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LA RADIO: Pacto con las Nuevas Tecnologías, que no con el diablo
La radio, ese medio de comunicación cercano, directo, vivo y -hay que reconocerlo- lo más parecido a Twitter por su inmediatez, frescura y riqueza, parece que, hasta ahora, es quien mejor ha sabido aliarse con las nuevas tecnologías, para remontar, contra todo pronóstico, los malos augurios.
En un entorno en el que la inversión publicitaria cae en comparativa del primer trimestre de 2010 y el mismo periodo de 2011, la radio, junto a Internet -con un espectacular crecimiento del 18,5% ó del 20,5% según leamos el informe de Infoadex o de i2p- y la televisión -primer cotejo entre periodos sin publicidad en RTVE que arroja un crecimiento de entre el 0,9 y el 1,8%- crece con sus ondas entre un 3,8% y un 2,8%, un verdadero oasis en medio de un desierto en el que sus dos más viejos compañeros de viaje, el cine y y los diarios, caen una media del 30% en el caso de la gran pantalla, y un 9% para los que pudieran estar acelerando su debacle con iniciativas canibalísticas como Orbyt.
Que la radio crezca no es casual, es más, poco me parece. La alianza perfecta entre el invento atribuido a Marconi a finales del siglo XIX y los dispositivos de Internet y móvil, han llevado a que ambos se sirvan y convivan de una manera impecable, que bien quisieran algunos, pero que, lamentablemente, solo la propia naturaleza del medio radio ha llevado a este punto. Tampoco es casual que empezara este post señalando la semejanza con Twitter y el medio radiofónico, y es que si algo tienen en común es lo que ha hecho crecer y cimentarse a Internet como espacio de información: la instantaneidad, riqueza y la continua construcción de realidades, embelleciendo y engrandeciendo el hilo argumental, creando líneas de tiempo efímeras que al final se convierten en historias, que es lo que realmente demanda el público: historias.
Muchas veces hemos hablado de la posible simbiosis entre Internet y la televisión, entendiendo que tiene más razón de ser la unión de la escucha radiofónica y las nuevas tecnologías, y es que el número de aparatos receptores de radio se ha multiplicado por lo impensable, al menos en número de potenciales móviles, ordenadores y portátiles que pueden hacer las veces del viejo transistor sin necesidad de buscar la mejor orientación, antena o parte del cuerpo que mejor supiera atraer las muchas veces huidizas ondas. La radio se escucha por la red sin problemas, tal cual es -algo de lo que debería aprender la televisión, siempre escurriendo esta asignatura pendiente- y esa posibilidad de ampliar la cobertura a nivel mundial ha llevado a que se conjuguen sin temor las redes sociales y sus programas, que no las cadenas, animando a la participación, abriendo el comentario al público y dando cabida a quien representa su sustento material y moral. Desde aquí mi reconocimiento al trabajo sin complejos, sin miedos, con futuro y valiente que están llevando a cabo las grandes cadenas españolas, con ejemplos -los que sigo por usuario, mis disculpas al resto- como ‘Tiempo de Juego’ de Cope en Facebook, ‘Hora 25′ de la SER en Twitter, ‘Levántate y Cárdenas’ de Europa FM en Facebook y, como no, ‘Internet en la Onda’ en Radio Melodía -para todo el mundo por medio de Internet todos los jueves de 18.00 a 19.00 (GMT+2 Summer time)- que repasa la actualidad de Twitter, Facebook e Internet de forma participativa, programa que produce la empresa que dirijo, y que tan magistralmente presenta Javier Ábrego, pieza fundamental en LINC . Enhorabuena a todos estos espacios, no por el número de followers y fans -que también-, enhorabuena por llevar la esencia de Internet a las ondas, de una forma libre y habiendo sabido apreciar lo mucho que se puede aportar de forma tan rica como desinteresada.
Internet, política y libertad
Soy consciente de que me meto en un terreno farragoso, pero siento la necesidad de, al menos brevemente, hacer una pequeña incursión en la relación existente entre el medio que soporta este blog y la política, que no deja de ser el medio que rige nuestros destinos, afortunada o desafortunadamente, así como su importante papel en la lucha por la libertad. No olvidemos que ‘Internet nos hará libres’ es el título de este blog.
Este fin de semana tenía pensado escribir sobre el revuelo que ha causado el experimento de Facebook al convertirse en un emisor de subdominios -por cierto, ya me podéis visitar en Facebook.com/Garmendia- y la consiguiente especulación que probablemente haya generado, sin embargo, las protestas que en este preciso momento continúan en Irán me han hecho reflexionar sobre la importancia que están tomando los sistemas de comunicación basados en la red, y más concretamente aquellos que tienen su continuidad o espacio natural en la movilidad.
Blogs como Tehran Live o Iran Updates siguen informando y enviando imágenes de lo que realmente está pasando en Persia, un canal de Youtube está emitiendo imágenes que bien podrían ser redifundadas por cualquier cadena occidental, así como alguna Web ‘oficial’ y, como no, Twitter -especialmente a través de StopAhmadi- están al rojo vivo, siempre y cuando las autoridades islámicas tengan a bien no cortar la telefonía (como hicieron ayer -sonido SER-) y, en consecuencia, Internet y su versión móvil, verdadera arma secreta de los manifestantes.
No es mi intención entrar en detalles sobre las protestas, quitando o poniendo razones de los ciudadanos de tan bello como inexplorado país, pero si me gustaría reflexionar sobre la importancia que están tomando los soportes tecnológicos a la hora de informar, y el verdadero valor de que normalmente el que informa es un particular sin dudas en su sesgo, emulando a los héroes informativos de hace varias décadas: los radioaficionados.
En España, creo que no se ha tomado conciencia alguna de la influencia que puede tener este medio en la difusión de ideas y proyectos. En el caso de los grandes partidos políticos españoles, considero que están en la prehistoria de Internet, utilizándolo de forma masiva e intruvisa en campaña electoral y dejando abandonado al posible elector el resto del tiempo.
Una buena campaña basada en la continuidad y utilizando todas las herramientas de que disponemos en este momento, a buen seguro que darían sus frutos a medio plazo, claro que lo que ha hecho este año el Partido Popular con su Twitter ha sido insufrible, emitiendo 20 ‘twitts’ por hora de media, con el consiguiente enfado de los que le seguíamos, y es que no nos dejaba ver el resto del campo. Peor aún el Partido Socialista, que ahora mismo está lejos de la oposición en materia tecnológica, sin ni siquiera utilizar el microblogging, y dejándose sacar tres cuerpos con la página que acaban de inaugurar sus adversarios, con un componente de red social importante, pero claramente replicado e insuficiente, a pesar de que ellos calificasen su espacio de pionero.
El poder de Internet, y en mayor medida el de la movilidad, considero que es una enorme oportunidad a la que sólo hacemos caso en ocasiones puntuales, cuando constatamos su verdadera magnitud, como por ejemplo las protestas en Irán o la convocatoria que hace muy poco colocó contra las cuerdas al gobierno de Moldavia.
‘Tienanmen + Twitter = Tehran’, leía en un twitt hace unas horas. Simplificaría la suma y lo dejaría en ‘Twitter=Libertad’.


