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Esta semana que ya hemos cerrado, la recordaremos durante un tiempo por la noticia que nos sobresaltaba cuando ya la habíamos comenzado holgadamente. Soitu, ese espacio de periodismo de calidad y ciudadano que apostaba por un espacio único en Internet y sin ningún respaldo en soporte ‘tradicional’, cerraba definitivamente para sorpresa de todos y regocijo de unos pocos, una vez más, de los inmovilistas, que tan oportunamente nos acompañan a todos los que lideramos este mundo de la red.

Alguien dirá, y muy acertadamente, que este diario online no es el único cese de la semana en la globosfera, apuntando el camino paralelo que ha seguido nuestro añorado Geocities, que si bien es un triste adiós, deja de ser tan doloroso por lejano y anunciado. Incluso si rizáramos el rizo, podríamos encontrar, lo que también sería una mala noticia, con el falso rumor que difundió Periodista Digital con el cierre de El Economista en su versión papel -y es que un cierre de un medio, sea cual sea el soporte o la tendencia, siempre es una mala noticia-, cuando lo único cierto es que en un escenario duro para los medios, este medio especializado en finanzas anunciaba su refuerzo en la versión online, lo que podría ser un espejismo dentro de la realidad.

A pesar de esta noticia ‘esperanzadora’, entiendo que debemos analizar con cierto mimo y delicadeza la situación que ha llevado a Soitu a cerrar, un mimo y delicadez que no debe estar exento de sinceridad, realidad y autocrítica para todos aquellos que trabajamos en medios online o en empresas eminentemente digitales.

Reconozcámoslo: los formatos publicitarios actuales no dan para más, pero sí para menos, y parece que cada vez con mayor ahínco, con lo que es imposible mantener estructuras informativas estructuradas heredadas a imagen y semejanza de sus antecesores, es decir, de los medios impresos. Más difícil, por no decir imposible, es mantenerse a flote sin tener adherida precisamente la nave nodriza de la que salió el medio, por lo que a mi entender, la supervivencia de medios como Soitu o LaInformacion.com es complicada.

Es evidente, que el medio liderado por Gumersindo Lafuente no va a ser el último ver anunciado su fin en The Guardian. Siguiendo la tendencia actual, sólo se mantendrán, y en pérdidas, aquellos medios que estén soportados -y nunca mejor dicho- por consolidados negocios tradicionales, y recalco consolidados, ya que si mamá se arruga, es más que probable que su hijito deje de interesarle.

Siendo muy fácil criticar, descalificar, censurar y, en definitiva, suspender la labor directiva -un deporte muy popular entre los integrantes de todas las empresas- creo que lo importante es aportar soluciones, concepto inversamente proporcional a la agudeza de los trabajadores a la hora de señalar culpables. Dicho esto, tratemos de construir, no sin vuestra ayuda, lo que podría ser un medio de comunicación rentable en la red.

En primer lugar, debemos ser conscientes que el CPM no funciona, y ya hemos engañado suficientemente a los clientes con costes de hasta 50 Euros por mil impresiones, cuando es de todos conocido que esas figuras no los ‘clicamos’ ya ni los mal conocidos como ‘generación boba‘. Si seguimos las pautas de Internet, el CPC es actualmente el rey de los ingresos, con un único ‘pero’ importantísimo: una única compañía lidera los ingresos en España por este sistema, y eso es muy arriesgado. Parece que también, el CPL, aunque en sectores muy determinados, está generando pingües beneficios a unos pocos, como siempre. Y por último, según los augurios de los estómagos agradecidos de los expertos, el CPO, o Coste por Orden, debe ser el que sitúe el riesgo más del lado del soporte que del anunciante, hasta un punto extremo, cuando hasta ahora, y todavía hoy, el riesgo siempre recae en el anunciante, es decir, en el cliente, tremenda paradoja que no tiene cabida en Internet.

Dejando de lado este más que sabido análisis de la tendencia publicitaria en nuestro medio -sin perder de vista el CPO- el error está en ceñirnos a este patrón alienado, dando por hecho que vamos a seguir este camino y que lo cogeremos según nos venga dado, sin adelantarnos. Pues aquí tenemos la primera falta, y por tanto, la tarjeta amarilla. Todo apunta a que la falta de imaginación es lo que está haciendo mella en las páginas de la red. Los formatos son siempre iguales, son invisibles al usuario, y lo único que ‘funciona’ es intrusivo y espanta sin remedio al usuario ¿es que somos incapaces de idear algo acorde con el medio? ¿tienen que ser siempre formatos adaptados que no dejan de ser más tradicionales que Carmen Sevilla?.

La segmentación, lograda hasta el máximo por Facebook en lo que a perfiles se refiere, por el de siempre en lo que concierne a palabras clave, y por ambos en materia geográfica, es otro factor clave hasta el momento no superado por los medios online, ofreciendo a todos sus lectores las mismas lentejas, que como bien sabéis, se está optando por ‘las dejas’. ¿Seremos capaces de saber quien nos lee? ¿seremos capaces de ofertarle lo que entendemos que realmente les puede interesar? ¿seguiremos tiñéndole la vida de naranja en forma de banco?, en resumen ¿conoceremos algún día a quién deposita la confianza en nuestro medio?.

Los números cantan, y no cuadran si mantenemos grandes estructuras, pero necesitamos contenidos. Nos tienen que leer, para comentar, actuar y, como siempre, compartir, ese verbo que tan bien define Internet. Sin embargo, a sabiendas de esta carencia, a los medios les cuesta seguir otra tendencia vital en Internet, y, en mi opinión, la tarjeta roja que les puede llevar a fracasar frente a otros: un medio debe ser, sin complejos, un agregador de noticias, lo que quiere decir que debe crear un ámbito libre, lleno de referencias, fuentes, enlaces, añadiduras y elementos cogidos de aquí y de allá de una forma normalizada, elegante, cuidada y señorial.

Por lo tanto, mis tres ingredientes básicos para la supervivencia de un espacio informativo de cualquier índole en Internet son imaginación, segmentación y agregación, siendo plenamente consciente que me faltan unos cuantos por enriquecer en este post.

No me gustaría acabar este escrito sin mandar un fuerte abrazo a los amigos de Soitu, deseándoles lo mejor y recordándoles que estas situaciones siempre fortalecen.

Internet, algo, en principio, novedoso, tecnológico y hasta glamouroso, hay que venderlo. No nos queda otra. Podríamos decir que incluso hay que venderlo dos veces: internamente y en el cliente final.

Internamente es la labor evangelizadora que desde hace años llevamos a cabo con más o menos éxito en las arcaicas y poco dadas ‘al baile’ cúpulas directivas, pero, por no aburrir con tan cansino tema, hoy nos centraremos en la venta al cliente final, es decir, en el que nos da de comer, o más bien, el que nos dará de comer, y, espero, cada vez mejor.

Páginas Amarillas, mi escuela, ejerció como tal en mis primeros años como mando intermedio. Esta empresa -desde luego venida a menos en los últimos años- tenía como gran virtud su orientación al cliente, o por lo menos esas eran la pautas, entre las que se encontraba la obligatoriedad de acompañar a la ‘fuerza comercial’ en sus visitas de forma periódica. Más aún si, como era mi caso, pertenecías al muchas veces autocomplaciente departamento de Marketing. Ir de la mano de un ‘Comercial Online’ en plena burbuja ‘puntocom’ no tenía precio. En mi caso, visité cerrajeros, chatarreros, farmacias, bisuteros y hasta tabernas, aprendiendo en todas ellas la dura labor comercial, que ya empezó a alimentar mi admiración por aquellas personas que se enfrentan día a día a la crudeza de la calle.

Esa vieja costumbre, muy arraigada en mi departamento de Marketing Online en TPI -ahora Yell Publicidad- la he seguido manteniendo hasta el día de hoy. Difícil fue en mi paso por Vocento y obligada en el puesto que ocupo actualmente.

La pregunta es ¿qué te aporta en Internet el ‘patear la calle’?

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Dando por hecho el sentido figurado de ‘patear la calle’, salir a vender puede ser a una gran cuenta, una mediana y una pequeña. Todas ellas, con las variantes de las necesidades en función de la actividad, no pueden más que ofrecernos la visibilidad del auténtico mercado online, lejos de los egos ‘bloggeros’ o ‘tuiteros’, que muchas veces nos hacen creer que este mundo del teclado es lo único y verdadero, como Jehová para los judíos.

Pamplona, Zaragoza, Bilbao, Barcelona y Soria han sido en los últimos meses el escenario de mis visitas comerciales. En todas ellas, siempre acompañado de un comercial, hemos ofrecido producto 100% Internet, con vocación de resolverle su más que posible necesidad de mejorar su situación digital, y ofreciéndole ‘estrategia’ acomodada a la naturaleza de su negocio.

Es enriquecedor, aún siendo a veces frustrante, observar cómo se ha ‘quemado mercado’ en el ámbito online, y cómo tomaron en su día las calles auténticos piratas de la red que no han hecho más que acrecentar la desconfianza sobre un entorno ya de por si totalmente desconocido. Y digo ‘enriquecedor’ porque lo más normal es constatar que tu interlocutor desconoce completamente nuestro amado hábitat, lo que nos da una buena idea del camino que, a buen seguro, nos queda por recorrer.

Grandes, medianas y pequeñas marcas demandan lo mismo:ASESORAMIENTO. De una u otra forma piden que les ayuden y, sobre todo, que no les timen más.

Las grandes cuentas han salido a la calle a buscar conocimiento, a través de un responsable de Internet, o incluso incorporando un Social Media Manager -como hablábamos la semana pasada-, sabedores de la posición de desventaja que llevan frente a una competencia que aparenta estar haciendo algo, aunque, en el mayor de los casos, no estaría mal que también le ‘dieran una vuelta’ a su estrategia.

Las empresas medianas son las más perdidas, y, en mi opinión, el centro en el que deberíamos fijarnos. Desconocen el medio, pero quieren adentrase. Están más que dispuestas a dedicar parte de su ‘tradicional’ presupuesto en publicidad para acciones en la red, lo que nos manda una señal todavía más nítidad: de momento no han palpado la realidad de un soporte que responde con cifras y no con intuiciones. Aprovechémoslo y demostremos lo que tantas veces hemos repetido en nuesto ‘micromundo’.

Los pequeños comercios, servicios y profesionales, en su apariencia lo tienen dominado, lo que, después de ver a profesionales de todas las actividades imaginables, significa que, de momento, el hijo, sobrino, primo, nieto o cuñado es, en la práctica, el responsable de Internet del asunto. En definitiva, este cliente ahora necesita de nuestro apoyo, pero más lo va a necesitar en el futuro, y a buen seguro lo verá, aunque también han sido víctimas de los intrépidos ‘Drakes’.

Una vez descrita esta pequeña radiografía de las necesidades de la empresa según mi experiencia práctica, y al margen de las conclusiones que podamos sacar, es imprescindible y, en todos los casos, debería ser obligatorio, abandonar el calor de la oficina, olvidarnos por un momento de nuestra querida poltrona, y dedicar parte del esfuerzo laboral en realizar acompañamientos comerciales, y así constatar en tus ‘propias carnes’ la realidad de tu producto en el mundo exterior, con sus virtudes y sus defectos, sus aceptaciones y sus rechazos, comprendiendo, en gran medida, no sólo las propias variaciones que deberás infringir a tu creación, también para valorar la labor del departamento que, al fin y al cabo, te está dando de comer.

Desde hace muy poco tiempo, al menos en España, la figura del Social Media Manager se ha puesto de moda está siendo demandada de forma casi compulsiva por muchas empresas y marcas. Este puesto, también conocido como Community Manager se está tratando, a mi entender, con muy poco cariño y, en algunos casos, como una incómoda necesidad.

marcas

Por una parte, los directivos de las empresas no entienden muy bien esa ‘vacante’, pero perciben que si no lo tienen pueden perder un tiempo precioso frente a la competencia, y por otro lado, las personas que están ocupando estos puestos se les está considerando, en el mejor de los casos, mileuristas, cuando no becarios, que realmente están para aprender y nunca para enseñar, aunque este tema de los recién licenciados merecería, sin lugar a dudas, un capítulo aparte.

Dejando los anglicismos para otro día, el responsable social de la empresa, es aquel que tiene en sus manos el poder la imagen de marca, de las actuaciones, de los productos, de las opiniones y, en definitiva, la llave del armario con el que nos vamos a vestir para la presentación ante el cliente en un ámbito cada vez más grande, Internet, que, no nos olvidemos, ha superado en tiempo de consumo de los usuarios a la mismísima televisión.

La persona que finalmente cubra este estratégico puesto -actualmente anunciado en Infojobs aunque personalmente entiendo que por su complejidad y sensibilidad debería ser demandado por un Headhunter- ¿qué debe hacer?, o mejor antes, ¿quién debe ser?. Tratemos de responder a estas dos preguntas:

¿Quién debe ser el Social Media Manager en una empresa?. En primer lugar, éste deberá ser ‘popular’, sí, ese adjetivo tan americano y hortera, ‘popular’, o por lo menos parecerlo. Muchos son los ejemplos de gurús de la red que desprenden cierto halo de haber sido los ‘defenestrados de la clase’. Éstos pueden ser sabios, escritores, audaces o lo que quieras, pero no me valen para cubrir este puesto, ¿cómo vas a ser la imagen social de algo si tienes menos amigos que Gargamel?. Ciertamente, es difícil detectar esto en una entrevista, pero se debería intuir. En segundo lugar, el candidato entiendo que deberá tener habilidades de comunicación contrastadas, lo que significa, que en ningún caso podrá ser aquella persona de dentro de la organización que es incapaz de comunicarse con los que le rodean, y mucho menos si el que le rodea ocupa un ‘escalón’ inferior en la jerarquía. Si viniera de fuera, una vez más, es complicado percibir este punto, de ahí que la búsqueda debería y debe estar profesionalizada. En tercer lugar, por último, y dándolo por descontado, deberemos estar frente a un profundo conocedor, o mejor aún, amante, de todo lo que tenga que ver con Internet, movilidad y ese larguísimo etcétera que cualquiera de vosotros podría rellenar, entendiendo que habla inglés, alemán o chino, en función de las necesidades que nos vayamos a encontrar en el siguiente punto.

Una vez ‘atrapado’ el candidato perfecto, tendríamos pendiente algo igual o más complicado: Qué hacer…

¿Qué debe hacer un Social Media Manager?. Sin entrar en que debe utilizar tal o cual herramienta, es importante cerciorarse de que, el flamante asignatario de tan raro nombre, conoce en profundidad la empresa, la marca, su historia, sus clientes y su comercialización, por lo tanto, es imprescindible que se siente junto al CEO, CFO y demás siglas, además de leerse cuanto anuario caiga en su mano, acompañar a los comerciales en sus salidas para conocer clientes y dificultades del producto y, por último, no despegarse durante unos días del ’señor o señora del carrito’ o el encomendado a repartir el correo, prensa o similar, ya que en éste recae el conocimiento profundo de las personas de la institución. Una vez conocido en detalle el funcionamiento y objetivo de la empresa, nuestro personaje debe, antes de iniciar una loca carrera por el 2.0, diseñar una estrategia en Internet, y en función de las características dirigirse a uno u otros espacios de la red, y en ningún caso a todos, seleccionando, especialmente, aquellos que puedan ser atendidos, o lo que es lo mismo, actuar en nombre de la empresa de forma bidireccional, algo frecuentemente obviado.

Podríamos continuar este post diciendo si hay que ‘estar’ en Twitter, Facebook, Tuenti, Digg, Youtube, Xing o Linkedin, además de tratar de instruir si es necesario generar un blog, microsite o encuesta, además de señalar foros, chats o espacios de discusión en los que debemos ‘meter la nariz’, pero esto es tan particular y ‘personal’ para cada una de las marcas que debe ser regido por la anteriormente comentada y vital estrategia viral y social en Internet, que en muchos casos pasa por una necesario y profundo cambio de imagen.

Social Media Manager

Hace ya mucho tiempo, y ahí están mis antiguos equipos -ahora amigos- para corroborarlo, vengo insistiendo a la gente con la que he tenido la suerte de compartir mis diferentes cometidos profesionales, en que es muy importante trabajar la marca personal en beneficio propio, ya que, por descontado, ese beneficio se traslada a la empresa para la que trabajan de forma inmediata.

Esta reflexión, tan difícil de asumir para mis queridos ‘compusaurios‘ y para las estructuras arcaicas, la suelo cifrar en un 90-10, es decir, utiliza el 90% de tu tiempo para dejarte la piel por quien te paga, y deja un 10% del día para propagar y mejorar tu imagen personal por la red.

La división, la mayor parte de las veces, viene acompañada de personas cuya dedicación al trabajo sobrepasa, con creces, las 40 horas semanales, y es que lo habitual, si difunden su ego por la red, es porque la materia a la que te dedicas, más que tu trabajo, suele ser tu afición.

Me he animado a escribir este post después de leer a Carla Delgado, a quien no tengo el gusto de conocer en persona, pero a quien sigo regularmente en su Blog, y ahora, más enriquecedor aún, en su Twitter. Carla,  experta en diseño y creación de marca, ha editado 5 vídeos bajo la URL ‘CreaTuMarcaOnline.com‘ en los que trata de explicarnos precisamente lo que trato de inculcar a mi equipo, y, por tanto, a mi mismo.

Casualmente, esta mañana me ‘enfrascaba’ -en la mejor de las acepciones- con Rafa Aguilera a través de Twitter, en un interesante ‘twitterdiálogo’ que acababa sugiriéndonos la creación de un ‘hashtag’ tipo #twitterparatumarcapersonal, y es que hemos tratado de enumerar los mejores ejemplos de Twitter para trabajar una marca personal.

Finalmente, y vía Tristán Elósegui, leo un interesante post de Gaby Castellanos, en el que habla de una figura que me ha encantado: el Tweetero Narciso/Egolatra, que trata de diferenciarlo del Tweetero Celebrity, dando en el clavo de lo que en definitiva está dibujando toda esta red exhibicionista.

Es decir, esto de la marca interesa, mucho, y yo sin saberlo, aunque intuyéndolo.

Guzman_Garmendia_Google

La realidad suele ser siempre la misma, trabajar la marca personal en la red es importantísimo, e insisto, no sólo para el egolatra, también para el firmante de tus nóminas, pero como en todo, hacerlo bien o mal será determinante. Es obvia, siendo de igual aplicación a la vertiente personal que a la empresarial, la máxima de que es necesario dibujar primero la estrategia a seguir, y huir de ‘regar’ la red de tu ‘pesado’ nombre o marca, a riesgo de que empecemos a odiarte, como yo ya he empezado al menos rechazar, a algún gurú del tres al cuarto.

Blog, Twitter, Facebook, Tuenti, Linkedin, Xing y un largo etcétera son las herramientas disponibles. Escojamos las adecuadas a nuestro objetivo -no necesariamente todas- y dinamicémoslas de forma coherente, tratando de llevar el mensaje de forma clara a cada uno de los auditorios, evitando, como mero ejemplo, replicar en Facebook todo lo que decimos en Twitter -inundaremos los raquíticos muros de nuestros falsos amigos de la red social-.

Tendremos tiempo para hablar y compartir las formas de utilizar cada uno de los espacios, de momento, establezcamos que queremos ser de mayor, tratando de trabajar y actuar de la mejor manera posible, procurando seguir siendo artistas cuando crezcamos, tal y como decía Picasso en su frase ‘Todos los niños nacen artistas. El problema es seguir siendo artista al crecer‘, dicho recogido por Isma en su Blog.

Muchas son las noticias que, cada vez más, hacen ’sangre’ hablando de la debacle que están sufriendo los medios tradicionales en beneficio de Internet, algo evidente y anunciado por todos los que pertenecemos a este último entorno. Sin embargo, y a pesar de las cifras, tengo la sensación que seguimos siendo ‘anunciadores’, y parece que nunca lo van a advertir quienes lo tienen que contemplar, o más bien, que éstos están atenazados por un mal disimulado miedo.

Entre lo mucho que se escribe, centrémonos en dos artículos muy comentados estos últimos días en Twitter. El primero, publicado por The Guardian, centra su titular en el claro adelantamiento que ha protagonizado Internet sobre la televisión, en lo que a que inversión publicitaria se refiere, en el primer semestre de este año. Claro que algunos alimentarán su voluntaria ceguera alegando que estos ’son datos del Reino Unido’, y lo afirmarán sin faltarles razón, aún sabiendo que Dinamarca hace tiempo que ya dejó la vieja ‘caja tonta’ como tragaperras de la publicidad. En segundo lugar, Cotizalia no duda en entonar un ‘Requiem por la prensa americana‘, refiriéndose a diarios que, como el Rocky Mountain News, han tenido que cerrar a tan sólo dos meses de celebrar su 150 cumpleaños.

Rocky Mountain News

Ambos ya han sido muy comentados y han provocado el engrose de diversas factorías de blogs, por lo que no los volveré a analizar.

Sin embargo, si me gustaría extraer la información relativa al reparto de ingreso de Internet que tratan de explicar:

Por una parte, el estudio del IAB analizado por el diario británico, habla de que el 60% de la inversión publicitaria en la red pertenece a ’search’, es decir, extrapolado a nuestro país, tendría un único dueño y señor, Google. Por otra lado, y siguiendo en tierras inglesas, tan sólo un 18% de la inversión publicitaria es display, esto es, banners y lo que viene siendo habitual que ofrezcan los diarios online a sus clientes, tratando así de internetizarlos, muy por debajo del 22% que representan los clasificados digitales, que han experimentado un crecimiento del 10,6% respecto al año pasado.

‘En la otra mano’, que dirían los habitantes del país estudiado en el segundo artículo, nos dicen que los ingreso publicitarios en la prensa escrita tradicional están sufriendo unas caídas del 28,3% en 2009, esperando que sea de un 10% el golpe de 2010, algo insostenible para este sector tan necesitado del carísimo recurso humano.

Mezclando las dos problemáticas, tenemos que por una parte el producto que están ofreciendo los diarios tradicionales a sus clientes en su versión online es la parte más raquítica del pastel publicitario, el branding, lo que lleva consigo los números rojos que tiñen año tras año las cuentas de resultados de las versiones .com de los periódicos, con unos clasificados que aún con un futuro no tan gris, tienen grandes enemigos en forma de verticales que camparon a sus anchas por tierras que hasta hace bien poco creyeron de su propiedad los antiguos señores feudales del papel. Por otra parte, la contratación publicitaria de la tinta en forma de ‘mancha’, está cayendo de forma dramática y sus nóveles fuerzas comerciales -nóveles porque hasta hace muy bien poco la publicidad se ‘dispensaba’ y o no se ‘ofrecía’- no saben, o no quieren saber, vender otra cosa.

Por lo tanto, la gallina de los huevos de oro muere en los medios tradicionales, y en sus versiones online no se monetiza ni para cubrir gastos. Resultado: música de Mozart, tal y como anuncia Cotizalia.

Siendo menos alarmista, pero igual de realista, entiendo que hay soluciones, que pasan por medidas de cambio de rumbo, que en primer lugar deben ser adoptadas por los constructores de marketing y en segundo término, y de forma especial, por los acomodados departamentos comerciales. Los primeros deben, o si me lo permitís, debemos, crear producto nuevo, innovador en el ámbito de Internet y siempre bidireccional, creciendo hacia formatos que ofrezcan valor añadido al cliente, datos de retorno, y, sobre todo, seamos capaces de afrontar con el cliente, al menos, el mismo riesgo que ellos corren anunciándose con nosotros, es decir, que si ellos ganan, nosotros ganamos, pero de verdad, no vale el ‘no es mi problema’ que oí hace bien poco a una agencia cuando su cliente se quejaba de que su campaña sólo había recibido cinco llamadas y todas ‘para cotillear’. Los segundos, los comerciales, deberán adaptarse al nuevo orden, dejando los márgenes estratosféricos, ajustando la necesidad del cliente, e informando, en todo momento, de la evolución de la campaña, y, por tanto, deberán reponer suelas y tapas de sus zapatos, para abandonar sus moldeadas sillas por la dureza de la calle, y tomar como nuevo miembro al porfolio de producto, olvidándose de esperar a que suene el teléfono para tomar pedido como si de un establecimiento de comida rápida se tratara.

En definitiva: hay solución para los diarios en su versión online, pero pasa por la creación de producto publicitario completamente nuevo, bidireccional, mesurable, segmentado, inteligente y atractivo para el usuario, y pasa por la reforma, esta vez sí, al 100%, de las estructuras comerciales actuales.

Hoy he tenido la suerte de recibir una invitación -que a su vez contenía otras ocho- para empezar a probar Google Wave, esa ola tan esperada que llevaba tiempo ronroneando en los círculos ‘globoesféricos’.

Lamentablemente, y sintiendo si alguien esperaba encontrar en este post la descripción del neonato, no he podido hacer nada, ya que estaba más sólo que Pancho en el último capítulo de Verano Azul, en un entorno en el que se supone que tienes compartir. En fin, supongo que en cuanto los receptores de mis 8 invitaciones -mi equipo y los primeros que me pidieron una a través de Twitter- reciban la llave de acceso a este lugar de encuentro -hace 8 horas que las mandé y todavía no les ha llegado a  ninguno-, podré escribir, esta vez sí, un post en condiciones hablando de Google Wave.

Os dejo un triste pantallazo y nos vemos en ‘la Ola’, esperando un final más halagüeño que el de la excelente película alemana con el mismo nombre dirigida por Dennis Gansel en 2008.

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Continuará…

Diez días después de celebrarse Glocal, y ya pasada la digestión del mismo, siento la necesidad de compartir algunas cosas que sucedieron en aquella jornada: la humildad y sencillez de los ponentes.

Haber podido pasar todo el día junto a personas clave de Internet en nuestro país no tiene precio, que diría el anuncio, pero menos aún lo tiene comprobar que, quien realmente se ha labrado su futuro empresarial y profesional en este ámbito, no tiene ningún complejo ni atisbo de altanería, tal vez todo lo contrario.

Desde su llegada a Zaragoza bien temprano, los seis ponentes de Glocal Internet Meeting, fueron grabados por la televisión y sometidos a diversas entrevistas, a las que acudieron muy amablemente, como son ellos, gente normal y corriente. Sin más tiempo que el que nos dio para tomar un café cerca del WTC, empezaron las ponencias, en las que en todo momento quisieron ‘compartir’ su experiencia con el resto. De una forma sincera, trataron de que aquellos que quisieran emprender lo hicieran sin cometer errores, emulando a aquel que dijo ‘he aprendido más de mi única derrota que de todas mis victorias’.

Conocía anteriormente a casi todos los que nos acompañaron, algo no muy difícil si repetimos aquella frase de que ‘en Internet somos cuatro’, y más aún si empezaste en este mundo bastante antes de la burbuja del año 2000. Ya sabía que eran gente que en ningún caso se les había ’subido a la cabeza’ su condición de CEO, fundador o cargo de las empresas de moda de Internet, pero sigue siendo muy agradable comprobar que esto es así.

Es muy importante recalcar algo que ya me han preguntado, y que tampoco queríamos hacer público, ninguno de los asistentes a Glocal cobró ni un euro por estar con nosotros, lo hicieron encantados y desde el principio nos apoyaron sin ni siquiera preguntar si estas conferencias estaban remuneradas. Lo único que se llevaron fue la atención y el cariño de la gente de Aragón y de Navarra, que acudieron entusiasmado a escucharles, así como un pequeño detalle que les regalamos en el transcurso de la comida en Hacienda Queiles, a mitad de camino de las dos sedes de las conferencias. Entre lasaña de puerros con bechamel de perejil y confitura de tomate con alcachofas, platos de la excelente degustación de verdura en este lugar, les hicimos entrega de un cuadro con las portadas de Heraldo de Aragón y de Diario de Navarra del día en el que nació cada uno de ellos, momento que recoge la foto de mi cámara, la única que no fuera móvil presente en aquel momento:

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El tiempo que compartimos en el autobús fue también muy indicativo de la madera con la que están esculpidos estos profesionales de éxito. Lejos de pasarse todo el trayecto llamando por teléfono a sus empresas y, al contrario de lo que pudiéramos pensar, lejos de sus ordenadores portátiles, tuvimos ocasión de compartir conversación como si de una excursión del cole se tratara, señal inequívoca de la seguridad con la que han delegado en sus equipos y de la fortaleza de sus puestos y empresas.

Con alguna que otra aventura en el trayecto de ida en forma de pérdida por los campos de la Ribera, finalmente conseguimos llegar con media hora de retraso a Pamplona, donde sin apenas tiempo de ir al servicio iniciaron sus ponencias, que podéis ver en el canal de Glocal en Youtube.

La jornada todavía no había tocado a su fin, una hora después de finalizar el evento ya estábamos sentados de nuevo con los ponentes y sus acompañantes (en todos los casos sus directores de comunicación) en el Restaurante La Nuez, dónde compartimos las ya clásicas historias de los inicios de Internet, con las anécdotas de las empresas sin cimientos que disponían de masajista y fisioterapeuta para los empleados, así como grandes neveras llenas de viandas que a más de unos nos hizo cambiar la línea recta por la curva. Cabe destacar las múltiples fotos que Fernando Encinar, responsable de comunicación de Idealista.com, sacó a todos y cada uno de los platos, así como a la carta, fachada, decoración y demás elementos del lugar, y es que a buen seguro subirá en breve sus comentarios a 11870.com.

Finalizada la cena y, esta vez sí, servidos los cafés (en Hacienda de Queiles tuvimos que renunciar a ellos por falta de tiempo), algunos de los ponentes todavía tuvieron fuerzas para pasear y ver el recorrido del encierro. Pasaban ya bastantes minutos de la una de la madrugada y cada vez más corroborabas que realmente esta gente ha triunfado por algo, y no por casualidad.

Aquí os dejo otra foto, esta vez con Jesús Encinar antes de comer, ‘para subir al Facebook‘ decía él, ‘para ponerte como ejemplo’, repito yo.

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Muchas gracias a todos. Ya estamos trabajando en Glocal II.

Twitter, el mejor termómetro de la actualidad que tenemos  en la red y, por qué no decirlo, fuera de ella, nos inundaba esta mañana de comentarios que trataban de abrir el debate sobre la idoneidad o no de cobrar por contenidos. Una vieja discusión que, por suerte, se repite tras tropezar en 2002 el más importante diario de España en difusión, tropiezo del que hasta ahora no se ha recuperado en su modelo digital.

A mi me parece asombroso volver a este debate cuando ya se ha demostrado que en el momento que ofrecemos algo ‘gratis total’ es muy complicado hacer creer que es bueno cobrar por lo mismo, y es ahí donde se encuentra la piedra angular: en ‘lo mismo’.

Julio Alonso, fundador de Weblogs, es, a través de su Twitter, el difusor de un interesantísimo artículo de Paul Graham en el que habla de la imposibilidad de cobrar por contenidos, y centrándose en los editores sólo les da dos alternativas: abrirlos y obtener beneficio indirecto, o encarnar esos contenidos en cosas que la gente esté dispuesta a pagar.

Siguiendo en el campo que nos interesa, prensa escrita en Internet, y tomando la piedra angular que comentaba anterioremente, ‘lo mismo’, me resulta sumamente difícil llegar a la conclusión de que somos capaces de generar esos contenidos por los que los lectores estén dispuestos a pagar. Por lo tanto, de momento, sólo nos quedaría la vía de abrir el trabajo y obtener beneficio indirecto.

El problema en el tradicional y a veces arcaico mundo del periodismo escrito a la hora de enfrentarse al mundo online viene de lejos: del mismo momento en el que se popularizó la red. Como era de esperar, la evolución de los diarios desde que añadieron el .es, .com o .net a  su marca ha sido mínima, y si observamos las ‘cabeceras’ (que palabra tan compusauria) siguen teniendo casi la misma estructura que a principio de este siglo y a finales del pasado, con un gran espacio para la marca y el resto un enjambre de noticias más o menos agrupadas, pero, y aquí está la piedra angular asomando, con los mismos contenidos que su viejo hermano mayor con olor a tinta, y una diferencia, invita claramente a no abandonar la página de presentación, evitando que el lector se sumerja en las diferentes secciones y evitando así, incomprensiblemente, el ‘maná’ de los ingresos indirectos en Internet: la segmentación, descartando, en parte, la solución de Paul Graham con la que nos habíamos quedado.

La revolución digital, que esta vez sí se está dando en los dos últimos años, debe cambiar la compleja labor de comunicar e informar de forma radical, aunque el miedo atenaza a las apoltronadas redacciones, poco implicadas en el cambio, y, en mi opinión, desconocedoras de la pérdida de ‘poder’ que hasta ahora creían tener en la sociedad.

Lo más importante de ese vuelco en la comunicación viene marcado, una vez más, por la manida e incluso odiada ola 2.0, es decir, la implicación hasta grados insospechados del usuario en la elaboración de contenidos y, por tanto, en la opinión y construcción de noticias, corrientes, intereses y necesidades.

Youtube, con muy buen criterio, parece que va a pagar a aquellos vídeos que hayan cosechado un gran éxito en Internet. Por poner un ejemplo de un vídeo que me encanta, el del famoso ‘contigo no bicho‘, que ha sido reproducido en su versión original 3.786.759 veces, y otras muchas más en copias similares. Centrándonos en el original, y poniendo un obsoleto CPM de 5 Euros (conozco empresas que lo tienen a 30 Euros o más en sus tarifas), tenemos que el amigo del frustrado ligue de ‘Chiguaka’ debería haber cobrado 18.930 Euros por su obra, o bien, si fuera una cuestión de adsense, al menos tendría que haber participado en los irrisorios beneficios que te ofrecen.

¿Por qué no trasladamos este modelo a la prensa?, hay miles de artículos, blogs, espacios y secciones en los diarios digitales que no son consultados por nadie, pero se pagan, y el espacio que se la da al usuario, lector o ‘intruso’ se limita, desgraciadamente, a los comentarios moderados de las noticias, y en alguna honrosa ocasión a la posibilidad de mandar una oportuna foto o una pequeña crónica. Insisto, ¿por qué no hacemos de los miles de periodistas acreditados que todos los años salen de la universidad una auténtica red de corresponsales, escritores o informadores?.

La cuestión es clara y sencilla, los trabajos que finalmente fueran publicados en un medio, serían ‘decorados’ con anuncios, leads, adsense o cualquier formato online acorde con el contenido, que podría ser incluso sugerido por el propio periodista, de tal forma que el éxito del escrito iría acompañado del ingreso del medio y, por supuesto, del crecimiento de la cuenta corriente del firmante.

Entendiendo que es una cuestión complicada, en mi opinión revitalizaría unas redacciones con una grave falta de estímulo, y que en muchas casos se limitan a hacer su trabajo, frase esta última poco acorde con el espíritu periodístico que tan mal nos enseñaron en la facultad.

Hace ya varios meses que llevamos organizando con mucho cariño y trabajo el que esperamos que sea el mayor evento de Internet en Navarra y Aragón, o al menos sea la mayor concentración de conocimiento del mundo online en estas dos comunidades que tan bien me han acogido en mi último año de carrera profesional en Linc Publicidad, empresa 100% de Internet participada por Grupo Heraldo y Grupo La Información.

Con la excusa del 10º Aniversario -ya casi undécimo- del nacimiento de las cabeceras de Internet de Heraldo y Diario de Navarra, me propusieron conmemorarlo con un encuentro de las máximas figuras de la Red en España, y como de todos es sabido que en ‘Internet somos cuatro’ (o al menos eso es que lo solemos decir en este mundillo) me puse manos a la obra y contacté con viejos y nuevos conocidos, personas con las que en silencio he crecido en Internet, como es el caso de Jesús Encinar, fundador y consejero delegado de idealista.com (con su hermano Fernando, Director de Comunicación del portal inmobilirio líder en España), François Derbaix, fundador y Director General de Toprural, al que me unen muchas circunstancias no sólo profesionales, Ícaro Moyano, Director de Comunicación de Tuenti, con el que coincidí en las conferencias de ESIC no hace muchos meses, Luis Collado, que muy amablemente me mostró hace tiempo la impresionante herramienta que ha desarrollado Google para escanear libros y revistas, Nacho Puell, cofundador y director de estrategia de 11870.com, que en mi época de Páginas Amarillas no dejó de ser mi competencia directa, y menos mal que ya no lo es (por mi marcha y por el gran futuro de este directorio fresco y moderno), y Joshua Novick, Consejero Delegado de Antenvenio, con el que he coincido en algún que otro ’sarao’, pero con el que sobre todo comparto muy buenos amigos en la agenda.

Todos ellos, muy amablemente y compartiendo la misma ilusión, accedieron a participar en las jornadas de Internet que vamos a desarrollar el próximo miércoles 16 de septiembre en Zaragoza y en Pamplona, con un panel impresionante y una fuerza que no tiene parangón en Aragón y Navarra. Un único evento que tiene su primer acto en el Worl Trade Center de Zaragoza por la mañana, y que tendrá continuidad por la tarde en el recinto de Baluarte, en Pamplona, quedando un cartel como el que sigue:

Glocal Internet Meeting

A todos los que estéis el próximo miércoles 16 de septiembre en Zaragoza por la mañana, o en Pamplona por la tarde, no me queda mas que invitaros a asistir de forma gratuita a estas charlas, que tratarán de repasar el pasado de la red y el prometedor futuro que nos aguarda. A los que no podáis venir, no os lo perdáis en nuestra cuenta de Twitter, donde lo retransmitiremos paso a paso.

A todos los ponentes, quiero desde aquí darles las más efusivas ‘gracias’ por su apuesta en Aragón y Navarra, por su cariño y por su amistad. La labor que estamos desarrollando en estos diarios para el impulso de internet, a buen seguro se va a ver vitaminada por la presencia de estos ‘grandes de Internet’.

Si algo me ha impactado esta mañana, ha sido leer la noticia que en exclusiva ha lanzado prnoticias y de la que ya se han hecho eco otros medios digitales: Koro Castellano, una de las personas más influyentes en Internet de nuestro país, deja la empresa de Pedro J. y se incorpora al proyecto web más fresco y joven de España, Tuenti.

Tuve la suerte de conocer a Koro en nuestros inicios de Internet, en plena burbuja, cuando cerramos una de las primeras alianzas estratégicas en la red, por la que Páginas Amarillas cedía los contenidos a El Mundo a través de un incipiente XML. Mas adelante hemos coincidido en la reducida globosfera.

Desconozco las razones de su marcha, y tampoco me importan, pero sí es sintomático -si se confirma la noticia- que a pesar de sus más de 8 años en el diario de la calle Pradillo -ahora ya en otra sede del norte de Madrid- salte a una empresa de la naturaleza de Tuenti, un enorme proyecto de futuro, pero no exento de riesgos.

Enhorabuena por la apuesta, e insisto, si se confirma la noticia, ‘chapó’ por la decisión.

korocastellano

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