Genios, o lo que los padres quieren hacer de sus hijos


Ya en un antiguo post de marzo del año pasado, traté de diferenciar lo que es ser ‘padres’ de ‘tenedores de hijos‘. Escrito sin ánimo de situarme como ejemplo de progenitor, pero sí con ganas de arrojar un poco de luz sobre la realidad del ‘estado del bienestar’ y la mala educación que se propaga como el aceite sin que se quiera hacer nada.

Aunque parezca que no tiene mucho que ver, la muerte de Michael Jackson es un claro ejemplo de mala educación, y cuya responsabilidad recae, en gran parte, en los padres.

Desde que tuve la suerte de conocer la paternidad de cerca, he tenido que soportar y ver como la inmensa mayoría de los padres creen que sus hijos son lo mejor, superdotados, genios y expertos en determinadas materias, en definitiva, ‘que apuntan maneras’, eso sí, sin ningún criterio, ya que no pasan con ellos ni el 10% de su tiempo, y esto en el mejor de los casos. En ocasiones, y por clara desgracia de los vástagos, ese ‘apunta maneras’ es real, y entonces la cosa se complica, planteándose mandar al hijo a un campo de concetración colegio de superdotados o similar, con el simple ánimo de anunciar a los siete vientos las virtudes del pequeño o pequeña de la casa a todos sus amigos, dejando en entredicho la paternidad, ya que no se entiende bien como ha podido salir un niño con esa supuesta capacidad intelectual de unos mimbres que toman tan nefastas decisiones.

Es evidente, que en la muerte del llamado ‘Rey del Pop’ (a mi me gusta mucho, pero no sé si para coronarle), hay un claro mercadeo que empieza cuando ni tan siquiera había abandonado la guardería -Nursery School en su caso- y eso hizo de él lo que finalmente ha sido: una piltrafa.

Muchos otros ejemplos nos vienen a la cabeza al ser casos más o menos conocidos en España, como Joselito o Marisol, pero el mundo esta lleno de estas estrellas, o lo que es peor, el mundo está lleno de este mal sin que sean estrellas. Los padres, en su afán de autoconvencerse se que sus hijos son algo especial, lo más guapo, lo más brillante y, como diría mi amigo Ángel, lo ‘más mejor’, no se dan cuenta que debilitan a los futuros componentes de una sociedad cruel y en la que verdaderamente impera el ciclo de la vida, en el que pez grande se come a pez chico, y no precisamente por peso gravitatorio, más bien por debilidad intelectual al creerse lo que no es.

En fin, sé que no soy nadie para opinar, pero tratemos de educar a nuestros hijos en la realidad, diciendoles la verdad y, por qué no, mostrándoles que tal vez no son tan guapos como cree la abuela, y enseñándoles otras habilidades que pudieran tener, absteniéndonos, nosotros padres, de promulgar, como alguacil pedaneo, el genio que tenemos en casa.

2 comentarios sobre “Genios, o lo que los padres quieren hacer de sus hijos

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