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A vueltas con el futuro de la televisión
Una vez leído el post de Carlos Bravo ‘10 razones por las que Internet se va a cargar a la televisión en 5 años‘ -del que recomiendo su lectura, matizando que, en mi opinión, es demasiado ‘talibán’ en los plazos y muy realista en el análisis de lo que a buen seguro entiendo que pasará en el futuro- vuelvo a tratar el tema de la ‘caja tonta’, que ya fue analizado en este blog, por primera vez, y en profundidad en Julio de 2008, bajo el título ‘Internet (y móvil) como sustitutos naturaes de la televisión tradicional‘, así como aquel que dediqué a la llegada de la inútil televisión digital ‘TDT: el timo de la televisión digital‘, y, dando criterio a lo que trato de escribir, el último con clara referencia a la evolución del medio televisivo ‘CAMPUS PARTY: El futuro de la TV a debate, y ahí estaba, junto a los grandes, otro grande, LINC‘.
Partiendo de la base de que el mercado de la televisión sigue y seguirá siendo el rey durante bastantes años -aunque creo firmemente que en no muchos más de 10 el mercado publicitario de Internet será el número uno en ingresos e inversión- trataré de fijarme en el hábito de combinar TV e Internet, y es aquí dónde podremos observar con claridad la situación en la que nos encontramos.
Seguimos siendo lo que somos, y teniendo una sociedad como la que tenemos, en la que los ‘nativos digitales‘ todavía representan una pequeña parte de la pirámide poblacional, y el resto, en el que me incluyo como ‘inmigrante digital’, seguimos teniendo un importante ‘deje’ cultural, tal vez arrastrados por las costumbres de quienes nos acompañaron y acompañan en casa.
Ya sé que ha llovido bastante desde el España-Holanda que aupó a Casillas a lo más alto del cielo sudafricano, pero durante este partido se dieron cita movimientos en la red que pudieron ser vistos desde diferentes ángulos, como así ha sido. Por una parte, hay quien defiende, y constata de forma magistral, con datos, como Ricardo Tayar, que durante el partido el tráfico Web descendió entre el 30% y el 40%, una cifra que no me llama nada la atención, teniendo en cuenta que a esa hora todos los españolitos -enormes, bajitos- estábamos a lo que estábamos. Por otra parte, quien haya tenido la oportunidad de asistir a una conferencia de mi buen amigo Ícaro Moyano, Director de Comunicación de Tuenti, sabrá que su estrella en forma de PPT suele ser la estadística de tráfico en su red social durante el partido de moda en ese momento, en este caso, la final del mundial de 2010, en la que trata de explicar la relación entre el visionado del partido y el movimiento en Tuenti, espacio en el que claramente se está comentando el partido como si fuera un bar, dónde hay silencio en las jugadas y momentos cruciales, mucho ruido una vez acontecida la acción, y, ni que decir tiene, del estruendo que se produce al final del partido. Pues así lo refleja la gráfica:
Ni a uno ni a otro le falta razón. El tráfico Web baja en todos lugares que nos indica Ricardo, sin embargo, creo que obvia un dato importantísimo, el usuario se está trasladando al ámbito móvil. ¿Qué hay del tráfico en Twitter?¿descendió?, no tengo el dato, pero de todos es sabido que, cuando jugaba Japón, la ballena de Twitter hacía lustrosa aparición indicando un claro exceso de tráfico, y supongo que en la final ocurriría lo mismo. Algo parecido pasa con las redes sociales, son los bares de Internet, y su tráfico, como bien indica la gráfica de Ícaro, se dispara al comienzo, durante el descanso, en jugadas en clave y al final del partido. Si a esto le sumas que la red social española estima que a finales de año el 50% de su tráfico provendrá de dispositivos móviles, tenemos las claves que encumbrarán a Internet frente a la tele: la bidireccionalidad y la movilidad, así como los formatos publicitarios ‘ad-hoc’ para los usuarios, desde los que podemos llegar a tener hasta el nombre del perro del usuario, eso sí, en unos formatos menos masivos y más particularizados, por lo tanto con un ROI 100% medible y apuntando como un francotirador, algo contra lo que no puede competir el sistema publicitario arcaico y no discriminatorio de la televisión.
En resumen, la televisión sigue mandando, pero a medida que madure el mercado su cuota de mercado descenderá, y más aún cuando la decisión de inversión publicitaria recaiga en un ‘nativo digital‘ -mucho tiene que llover todavía- o en un ‘inmigrante digital’, como el que escribe.
Internet (y móvil) como sustitutos naturales de la televisión tradicional
Internet, soporte de comunicación que ya va siendo considerado por algunos -sobre todo los más jóvenes- como un medio tradicional, entiendo que poco a poco va a ir asumiendo, junto a los dispositivos móviles, las funciones de la televisión, a pesar de los palos en las ruedas que tendrá que soportar de los cada vez menos poderosos canales analógicos.
No es que quiera ejercer de gurú, ni de ‘Bruja Lola’, pero es que el medio de las 625 líneas lleva años y años sin evolucionar en lo que a funcionalidad se refiere, se ha centrado en el contenido, pero ha descuidado el continente. Hace años, y en otra de ‘mis historias de Abuelo Cebolleta’, leía en un libro la explicación de un realizador en lo que para él era la evolución de la tele, y venía a centrar esa evolución en la puesta en escena de los informativos, del Telediario para entendernos. Este formato es el primero que surgió en la tele de nuestro país en su primera emisión el 28 de octubre de 1956, con un discurso de Gabriel Arias Salgado que tan sólo pudo ser recibido por 600 televisores de Madrid. Tras él, una cortina daba todo el protagonismo al ministro. Pasado un tiempo, un teléfono apareció en la mesa del locutor, indicando que ‘en todo momento estaba informado’. Unos años después, un mapa del mundo sustituyó a la ya desgastada cortina, indicando claramente que ‘todo lo que pasa en el mundo te lo vamos a contar’, para que con la ola de nuevos canales, aparecieran cientos de monitores escoltando al presentador, anunciándonos que no nos preocupásemos, ya estaban ellos atentos a lo que decían ‘los otros’ y que ya nos informarían si algo interesante sucedía. Hoy, estos informativos, o bien han vuelto al plató clásico con un reloj que muestra ‘directo’, o bien nos abren su redacción en clara señal de ’estamos trabajando para ti’, eso sí, el ordenador no falta como parte del atrezzo en la mesa, que curioso.
Pero bien, y a lo que íbamos: ¿qué ha cambiado?, sólo el contenido, el continente sigue siendo una caja más o menos plana, con botones para cambiar y subir el volumen. Básicamente es eso, sin que haya diferido mucho de los 600 únicos aparatos que de forma privilegiada pudieron recibir las primeras señales hace poco más de medio siglo.
Sin embargo, creo que ha llegado la hora del cambio en el continente del mundo televisivo. Esta reflexión, nació entre mis inquietudes después de leer que las cadenas de televisión privadas ‘urgían al Gobierno a regular la TDT, ya que 40 canales de TDT es un suicidio para el sector’. Y estamos, una vez más, ante lo de siempre: somos empresarios y creemos en el modelo de competencia, hasta que vemos peligrar nuestros ingresos, observamos la llegada de una gran masa de competencia, y pedimos al Estado que intervenga para que mantenga el oligopolio, sin importarnos si eso es intervencionismo, censura del libre mercado o lo que sea. La llegada de la TDT, la tercera generación de la telefonía, los nuevos dispositivos móviles y, sobre todo, la simbiosis que se va dar entre Internet y el aparato de televisión, tal y como lo conocemos ahora, no es que nos vaya a abrir las puertas de los 40 canales de TDT que tanto temen los consejeros delegados de las televisiones hoy analógicas, nos abrirá definitivamente el acceso a todos los canales de ‘televisión tradicional’ que se reparten por el mundo, incluyendo todos los de habla hispana e inglesa, como si se tratase de una enorme parabólica que, demos gracias, tan sólo será ficticia y no tendrá que descansar en tejados y edificios de nuestras ciudades.
La señal de la televisión, dentro de unos años, creo no llegará por TDT. Entiendo que TDT es ‘un parche’ que va a dar paso a la banda ancha como línea de entrada de la señal, con independencia de si proyectamos esas imágenes en un pequeño móvil -interesante artículo del neonato Blog de Fernando Samaniego- o en una enorme pantalla de plasma que todavía hoy dicta la decoración de nuestros salones y sitúa el mobiliario en torno a la mal llamada ‘caja tonta’. Por lo tanto, habrá que adaptarse, y las empresas televisivas tendrán que acostumbrarse a la atomización de un mercado en el que debería poder entrar ‘cualquiera’, como ocurre hoy en Internet, y ojo, que Google tendrá algo que decir.



