Compareciendo en el Congreso de los Diputados


A pesar del escasísimo tiempo del que dispongo últimamente, no puedo dejar pasar la oportunidad de explicar aquí la experiencia de ser llamado a comparecer en el Congreso de los Diputados.

El jueves 11 de abril, tan solo 6 días antes de la fecha fijada para la comparecencia, recibí una llamada del Congreso de los Diputados en la que se me informaba que había sido seleccionado por las Comisión Constitucional que está elaborando la Ley de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Buen Gobierno, en calidad de ex-Director General de Gobierno Abierto y Nuevas Tecnologías del Gobierno de Navarra, pionero en la redacción de una ley por la transparencia en España, y elaborada por mi equipo durante el tiempo que ostenté el cargo. Por supuesto, no dudé ni un instante en aceptar la invitación, al margen de las obligaciones legales que pudieran derivarse.

En primer lugar, decir que me llama la atención el poco margen de tiempo que me dieron desde el primer contacto hasta la comparecencia, cinco días escasos surcados por un estupendo fin de semana, y con una agenda, que, en mi caso, es poco dada a la dilatación, más bien siendo proclive a todo lo contrario. No obstante, una vez superada la primera impresión, me dispuse a escribir mi ponencia. Sabiendo que, en ningún caso, leer discursos es mi estilo -más bien suelo ‘contarlos’- esta vez el escenario y la relevancia de lo que pudiera decir requeriría plasmarlo en letras, y así trasladar el mensaje claro a los diputados que tuvieran a bien escucharme.

En segundo lugar, y dada la materia que se iba a tratar, desde el principio aposté por no elaborar el texto solo, lo haría público antes de imprimir la versión definitiva y escucharía todas y cada una de las sugerencias que me fueran llegando por los diferentes medios. Más allá de escuchar a todos antes del momento de mi intervención, también me conjuré para escuchar y trasladar la palabra de fuera al interior del Congreso durante la comparecencia, como así ocurrió, utilizando in-situ las sugerencias que fui recibiendo a través de Twitter en la ronda de pregunta de los diputados. Muchas gracias Marc Garriga, Access Info y OKFN por seguir la comparecencia en directo y ayudarme tan acertadamente en las respuestas a las preguntas de sus señorías.

Como era de esperar, los diputados allí presentes, tuvieron a bien criticar todo aquello que sobrepasase los límites establecidos por una atmósfera ‘polite’ y extremadamente construida en clave jurídica, factores que ya esperaba encontrarme y que quise contrarestar con palabras y acciones de transparencia extrema, algo que alguno no supo (ni quiso) entender en clave intencionalidad, tomando mis palabras en su literalidad. Así mismo, mi mensaje estuvo cargado de intencionalidad tecnológica, campo en el que muevo con soltura, y aspecto absolutamente necesario en la elaboración de cualquier proyecto hoy si queremos que esté vigente mañana. No obstante, no entraré en detalles políticos y, como ya les dije en mi despedida, por lo que a mi respecta, no encontrarán más que apoyo, ayuda y aliento en una labor tremendamente importante para el futuro de nuestro país, eso sí, siempre y cuando lo hagan con valentía.

Como he comentado, varias fueron las veces que colgué el texto de la comparecencia en la redaquí tenéis la cuarta y última versión subida-, dándole difusión en Twitter y en Facebook para que quién quisiera aportara su granito de arena. Numerosas fueron las sugerencias y correcciones, a través de las redes sociales, mail, Whatsapp e incluso por el cada vez menos popular teléfono. Muchas gracias a todos.

Una experiencia inolvidable, emitida por streaming en un Congreso, a pesar de todo, cada vez más cercano a la tecnología. Una experiencia que me enriqueció enormemente, y que refuerza en mi creencia de que las cosas se pueden cambiar, y que lo mejor es cambiarlas desde dentro, lugar desde el que, en un futuro, espero volver a intentarlo como ya hice cuando tuve oportunidad en el Gobierno de Navarra.

Imagen de Streaming facilitada por Javier Ábrego (TweetCategory)
Imagen de Streaming facilitada por Javier Ábrego (TweetCategory)

Finalmente, el texto, aunque lo podéis encontrar aquí en su penúltima versión, quedó como sigue:

Madrid, Congreso de los Diputados, 17 de abril de 2013

Buenas tardes, Arratsaldeon,

Señor Presidente, señorías, amigos que nos seguís por Streaming y, cómo no, Twitter.

Permítanme que les muestre mi satisfacción al ser llamado ante esta comisión como impulsor de la Ley de Transparencia y de Gobierno Abierto de Navarra, vigente desde el pasado diciembre y el primer texto auténticamente aperturista y colaborativo de España. Espero poder aportar mi experiencia en un campo en el que, lamentablemente, no existe tradición en nuestro país.

La Ley Foral 11/2012 de 21 de Junio, de la Transparencia y Gobierno Abierto, nació ambiciosa, valiente y con el objetivo de llegar a todos los ciudadanos. Sin embargo, veía la luz con una clara vocación de ser copiada, como así está siendo, y, como es natural, para ser mejorada. No obstante, tengo que lamentar que, si bien la Ley de Transparencia objeto de esta comisión sí se ha inspirado en el texto navarro, no ha copiado aspectos básicos y, por descontado, no ha mejorado la propuesta, como sí han hecho los textos que se están trabajando en Extremadura, Andalucía, Murcia y otras regiones de nuestro país.

‘Open process’, ‘blogs’, ‘la administración pública escuchará con atención’ o ‘dispositivos de telecomunicaciones móviles’ son solo una muestra de lo que aparece en la Ley que junto con los navarros construimos en la Comunidad Foral y que hoy echo de menos tras la lectura de la Ley de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Buen Gobierno que pretende aprobar este parlamento.

He seguido muy de cerca esta comisión. Por esta sala han pasado varias personas que han solicitado la inclusión de esta institución, de otra o de la de más allá en la citada Ley, así como añadir personas, cargos o entidades. En mi ánimo no está entrar en este debate, ya que el propio espíritu de una Ley como la que aquí se está tratando no puede establecer distinciones. Seamos prácticos. Cualquier persona sabe en qué se gasta su dinero y, por tanto, querrá saber en que se gasta el dinero que ha puesto a disposición de su país para su evolución y construcción. Queda claro, por lo tanto, que cualquier persona, institución, entidad, ente, agrupación, espacio o lo que ustedes quieran, que reciba un solo euro público, debe estar sometido a la Ley de Transparencia, incluyendo a las empresas que han recibido ayudas o subvenciones, por muy pequeñas que sean.

Dicho esto, en mi condición de profesional de la tecnología, con más de 15 años trabajando en el sector TIC, hoy como Consultor Tecnológico en Oracle, una de las empresas tecnológicas más grande del mundo, y como apasionado del Gobierno Abierto, en este caso en mi puesto de miembro de la junta directiva de la Open Knowledge Foundation en España y ex Director General de Gobierno Abierto y Nuevas Tecnologías del Gobierno de Navarra, me centraré en las carencias tecnológicas que encuentro en el texto puesto a disposición del público hace ya nueve meses. Y es que no podemos obviar el momento en el que vivimos, marcado por una nueva era en las comunicaciones, impulsadas de formar exponencial por la irrupción de los canales sociales y, en igual medida, por la popularización de los soportes móviles. Dos factores que han acercado a las personas, pero que lamentablemente no han asumido desde la administración, ensanchándose la brecha que separa a las personas de la política, de sus representantes.

Señorías, la Transparencia es parte del Gobierno Abierto, y el Gobierno Abierto es, además, Colaboración y Participación, formando así el tridente de la apertura. No podemos ser transparentes sin la colaboración ni la participación de los ciudadanos. En Navarra, cuando nos planteamos construir este instrumento de transparencia, vital para la continuidad democrática, lo hicimos de abajo a arriba, es decir, conversando con los ciudadanos y preguntándoles cómo querían que fuera su Ley. De esta forma, en un año escaso, salimos a la calle hasta en trece ocasiones para preguntarle a la gente cómo querían que se construyera el Gobierno Abierto de Navarra, desde el principio, sin lentejas. Esta conversación, rica e instructiva hasta límites insospechados -descubriendo perfiles ilustrados profundamente en apertura de datos, transparencia o comunicación-  tuvo, y tiene su continuidad en medios digitales, principalmente en las redes sociales, dónde se recogieron las peticiones y se trasladaron la Ley de Transparencia Foral en plena construcción, así como de inmediato a la acción de gobierno. Así de simple. Asumiendo que ya es tarde para cambiar los hechos, siendo imposible construir esta Ley de Transparencia nacional a partir de las aportaciones de los ciudadanos, sí que tenemos tiempo para incluir la conversación en el texto de la Ley.

Conversar, dialogar, y otras palabras que representan la comunicación bidireccional inmediata, brillan por su ausencia en este texto, un texto que, a mi modo de ver, nace obsoleto, que no entiende el momento en el que vivimos y que no tiene en cuenta la realidad tecnológica en la que se mueven los españoles. El hecho de que la palabra ‘Internet’ no aparezca ni una sola vez es muy representativo, así como que la que aparezca sea web, cuando la población ‘conversa’ y se informa cada vez más en la movilidad. La distancia que separa la política de la ciudadanía no es física, ahora mismo es tecnológica. Si quieren estar dónde están los ciudadanos, hoy deben situarse dónde se mueve más de la mitad de la población y hacer lo que ellos hacen: conversar, y, a poder ser, en la base tecnológica actual y futura.

Sin ánimo de entrar en términos ni aspectos legales, espacio en el que, al contrario que en el tecnológico, no me muevo con soltura, les tengo que pedir que eliminen el silencio negativo del texto y lo transformen en silencio positivo. El silencio administrativo no debe ser una opción, como aparece en el  artículo 17.4. Muy ligado al párrafo anterior, en el que sugiero el inicio de la conversación con la ciudadanía, es de pura lógica entender que ésta no se puede producir cuando uno de los interlocutores es sordo y mudo, y además no pone remedio a su carencia. En Navarra optamos por el silencio positivo, y es que en nuestro ánimo estaba entender al ciudadano y, como ya hemos dicho, conversar con todo aquel que lo quisiera, con un solo objetivo: construir la acción de gobierno entre todos.

Asumiendo que los mismos ciudadanos serán los que fuercen su entrada en la conversación, como ya se produce en la relación entre la empresa privada y el cliente -cambiando la estrategia los primeros en función de lo que extraen de los segundos- tratemos de abonar el terreno de juego para que esta conversación, la que nos importa, la que se producirá entre la gente y las instituciones, se produzca con la mayor igualdad. Me estoy refiriendo, señorías, a poner disposición de quienes están pagando sus impuestos todos los datos que se han generado, se generan y se generarán. Estoy refiriéndome a la inclusión de la apertura de datos y al acceso a la información en la Ley de una forma clara y definitiva.

‘Open Data’ es el termino anglosajón para referirse a la apertura de datos. Una necesidad y una obligación que, afortunadamente, ya han sabido ver muchas administraciones en el mundo y, esta vez sí, en España. País Vasco, Asturias, Navarra, Aragón, Castilla y León, Cataluña e incluso el Gobierno de España, han construido su espacio de apertura de datos con mayor o menor éxito, así como otras tantas administraciones que también se han sumado, pero que sería imposible enumerar. Aprovechemos la redacción de esta Ley para unificar criterios, consensuar los estándares internacionales y confabularnos para poner a disposición del público, sin necesidad de que los pidan, el máximo número de datos que se pueda. Apertura total, acceso a la información extremo. Si los ciudadanos no tienen la misma información que aquellos que se supone son sus representantes algo falla, las exigencias no serán las mismas, y es entonces, como ahora, cuando nos encontramos ante un sistema viciado. Por favor, dicten unas directrices únicas y construyan un repositorio global de datos en España, en el que todos depositen el máximo de información, con los mismos criterios técnicos e internacionales, evitando así la multiplicidad de portales y páginas absurdas. Me consta que el BOE está deseando liderar esta consolidación. Regúlenlo.

Toda información debe construirse en formatos que se puedan manejar con suma facilidad, que lo puedan leer las máquinas, que permitan su exposición, trato, proceso y reutilización. Reutilizar, importante verbo que, si bien se contempla en la Ley que tratamos en esta comisión, deberíamos ampliar su significado en su sentido más amplio. La reutilización de documentación y su puesta a disposición del público puede estar ya recogida, aunque no con la fuerza que realmente se merece una apertura de datos real y sincera. Sin embargo, el concepto de reutilización tiene un componente tecnológico importantísimo que, como ya se hizo en la ley Navarra, debe incluirse por dos motivos más que justificados: El ahorro que supone una política pública de reutilización TIC y el aporte al I+D+i que a buen seguro apoyará el crecimiento tecnológico y emprendedor en nuestro país. El País Vasco, en su decreto 159/2012 de Apertura y Reutilización de las aplicaciones Informáticas de la Administración Pública –decreto del de disponen copias en infinidad de espacios de Internet que se han eco del asunto-, ya contempla que no se podrá iniciar desarrollo informático alguno sin que se haya certificado que no existe uno similar en cualquier administración del mundo del que se pueda aprovechar su código para su reutilización ¿Saben ustedes los ahorros que esto puede generar? Así mismo, decreta que se deberá poner a disposición del mundo los desarrollos que se generen en la administración vasca, para su reutilización por otros, la investigación o lo que se considere conveniente ¿Saben ustedes lo que esto aporta al I+D+i de cualquier región o país?

Información es poder. Hacer una Ley en la que se favorezca la apertura de datos y su reutilización es repartir el poder. Demuestren que están dispuestos a jugar en el mismo terreno de juego que aquellos que le han posicionado en el asiento que ocupan, y pongan a su disposición toda la información posible, sin que tengan que pedírsela.

Para finalizar, y para que quede constancia de las propuestas concretas que hago ante esta comisión, les pido encarecidamente que tenga en consideración los siguientes puntos en la construcción de la Ley de Transparencia:

–          Incluyan a todo aquel que es beneficiario de un solo Euro público, con independencia de su naturaleza, procedencia, clase o actividad.

–          Tengan en cuenta cualquier dispositivo, actual o futuro, y no pierdan de vista que debemos de estar dónde están los ciudadanos. Ayer en la Web, hoy en el móvil y mañana no sabemos. Hagan un Ley en la que tecnología marque el paso, se asegurarán no tener que cambiarla el año que viene.

–          No hagan una Ley sorda y muda, impongan el silencio administrativo positivo.

–          Legislen la apertura de datos y unifiquen criterio para todas las Administraciones Públicas, así como construyan un único repositorio ‘Open data’ para un acceso a la información extremo que englobe el conjunto del Estado.

–          Incluyan un apartado valiente de reutilización, tanto en la obligación de buscar desarrollos aprovechables como en la necesidad de construir en base a poder ofrecer ese trabajo a la humanidad. El I+D+i, más necesario que nunca, lo agradecerá.

En resumen: conversen. Conversen con los ciudadanos, aprovechen la Ley para abrir el diálogo, como yo mismo he hecho para elaborar esta comparecencia, abriendo el documento a la participación, a la crítica y, en definitiva, a su consenso.

Los tiempos han cambiado. Sean valientes.

Muchas gracias. Eskerrik asko.

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