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PRENSA: Tablets y periódicos online
Sin creerme las ‘megacifras‘ que se están distribuyendo en relación al crecimiento de las tablets en este año 2011, lo que está claro es que se ha abierto la veda y más de 100 dispositivos similares van a salir al mercado mundial para competir con el ingenio de Apple, que dada la experiencia en este tipo de tecnologías, podría ser en poco tiempo el Eoraptor de las tabletas. Los diarios, siempre vigilantes ante estos cambios que en ocasiones les sobrepasan, tratan de mover ficha y, el que más o el que menos, ha decidido invertir en estas aplicaciones móviles, principalmente en la de la manzana, a sabiendas que es una inversión que difícilmente retornará, por lo que será gasto. ¿Es realmente una inversión de futuro o estamos acelerando el fin de la prensa escrita?.
Sin llegar al extremo de The Daily, primer periódico solo para tablets, en España, como pionero, nació Orbyt, del que ya comentamos largo y tendido en este mismo blog unos días antes de que viera la luz, y ya por aquel entonces advertíamos que estábamos ante ‘más de los mismo’, no sin antes ‘felicitar a los compañeros de ElMundo.es por, al menos, hacer algo en línea con la evolución natural de Internet’. La evolución del actual ‘niño mimado’ de Pedro J. Ramirez -con una atención en Twitter que, a mi entender, roza el ridículo- ha llevado a promocionar este quiosco virtual hasta la extenuación, regalando, con cualquier excusa, el acceso a este servicio, sin que hayan tenido en cuenta que en ese formato solo lo van a leer quienes hasta entonces lo hacían en papel, sus clientes, usuarios que quieren ver en su ordenador, móvil o tablet un soporte sustitutivo del papel, cuando en realidad no tiene nada que ver, y las generaciones que nos preceden nunca entenderán el gesto de pasar las páginas sobre una pantalla, es como si hubiésemos adaptado la máquina de escribir al ordenador y nos obligásemos a darle a la manivela cada vez que sonase un ‘ping’ anunciando el fin del folio para pasar a la siguiente línea. Todo esto, me hace pensar que estamos atacando a los que hasta hoy mantienen a flote los diarios, es decir, aquellos que pagan en el quiosco de la esquina entre uno y tres euros por ver lo que parece que ahora se ofrece sin valor alguno, y para muestra, mi cuenta, activa desde ‘el minuto uno’ en Orbyt y que desde entonces me permite acceder de forma gratuita, engrosando, supongo, la lista de 30.000 suscriptores de los que alardea el rotativo del que he extraído hoy este pantallazo de mi iPad, aunque también pudiera haberlo hecho del Marca -hubiera sido la primera que este diario cruza el umbral de mi puerta- o de Elle, Telva, La Razón, Expansión y tantos otros. Una verdadera ganga.
La situación no es fácil, y considero que se está cometiendo un grave error optando por la vía del también llamado ‘ePaper‘, y como suele habitual en esta bitácora, aportaré humilde lo que considero que deberían hacer los medios impresos para evitar catalizar su debacle, tal y como están haciendo con esta serie de inventos:
- Demostrar valentía en el rediseño de la edición Online, ausencia que ya advertíamos cuando en junio de 2010 ABC anunciaba un nuevo ‘pinta y colorea’ a su fachada. Las cabeceras digitales no pueden ser todas iguales, es imperdonable que tengamos que leer la marca para saber en que medio nos encontramos, ya que en todos se repite el mismo formato: tres bloques diferenciados bajo un cabecero que anuncia ‘Urgentes’ como si fuera el viejo teletipo, y cada uno de los bloques con el predominante izquierdo y sus noticias destacadas, uno central diferenciado normalmente en otro color u oscuro dedicado al deporte, y un derecho como cajón desastre en el que diluyen al pobre anunciante que sigue abonando religiosamente sus CPM. Casualidad o no, todos los diarios de España, salvo honrosas excepciones, siguen esta tendencia.
- Apostar por un formato compatible en la usabilidad de los nuevos dispositivos. No podemos pedir al usuario que en el iPad, Galaxy o el tablet que venga lea el diario en PDF por muy enriquecido que esté o por muy maquillado -en nombre- que se quiera mostrar, la forma de leer en este soporte debe parecerse a la navegabilidad online, y resulta hiriente tener que pasar hojas en un formato en el que no se lee nada, hay que ampliarlo. No sé si HTLM5 es la solución definitiva, pero sí sé que poner los anuncios en PDF me recuerda a la primera versión de QDQ, que mostraba el anuncio del cliente en este formato y se queda tan a gusto, una muestra de la sensibilidad de los por aquel entonces competidores de la empresa en la que trabajaba, y que tanto nos dio que hablar.
- Ofrecer publicidad predominantemente basada en la coordenada. Verdadero valor diferencial de la comunicación online respecto de la tradicional, pudiendo incluso personalizar en algunos casos el mensaje en función de la edad, sexo, titulación, empleo, afinidades u otras características del usuario.
- Adaptar las redacciones al medio. Nos es lo mismo la lectura reposada del papel versus la inmediata, vertical y desconcentrada mirada de un lector de Internet, y no digamos de los dispositivos móviles, por lo tanto, la ampliación de todas estas noticias no tendrá que ser necesariamente dentro de nuestra cabecera.
- Algunos ejemplos ya han dado este paso, como The Guardian, pero hay que hacer todos los componentes de la empresa partícipes en la creación del nuevo medio digital, todos ellos deberán aportar como periodistas, lo sean o no, con su Twitter, Facebook, blog o cualquiera de las herramientas de la red, y así enriquecer
- Olvidarse del teletipo y dar paso a la comunicación online. No nos os olvidemos que la red está llena de información, y ésta debería formar el 80% de la información de los diarios, no a título anecdótico como hasta ahora, y en el caso de que no se haga así, será otro el que venga y con tres empleados montarán un espacio informativo a la altura, o por encima, en cuanto a contenido, con el único -y gran- escollo de la marca, siempre presente en la garantía del lector, aunque no sabemos hasta cuando.
Hay bastantes más, o habrá quien piense que alguna menos, pero la realidad es que las barreras de entrada están cayendo, queda la marca, esa es la realidad. Ya no son necesarias grandes rotativas ni enormes planes de distribución de los noticieros, cualquiera puede montarse su periódico en menos de 24 horas, es una realidad, la misma que dice que la garantía de marca de quien nos ha estado informando durante el último siglo es ahora mismo quien sustenta las cabeceras tradicionales online, sin que sepamos hasta cuando se mantendrá esta situación.
Os dejo otro pantallazo sacado de mi gratuidad en Orbyt que me ha hecho mucha gracia, más por constatar la llegada de un diario deportivo a mi casa -como ya dije algo inédito y espero que irrepetible- que por el contenido, que también.
NUEVO PERIODISMO: Abierto, colaborativo y de todos
Mucho se ha hablado del futuro del periodismo relacionándolo con el soporte, y la verdad, no me voy a entretener mucho más escribiendo de si el papel morirá o se quemará, como alguno se empeñó hace unos años. Sin embargo, sí que me gustaría entretenerme en lo que entiendo que será el periodismo en los próximos años.
Esta mañana, El País publicaba un vídeo con una excelente entrevista a Alan Rusbridger, Director del periódico inglés The Guardian, y sin saber todavía si es bueno o malo, me ha llamado la atención que sus ideas coincidan plenamente con las mías, al menos en los cortes que han tenido a bien ponernos. Una vez leída la entrevista completa en la edición domingo -también en formato digital- no puedo más que escribir este post de consanguinidad online con este periodista de vanguardia.
Este señor, únicamente sospechoso de llevar demasiados años trabajando para un mismo medio -empezó en The Guardian en 1979 con alguna discontinuidad hasta que en 1987 volvió definitivamente- nos cuenta, con la perspectiva de quien empezó a innovar en la era digital con un Tandy 80 -más parecido a una Olivetti que a un Spectrum-, su idea del periodismo que viene, o mejor dicho, del que ya está aquí, al menos en sus redacciones, demostrando la importancia de la formación e instinto de quien tiene la responsabilidad de informar, contar y trasladar a sus lectores la realidad, y no la ‘celosa realidad’, que es lo que pasa en la generalidad de las redacciones y despachos anexos.
La respuesta de Rusbridger a la obligada pregunta sobre su visión del futuro del periodismo digital es taxativa: ‘El periodismo digital es el futuro del periodismo‘, a lo que añade -alimentando mis tesis en la misma línea- que será abierto, colaborativo y -no perderse detalle- ‘parte de la red de información en que participan otras personas, no sólo periodistas‘, llamando a ‘liberar ese poder de información’ que a buen seguro ‘nos conducirá al éxito comercial’, aunque este último punto poco importa a quien normalmente escribe.
Más allá de aprobar y aplaudir todas y cada una de las palabras que pronuncia mi nuevo gurú del periodismo, deberíamos incidir en que la creación de espacios colaborativos en la nueva comunicación periodística no sólo es una demanda del lector, es una clara amenaza para las estructuras redaccionales tal y como las conocemos ahora, pudiéndose dar que cualquiera, con un poco de talento, construya un diario digital con contenido reflejo de los espacios colaborativos ya existentes o de los que, a buen seguro, están por venir. Nuevos medios de comunicación multimedia con unas barreras de entrada mínimas, lejos de aquellas que han contribuido a mantener la supremacía y control de la información en nuestro país, despidiéndose definitivamente de aspectos tan costos como la impresión y la distribución.
Este autodenominado ‘loco de la tecnología’ -desde ya pido que sea declarada ‘especie protegida’ por razones de edad- no es que se haya dado cuenta de la necesidad de abrir y abrirse al mundo, también ha superado ese absurdo poder que lleva al secuestro de la información, y ha obligado al diario que dirige a ‘estar en la vertiente social’, situando el éxito de su edición online en haber sabido ‘estar en el 2.0 cuando otros seguían en el 1.0′, apostando claramente por la renovación, mientras que la masa de diarios, atenazada por su voluntaria ceguera, sigue apostando por morir, como ya resumíamos hace un año y medio en el post: MEDIOS IMPRESOS: Esta vez sí, renovarse o morir.
Para colmo de mi admiración, pronuncia una frase tan bonita como ‘Twitter es la herramienta periodística más poderosa que ha aparecido en los últimos… umm… diez años‘, dejándome al borde de la petición de mano, por supuesto de ‘su mano’, esa que ha convertido al 90% de sus redactores en ‘periodistas digitales’, la mayor concentración de este género si tenemos en cuenta que la redacción la forman 640 almas, que bien podrían estar preocupadas si siguen leyendo tan imprescindible diálogo en el punto en el que dice que ‘Twitter es recurso humano‘, una gran verdad que nos devuelve a la idea de la facilidad existente en crear un nuevo espacio informativo con un presupuesto inicial irrisorio, para mi, la verdadera y futura amenaza de los Grupos de Comunicación.
SEMANA DURA PARA INTERNET: Hay que ser autocríticos
Esta semana que ya hemos cerrado, la recordaremos durante un tiempo por la noticia que nos sobresaltaba cuando ya la habíamos comenzado holgadamente. Soitu, ese espacio de periodismo de calidad y ciudadano que apostaba por un espacio único en Internet y sin ningún respaldo en soporte ‘tradicional’, cerraba definitivamente para sorpresa de todos y regocijo de unos pocos, una vez más, de los inmovilistas, que tan oportunamente nos acompañan a todos los que lideramos este mundo de la red.
Alguien dirá, y muy acertadamente, que este diario online no es el único cese de la semana en la globosfera, apuntando el camino paralelo que ha seguido nuestro añorado Geocities, que si bien es un triste adiós, deja de ser tan doloroso por lejano y anunciado. Incluso si rizáramos el rizo, podríamos encontrar, lo que también sería una mala noticia, con el falso rumor que difundió Periodista Digital con el cierre de El Economista en su versión papel -y es que un cierre de un medio, sea cual sea el soporte o la tendencia, siempre es una mala noticia-, cuando lo único cierto es que en un escenario duro para los medios, este medio especializado en finanzas anunciaba su refuerzo en la versión online, lo que podría ser un espejismo dentro de la realidad.
A pesar de esta noticia ‘esperanzadora’, entiendo que debemos analizar con cierto mimo y delicadeza la situación que ha llevado a Soitu a cerrar, un mimo y delicadez que no debe estar exento de sinceridad, realidad y autocrítica para todos aquellos que trabajamos en medios online o en empresas eminentemente digitales.
Reconozcámoslo: los formatos publicitarios actuales no dan para más, pero sí para menos, y parece que cada vez con mayor ahínco, con lo que es imposible mantener estructuras informativas estructuradas heredadas a imagen y semejanza de sus antecesores, es decir, de los medios impresos. Más difícil, por no decir imposible, es mantenerse a flote sin tener adherida precisamente la nave nodriza de la que salió el medio, por lo que a mi entender, la supervivencia de medios como Soitu o LaInformacion.com es complicada.
Es evidente, que el medio liderado por Gumersindo Lafuente no va a ser el último ver anunciado su fin en The Guardian. Siguiendo la tendencia actual, sólo se mantendrán, y en pérdidas, aquellos medios que estén soportados -y nunca mejor dicho- por consolidados negocios tradicionales, y recalco consolidados, ya que si mamá se arruga, es más que probable que su hijito deje de interesarle.
Siendo muy fácil criticar, descalificar, censurar y, en definitiva, suspender la labor directiva -un deporte muy popular entre los integrantes de todas las empresas- creo que lo importante es aportar soluciones, concepto inversamente proporcional a la agudeza de los trabajadores a la hora de señalar culpables. Dicho esto, tratemos de construir, no sin vuestra ayuda, lo que podría ser un medio de comunicación rentable en la red.
En primer lugar, debemos ser conscientes que el CPM no funciona, y ya hemos engañado suficientemente a los clientes con costes de hasta 50 Euros por mil impresiones, cuando es de todos conocido que esas figuras no los ‘clicamos’ ya ni los mal conocidos como ‘generación boba‘. Si seguimos las pautas de Internet, el CPC es actualmente el rey de los ingresos, con un único ‘pero’ importantísimo: una única compañía lidera los ingresos en España por este sistema, y eso es muy arriesgado. Parece que también, el CPL, aunque en sectores muy determinados, está generando pingües beneficios a unos pocos, como siempre. Y por último, según los augurios de los estómagos agradecidos de los expertos, el CPO, o Coste por Orden, debe ser el que sitúe el riesgo más del lado del soporte que del anunciante, hasta un punto extremo, cuando hasta ahora, y todavía hoy, el riesgo siempre recae en el anunciante, es decir, en el cliente, tremenda paradoja que no tiene cabida en Internet.
Dejando de lado este más que sabido análisis de la tendencia publicitaria en nuestro medio -sin perder de vista el CPO- el error está en ceñirnos a este patrón alienado, dando por hecho que vamos a seguir este camino y que lo cogeremos según nos venga dado, sin adelantarnos. Pues aquí tenemos la primera falta, y por tanto, la tarjeta amarilla. Todo apunta a que la falta de imaginación es lo que está haciendo mella en las páginas de la red. Los formatos son siempre iguales, son invisibles al usuario, y lo único que ‘funciona’ es intrusivo y espanta sin remedio al usuario ¿es que somos incapaces de idear algo acorde con el medio? ¿tienen que ser siempre formatos adaptados que no dejan de ser más tradicionales que Carmen Sevilla?.
La segmentación, lograda hasta el máximo por Facebook en lo que a perfiles se refiere, por el de siempre en lo que concierne a palabras clave, y por ambos en materia geográfica, es otro factor clave hasta el momento no superado por los medios online, ofreciendo a todos sus lectores las mismas lentejas, que como bien sabéis, se está optando por ‘las dejas’. ¿Seremos capaces de saber quien nos lee? ¿seremos capaces de ofertarle lo que entendemos que realmente les puede interesar? ¿seguiremos tiñéndole la vida de naranja en forma de banco?, en resumen ¿conoceremos algún día a quién deposita la confianza en nuestro medio?.
Los números cantan, y no cuadran si mantenemos grandes estructuras, pero necesitamos contenidos. Nos tienen que leer, para comentar, actuar y, como siempre, compartir, ese verbo que tan bien define Internet. Sin embargo, a sabiendas de esta carencia, a los medios les cuesta seguir otra tendencia vital en Internet, y, en mi opinión, la tarjeta roja que les puede llevar a fracasar frente a otros: un medio debe ser, sin complejos, un agregador de noticias, lo que quiere decir que debe crear un ámbito libre, lleno de referencias, fuentes, enlaces, añadiduras y elementos cogidos de aquí y de allá de una forma normalizada, elegante, cuidada y señorial.
Por lo tanto, mis tres ingredientes básicos para la supervivencia de un espacio informativo de cualquier índole en Internet son imaginación, segmentación y agregación, siendo plenamente consciente que me faltan unos cuantos por enriquecer en este post.
No me gustaría acabar este escrito sin mandar un fuerte abrazo a los amigos de Soitu, deseándoles lo mejor y recordándoles que estas situaciones siempre fortalecen.
PRENSA EN INTERNET: Innovar y comercializar (o Requiem)
Muchas son las noticias que, cada vez más, hacen ‘sangre’ hablando de la debacle que están sufriendo los medios tradicionales en beneficio de Internet, algo evidente y anunciado por todos los que pertenecemos a este último entorno. Sin embargo, y a pesar de las cifras, tengo la sensación que seguimos siendo ‘anunciadores’, y parece que nunca lo van a advertir quienes lo tienen que contemplar, o más bien, que éstos están atenazados por un mal disimulado miedo.
Entre lo mucho que se escribe, centrémonos en dos artículos muy comentados estos últimos días en Twitter. El primero, publicado por The Guardian, centra su titular en el claro adelantamiento que ha protagonizado Internet sobre la televisión, en lo que a que inversión publicitaria se refiere, en el primer semestre de este año. Claro que algunos alimentarán su voluntaria ceguera alegando que estos ‘son datos del Reino Unido’, y lo afirmarán sin faltarles razón, aún sabiendo que Dinamarca hace tiempo que ya dejó la vieja ‘caja tonta’ como tragaperras de la publicidad. En segundo lugar, Cotizalia no duda en entonar un ‘Requiem por la prensa americana‘, refiriéndose a diarios que, como el Rocky Mountain News, han tenido que cerrar a tan sólo dos meses de celebrar su 150 cumpleaños.

Ambos ya han sido muy comentados y han provocado el engrose de diversas factorías de blogs, por lo que no los volveré a analizar.
Sin embargo, si me gustaría extraer la información relativa al reparto de ingreso de Internet que tratan de explicar:
Por una parte, el estudio del IAB analizado por el diario británico, habla de que el 60% de la inversión publicitaria en la red pertenece a ‘search’, es decir, extrapolado a nuestro país, tendría un único dueño y señor, Google. Por otra lado, y siguiendo en tierras inglesas, tan sólo un 18% de la inversión publicitaria es display, esto es, banners y lo que viene siendo habitual que ofrezcan los diarios online a sus clientes, tratando así de internetizarlos, muy por debajo del 22% que representan los clasificados digitales, que han experimentado un crecimiento del 10,6% respecto al año pasado.
‘En la otra mano’, que dirían los habitantes del país estudiado en el segundo artículo, nos dicen que los ingreso publicitarios en la prensa escrita tradicional están sufriendo unas caídas del 28,3% en 2009, esperando que sea de un 10% el golpe de 2010, algo insostenible para este sector tan necesitado del carísimo recurso humano.
Mezclando las dos problemáticas, tenemos que por una parte el producto que están ofreciendo los diarios tradicionales a sus clientes en su versión online es la parte más raquítica del pastel publicitario, el branding, lo que lleva consigo los números rojos que tiñen año tras año las cuentas de resultados de las versiones .com de los periódicos, con unos clasificados que aún con un futuro no tan gris, tienen grandes enemigos en forma de verticales que camparon a sus anchas por tierras que hasta hace bien poco creyeron de su propiedad los antiguos señores feudales del papel. Por otra parte, la contratación publicitaria de la tinta en forma de ‘mancha’, está cayendo de forma dramática y sus nóveles fuerzas comerciales -nóveles porque hasta hace muy bien poco la publicidad se ‘dispensaba’ y o no se ‘ofrecía’- no saben, o no quieren saber, vender otra cosa.
Por lo tanto, la gallina de los huevos de oro muere en los medios tradicionales, y en sus versiones online no se monetiza ni para cubrir gastos. Resultado: música de Mozart, tal y como anuncia Cotizalia.
Siendo menos alarmista, pero igual de realista, entiendo que hay soluciones, que pasan por medidas de cambio de rumbo, que en primer lugar deben ser adoptadas por los constructores de marketing y en segundo término, y de forma especial, por los acomodados departamentos comerciales. Los primeros deben, o si me lo permitís, debemos, crear producto nuevo, innovador en el ámbito de Internet y siempre bidireccional, creciendo hacia formatos que ofrezcan valor añadido al cliente, datos de retorno, y, sobre todo, seamos capaces de afrontar con el cliente, al menos, el mismo riesgo que ellos corren anunciándose con nosotros, es decir, que si ellos ganan, nosotros ganamos, pero de verdad, no vale el ‘no es mi problema’ que oí hace bien poco a una agencia cuando su cliente se quejaba de que su campaña sólo había recibido cinco llamadas y todas ‘para cotillear’. Los segundos, los comerciales, deberán adaptarse al nuevo orden, dejando los márgenes estratosféricos, ajustando la necesidad del cliente, e informando, en todo momento, de la evolución de la campaña, y, por tanto, deberán reponer suelas y tapas de sus zapatos, para abandonar sus moldeadas sillas por la dureza de la calle, y tomar como nuevo miembro al porfolio de producto, olvidándose de esperar a que suene el teléfono para tomar pedido como si de un establecimiento de comida rápida se tratara.
En definitiva: hay solución para los diarios en su versión online, pero pasa por la creación de producto publicitario completamente nuevo, bidireccional, mesurable, segmentado, inteligente y atractivo para el usuario, y pasa por la reforma, esta vez sí, al 100%, de las estructuras comerciales actuales.
El mercado de Internet en Reino Unido
En una de mis habituales visitas al blog de Nestoria, bitácora que narra los no pocos logros del agregador Nestoria, que lidera uno de los grandes de Internet de nuestro país, Javier Etxebeste, junto a otro ex-Yahoo!, Ed Freyfogle, a los que tengo la suerte de conocer y con los que he intercambiado impresiones del mundo del clasificado on-line en más de una ocasión, leo con atención que en su último post hace referencia a un artículo en The Guardian que describe el ya conocido brutal crecimiento de Google en el mercado de la publicidad. Muy interesante centrarse en el siguiente gráfico que podréis ver en la segunda página de navegación del artículo (por cierto, me ha encantado la forma en la que han resuelto los ingleses la transición en la expansión de la noticia):

Además de la increible ascensión del monstruo de Mountain View, a mi me ha parecido muy alentador y una gran noticia para los que vivimos Internet, ver como crece este ‘mercado de la tecla’ y llega a cortar a la ‘intocable caja tonta’, que lleva años dictando su mandato en la publicidad.
La verdad es que se pueden sacar mil conclusiones de esta gráfica, y todas ellas positivas, ya que por la experiencia de años viendo la evolución de la red de redes en el mundo, sabemos que en unos años esta fotografía del mercado publicitario se calcará en España.


