Obsolescencia gubernamental


Cuentan que hay por ahí un Gobierno antiguo, trasnochado, vetusto, antediluviano y apolillado. En realidad no debe haber sólo uno, me temo que es la norma general, y es que la distancia entre los que encabezan la administración y la ciudadanía es cada vez mayor, llegando a sobrepasar el ridículo en el decalaje entre la tecnología que absorben los ciudadanos y tradición enquistada en los palacios.

Cuentan que, además, hay un Gobierno que se jacta de su añeja obsolescencia, y sigue empeñado en plasmar sus esfuerzos únicamente sobre el medio vegetal, cuyo olor a tinta disfrutan unos pocos, eso sí, influyentes, corroborando la teoría que ya nos adelantaron en la Universidad, y que señalaba las portadas como medio para llegar a esos pocos de forma deliberada.

Cuentan por ahí que hay un Gobierno que dice que no cambia las cosas ni la forma de informar ‘porque se lleva haciendo así desde hace más de 20 años’ -Sí, eso ha dicho, no me miren raro-. Ese mismo Gobierno, cuentan, habla de Innovación y de Desarrollo, y se supone que es el encargo de liderar la adaptación al mundo 4.0, así que imagínense el nivel competitivo con el que van a afrontar la inminente digital era que ya empieza a envolvernos.

Cuentan algunos que hay incluso un Gobierno que fía su labor de opinión a encuestas telefónicas, de línea fija, por supuesto, menospreciando mediciones en base tecnológicas implementadas a lo largo y ancho del mundo, e incluso ninguneando los datos certificados por la más poderoso empresa de Internet del globo.

Cuentan esos mismos que asimismo hay un Gobierno que publica datos abiertos en función de sus intereses, publicitando algunos y ocultando otros tantos, sin saber, como es lógico, que de nada vale encubrir información en el año en el que vivimos, y que son muchos los voluntarios de la red que tarde o temprano airearán cualquier cifra, nota o documento.

No sé si será verdad todo lo que cuentan, no hay que fiarse, pero si así fuera ese Gobierno estaría dejando fuera de sus comunicaciones a la gran mayoría de la población que se supone debe dirigir, estaría evitando el crecimiento de nuevos proyectos de emprendimiento digital, estaría eliminando de sus planes a los jóvenes y no tan jóvenes –como el que escribe-, estaría desarrollando una cultura del rechazo a la Innovación que nos cerrará puertas y ventanas al futuro y estaría ofreciendo un espectáculo caduco solo comparable a la serie ‘NOticiarios y DOcumentales’ que vio la luz allá por los años 40 del siglo pasado en España.

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