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Empresa, periodistas y EREs ¿Autocrítica?
Vaya por delante mi solidaridad con todas aquellas personas que están sufriendo en su propia piel EREs, despidos y ceses en casi todos los medios de comunicación de España y de gran parte del planeta. El mundo está cambiando, la manera de relacionarnos también y, como es habitual, ante los cambios hay víctimas, como ya vaticinó Darwin en su libro ‘El Origen de las Especies‘. No obstante, esta crueldad tozuda de la supervivencia, sin ser falsa, la sustituiría por la frase ‘Inteligencia es la habilidad de adaptarse a los cambios‘, afirmación de Stephen Hawking, éste sí, ejemplo de superación, adaptación y aportación a la humanidad.
Ha quedado claro, y en ocasiones más que claro, que los verdaderos responsables de la situación son los directivos, editores y empresarios del sector de la comunicación. Su gestión ha sido mala o muy mala, no han sabido adelantarse al futuro y se han limitado a colocar a los de siempre en los mismos sillones, bailando de un medio a otro y aplicando las mismas obsoletas y suicidas recetas aquí y allá. Tampoco es cuestión de dar nombres, siendo obvio que la savia nueva luce por su ausencia en lo más alto de los puestos de dirección en medios escritos, online, televisión y radio. Muchas han sido las advertencias, incluso hace 4 años desde este modesto blog , que no han sido escuchadas. Ahora, con un mercado completamente diferente al del boyante 2007, tan añorado por los cortoplacistas e inmovilistas Directores Comerciales, hay difícil marcha atrás.
¿Y los periodistas? ¿Qué han hecho los periodistas para evitar esta situación? ¿Han tenido la habilidad de adaptarse al cambio? Entendiendo los medios desde dentro, después de bastante años trabajando para ellos, incluyendo el tan nombrado y ‘burbujil’ 2007, definitivamente, los periodistas no se han adaptado al cambio y son también responsables de la situación, no siendo objeto de este Post medir el grado de responsabilidad de unos y otros. La penetración de las nuevas tecnologías en las redacciones ha sido siempre, desde sus comienzos, mucho menor que el que se requiere a quien supuestamente debe estar plenamente informado. Los nuevos soportes, ahora forzados aliados, siempre fueron una amenaza, dejando crecer pequeños espacios que, sin barrera de entrada gracias a Internet y sus derivados, se han convertido en medianos y que, por cantidad, ya superan la influencia de muchos medios tradicionales.
Los periodistas, todos, con independencia del medio o soporte, deben saber que el lugar en el que trabajan es un negocio, especial, pero un negocio, que desde hace un tiempo ya no es tal. El clientelismo externo, intoxicador de la parcialidad y, por tanto, impulsor de la entrada de otras fuentes de información en la mente de sus ya ex-clientes, así como el clientelismo interno, que comprendo y con el que me solidarizo ante la amenaza de perder el puesto de trabajo, han hecho el resto. Muchos periodistas no han podido adaptarse al cambio por imposiciones de sus jefes, llegándoles incluso a prohibir la utilización de redes sociales. Esos altos cargos editoriales ahora creerán que Internet les han hundido el barco, cuando no han sabido coger el rumbo que la realidad les marcaba en forma de Movilidad, Redes Sociales, Periodismo de Datos, Datos Abiertos, Reutilización, Transparencia y muchos más términos que deberían estar presentes con el mismo protagonismo que la máquina del café.
Es difícil entender como se ha llegado a un modelo de bicefalia en los medios de comunicación que confronta diariamente la parte de negocio y la parte editorial. Lo que sí es fácil de entender es que ambos son responsables de lo que hoy puebla los titulares de todos los medios, menos el propio, con EREs, despidos, ceses y pocas más soluciones a un futuro nulo. Los periodistas, las hoy víctimas, con el atenuante de la imposición jerárquica, deberán autoevaluarse en su grado de responsabilidad.
MODELOS DE COMUNICACIÓN: sin noticias del cambio
No es por insistir, pero el modelo de la comunicación está cambiando, por mucho que se empeñen en mi facultad en seguir dando el mismo temario que cuando abandoné aquella mole de hormigón, que contaba la leyenda que se construyó siguiendo los planos de una cárcel de mujeres ¿y por qué de mujeres? me preguntaba yo.
Ya se ha escrito bastante, incluso en esta bitácora, y tampoco era necesario, tal vez, recordar que el mundo se encuentra en un momento apasionante, pasión que abarca el terreno de la comunicación, y otros tantos campos, a veces buenos, a veces malos. La llamada de la llegada del lobo ha sido escuchada, en menor medida, por algunos medios de comunicación, aunque hay que reconocer que, la forma de entender la adaptación del fiero Internet a los diferentes soportes, ha sido ridícula. Sin tapujos ni medias tintas. Televisión, prensa escrita y radio, sin entrar en otros soportes menores, han intentado, e intentan, hacer un guiño a la red pasando de puntillas por ella y, en algunos casos, ni tan siquiera existe ese voto de confianza, maquillaje, prueba, acercamiento o como quieras llamarlo.
Este post lo escribo desde mi iPad, o lo que es lo mismo, desde una tableta, que ya les gustaría a muchos que fuera de chocolate para acabar con ella de un simple mordisco, volviendo a la prehistoria de la comunicación y, en definitiva, al poder de unos pocos. Desde este aparato, puedo ver la tele, leer prensa y (aunque sea hombre) escuchar a la vez la radio, pero si me quedara aquí, cometería el error que muchos están cometiendo, estaría haciendo lo mismo que hacía mi abuelo hace 40 años, pero en otro soporte, y no es así. Es evidente que ya no veo la tele como antes, podemos elegir canales del mundo, ver series antiguas, modernas, descargarte vídeos, crearte tus animaciones, comentar, compartir, enviar, editar y, al fin y al cabo, hacer lo que me da la gana, que, sin lugar a dudas, es lo que está primando a la hora de ampliar conocimientos. Igualmente podría informarme por medio de la prensa escrita digital, y lo hago, pero escritos son los diarios, y también otras webs, blogs, chats, foros, redes sociales y ‘n’ espacios que tendrán mi confianza en tanto en cuanto su información satisfaga la universal necesidad de informarse. Por último, y sin menospreciar a aquella que ya se intentaron cargar con la aparición de la televisión, la radio se escucha nítida desde este invento de Apple, con la diferencia de calidad y selección mundial de emisoras que no voy a entrar al detalle, sin embargo, la caspa sigue aflorando en su contenido, devolviéndonos a su imagen clásica de aparato de museo, cuando debería ser todo lo contrario.
Como profesionales de la comunicación, y volviendo al error de entender que se ve, se lee y se escucha igual que antes, entiendo que debemos ponernos en la piel del usuario de una vez por todas, y dejarnos de hacer el paripé, haciéndonos creer que estamos en el río de los cambios añadiendo a nuestra web un enlace a Facebook, Twitter, Tuenti, Linkedin o lo que sea, cuando lo que tenemos que comprender es que el cambio es mucho profundo que todo eso, y está muy bien emitir tuits en directo en televisión -muy pocos se han atrevido-, añadir la caja de Twitter en prensa con temas candentes o leer los comentarios de los oyentes en el grupo de Facebook de cualquier programa de radio, pero la apuesta debe ser mucho más amplia, o nos ahogaremos en la corriente en lugar de seguirla.
Hoy en día, para montar una televisión, basta con una cámara y un streaming -incluso gratuito-, si por el contrario quieres montar un periódico al uso, ni que decir tiene las múltiples posibilidades para salir a la luz al mayor de los niveles, al menos, de diseño, y si lo que piensas es montar una radio, pues no pocos son los espacios que te invitan a crear tu propia emisora y emitir sin necesidad de permisos, leyes y tapujos, todo ello creado con la única intención de mantener el ‘status quo’ e imponer ‘el orden’.
La capacidad de supervivencia de los medios tradicionales es directamente proporcional a su capacidad de adaptación al nuevo escenario, una virtud que ya se ha demostrado escasa en cualquiera de los tres soportes mencionados en este post. Las barreras de entrada ya no existen, y son muchas las iniciativas que tratan abrirse paso, que por su alto número, y por mera estadística, triunfarán.
Especialización, tanto en materia como en espacio, orientación al usuario, construcción del medio como vehículo colaborativo y mucha, mucha valentía, es la receta que propongo para cambiar modelo, nada nuevo para los que vienen, algo absurdo para los que van.
TWITTER EN LA TELE: Primer ‘tweet’ en directo de una televisión nacional en España
Sin llegar a marcar el hito del 28 de octubre de 1956, fecha oficial del inicio de la televisión en España, acabamos de asistir a lo que sin duda está marcando y marcará el futuro de la televisión: su integración en nuestro ordenador, iPad, portátil o como quieras llamarlo, que, en definitiva, no es más que su integración en Internet. El asunto en cuestión es que Veo7, la televisión liderada por Melchor Miralles, acaba de emitir el primer ‘tweet’ en directo que haya emitido nunca un programa de televisión en nuestro país a nivel nacional, y aunque no es nada nuevo en los países anglosajones, sí lo es en el nuestro. Aquí tenéis la foto del momento:
Un gran paso para la bidireccionalidad y la unificación, en un único aparato, de tele, reproductor de imagen, ordenador, teléfono y, si me apuras, la Thermomix
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PRENSA EN INTERNET: Innovar y comercializar (o Requiem)
Muchas son las noticias que, cada vez más, hacen ‘sangre’ hablando de la debacle que están sufriendo los medios tradicionales en beneficio de Internet, algo evidente y anunciado por todos los que pertenecemos a este último entorno. Sin embargo, y a pesar de las cifras, tengo la sensación que seguimos siendo ‘anunciadores’, y parece que nunca lo van a advertir quienes lo tienen que contemplar, o más bien, que éstos están atenazados por un mal disimulado miedo.
Entre lo mucho que se escribe, centrémonos en dos artículos muy comentados estos últimos días en Twitter. El primero, publicado por The Guardian, centra su titular en el claro adelantamiento que ha protagonizado Internet sobre la televisión, en lo que a que inversión publicitaria se refiere, en el primer semestre de este año. Claro que algunos alimentarán su voluntaria ceguera alegando que estos ‘son datos del Reino Unido’, y lo afirmarán sin faltarles razón, aún sabiendo que Dinamarca hace tiempo que ya dejó la vieja ‘caja tonta’ como tragaperras de la publicidad. En segundo lugar, Cotizalia no duda en entonar un ‘Requiem por la prensa americana‘, refiriéndose a diarios que, como el Rocky Mountain News, han tenido que cerrar a tan sólo dos meses de celebrar su 150 cumpleaños.

Ambos ya han sido muy comentados y han provocado el engrose de diversas factorías de blogs, por lo que no los volveré a analizar.
Sin embargo, si me gustaría extraer la información relativa al reparto de ingreso de Internet que tratan de explicar:
Por una parte, el estudio del IAB analizado por el diario británico, habla de que el 60% de la inversión publicitaria en la red pertenece a ‘search’, es decir, extrapolado a nuestro país, tendría un único dueño y señor, Google. Por otra lado, y siguiendo en tierras inglesas, tan sólo un 18% de la inversión publicitaria es display, esto es, banners y lo que viene siendo habitual que ofrezcan los diarios online a sus clientes, tratando así de internetizarlos, muy por debajo del 22% que representan los clasificados digitales, que han experimentado un crecimiento del 10,6% respecto al año pasado.
‘En la otra mano’, que dirían los habitantes del país estudiado en el segundo artículo, nos dicen que los ingreso publicitarios en la prensa escrita tradicional están sufriendo unas caídas del 28,3% en 2009, esperando que sea de un 10% el golpe de 2010, algo insostenible para este sector tan necesitado del carísimo recurso humano.
Mezclando las dos problemáticas, tenemos que por una parte el producto que están ofreciendo los diarios tradicionales a sus clientes en su versión online es la parte más raquítica del pastel publicitario, el branding, lo que lleva consigo los números rojos que tiñen año tras año las cuentas de resultados de las versiones .com de los periódicos, con unos clasificados que aún con un futuro no tan gris, tienen grandes enemigos en forma de verticales que camparon a sus anchas por tierras que hasta hace bien poco creyeron de su propiedad los antiguos señores feudales del papel. Por otra parte, la contratación publicitaria de la tinta en forma de ‘mancha’, está cayendo de forma dramática y sus nóveles fuerzas comerciales -nóveles porque hasta hace muy bien poco la publicidad se ‘dispensaba’ y o no se ‘ofrecía’- no saben, o no quieren saber, vender otra cosa.
Por lo tanto, la gallina de los huevos de oro muere en los medios tradicionales, y en sus versiones online no se monetiza ni para cubrir gastos. Resultado: música de Mozart, tal y como anuncia Cotizalia.
Siendo menos alarmista, pero igual de realista, entiendo que hay soluciones, que pasan por medidas de cambio de rumbo, que en primer lugar deben ser adoptadas por los constructores de marketing y en segundo término, y de forma especial, por los acomodados departamentos comerciales. Los primeros deben, o si me lo permitís, debemos, crear producto nuevo, innovador en el ámbito de Internet y siempre bidireccional, creciendo hacia formatos que ofrezcan valor añadido al cliente, datos de retorno, y, sobre todo, seamos capaces de afrontar con el cliente, al menos, el mismo riesgo que ellos corren anunciándose con nosotros, es decir, que si ellos ganan, nosotros ganamos, pero de verdad, no vale el ‘no es mi problema’ que oí hace bien poco a una agencia cuando su cliente se quejaba de que su campaña sólo había recibido cinco llamadas y todas ‘para cotillear’. Los segundos, los comerciales, deberán adaptarse al nuevo orden, dejando los márgenes estratosféricos, ajustando la necesidad del cliente, e informando, en todo momento, de la evolución de la campaña, y, por tanto, deberán reponer suelas y tapas de sus zapatos, para abandonar sus moldeadas sillas por la dureza de la calle, y tomar como nuevo miembro al porfolio de producto, olvidándose de esperar a que suene el teléfono para tomar pedido como si de un establecimiento de comida rápida se tratara.
En definitiva: hay solución para los diarios en su versión online, pero pasa por la creación de producto publicitario completamente nuevo, bidireccional, mesurable, segmentado, inteligente y atractivo para el usuario, y pasa por la reforma, esta vez sí, al 100%, de las estructuras comerciales actuales.
Cómo Twitter cambiará la manera en que vivimos
De esta manera en la que titulo este post es como la revista TIME titula el artículo que protagoniza la portada de su próximo número en América, Asia, Pacífico Sur y, por supuesto, Europa:

Desde luego el artículo me ha encantado. Hace ya tiempo que observo el fenómeno Twitter como algo que verdaderamente va a revolucionar la comunicación, es más, es una prueba más de que tendemos a la gratuidad de las comunicaciones. No me imagino a mi hijo quedando con los amigos a base del envío masivo masivo de SMS, simplemente dará a conocer dónde está, o ni eso, algo lo dirá por él y los amigos irán al encuentro. Todo esto llevado al ámbito de la publicidad no puedo ni imaginarme el abanico que se nos abre.
Más allá del interés de lo publicado por TIME, y lejos de fijarme en el clásico chascarrillo que han metido de los feeds más populares entre los VIPS, me quedo con otro anexo en el que tratan ‘las 10 maneras en que Twitter cambiará los negocios americanos‘, y dentro de estos 1o ejemplos, para mi, el más interesante: Ayudando a la Televisión y a los Medios Impresos. No podría estar más de acuerdo, aunque no lo estemos utilizando, y en muchos casos lo estemos malutilizando con abusos e incoherencias que ya comenté en un antiguo post con título ‘¿Qué es Twitter?‘.
RTVE: Cambia de imagen, también en el ‘punto es’
RTVE ha cambiado de imagen hace escasamente dos horas. María Casado nos lo ha escenificado elegantemente en la segunda edición del Telediario. Esto me ha llevado a sentarme frente al ordenador para saber si también en la Web han hecho los mismo ajustes. Efectivamente, el cambio de imagen ha sido aparentemente paralelo, aunque bien es cierto que no había entrado en el resto del día en las páginas de la cadena estatal. Me alegra saber que la parte de Internet empieza a tener el mismo peso que la parte tradicional en las televisiones.
La página ha cambiado, pero estructuralmente sigue siendo la que tenía hace unos días. Me gusta, es limpia, y a buen seguro que sacaré sacaremos muchas ideas de sus secciones y composiciones. Sin embargo, he intentado colgar en este post el vídeo de María Casado dando paso a la nueva mosca y me ha resultado imposible, no han tenido en cuenta este detalle… y otros. No conozco al / a la responsable actual de la parte Online de RTVE, pero a mi entender lo están haciendo muy bien: simple, usable y con buena presencia. Enhorabuena.
Internet (y móvil) como sustitutos naturales de la televisión tradicional
Internet, soporte de comunicación que ya va siendo considerado por algunos -sobre todo los más jóvenes- como un medio tradicional, entiendo que poco a poco va a ir asumiendo, junto a los dispositivos móviles, las funciones de la televisión, a pesar de los palos en las ruedas que tendrá que soportar de los cada vez menos poderosos canales analógicos.
No es que quiera ejercer de gurú, ni de ‘Bruja Lola’, pero es que el medio de las 625 líneas lleva años y años sin evolucionar en lo que a funcionalidad se refiere, se ha centrado en el contenido, pero ha descuidado el continente. Hace años, y en otra de ‘mis historias de Abuelo Cebolleta’, leía en un libro la explicación de un realizador en lo que para él era la evolución de la tele, y venía a centrar esa evolución en la puesta en escena de los informativos, del Telediario para entendernos. Este formato es el primero que surgió en la tele de nuestro país en su primera emisión el 28 de octubre de 1956, con un discurso de Gabriel Arias Salgado que tan sólo pudo ser recibido por 600 televisores de Madrid. Tras él, una cortina daba todo el protagonismo al ministro. Pasado un tiempo, un teléfono apareció en la mesa del locutor, indicando que ‘en todo momento estaba informado’. Unos años después, un mapa del mundo sustituyó a la ya desgastada cortina, indicando claramente que ‘todo lo que pasa en el mundo te lo vamos a contar’, para que con la ola de nuevos canales, aparecieran cientos de monitores escoltando al presentador, anunciándonos que no nos preocupásemos, ya estaban ellos atentos a lo que decían ‘los otros’ y que ya nos informarían si algo interesante sucedía. Hoy, estos informativos, o bien han vuelto al plató clásico con un reloj que muestra ‘directo’, o bien nos abren su redacción en clara señal de ’estamos trabajando para ti’, eso sí, el ordenador no falta como parte del atrezzo en la mesa, que curioso.
Pero bien, y a lo que íbamos: ¿qué ha cambiado?, sólo el contenido, el continente sigue siendo una caja más o menos plana, con botones para cambiar y subir el volumen. Básicamente es eso, sin que haya diferido mucho de los 600 únicos aparatos que de forma privilegiada pudieron recibir las primeras señales hace poco más de medio siglo.
Sin embargo, creo que ha llegado la hora del cambio en el continente del mundo televisivo. Esta reflexión, nació entre mis inquietudes después de leer que las cadenas de televisión privadas ‘urgían al Gobierno a regular la TDT, ya que 40 canales de TDT es un suicidio para el sector’. Y estamos, una vez más, ante lo de siempre: somos empresarios y creemos en el modelo de competencia, hasta que vemos peligrar nuestros ingresos, observamos la llegada de una gran masa de competencia, y pedimos al Estado que intervenga para que mantenga el oligopolio, sin importarnos si eso es intervencionismo, censura del libre mercado o lo que sea. La llegada de la TDT, la tercera generación de la telefonía, los nuevos dispositivos móviles y, sobre todo, la simbiosis que se va dar entre Internet y el aparato de televisión, tal y como lo conocemos ahora, no es que nos vaya a abrir las puertas de los 40 canales de TDT que tanto temen los consejeros delegados de las televisiones hoy analógicas, nos abrirá definitivamente el acceso a todos los canales de ‘televisión tradicional’ que se reparten por el mundo, incluyendo todos los de habla hispana e inglesa, como si se tratase de una enorme parabólica que, demos gracias, tan sólo será ficticia y no tendrá que descansar en tejados y edificios de nuestras ciudades.
La señal de la televisión, dentro de unos años, creo no llegará por TDT. Entiendo que TDT es ‘un parche’ que va a dar paso a la banda ancha como línea de entrada de la señal, con independencia de si proyectamos esas imágenes en un pequeño móvil -interesante artículo del neonato Blog de Fernando Samaniego- o en una enorme pantalla de plasma que todavía hoy dicta la decoración de nuestros salones y sitúa el mobiliario en torno a la mal llamada ‘caja tonta’. Por lo tanto, habrá que adaptarse, y las empresas televisivas tendrán que acostumbrarse a la atomización de un mercado en el que debería poder entrar ‘cualquiera’, como ocurre hoy en Internet, y ojo, que Google tendrá algo que decir.






