POLÍTICOS 0.2: De cómo menospreciar al ciudadano…


Este fin de semana ha vuelto a saltar a la actualidad, con cierta fuerza, la protesta por la aprobación de la ‘Ley de Economía Sostenible‘ en el Consejo de Ministros, celebrado el viernes en Sevilla, protesta a la que, vaya por delante, me sumo sin miramientos.

A comienzos de diciembre del año pasado, y con las primeras pistas del Anteproyecto de Ley, surgió un manifiesto que, en mi opinión, escondía una lucha de poder de unos pocos, cuya única pretensión era alimentar su ya extralimitado ego y posicionarse como líderes de la red sin mérito conocido alguno, algo que ya comentamos en este blog por esas mismas fechas, por lo que no nos vamos a entretener mucho más comentando este movimiento que ha vuelto a resurgir con los mismos patrones que ya les llevaron al fracaso en pleno puente vacacional, aquella vez el de la Constitución, esta vez el de San José, y menos mal que este año no hay en mayo.

Insisto, condenando de forma enérgica la redacción y puesta en marcha de este sinsentido -por la ley-, no logro comprender tan profunda preocupación por un lado y nuestro convencimiento de que es imposible ‘ponerles puertas al campo’ por otro, a sabiendas que en un espacio como Internet la trampa se habrá encontrado aún sin haberse hecho la ley, y como muestra, lo que está sucediendo en uno de los estados más férreos en materia de información, China, dónde sus consumidores de Red ya han encontrado la fórmula para burlar ‘El Gran Firewall’ que han construido las autoridades  -Chinos aprenden a evitar el ‘Gran Firewall’ de Internet  – BBC 20/03/2010- . El caso es que sabemos que es un absurdo, y lo decimos:

El problema de base, viene del desconocimiento brutal de las herramientas online que tienen los políticos, pudiéndose en España casi generalizar, acentuado con la torpeza del partido ahora en el gobierno central, que todavía no se ha dado cuenta que Obama ganó las elecciones apoyándose en las redes sociales y espacios de Internet, y son ellos los que las van a perder por no medir las consecuencias de tan irracional texto y la fuerza de movilización que tiene la pantalla de un ordenador o móvil, eso sí, siempre online, sin ‘paseos’ o experimentos.

Si bien el actual presidente de los Estados Unidos maneja datos inalcanzables en cuanto a aceptación de sus redes sociales -7.885.665 fans en Facebook, 3.431.468 sguidores en Twitter, 147.042.231 reproducciones en su canal de Youtube e incontables adeptos a su espacio en MySpace– nuestros políticos destacan por ausencia en todos estos lugares de conversación e intercambio, y cuando lo hacen, sinceramente, mejor hubiera sido que se quedaran en casa, y de la misma forma, con desprecio e ignorancia, tratan a la red, por lo que ha nadie debería extrañarle la redacción y puesta en marcha de este incongruente reglamento.

Tener millones de fans, seguidores y adeptos en el mundo online, no es un alimentador de arrogancias, como muchos han debido de pensar en nuestro país, es una oportunidad para la comunicación bidireccional, en la que podrían haber bebido y preguntado antes de la redacción de tanta insensatez. En el momento que alguien se de cuenta de tan simple reflexión, puede que le sonría la misma suerte que al americano de familia humilde, e incluso sepa utilizar todo lo montado para seguir ‘en línea’ con su gente, ya que no hay más que ver la actividad que todavía generan desde el equipo de Obama en los sitios ya comentados -en estos momentos al 100% explicando la necesidad de ejecutar la reforma sanitaria-, no como, por ejemplo, Patxi López, que empezó con mucha fuerza con su cuenta de Twitter en plena campaña electoral y, una vez superada la prueba de la urnas, menospreció a sus seguidores, como era de esperar.

En España, y por desgracia, ni gobierno ni oposición tienen la menor idea del uso y manejo de las herramientas mal llamadas 2.0, y así nos va, y lo que es peor, nos irá, ya que esta ley lleva la firma de quien la lleva, pero bien pudiera haberla firmado cualquiera de los que cómodamente se sientan en sus lucrativos escaños.

3 comentarios sobre “POLÍTICOS 0.2: De cómo menospreciar al ciudadano…

  1. Totalmente de acuerdo, Guzmán. Habrá que ver si en las próximas elecciones algún partido de los “tradicionales” tratará de captar el voto internauta opiniéndose a la LES, la SGAE y su clá o aparecerá, como en algún país europeo, un partido específico para Internet, que “venderá” su apoyo en otros temas a quien apoye sus tesis sobre la libertad en la red.

  2. Totalmente de acuerdo, creo que los politicos ya sean en españa o en colombia les hace falta comprender que trabajan para los ciudadanos y que por ellos es que son elegidos. Lo vital es que no entienden que para ayudar al ciudadano le tienen que pemitir expresarse…. Los politicos tienen que tener las vias de comunicacion abiertas!

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