REFLEXIÓN: Internet ya supera a la prensa


Esta semana la inaugurábamos con un post de los más interesante en el imprescindible blog de El País ‘Periodismo con Futuro‘, una herramienta básica para los que, a pesar de todo, nos consideramos periodistas. El artículo en cuestión, ampliamente ‘retuiteado’ y ‘megustado’ -con mayor o menor intención-, lanzaba el temible titular para algunos ‘Internet ya supera a la prensa en Estados Unidos, un anuncio escrupulosamente veraz que lleva la firma de Cristina F. Pereda, pero que, sin embargo, está abocado al malentendido, y lo que es peor, a sabiendas que es así, lo que no quita ninguna veracidad a la imagen extraída de la web en la que se basa todo el artículo, que dice ‘As other rebound, no uptick for newspapers‘, traducido textualmente ‘mientras otros rebotan, no hay repunte para los periódicos’:

Imagen: The State of News Media 2011

Para los que llevamos algunos años, ya muchos, viviendo de la tan esperada ‘traslación del negocio tradicional al mercado online’, sabemos que la lectura fría, y en clave del desconocimiento, de este titular, lleva, ineludiblemente, a la la creación de la idea de que los ingresos de la prensa online ya están por encima de los ingresos en la prensa tradicional, cuando el problema en la evolución de estos medios de comunicación es mucho más profundo, y como bien dice este mismo escrito en relación a la prensa, el problema es que ‘ha tardado en adaptarse y culturalmente está más atada a la creación de contenido que a la tecnología, lo que le convierte en seguidora y no en un líder a la hora de redefinir el negocio’, mientras que miles, o si queréis, millones de nuevas fuentes de información, nacen y crecen en la red, atomizando los espacios de información y, por ende, los soportes publicitarios, aumentando así el ingreso global de Internet como soporte, pero no necesariamente a las mismas marcas que hasta ahora copaban el también extinto quiosco.

Tom Rosenstiel, director del Proyecto para la Excelencia del Periodismo, comenta en el mismo análisis de El País, que ‘en un mundo donde los consumidores deciden qué noticias quieren y cómo quieren recibirlas, el futuro pertenece a aquellos que mejor entiendan a su audiencia y puedan explotar ese conocimiento con publicidad’ una ‘perogullada’ que, hasta hora, nadie quiere ver, al menos en el ‘periodismo al uso’, donde seguimos confundiendo noticia con propiedad, cuando al fin y al cabo es al usuario al que, antes o después, pertenecerá la decisión de seguirte o no, o lo que es lo mismo, de alimentarte o no.

Mientras tanto, y según el último informe de Comscore para Europa, fechado el 24 de febrero de este año, las impresiones por display, para entendernos, banners y otros artilugios que nos asaltan en las webs, crecen, como no podía ser de otra forma, pero ese crecimiento se lo están llevando hoy, y según estos datos de Reino Unido, Francia y Alemania, las redes sociales, y yo añadiría que el propio crecimiento de espacios de en la red. Es entonces cuando nos explicamos que Internet supere a la prensa, al menos en volumen de publicidad, pero no necesariamente los espacios de Internet para informarse son los beneficiados, y mucho menos la prensa en Internet -que dirían algunos-, y eso que solo nos hemos fijado, de momento, en la publicidad más tradicional que hasta ahora había en la red, es decir, el Coste Por Mil (CPM), o lo que es lo mismo, lo que sustenta la práctica totalidad de la prensa, que por no renovarse, vive, o trata de vivir, de un formato obsoleto y que, encima, se lo están llevando nuevos espacios de información y, en especial, las manidas 2.0, éstas sí, un espacio de información universal, que utiliza otros formatos publicitarios que sí alimentan el quesito de la publicidad online que se supone por encima del de la prensa, y por debajo -aunque en mi opinión por poco tiempo- de las televisiones.

Los de Mountain View nunca se imaginaron que su competencia vendría por el lado de las redes sociales, o mejor, Google nunca pensó que los internautas confiarían más en los contenido creados por ellos mismos -base de las redes sociales- que en los contenidos que les ofrecía un algoritmo tantas veces puesto en ‘entredicho‘, e incluso denostado. De la misma forma, la prensa debería saber que su supervivencia online no pasa por la recolección de audiencia, pasa por hacer al usuario partícipe y crear, de unas vez por todas, un espacio de agregación que demuestre que el medio no es el dueño de la noticia, olvidándonos de la obsoleta publicidad online en forma de banners, interstitial, rascacielos y demás elementos invisibles a la percepción humana, y reinvertarse en base a la demanda popular, que no es más que la petición, a gritos, de construir, crear, ser partícipes e intercambiar información. Mientras tanto, y como empezábamos este post, miles, o millones, de fuentes de información nacen en la red, que, de igual forma, mueren, o no.

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NOTA: Para completar este análisis, sugiero repasar el post que escribí en Octubre de 2009, PRENSA EN INTERNET: Innovar y comercializar (o requiem)

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