WHATSAPP: La clave de la comunicación digital actual


La mensajería instantánea, conocida comercialmente bajo la marca ‘Whatsapp‘ -aunque también compitan otras como Line o Telegram– proviene del ya prehistórico ICQ, un sistema copiado por Yahoo!, Google o Facebook, conocedores del potencial, pero, como tantas otras veces, fallidos en la ejecución. Errar en la actuación es no entender el mercado al que te estás dirigiendo, y esto es lo que le está pasando a las grandes marcas de Internet antes mencionadas, todas ellas atentas a su competencia, cuando en quién deben fijarse es, siempre, en el usuarioWhatsapp, como líder de la temática que hoy tratamos, muy probablemente desconocía la repercusión que iba a tener, hasta que hace exactamente un año, Facebook, incapaz de competir, adquirió esta simple aplicación de mensajería instantánea por 19.000 millones de dólares. Una ganga (sin un ápice de ironía).

Whatsapp no es una red social, pero sí entra en el tan manido ámbito del 2.0, es decir, se usa para dialogar. Cualquier acción de mensajería instatánea que solo sirva para comunicar en una sola drección, para bombardear información sin posibilidad de réplica, tiene certificado su fracaso y rechazo. Este principio es aplicable tanto en comunicación política como en la comercial, áreas que muchas veces cuesta diferenciar. Teniendo en cuenta que España es el país europeo que más utliza este sistema, al que dedicamos varias horas al día para conversar con amigos, familiares y conocidos, repito, para conversar, no es comprensible que se aproveche para enterrar en información al usuario. Para ser ametrallados ya tienen los medios de comunicación tradicionales, los 1.0, como la televisión, la radio o la prensa escrita, todos ellos sin derecho a réplica. Del mismo modo, si entramos a valorar los grupos de ‘papás del cole’, ‘compañeros de trabajo’, ‘amigos de toda la vida’, etc., veremos que, además de la charla, lo que se busca en este dispositivo es la organización, lo que en política se conoce, de toda la vida, como el activismo.

Superado (no por todos) que Whatsapp debe ser un canal de diálogo permanente, hay que centrarse en su parte activista, que, de forma controlada, debe fijar nuestra atención. Como ya expliqué en el post ‘La Campaña Digital de Pedro Sánchez‘ -estrategia que tuve el inmenso honor de dirigir- Whatsapp fue la herramienta fundamental durante aquellos meses de primavera y verano de 2014, con una fuerza multiplicadora basada en la espontaneidad y, sobre todo, sustentada en las personas, ingrediente indispensable, cuyo número es directamente proporcional al éxito viralizador de la acción. Marcando una motivadora coregrafía interna en la olla de la mensajería instantánea, conseguirás una explosión controlada en el espacio externo, en las redes sociales predominantemente y en el entorno público. Como todo buen cocido, la presión es importante, el número de garbanzos fundamental, pero de nada servirá sin unos buenos sacramentos. El contenido, en forma de texto, imágenes, memes, vídeos, acciones o estampitas, marcará la repercusión exterior, la llegada, la influencia y la penetración, y será la gasolina que enriquezca las legumbres, les de sabor, haciendo que se sientan parte fundamental del núcleo.

La mensajería Instantánea, hoy predominantemente Whatsapp, es el instrumento fundamental de la comunicación digital actual. Conversación, contenido y personas, no necesariamente por ese orden, son los pilares fundamentales que marcarán un uso fructífero de la mayor oportunidad que en el ámbito de la comunicación se ha dado en los últimos años, que bien tratado en cocina, junto a Twitter y Facebook, marcará la diferencia de las campañas actuales y futuras. Sin embargo, el miedo, que recurrentemente aparece junto a la innovación tecnológica en forma de inadaptados e involucionistas, requiere del liderazgo de un cocinero valiente, capaz de cocinar el mejor de los cocidos, aglutinando los mejores garbanzos, escogiendo los más exquisitos sacramentos y, en cualquier caso, actuando sin aparente visibilidad exterior.

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Foto: Giga.de