CLUBHOUSE y TWITCH: Dos nuevas barreras de entrada derribadas


Hace tiempo que la enorme barrera de entrada para fundar el más clásico de los medios de comunicación cayó. Desde entonces, crear un periódico es tan fácil como escribir en este medio: WordPress. Sólo el contenido y el interés por el mismo marcarán el éxito o el fracaso. Ya no es necesario tener una redacción llena de Olivettis, contar con una prohibitiva rotativa o, por ejemplo, disponer de una estructura de distribución compleja y costosa. Nada. Basta con un ordenador, conexión y ganas. Se eliminó una gran barrera de entrada al poder de los ‘mass media. Televisiones y radios quedaron al margen de esta popularización de la creación y se mantuvieron en una posición de beneficio sobre la nueva y digital situación. Sobre los segundos ya analizamos esta circunstancia hace una década en este mismo Blog bajo el título ‘LA RADIO: Pacto con las Nuevas Tecnologías, que no con el diablo‘.

Sin embargo, y como no podía ser de otra forma, el enorme salto digital que hemos dado en el último año -que en mi opinión ha adelantado la evolución TIC al menos un lustro- ha traído nuevos y frescos productos que, ahora sí, ponen en riesgo el negocio de la televisión tal y como la conocemos desde su llegada a España en 1956 y, en menor medida, la empresa de radio. TWITCH, como evolución de los canales de Youtube, y CLUBHOUSE, recién estrenado espacio que, como los viejos transistores, solo juega con la voz, asoman con fuerza en este esperanzador 2021 como teloneros de lo que vendrá.

En lo que al viejo de mundo de las 625 líneas se refiere, la llegada de Twitch supone un verdadero asalto a su modelo de negocio. Si bien Youtube, y en mayor medida las plataformas como HBO, Netflix, Filmin y similares, ya han hecho mucho daño al elemento en torno al cual giran todos los muebles de nuestro viejo salón, la diferencia es que ahora la plataforma se focaliza en los directos y empieza a dar muestras de fortaleza como canal de continuidad. Cierto es que no estamos ante una opción nueva -esta compañía se fundó en 2011-, pero la verdad es que ahora es cuando está empezando a dar muestras de su poderío, que no ha escapado ni a sus propios competidores de la orilla de la tradición, que, sin reparo alguno, han utilizado y emitido sus imágenes sin nombrar autor ni procedencia, como ocurrió en un famoso vídeo de los terremotos de Granada. De la misma forma, aunque sin entender muy bien la finalidad, la Cadena SER, siempre innovando, ha abierto su propio canal en Twitch en el que, por ejemplo, retransmitió la final de SuperBowl. No es de extrañar, Ibai Llanos llegó a sumar más de medio de espectadores en sus campanadas 2021, con un simple micro, una cámara y, eso sí, su canal de Twitch, frente a las millonarias apuestas de transparencias y conciertos. De la misma forma, entrevistaba a Gerard Piqué con un seguimiento de 220.000 en directo, un acumulado de 2,2 millones de espectadores y con 1,4 millones en su siguiente vídeo comentando la entrevista. Para comparar, el programa más visto en lo que va de año en la televisión al uso en España es el partido Barcelona-Granada, con 4,5 millones de televidentes, es decir, el doble ¿Con qué coste de derechos, producción, señal y otros? Esas son las cifras del negocio, poniendo un signo claro de exclamación y advertencia en la propiedad del medio: Amazon, que compró la compañía en 2014 por casi 1.000 millones de dólares.

En cuanto a la radio se refiere, la neonata aparición de Clubhouse -cumple un año de existencia en abril-debería al menos inquietar al medio que en breve cumplirá 100 años desde su primera emisión en nuestro país. Esta red social -de momento sólo accesible para usuario de iPhone – es lo más parecido a un transistor que puedes llevar en tu bolsillo, con la peculiaridad que, al igual que Twitch, los usuarios generan el contenido montando sus programas, tertulias, retransmisiones o entrevistas. Con tan solo 10 meses de vida -y ya valorada en más de 100 millones de dólares al mes de nacer y en más de 1.000 millones hoy– Clubhouse ofrece una nueva forma de entender la pantalla sin imágenes, sólo con sonido. Un paso extraordinario que dará paso a nuevos players que mejorarán y explosionarán el producto, compitiendo, a mi entender, directamente contra el medio radiofónico en todo el mundo.

Muchos son los cambios que se avecinan en lo que entendemos hoy por informarnos. Una oportunidad que, como comentaba este mismo fin de semana con una de las referentes de la innovación y el talento en España, abrirá puertas a jóvenes inquietos, libres, creativos y con ganas de hacer cosas. La foto del pastel de la comunicación hoy, según la tercera ola de EGM recientemente publicada, es que la televisión ocupa la atención del 84,2% de los españoles, situándose en el primer lugar por delante de Internet, con el 82,8%, la radio en un 54,6% y los diarios con 14,8%. Una imagen bien distinta a la misma ola de hace 10 años, en 2010, dónde la televisión estaba algo mejor con el 87,6%, Internet distraía únicamente al 40,1% de las personas, la radio estaba en el 56,3% y los diarios duplicaban su audiencia actual con un 36,6%. Dentro de 10 años, todos calvos, pero si me puedo anticipar, la televisión caerá al menos en igual medida que los diarios han caído en la última década, la radio perderá en menor proporción, los diarios mirarán a las cifras actuales de sus suplementos, e Internet, pues de Internet, qué les voy a contar, que nos vemos en una década.

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