Banda Ancha, visión estrecha


Contaba un alto directivo de la automoción en España que el mundo del automóvil iba a evolucionar en los próximos cinco años más de lo que lo había hecho en los últimos cincuenta. Compartiendo la reflexión, y conscientes de la situación exponencial de crecimiento tecnológico a la que se está sometiendo toda la sociedad, y a la que Navarra no es ajena, el Partido Socialista de Navarra ha centrado su esfuerzo en focalizar la atención en la Investigación, el Desarrollo y la Innovación, siendo la banda ancha –estructura capilar que debe llevar la señal la Internet a alta velocidad para su uso en hogares, empresas y administración con alta calidad- la infraestructura fundamental, e imprescindible a corto plazo, para competir en igualdad de condiciones con otras regiones de nuestro entorno o, esta vez sí, de cualquiera, incluyendo aquellas que están en la cara opuesta del globo.

Recién inaugurada la legislatura, en concreto el 5 de noviembre de 2015, en el Pleno del Parlamento de Navarra se trató en profundidad la necesidad de extender las carreteras del futuro, la banda ancha, al mayor número de puntos de la geografía foral, a sabiendas que nuestra comunidad ocupaba –y ocupa- las peores posiciones en cuanto a cobertura de este servicio esencial se refiere. En concreto, aquel día de otoño, pedimos al hemiciclo que aprobara la elaboración de un Plan específico de Banda Ancha, que contemplara un paso más de lo exigido por Europa en su Horizonte 2020, claramente insuficiente para un territorio con una orografía como el nuestro. Llegada la votación, en la ceguera que provoca no leer más allá de unas siglas sin profundizar en lo trascedente de la cuestión, los grupos parlamentarios de Bildu y Podemos votaron en contra de este plan, con unos argumentos de falsa territorialidad los unos y de ignorancia acostumbrada los otros. Así mismo, Izquierda Ezquerra, ausentes del debate, y Geroa Bai, mostrando una falta de intencionalidad innovadora profunda, se abstuvieron sin que se les cayera un solo palo del sombrajo.

Casi 15 meses después, o lo que es lo mismo, pasado el periodo de gestación de una morsa, el Gobierno de Navarra presenta un Plan de Banda Ancha sin que, una vez más, el sombrajo de sus socios, y el de ellos mismo, se vea afectado lo más mínimo. Los populistas sin rumbo, junto a sus tutores, los falsos abertzales, aplauden la llegada del plan, con tanta efusividad que hasta los primeros se atrevieron a decir que la partida es insuficiente y los segundos hablaron de una necesidad semejante ‘a la del agua’, claro que, lejos de ser un apoyo, ya sabemos la animadversión que éstos tienen por el líquido elemento en Navarra.

En la parte positiva, el Gobierno de Navarra ha considerado efectivamente la elaboración de este Plan de Banda Ancha, y hay que reconocer que su ejecución técnica es notable, virtud que habrá que sumar a la labor de hipnosis que, una vez más, ha tenido que llevar a cabo con sus socios. Sin embargo, y en la parte negativa, el trabajo es incompleto, careciendo de la visión social que merecía, una oportunidad perdida que trataremos de enmendar a la mayor brevedad posible. La conectividad o no es un factor clave en la brecha social, que se une a la brecha digital, que no solo es geográfica –aparentemente resuelta si se cumple el plan-, es también formativa, laboral, funcional y, sobre todo, para los más desfavorecidos, económica.

Un plan de Banda Ancha completo no puede obviar el favorecer la conexión, pública o privada, a los más jóvenes de nuestra sociedad, ‘heavy users’ de la cuestión. Un Plan de Banda Ancha completo tampoco puede pasar por alto que para muchas familias es muy complicado asumir el gasto de la conexión o el soporte, anecdótico para algunos y sangrante para muchos. Un Plan de Banda Ancha completo, en definitiva, tiene que garantizar el acceso a la evolución, a la innovación y a la tecnología a todos los navarros, con independencia de dónde vivan, su edad o su condición social.

red

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