Desde la Puerta del Sol. The spanish revolution.


Acabo de llegar de la Puerta del Sol, esa plaza emblemática donde los madrileños -enormes, bajitos- nos hemos juntado siempre que hemos querido comunicar algo de forma conjunta. Con especial claridad recuerdo aquel caluroso día de julio del año 1997, cuando, indignados, o lo siguiente, fuimos a mostrar nuestra más enérgica repulsa por el asesinato de Miguel Ángel Blanco. En otras ocasiones repudiamos guerras, apoyamos causas e incluso celebramos algún acontecimiento que otro, el caso es que el Kilómetro Cero ha sido nuestro lugar de encuentro. Hoy, foco de atención dentro y fuera de nuestras fronteras, no podía dejar pasar la ocasión de pasarme por allí, al menos, para percibir el aire que se respira, y compararlo con tantas otras corrientes que he visto pasar, y veré, bajo la atenta mirada de Carlos III, el Oso y el Madroño, el Tío Pepe y tantos otros personajes peculiares que siempre han estado en el centro neurálgico de España.

Hoy, #yoconfieso, ha sido completamente diferente. El olor, el ambiente, las personas y, sobre todo, la energía que se percibe, es diferente, ni mejor ni peor, diferente. Lo que está claro es que estamos ante movimiento que viene, en mi opinión, de lejos, y que se ha inspirado en recientes campañas que, en principio, se han situado en los países del norte de África. La liturgia, la puesta en escena y los emblemas, recuerdan las imágenes que nos llegaron, y nos llegan, de Oriente Medio y Magreb. Sin embargo, los objetivos son completamente diferentes, principalmente desde el punto de vista conceptual, pero más aun cuando lo analizamos desde la claridad de la reivindicación, meridiano en lo que a los árabes se refiere, y difuso en el movimiento español.

Lo relevante que observo de este movimiento bautizado como 15 de mayo, es que la ‘revolución de los medios’, que tantas veces hemos oído comentar, parece que se traslada, por fin, a la sociedad. Al contrario que en la foto emblemática de El País el 23-F (ver foto) -con los periodistas preocupados leyendo el especial vespertino que acababa de salir y el resto de España pegada al transistor tratando de lograr inmediatez en la información- hoy no he visto transistor alguno, e igualmente, he sido incapaz de encontrar un diario a pesar de los múltiples quioscos que pueblan esta plaza madrileña, lo que si había era un colapso de las telecomunicaciones por saturación, aspecto más que significativo. A los protagonistas de hoy, no les interesa la opinión que los medios tradicionales puedan tener sobre el movimiento, ellos se manejan por Internet, y han provocado todo por medio de los llamamientos en las redes sociales y otros soportes, espacios democráticos en los que, en principio, nadie manda, estando alejados de la sombra de los grupos de poder, siempre manipulados por unos u otros, por los señalados en el ‘no les votes‘.

Los partídos políticos, y, por extensión, los que ostentan ahora el poder -insisto, ahora-, incluyendo banqueros -también en la diana-,no se han enterado de nada, no saben que, al igual que hoy las empresas de nuevo mercado ocupan las primeras posiciones en las más reconocidas listas de popularidad -e incluso en los rankings de negocio-, los modelos  de comunicación han cambiado, y ya no los controlan los de siempre, por mucho que les pese, convirtiéndose, ahora sí, en un espacio democrático, abierto y en que todos los actores juegan en igualdad de condiciones, y ese fenómeno, que va a más, y que en modo de ‘spanish revolution’ estamos viendo en nuestras ciudades, va a ser quien marque la pauta de futuras reivindicaciones, para finalmente ocupar el ahora vetado poder, aunque esta vez, a buen seguro, estará algo más repartido.

No sé si el domingo se irán del centro de Madrid. Da igual. Lo que está claro es que algunos apoltronados tendrán que empezar a convivir con la incomodidad de sentirse analizados, criticados, vigilados y denunciados por todos, no solo por unos pocos, demostrándose que el periodismo del futuro es el periodismo ciudadano, en el que todos somos altavoz de la realidad, con las ventajas que ello conlleva, la pluralidad, y el fin de ciclo para el sistema político tal y como hoy lo conocemos.

Os dejo unas fotos tomadas con mi BlackBerry -de ahí la baja calidad- de ese ambiente que aun impregna mis pupilas, y desde aquí, mi apoyo a quienes están luchando de una forma honesta, que son muchos, pero no todos.

Un comentario sobre “Desde la Puerta del Sol. The spanish revolution.

  1. Simplemente, la mejor descripción que he encontrado hasta el momento de lo que está sucediendo por aquí.

    increible.

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