gobierno de España, algo que no deja de ser sintomático del miedo a la pérdida de poder a la que no le están sabiendo poner remedio, de momento, desde ningún medio tradicional impreso.

Apoyando una vez más el Manifiesto, siendo esta vez, como en las sevillanas, la cuarta y última que me reafirmo, quisiera acabar este post celebrando el momento que vivimos en la red, un momento extraordinario, en el que se está empezando a ver la importancia del medio, donde los grupos de poder tradicionales, desde los políticos a los jueces, pasando por los medios de comunicación y las industrias asentadas desde décadas -especial mención la discográfica-, están muy perdidos, y desconocen el camino a seguir, camino que también nosotros desconocemos, pero, al menos, intuimos.

¿De qué vive Twitter?. Esta simple pregunta -que más de uno nos hemos formulado en repetidas ocasiones, y que incluso alguno ha utilizado para menospreciar este espacio en Internet que ‘no entienden’ – aunque yo yo diría que no comparten-  está cada vez más cerca de ser despejada y aclarada.

Internet, y todo lo que le rodea, tiene éxito cuando es el usuario el que construye. Algo obvio en un tiempo en el que decir 2.0 es poco menos que situarte en el limbo de los usuarios avanzados, y paradójicamente, para sobrepasar ese cielo, deberás renegar de esa cifra más propia de la marca de un coche y acogerte a nuevas fórmulas, que, en definitiva, vienen a decir lo mismo: la red se construye compartiendo, a lo que yo añadiría, el negocio se engrandece socializando.

El pasado mes, Twitter, por fin daba paso a las ya testadas listas de su aplicación. Una vez más, muchos de nosotros nos lanzábamos a probar este sistema, y situábamos a nuestros followers en uno u otro lugar, tratando de ordenar nuestra muchas veces ‘demasiado nutrida’ lista de seguidos, con la consiguiente sordera que eso produce. Ahora, con una utilidad más o menos criticada, parece que vamos a poder segmentar a nuestra gente.

Segmentar, esa palabra que a mi tanto me gusta, y que tan claramente atrae el negocio, es la clave. Los usuarios de Twitter, admiradores muchos y ociosos todos, le estamos haciendo el trabajo a esta compañía de San Francisco, y, a través de las listas, les estamos dando las mejores pistas para que, en futuro no muy lejano, puedan mandarnos publicidad acorde con nuestros supuestos gustos, lo que no quita que, a priori, estos glosarios nos vengan más que bien para curarnos de nuestra pérdida de audición al asomarnos al Microblogging, ofreciéndonos sus propios creadores ‘un widget’ para ordenar nuestros repertorios.

Repasando los listados en los que aparezco, y aquellos en los que han inscrito a personajes relevantes de Internet -que no por ello influyentes-, e incluso espacios en los que medios de comunicación han publicado sus listados (New York Times), está claro que  podemos señalar perfiles, y por tanto personas , que se mueven -o al menos se interesa- en la política, manejan el SEO, son expertos en analítica o, bajando a lo ‘llano’, son profesores, estudiantes, futboleros, juerguistas y cualquier otro folclore o gusto que queramos imaginar. Una vez metidos en el mundo de la estadística, o más bien de la combinatoria, es cuando empieza a funcionar la máquina que adelantó George Orwell, ya que no sólo sabemos en que banda han metido a uno u a otro -ya hay una aplicación de la empresa Must Exist para consultar tu ‘nube de listas‘-, también conocemos los repertorios que ha creado cada cual, o lo que es lo mismo, podemos detectar por donde se mueven sus inquietudes y por dónde ‘las mueven’ sus allegados, obteniendo valiosísimos datos  de pensamiento, idioma, sexo, culinarios, ocio o de cualquier índole que se nos ocurra, o más bien que se le plantee al ocurrente anunciante.

Siendo ‘la lista un pista’, tal y como titulo este post, no debe ser la única, y siguiendo la línea de la segmentación, es evidente que la situación geográfica del usuario está más que superada, por lo que también podemos dirigirnos únicamente a determinados espacios o zonas. Hace poco descubrí Twitter Local, un simple pero ‘usable’ descargable que te sitúa, en un radio a partir de una ciudad, a los ‘tuiteros’ activos, o bien a los últimos que han entrado en la conversación. Funcionando algo regular, no deja de ser interesante, aunque ya existían aplicaciones de este tipo para el iPhone. Lo curioso, y a todas luces agradable para el fundador de Twitter, es que todas estas aplicaciones, y muchas más, están siendo construidas por abnegados voluntarios que, del mismo que los usuarios, le están marcando el camino a Biz Stone, con el apellido como una única piedra en tan impoluta senda.

Los ‘hashtag‘, o palabras clave -como no, con su pequeño espacio de I+Daltruista en la red- nos han convertido, a los asiduos al microblogging, en una espacie de facilitadores, donde remarcamos lo que consideramos realmente importante, o al menos popular, nexo, temática o palabra clave para entrar en una conversación. Una pista más, probablemente la de mayor importancia, que a buen seguro estarán estudiando en el 539 de Bryant St.

El ‘hashtag‘ servirá para resaltar, pero no es necesario para hacer búsquedas. Por ejemplo, no habiendo encontrado ningún #Pamplona hoy, si que aparecen, y muchos, cuando se busca ‘Pamplona‘ a través de la página principal de Twitter, dándole sentido al movimiento con el que hace ya unos meses llevó al cambio de home, y situando un formulario precedido por la siguiente frase: ‘Share and discover waht’s happening right now, anywhere in the world’. Una verdadera declaración de intenciones, y una caja de búsquedas que, para mi, es lo más parecido a un termómetro de tendencias, dejando atrás las mediáticas chapas de Google y su capacidad para detectar pandemias o cualquier otro asunto de actualidad.

Listas, geoposicionamiento, hashtags y buscador libre. Potentes ingredientes para mantener a raya a todo aquel que se acerque al pájaro azul, a lo que se une una comunidad abierta y colaborativa, que no sólo sirve de ‘beta tester‘, también hace las veces de gurú espiritual, señalando caminos y construyendo aplicaciones y desarrollos que se adelantan en el tiempo: la mayor de las necesidades en Internet, adelantarse en el tiempo.

¿De qué vive Twitter?, comenzábamos diciendo en este post, ¿de qué vivenestos empleados de tan aparentemente simple empresa?. Al margen de algún pequeño espacio publicitario que ya hemos visto, es evidente que viven de los inversores, papel en el que me encantaría estar, ya que, lo que sí que sé, es de qué vivirán, o lo que es lo mismo, cómo vivirán: MUY BIEN.

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Esta semana que ya hemos cerrado, la recordaremos durante un tiempo por la noticia que nos sobresaltaba cuando ya la habíamos comenzado holgadamente. Soitu, ese espacio de periodismo de calidad y ciudadano que apostaba por un espacio único en Internet y sin ningún respaldo en soporte ‘tradicional’, cerraba definitivamente para sorpresa de todos y regocijo de unos pocos, una vez más, de los inmovilistas, que tan oportunamente nos acompañan a todos los que lideramos este mundo de la red.

Alguien dirá, y muy acertadamente, que este diario online no es el único cese de la semana en la globosfera, apuntando el camino paralelo que ha seguido nuestro añorado Geocities, que si bien es un triste adiós, deja de ser tan doloroso por lejano y anunciado. Incluso si rizáramos el rizo, podríamos encontrar, lo que también sería una mala noticia, con el falso rumor que difundió Periodista Digital con el cierre de El Economista en su versión papel -y es que un cierre de un medio, sea cual sea el soporte o la tendencia, siempre es una mala noticia-, cuando lo único cierto es que en un escenario duro para los medios, este medio especializado en finanzas anunciaba su refuerzo en la versión online, lo que podría ser un espejismo dentro de la realidad.

A pesar de esta noticia ‘esperanzadora’, entiendo que debemos analizar con cierto mimo y delicadeza la situación que ha llevado a Soitu a cerrar, un mimo y delicadez que no debe estar exento de sinceridad, realidad y autocrítica para todos aquellos que trabajamos en medios online o en empresas eminentemente digitales.

Reconozcámoslo: los formatos publicitarios actuales no dan para más, pero sí para menos, y parece que cada vez con mayor ahínco, con lo que es imposible mantener estructuras informativas estructuradas heredadas a imagen y semejanza de sus antecesores, es decir, de los medios impresos. Más difícil, por no decir imposible, es mantenerse a flote sin tener adherida precisamente la nave nodriza de la que salió el medio, por lo que a mi entender, la supervivencia de medios como Soitu o LaInformacion.com es complicada.

Es evidente, que el medio liderado por Gumersindo Lafuente no va a ser el último ver anunciado su fin en The Guardian. Siguiendo la tendencia actual, sólo se mantendrán, y en pérdidas, aquellos medios que estén soportados -y nunca mejor dicho- por consolidados negocios tradicionales, y recalco consolidados, ya que si mamá se arruga, es más que probable que su hijito deje de interesarle.

Siendo muy fácil criticar, descalificar, censurar y, en definitiva, suspender la labor directiva -un deporte muy popular entre los integrantes de todas las empresas- creo que lo importante es aportar soluciones, concepto inversamente proporcional a la agudeza de los trabajadores a la hora de señalar culpables. Dicho esto, tratemos de construir, no sin vuestra ayuda, lo que podría ser un medio de comunicación rentable en la red.

En primer lugar, debemos ser conscientes que el CPM no funciona, y ya hemos engañado suficientemente a los clientes con costes de hasta 50 Euros por mil impresiones, cuando es de todos conocido que esas figuras no los ‘clicamos’ ya ni los mal conocidos como ‘generación boba‘. Si seguimos las pautas de Internet, el CPC es actualmente el rey de los ingresos, con un único ‘pero’ importantísimo: una única compañía lidera los ingresos en España por este sistema, y eso es muy arriesgado. Parece que también, el CPL, aunque en sectores muy determinados, está generando pingües beneficios a unos pocos, como siempre. Y por último, según los augurios de los estómagos agradecidos de los expertos, el CPO, o Coste por Orden, debe ser el que sitúe el riesgo más del lado del soporte que del anunciante, hasta un punto extremo, cuando hasta ahora, y todavía hoy, el riesgo siempre recae en el anunciante, es decir, en el cliente, tremenda paradoja que no tiene cabida en Internet.

Dejando de lado este más que sabido análisis de la tendencia publicitaria en nuestro medio -sin perder de vista el CPO- el error está en ceñirnos a este patrón alienado, dando por hecho que vamos a seguir este camino y que lo cogeremos según nos venga dado, sin adelantarnos. Pues aquí tenemos la primera falta, y por tanto, la tarjeta amarilla. Todo apunta a que la falta de imaginación es lo que está haciendo mella en las páginas de la red. Los formatos son siempre iguales, son invisibles al usuario, y lo único que ‘funciona’ es intrusivo y espanta sin remedio al usuario ¿es que somos incapaces de idear algo acorde con el medio? ¿tienen que ser siempre formatos adaptados que no dejan de ser más tradicionales que Carmen Sevilla?.

La segmentación, lograda hasta el máximo por Facebook en lo que a perfiles se refiere, por el de siempre en lo que concierne a palabras clave, y por ambos en materia geográfica, es otro factor clave hasta el momento no superado por los medios online, ofreciendo a todos sus lectores las mismas lentejas, que como bien sabéis, se está optando por ‘las dejas’. ¿Seremos capaces de saber quien nos lee? ¿seremos capaces de ofertarle lo que entendemos que realmente les puede interesar? ¿seguiremos tiñéndole la vida de naranja en forma de banco?, en resumen ¿conoceremos algún día a quién deposita la confianza en nuestro medio?.

Los números cantan, y no cuadran si mantenemos grandes estructuras, pero necesitamos contenidos. Nos tienen que leer, para comentar, actuar y, como siempre, compartir, ese verbo que tan bien define Internet. Sin embargo, a sabiendas de esta carencia, a los medios les cuesta seguir otra tendencia vital en Internet, y, en mi opinión, la tarjeta roja que les puede llevar a fracasar frente a otros: un medio debe ser, sin complejos, un agregador de noticias, lo que quiere decir que debe crear un ámbito libre, lleno de referencias, fuentes, enlaces, añadiduras y elementos cogidos de aquí y de allá de una forma normalizada, elegante, cuidada y señorial.

Por lo tanto, mis tres ingredientes básicos para la supervivencia de un espacio informativo de cualquier índole en Internet son imaginación, segmentación y agregación, siendo plenamente consciente que me faltan unos cuantos por enriquecer en este post.

No me gustaría acabar este escrito sin mandar un fuerte abrazo a los amigos de Soitu, deseándoles lo mejor y recordándoles que estas situaciones siempre fortalecen.

Internet, algo, en principio, novedoso, tecnológico y hasta glamouroso, hay que venderlo. No nos queda otra. Podríamos decir que incluso hay que venderlo dos veces: internamente y en el cliente final.

Internamente es la labor evangelizadora que desde hace años llevamos a cabo con más o menos éxito en las arcaicas y poco dadas ‘al baile’ cúpulas directivas, pero, por no aburrir con tan cansino tema, hoy nos centraremos en la venta al cliente final, es decir, en el que nos da de comer, o más bien, el que nos dará de comer, y, espero, cada vez mejor.

Páginas Amarillas, mi escuela, ejerció como tal en mis primeros años como mando intermedio. Esta empresa -desde luego venida a menos en los últimos años- tenía como gran virtud su orientación al cliente, o por lo menos esas eran la pautas, entre las que se encontraba la obligatoriedad de acompañar a la ‘fuerza comercial’ en sus visitas de forma periódica. Más aún si, como era mi caso, pertenecías al muchas veces autocomplaciente departamento de Marketing. Ir de la mano de un ‘Comercial Online’ en plena burbuja ‘puntocom’ no tenía precio. En mi caso, visité cerrajeros, chatarreros, farmacias, bisuteros y hasta tabernas, aprendiendo en todas ellas la dura labor comercial, que ya empezó a alimentar mi admiración por aquellas personas que se enfrentan día a día a la crudeza de la calle.

Esa vieja costumbre, muy arraigada en mi departamento de Marketing Online en TPI -ahora Yell Publicidad- la he seguido manteniendo hasta el día de hoy. Difícil fue en mi paso por Vocento y obligada en el puesto que ocupo actualmente.

La pregunta es ¿qué te aporta en Internet el ‘patear la calle’?

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Dando por hecho el sentido figurado de ‘patear la calle’, salir a vender puede ser a una gran cuenta, una mediana y una pequeña. Todas ellas, con las variantes de las necesidades en función de la actividad, no pueden más que ofrecernos la visibilidad del auténtico mercado online, lejos de los egos ‘bloggeros’ o ‘tuiteros’, que muchas veces nos hacen creer que este mundo del teclado es lo único y verdadero, como Jehová para los judíos.

Pamplona, Zaragoza, Bilbao, Barcelona y Soria han sido en los últimos meses el escenario de mis visitas comerciales. En todas ellas, siempre acompañado de un comercial, hemos ofrecido producto 100% Internet, con vocación de resolverle su más que posible necesidad de mejorar su situación digital, y ofreciéndole ‘estrategia’ acomodada a la naturaleza de su negocio.

Es enriquecedor, aún siendo a veces frustrante, observar cómo se ha ‘quemado mercado’ en el ámbito online, y cómo tomaron en su día las calles auténticos piratas de la red que no han hecho más que acrecentar la desconfianza sobre un entorno ya de por si totalmente desconocido. Y digo ‘enriquecedor’ porque lo más normal es constatar que tu interlocutor desconoce completamente nuestro amado hábitat, lo que nos da una buena idea del camino que, a buen seguro, nos queda por recorrer.

Grandes, medianas y pequeñas marcas demandan lo mismo:ASESORAMIENTO. De una u otra forma piden que les ayuden y, sobre todo, que no les timen más.

Las grandes cuentas han salido a la calle a buscar conocimiento, a través de un responsable de Internet, o incluso incorporando un Social Media Manager -como hablábamos la semana pasada-, sabedores de la posición de desventaja que llevan frente a una competencia que aparenta estar haciendo algo, aunque, en el mayor de los casos, no estaría mal que también le ‘dieran una vuelta’ a su estrategia.

Las empresas medianas son las más perdidas, y, en mi opinión, el centro en el que deberíamos fijarnos. Desconocen el medio, pero quieren adentrase. Están más que dispuestas a dedicar parte de su ‘tradicional’ presupuesto en publicidad para acciones en la red, lo que nos manda una señal todavía más nítidad: de momento no han palpado la realidad de un soporte que responde con cifras y no con intuiciones. Aprovechémoslo y demostremos lo que tantas veces hemos repetido en nuesto ‘micromundo’.

Los pequeños comercios, servicios y profesionales, en su apariencia lo tienen dominado, lo que, después de ver a profesionales de todas las actividades imaginables, significa que, de momento, el hijo, sobrino, primo, nieto o cuñado es, en la práctica, el responsable de Internet del asunto. En definitiva, este cliente ahora necesita de nuestro apoyo, pero más lo va a necesitar en el futuro, y a buen seguro lo verá, aunque también han sido víctimas de los intrépidos ‘Drakes’.

Una vez descrita esta pequeña radiografía de las necesidades de la empresa según mi experiencia práctica, y al margen de las conclusiones que podamos sacar, es imprescindible y, en todos los casos, debería ser obligatorio, abandonar el calor de la oficina, olvidarnos por un momento de nuestra querida poltrona, y dedicar parte del esfuerzo laboral en realizar acompañamientos comerciales, y así constatar en tus ‘propias carnes’ la realidad de tu producto en el mundo exterior, con sus virtudes y sus defectos, sus aceptaciones y sus rechazos, comprendiendo, en gran medida, no sólo las propias variaciones que deberás infringir a tu creación, también para valorar la labor del departamento que, al fin y al cabo, te está dando de comer.

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