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A vueltas con el futuro de la televisión

26 septiembre, 2010 2 comentarios

Una vez leído el post de Carlos Bravo10 razones por las que Internet se va a cargar a la televisión en 5 años‘ -del que recomiendo su lectura, matizando que, en mi opinión, es demasiado ‘talibán’ en los plazos y muy realista en el análisis de lo que a buen seguro entiendo que pasará en el futuro- vuelvo a tratar el tema de la ‘caja tonta’, que ya fue analizado en este blog, por primera vez, y en profundidad en Julio de 2008, bajo el título ‘Internet (y móvil) como sustitutos naturaes de la televisión tradicional‘, así como aquel que dediqué a la llegada de la inútil televisión digital ‘TDT: el timo de la televisión digital‘, y, dando criterio a lo que trato de escribir, el último con clara referencia a la evolución del medio televisivo ‘CAMPUS PARTY: El futuro de la TV a debate, y ahí estaba, junto a los grandes, otro grande, LINC‘.

Partiendo de la base de que el mercado de la televisión sigue y seguirá siendo el rey durante bastantes años -aunque creo firmemente que en no muchos más de 10 el mercado publicitario de Internet será el número uno en ingresos e inversión- trataré de fijarme en el hábito de combinar TV e Internet, y es aquí dónde podremos observar con claridad la situación en la que nos encontramos.

Seguimos siendo lo que somos, y teniendo una sociedad como la que tenemos, en la que los ‘nativos digitales‘ todavía representan una pequeña parte de la pirámide poblacional, y el resto, en el que me incluyo como ‘inmigrante digital’, seguimos teniendo un importante ‘deje’ cultural, tal vez arrastrados por las costumbres de quienes nos acompañaron y acompañan en casa.

Ya sé que ha llovido bastante desde el España-Holanda que aupó a Casillas a lo más alto del cielo sudafricano, pero durante este partido se dieron cita movimientos en la red que pudieron ser vistos desde diferentes ángulos, como así ha sido. Por una parte, hay quien defiende, y constata de forma magistral, con datos, como Ricardo Tayar, que durante el partido el tráfico Web descendió entre el 30% y el 40%, una cifra que no me llama nada la atención, teniendo en cuenta que a esa hora todos los españolitos -enormes, bajitos- estábamos a lo que estábamos. Por otra parte, quien haya tenido la oportunidad de asistir a una conferencia de mi buen amigo Ícaro Moyano, Director de Comunicación de Tuenti, sabrá que su estrella en forma de PPT suele ser la estadística de tráfico en su red social durante el partido de moda en ese momento, en este caso, la final del mundial de 2010, en la que trata de explicar la relación entre el visionado del partido y el movimiento en Tuenti, espacio en el que claramente se está comentando el partido como si fuera un bar, dónde hay silencio en las jugadas y momentos cruciales, mucho ruido una vez acontecida la acción, y, ni que decir tiene, del estruendo que se produce al final del partido. Pues así lo refleja la gráfica:

© Tuenti

Ni a uno ni a otro le falta razón. El tráfico Web baja en todos lugares que nos indica Ricardo, sin embargo, creo que obvia un dato importantísimo, el usuario se está trasladando al ámbito móvil. ¿Qué hay del tráfico en Twitter?¿descendió?, no tengo el dato, pero de todos es sabido que, cuando jugaba Japón, la ballena de Twitter hacía lustrosa aparición indicando un claro exceso de tráfico, y supongo que en la final ocurriría lo mismo. Algo parecido pasa con las redes sociales, son los bares de Internet, y su tráfico, como bien indica la gráfica de Ícaro, se dispara al comienzo, durante el descanso, en jugadas en clave y al final del partido. Si a esto le sumas que la red social española estima que a finales de año el 50% de su tráfico provendrá de dispositivos móviles, tenemos las claves que encumbrarán a Internet frente a la tele: la bidireccionalidad y la movilidad, así como los formatos publicitarios ‘ad-hoc’ para los usuarios, desde los que podemos llegar a tener hasta el nombre del perro del usuario, eso sí, en unos formatos menos masivos y más particularizados, por lo tanto con un ROI 100% medible y apuntando como un francotirador, algo contra lo que no puede competir el sistema publicitario arcaico y no discriminatorio de la televisión.

En resumen, la televisión sigue mandando, pero a medida que madure el mercado su cuota de mercado descenderá, y más aún cuando la decisión de inversión publicitaria recaiga en un ‘nativo digital‘  -mucho tiene que llover todavía- o en un ‘inmigrante digital’, como el que escribe.

TDT: El timo de la televisión digital


El mes pasado, unos días antes de lo previsto, y un par de años antes del cumplimiento del plazo establecido por la UE, alcanzamos en España el ya familiar ‘apagón analógico‘, que para algunos pequeños pueblos ha sido un verdadero apagón, sin que a ellos les llegue señal alguna en estos momentos. No sin solidarizarme con estos habitantes, la intención de este post no es precisamente denunciar la situación de esta gente, más bien me dispongo a exponer la ignorancia de los gobiernos en la imposición de este sistema, con el beneplácito, como no, de los grandes medios audiovisuales que ahora ocupan los grandes quesitos del share.

La TDT es una chapuza. Una chapuza y un negocio, que no ha disimulado un ápice sus intenciones desde su ‘relanzamiento’ en noviembre de 2005, cuando lo hicieron coincidir con la campaña de Navidad, provocando que en aquellas zonas en las que se veía -principalmente grandes ciudades y sus áreas de influencia, donde vivía por aquel entonces- los sufridos ‘teletontos’ nos lanzáramos a comprar esos ‘aparetejos’ que nos ampliarían el espectro con la mayor de la moralla entrando en nuestras casas. Casualmente, esa coincidencia ’hizo coincidir’ -y valga la redundancia- con que los grandes almacenes y tiendas especializadas contaran en sus estantes con los codificadores TDT como estrellas de aquellas fechas, sin miramientos, a sabiendas que muy pocas antenas estaban preparadas.

Todo ese esfuerzo, toda esa promoción y toda esa propaganda para imponer la TDT  -insisto, una ñapa, por su evidente temporalidad y carácter de parche- bien podrían haberlo focalizado en la mejora de las comunicaciones por Internet, abaratándola, universalizándola y llegando, esta vez sí, a todo el territorio. De esta forma, nos ahorraríamos el lamentable paso por la TDT e iríamos directamente a lo que en breve formará parte de nuestras aburridas vidas televisivas: la televisión por IP, o lo que es lo mismo, ver la tele por Internet, que nada tiene que ver con verla por el ordenador, que también.

Hace bien poco, mi cuñado me enseñaba su flamante nueva tele de infinitas pulgadas que incluía la opción Wi-Fi, y que de una forma lamentablemente encorsetada te daba la posibilidad de navegar por YouTube, Yahoo! y otros espacios más o menos populares, pero no disponía de lo esencial, un buscador de teles como Gratis TV en el que pudieras seleccionar la televisión que quieras por temática, programación, idioma o país, algo que llegará, y que algunos ya tenemos en práctica en nuestras casas, pero que se popularizará justo cuando los de siempre consideren que ya ‘hemos’ (nosotros, los ‘teletontos’) amortizado los aparatos que ayudaron a cubrir de negro cenizo sus cuentas en los últimos años.

En la práctica ya estamos preparados para la televisión por IP, para ver todos los canales del mundo que nos apetezcan, para borrar definitivamente del mapa las antenas y paelleras que afean tejados y ciudades, para interactuar en los programas de forma natural, y estamos preparados para mucho más, para mucho más de lo que quieren gobiernos y medios de comunicación, para evitar la ‘brecha digital’, que incluso ellos, de forma falaz, dicen que trabajan para su estrechamiento.

Los medios alimentan políticos -con mensajes- y los políticos alimentan medios -con dinero-, ya sé que no digo nada nuevo, pero sí es verdad que es más fácil alimentar una sólo boca, o dos, o tres, o como mucho las cinco que a la vez alimentan los cerebros de los ciudadanos votantes con los mensajes que quieren emitir, que alimentar miles de medios que de comunicación a los que pudiéramos tener acceso todos nosotros a través de la Red, es la tan manida como real atomización, un verdadero peligro para unos y una auténtica oportunidad para todos.

Este sinsentido tiene fecha caducidad, cercana, y nuestro problema de no haber amortizado el ‘aparatejo’ que compramos en esas ya lejanas Navidades -el que lo conserve y no se haya comprado ya 4 teles con ‘TDT integrado’- será mínimo en comparación con el papelón que van a tener los estómagos agradecidos de los grandes grupos de comunicación y los mal llamados gobernantes, que, al igual que les está pasando con la gestión en las Redes Sociales de sus marcas personales, de partido y de las instituciones que dicen representar, estarán más perdidos que el ‘barco del arroz‘.

La inercia nos lleva a ver la tele por Internet, muchos ya lo hacemos, y ya he tratado de explicar las razones por las que no se fomenta ni populariza esta forma de entender las viejas 625 líneas. Como siempre, en el ámbito en el que nos movemos, es el tiempo el que está situando a cada uno en su sitio, revolucionando mercados y trasladando al baúl de los recuerdos modelos de negocio, empresas, profesiones y servicios, y a su vez dando a conocer nuevos patrones, sociedades, empleos y ocupaciones relacionados con este mundo.

Algunos lo ven, pocos, otros prefieren la comodidad de la ceguera, e incluso hay quien se adelanta de una forma clara, como TV3, que emite en directo con su aplicación para iPhone. Una aplicación muy buena, tal y como recordaba hoy mismo Daniel Torres Burriel en uno de sus Twitts. Una televisión que, si bien no pertenece a ningún grupo mediático líder, a nadie se le escapa que es pública, demostrando la excepción que rige la norma en el ámbito de la inteligencia.

Captura iPhone de la emisión esta tarde, del directo del segundo canal de Tv3, 3/24

La movilidad, siguiente paso natural -y que a todos nos está cogiendo claramente con el pie cambiado- unificará, en mi opinión, radio, televisión, prensa escrita, vídeo en demanda, libros y cualquier forma de comunicación que se nos ocurra en uno sólo, claro que, y aquí si que asumo toda mi responsabilidad, no le estamos haciendo ningún caso al usuario que ya se está trasladando de forma masiva el soporte móvil, mucho más rápido de lo que Internet captó adeptos a finales de los 90 y principios de milenio.

Internet (y móvil) como sustitutos naturales de la televisión tradicional


Internet, soporte de comunicación que ya va siendo considerado por algunos -sobre todo los más jóvenes- como un medio tradicional, entiendo que poco a poco va a ir asumiendo, junto a los dispositivos móviles, las funciones de la televisión, a pesar de los palos en las ruedas que tendrá que soportar de los cada vez menos poderosos canales analógicos.

No es que quiera ejercer de gurú, ni de ‘Bruja Lola’, pero es que el medio de las 625 líneas lleva años y años sin evolucionar en lo que a funcionalidad se refiere, se ha centrado en el contenido, pero ha descuidado el continente. Hace años, y en otra de ‘mis historias de Abuelo Cebolleta’, leía en un libro la explicación de un realizador en lo que para él era la evolución de la tele, y venía a centrar esa evolución en la puesta en escena de los informativos, del Telediario para entendernos. Este formato es el primero que surgió en la tele de nuestro país en su primera emisión el 28 de octubre de 1956, con un discurso de Gabriel Arias Salgado que tan sólo pudo ser recibido por 600 televisores de Madrid. Tras él, una cortina daba todo el protagonismo al ministro. Pasado un tiempo, un teléfono apareció en la mesa del locutor, indicando que ‘en todo momento estaba informado’. Unos años después, un mapa del mundo sustituyó a la ya desgastada cortina, indicando claramente que ‘todo lo que pasa en el mundo te lo vamos a contar’, para que con la ola de nuevos canales, aparecieran cientos de monitores escoltando al presentador, anunciándonos que no nos preocupásemos, ya estaban ellos atentos a lo que decían ‘los otros’ y que ya nos informarían si algo interesante sucedía. Hoy, estos informativos, o bien han vuelto al plató clásico con un reloj que muestra ‘directo’, o bien nos abren su redacción en clara señal de ’estamos trabajando para ti’, eso sí, el ordenador no falta como parte del atrezzo en la mesa, que curioso.

Pero bien, y a lo que íbamos: ¿qué ha cambiado?, sólo el contenido, el continente sigue siendo una caja más o menos plana, con botones para cambiar y subir el volumen. Básicamente es eso, sin que haya diferido mucho de los 600 únicos aparatos que de forma privilegiada pudieron recibir las primeras señales hace poco más de medio siglo.

Sin embargo, creo que ha llegado la hora del cambio en el continente del mundo televisivo. Esta reflexión, nació entre mis inquietudes después de leer que las cadenas de televisión privadas ‘urgían al Gobierno a regular la TDT, ya que 40 canales de TDT es un suicidio para el sector’. Y estamos, una vez más, ante lo de siempre: somos empresarios y creemos en el modelo de competencia, hasta que vemos peligrar nuestros ingresos, observamos la llegada de una gran masa de competencia, y pedimos al Estado que intervenga para que mantenga el oligopolio, sin importarnos si eso es intervencionismo, censura del libre mercado o lo que sea. La llegada de la TDT, la tercera generación de la telefonía, los nuevos dispositivos móviles y, sobre todo, la simbiosis que se va dar entre Internet y el aparato de televisión, tal y como lo conocemos ahora, no es que nos vaya a abrir las puertas de los 40 canales de TDT que tanto temen los consejeros delegados de las televisiones hoy analógicas, nos abrirá definitivamente el acceso a todos los canales de ‘televisión tradicional’ que se reparten por el mundo, incluyendo todos los de habla hispana e inglesa, como si se tratase de una enorme parabólica que, demos gracias, tan sólo será ficticia y no tendrá que descansar en tejados y edificios de nuestras ciudades.

La señal de la televisión, dentro de unos años, creo no llegará por TDT. Entiendo que TDT es ‘un parche’ que va a dar paso a la banda ancha como línea de entrada de la señal, con independencia de si proyectamos esas imágenes en un pequeño móvil -interesante artículo del neonato Blog de Fernando Samaniego- o en una enorme pantalla de plasma que todavía hoy dicta la decoración de nuestros salones y sitúa el mobiliario en torno a la mal llamada ‘caja tonta’. Por lo tanto, habrá que adaptarse, y las empresas televisivas tendrán que acostumbrarse a la atomización de un mercado en el que debería poder entrar ‘cualquiera’, como ocurre hoy en Internet, y ojo, que Google tendrá algo que decir.

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