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PRENSA: Tablets y periódicos online


Sin creerme las ‘megacifras‘ que se están distribuyendo en relación al crecimiento de las tablets en este año 2011, lo que está claro es que se ha abierto la veda y más de 100 dispositivos similares van a salir al mercado mundial para competir con el ingenio de Apple, que dada la experiencia en este tipo de tecnologías, podría ser en poco tiempo el Eoraptor de las tabletas. Los diarios, siempre vigilantes ante estos cambios que en ocasiones les sobrepasan, tratan de mover ficha y, el que más o el que menos, ha decidido invertir en estas aplicaciones móviles, principalmente en la de la manzana, a sabiendas que es una inversión que difícilmente retornará, por lo que será gasto. ¿Es realmente una inversión de futuro o estamos acelerando el fin de la prensa escrita?.

Sin llegar al extremo de The Daily, primer periódico solo para tablets, en España, como pionero, nació Orbyt, del que ya comentamos largo y tendido en este mismo  blog unos días antes de que viera la luz, y ya por aquel entonces advertíamos que estábamos ante ‘más de los mismo’, no sin antes ‘felicitar a los compañeros de ElMundo.es por, al menos, hacer algo en línea con la evolución natural de Internet’. La evolución del actual ‘niño mimado’ de Pedro J. Ramirez -con una atención en Twitter que, a mi entender, roza el ridículo- ha llevado a promocionar este quiosco virtual hasta la extenuación, regalando, con cualquier excusa, el acceso a este servicio, sin que hayan tenido en cuenta que en ese formato solo lo van a leer quienes hasta entonces lo hacían en papel, sus clientes, usuarios que quieren ver en su ordenador, móvil o tablet un soporte sustitutivo del papel, cuando en realidad no tiene nada que ver, y las generaciones que nos preceden nunca entenderán el gesto de pasar las páginas sobre una pantalla, es como si hubiésemos adaptado la máquina de escribir al ordenador y nos obligásemos a darle a la manivela cada vez que sonase un ‘ping’ anunciando el fin del folio para pasar a la siguiente línea. Todo esto, me hace pensar que estamos atacando a los que hasta hoy mantienen a flote los diarios, es decir, aquellos que pagan en el quiosco de la esquina entre uno y tres euros por ver lo que parece que ahora se ofrece sin valor alguno, y para muestra, mi cuenta, activa desde ‘el minuto uno’ en Orbyt y que desde entonces me permite acceder de forma gratuita, engrosando, supongo, la lista de 30.000 suscriptores de los que alardea el rotativo del que he extraído hoy este pantallazo de mi iPad, aunque también pudiera haberlo hecho del Marca -hubiera sido la primera que este diario cruza el umbral de mi puerta- o de Elle, Telva, La Razón, Expansión y tantos otros. Una verdadera ganga.

La situación no es fácil, y considero que se está cometiendo un grave error optando por la vía del también llamado ‘ePaper‘, y como suele habitual en esta bitácora, aportaré humilde lo que considero que deberían hacer los medios impresos para evitar catalizar su debacle, tal y como están haciendo con esta serie de inventos:

  • Demostrar valentía en el rediseño de la edición Online, ausencia que ya advertíamos cuando en junio de 2010 ABC anunciaba un nuevo ‘pinta y colorea’ a su fachada. Las cabeceras digitales no pueden ser todas iguales, es imperdonable que tengamos que leer la marca para saber en que medio nos encontramos, ya que en todos se repite el mismo formato: tres bloques diferenciados bajo un cabecero que anuncia ‘Urgentes’ como si fuera el viejo teletipo, y cada uno de los bloques con el predominante izquierdo y sus noticias destacadas, uno central diferenciado normalmente en otro color u oscuro dedicado al deporte, y un derecho como cajón desastre en el que diluyen al pobre anunciante que sigue abonando religiosamente sus CPM. Casualidad o no, todos los diarios de España, salvo honrosas excepciones, siguen esta tendencia.
  • Apostar por un formato compatible en la usabilidad de los nuevos dispositivos. No podemos pedir al usuario que en el iPad, Galaxy o el tablet que venga lea el diario en PDF por muy enriquecido que esté o por muy maquillado -en nombre- que se quiera mostrar, la forma de leer en este soporte debe parecerse a la navegabilidad online, y resulta hiriente tener que pasar hojas en un formato en el que no se lee nada, hay que ampliarlo. No sé si HTLM5 es la solución definitiva, pero sí sé que poner los anuncios en PDF me recuerda a la primera versión de QDQ, que mostraba el anuncio del cliente en este formato y se queda tan a gusto, una muestra de la sensibilidad de los por aquel entonces competidores de la empresa en la que trabajaba, y que tanto nos dio que hablar.
  • Ofrecer publicidad predominantemente basada en la coordenada. Verdadero valor diferencial de la comunicación online respecto de la tradicional, pudiendo incluso personalizar en algunos casos el mensaje en función de la edad, sexo, titulación, empleo, afinidades u otras características del usuario.
  • Adaptar las redacciones al medio. Nos es lo mismo la lectura reposada del papel versus la inmediata, vertical y desconcentrada mirada de un lector de Internet, y no digamos de los dispositivos móviles, por lo tanto, la ampliación de todas estas  noticias no tendrá que ser necesariamente dentro de nuestra cabecera.
  • Algunos ejemplos ya han dado este paso, como The Guardian, pero hay que hacer todos los componentes de la empresa partícipes en la creación del nuevo medio digital, todos ellos deberán aportar como periodistas, lo sean o no, con su Twitter, Facebook, blog o cualquiera de las herramientas de la red, y así enriquecer
  • Olvidarse del teletipo y dar paso a la comunicación online. No nos os olvidemos que la red está llena de información, y ésta debería formar el 80% de la información de los diarios, no a título anecdótico como hasta ahora, y en el caso de que no se haga así, será otro el que venga y con tres empleados montarán un espacio informativo a la altura, o por encima, en cuanto a contenido, con el único -y gran- escollo de la marca, siempre presente en la garantía del lector, aunque no sabemos hasta cuando.

Hay bastantes más, o habrá quien piense que alguna menos, pero la realidad es que las barreras de entrada están cayendo, queda la marca, esa es la realidad. Ya no son necesarias grandes rotativas ni enormes planes de distribución de los noticieros, cualquiera puede montarse su periódico en menos de 24 horas, es una realidad, la misma que dice que la garantía de marca de quien nos ha estado informando durante el último siglo es ahora mismo quien sustenta las cabeceras tradicionales online, sin que sepamos hasta cuando se mantendrá esta situación.

Os dejo otro pantallazo sacado de mi gratuidad en Orbyt que me ha hecho mucha gracia, más por constatar la llegada de un diario deportivo a mi casa -como ya dije algo inédito y espero que irrepetible- que por el contenido, que también.

LA RADIO: Pacto con las Nuevas Tecnologías, que no con el diablo


La radio, ese medio de comunicación cercano, directo, vivo y -hay que reconocerlo- lo más parecido a Twitter por su inmediatez, frescura y riqueza, parece que, hasta ahora, es quien mejor ha sabido aliarse con las nuevas tecnologías, para remontar, contra todo pronóstico, los malos augurios.

En un entorno en el que la inversión publicitaria cae en comparativa del primer trimestre de 2010 y el mismo periodo de 2011, la radio, junto a Internet -con un espectacular crecimiento del 18,5% ó del 20,5% según leamos el informe de Infoadex o de i2p- y la televisión -primer cotejo entre periodos sin publicidad en RTVE que arroja un crecimiento de entre el 0,9 y el 1,8%- crece con sus ondas entre un 3,8% y un 2,8%, un verdadero oasis en medio de un desierto en el que sus dos más viejos compañeros de viaje, el cine y y los diarios, caen una media del 30% en el caso de la gran pantalla, y un 9% para los que pudieran estar acelerando su debacle con iniciativas canibalísticas como Orbyt.

Que la radio crezca no es casual, es más, poco me parece. La alianza perfecta entre el invento atribuido a Marconi a finales del siglo XIX y los dispositivos de Internet y móvil, han llevado a que ambos se sirvan y convivan de una manera impecable, que bien quisieran algunos, pero que, lamentablemente, solo la propia naturaleza del medio radio ha llevado a este punto. Tampoco es casual que empezara este post señalando la semejanza con Twitter y el medio radiofónico, y es que si algo tienen en común es lo que ha hecho crecer y cimentarse a Internet como espacio de información: la instantaneidad, riqueza y la continua construcción de realidades, embelleciendo y engrandeciendo el hilo argumental, creando líneas de tiempo efímeras que al final se convierten en historias, que es lo que realmente demanda el público: historias.

Muchas veces hemos hablado de la posible simbiosis entre Internet y la televisión, entendiendo que tiene más razón de ser la unión de la escucha radiofónica y las nuevas tecnologías, y es que el número de aparatos receptores de radio se ha multiplicado por lo impensable, al menos en número de potenciales móviles, ordenadores y portátiles que pueden hacer las veces del viejo transistor sin necesidad de buscar la mejor orientación, antena o parte del cuerpo que mejor supiera atraer las muchas veces huidizas ondas. La radio se escucha por la red sin problemas, tal cual es -algo de lo que debería aprender la televisión, siempre escurriendo esta asignatura pendiente- y esa posibilidad de ampliar la cobertura a nivel mundial ha llevado a que se conjuguen sin temor las redes sociales y sus programas, que no las cadenas, animando a la participación, abriendo el comentario al público y dando cabida a quien representa su sustento material y moral. Desde aquí mi reconocimiento al trabajo sin complejos, sin miedos, con futuro y valiente que están llevando a cabo las grandes cadenas españolas, con ejemplos -los que sigo por usuario, mis disculpas al resto- como ‘Tiempo de Juego’ de Cope en Facebook, ‘Hora 25′ de la SER en Twitter, ‘Levántate y Cárdenas’ de Europa FM en Facebook y, como no, ‘Internet en la Onda’ en Radio Melodía -para todo el mundo por medio de Internet todos los jueves de 18.00 a 19.00 (GMT+2 Summer time)-  que repasa la actualidad de Twitter, Facebook e Internet de forma participativa, programa que produce la empresa que dirijo, y que tan magistralmente presenta Javier Ábrego, pieza fundamental en LINC . Enhorabuena a todos estos espacios, no por el número de followers y fans -que también-, enhorabuena por llevar la esencia de Internet a las ondas, de una forma libre y habiendo sabido apreciar lo mucho que se puede aportar de forma tan rica como desinteresada.


PRENSA ONLINE: Sin valentía en el rediseño


Este tema no es nuevo en esta bitácora, ya en enero de 2009, y con todo el dolor de mi corazón por los amigos que allí tenía, y tengo -aunque sea en otros medios-, escribía sin tapujos sobre el ‘Decepcionante rediseño de ElMundo.es‘, un maquillaje en toda regla que a la postre se ha confirmado como inútil. Dos meses más tarde, y lo preocupante es que de esto hace ya hace más de un año -todo un mundo en Internet- volvía al tema con el título ‘MEDIOS IMPRESOS: Esta vez sí, renovarse o morir‘, y hace menos tiempo, escasos meses, escribía al hilo de la aparición del nuevo formato, una vez más, de ElMundo.es: ‘ORBYT: ¿Novedades en ElMundo.es?‘.

Sinceramente, hoy no tenía la mínima intención de escribir sobre esta temática, pero el lanzamiento del ‘nuevo’ ABC me ha hecho recapacitar sobre la necesidad de escribir el futuro de la prensa digital en otro color que no sea el clásico de la continuidad, tal y como ha elegido el diario fundado por Luca de Tena hace más de 100 años, ya que, en mi opinión, no aporta ninguna novedad destacable o digna de mención.

Daniel Torres Burriel, mi experto en usabilidad de cabecera, escribe de forma coherente y clara en su post, ‘Rediseño de ABC: más de lo mismo‘, sobre el pinta y colorea que ha supuesto la nueva portada del buque insignia de Vocento, tomándose la molestia de capturar pantallas de los diarios de referencia en su Flickr, comprobándose el seguidismo absurdo de todos ellos, aunque yo destacaría sus diez recomendaciones (gratis, tal y como puntualiza) que hace para finalizar el artículo. Diez recomendaciones para las que tan sólo hace falta una cosa: valentía, factor clave ausente en la práctica totalidad de los medios de comunicación, y muy especialmente en aquellos en los que subyace de forma clara el anhelo de que ‘cualquier tiempo pasado fue mejor’, entendiendo las nuevas tecnologías como ‘ese caníbal que ha venido a comernos la cómoda situación de primacía’, léase como ‘primacía’ el monopolio informativo-publicitario.

Suscribiendo todos y cada uno de los ‘Diez Mandamientos’ de Torres Burriel, y como esto va de aportar, mi propuesta en forma de decálogo que debería adoptar un diario online en su rediseño sería la siguiente:

  1. Acortar al máximo el espacio para la información. Un diario online, por la inmediatez, se debe parecer mucho más a la radio que a su homólogo en papel, sobrando, en la mayor parte de los casos, la práctica totalidad de las obsoletas noticias que alimentan el enorme scroll presente en todos y cada uno de ellos.
  2. En línea con el primer punto y continuando con el valor de la inmediatez, hay que darle protagonismo a lo que está ocurriendo en ese momento, a las retransmisiones, propias o ajenas (por ejemplo, siguiendo un determinado hashtag en Twitter #esp), no tengamos miedo al contenido público externo que tan bien puede adornar nuestra home y ofrezcamos el mayor espacio posible en la cabecera de nuestro diseño, cambiando constantemente la temática, con agilidad e inteligencia.
  3. Cada noticia será una home. Construiremos una estructura jerárquica horizontal en la que no aprovechemos cualquier contenido para introducir, de nuevo, todos los apartados, espacios y contenidos que ya comentábamos en el punto anterior y que hacen crecer de igual manera una home o cualquier otra página.
  4. Dotar a la coordenada del valor que se merece, georreferenciado todo lo que es posible posicionar en un mapa, no sólo limitándolo a incluir la cartografía de Google con el punto en el que se produce lo narrado, principalmente localizando al lector, haciéndole partícipe de lo que lee en función del punto en el que se encuentra, jerarquizando los contenidos en función de su espacio geográfico. En los tiempos que corren, y con la movilidad ‘comiéndose por los pies’ a la ya tradicional Web con herramientas como FourSquare, este punto podría ser, sin lugar a dudas, el primero en este decálogo.
  5. Que de un medio de información se espere que ‘informe’ está muy bien, pero las cosas han cambiado, y ahora se espera de un medio de comunicación que se comunique, es decir, que converse, escuche y responda. Para que así sea -y en este caso es imprescindible- hay crear espacios visibles dentro del diseño del medio para que se produzca esta ‘conversación’ con el verdadero protagonista, el usuario, o entre ellos. Aunque no tenga que ver con el propio dibujado de la página, añadiremos que habrá que instaurar incluso un departamento que, a modo de redacción, gestione la actividad en los comentarios de las noticias, la evolución de las cuentas como Twitter, Facebook o Tuenti, y se involucre en lo comentado sobre ellos mismos en otros medios.
  6. Así mismo, de forma eficaz, debemos recoger todo lo que se dice en medios ajenos, ejecutando una estrategia de escucha activa en las redes sociales y otros espacios de Internet que no necesariamente sean 2.0, trasladando ese contenido a nuestro propio producto de forma visible, enriqueciéndolo de forma proactiva, y no sólo de forma pasiva con lo aportado directamente por los usuarios.
  7. Relacionar el contenido de una noticia de actualidad con aquellas que descansen en la olvidada hemeroteca, verdadero valor de los diarios a día a de hoy y que muy pocos están utilizando, para activar el ‘cross linking‘, posicionarse mejor y atender la posible curiosidad del lector en ahondar en determinada materia.
  8. Posicionar el medio, de verdad, como un agregador y distribuidor de contenido relacionado, con independencia de si viene de la competencia o no, exponiéndolos, si no de forma destacada, visibles, y en ningún caso en el olvido del fondo de armario para utilizaros como catalizadores SEO que tanto afean la estrategia del parásito.
  9. El modelo de negocio del banner ‘a granel’ ha muerto. Es una realidad. Por lo tanto, tratemos de construir elementos publicitarios segmentados que puedan aportar valor al contenido, y así, el usuario lo entenderá como complemento y no como molestia, aunque para ello tengamos que realizar un esfuerzo mayor en la contratación y segmentación de campañas, motivo por el cual el mercado publicitario se lo están comiendo Google, Facebook y similares, que han sabido dotar de valor a la publicidad, evitando ‘matar moscas a cañonazos’, como viene siendo habitual en los medios tradicionales.
  10. Olvidemos los estándares de diseño que hemos ido copiando año tras año de otros países y medios, sabiendo que es difícil cuando los responsables de Internet de las cúpulas de los grandes grupos de comunicación en España llevan desde el principio de los tiempos siendo las mismas personas que, con mayor o menor acierto, nos han llevado hasta nuestros días, habiendo, simplemente, rotado de un grupo a otro emulando a la popular Abeja Maya.

En resumen, hay que idear un nuevo continente, mucho más recortado, pensado en el usuario, situando a nuestro lector en el lugar en el que se encuentra, segmentando el contenido, enriqueciéndolo con producción propia, externa, de los lectores y de quien sea, fomentando la conversación, respondiendo a quien se aproxima e involucrándonos en espacios exteriores afines, inventando nuevos modelos de negocio, y por favor, no sigamos con ‘falta de ideas en ideas en Internet‘.

APAGÓN CLIMÁTICO: Un poco de luz en la prensa digital española


Hace pocos minutos ha finalizado el apagón energético promovido por WWF, por el que tratan de denunciar un año más las consecuencias que se nos avecinan con el cambio climático, y en medio de tanta oscuridad, me ha parecido un ver un rayo de luz esperanzador en la área de la que siempre me ocupo, en Internet, y más concretamente en la prensa digital.

A las 20.30 en punto, y de forma casual, he entrado en la página de El Mundo y me he encontrado esto:

Aunque tan sólo la han mantenido los 3 primeros minutos del apagón, me ha parecido una iniciativa a aplaudir, y, una vez vista la iniciativa del buque insignia de Unidad Editorial, he empezado a buscar lo que estaban haciendo otros diarios digitales, y, a continuación, me he ido a su competencia directa, a El País, cuya imagen era la siguiente:

Una imagen rebajada en brillo que han mantenido hasta las 21.30, explicando la acción en una cabecera y dando la opción al usuario de leer así o visualizarlo de la forma habitual.

Siguiendo con mi búsqueda, he recorrido, sin éxito alguno, todas la cabeceras del Grupo Vocento, La Vanguardia y muchos otros diarios nacionales y regionales, que legitimamente, estratégicamente u ‘olvidadamente‘ no han hecho gesto alguno, aunque los siempre activos y vanguardistas de 20 Mintuos si que han tenido el detalle de mostrar la siguiente portada durante la hora que acaba de terminar:

A buen seguro me dejo algún que otro medio, mis disculpas si es así, pero no lo he encontrado, y me gustaría que me lo indicarais.

El motivo de mi alegría no viene provocada por mi adhesión a la causa climatológica, que también, es más bien fruto de la percepción de que en España todavía no hay cabida para la imaginación y el desarrollo de ideas que bien pudieran aplicar al día a día estos mismos diarios que tan atentos han estado en el día de hoy, sin necesidad de caminar por la aburrida vía abierta, por ejemplo, de Orbyt, e incluso sin tener que recurrir a cobrar por consultar el diario como mal hizo El País en su día de la mano de un par de mal llamados ‘gurús’, y que parece que podrían repetir para algarabía de los que no lo hagan.

Paseando por Europa, y a esa misma hora, he sido incapaz de encontar una iniciativa similar. Como ejemplo os presento las portadas de Le Figaro, Die Welt y Times, tres enormes espacios de comunicación en Europa que están fuera de toda sospecha en el área de la innovación:

Me alegra saber que en mi país seguimos imaginando, emprendiendo y, sobre todo pensando. A buen seguro que la idea de hacer algo en El País, El Mundo y 20 Minutos ha partido de las bases, de los que mantienen todas las mañanas la ilusión. A ellos mi admiración y respeto.

ORBYT: ¿Novedades en ElMundo.es?


En mi tradicional repaso dominguero de la prensa diaria, hoy, me he topado con varias páginas a todo color en la edición papel de El Mundo, anunciando la llegada de Orbyt, un espacio en la red de desarrollo del soporte digital de ElMundo.es, que, según manifiestan sus mentores, ‘reinventa la manera de entender la información‘.

No sin antes felicitar a los compañeros de ElMundo.es por, al menos, hacer algo en línea con la evolución natural de Internet, debo, una vez más, mostrar mi sorpresa ante el anuncio de ‘más de lo mismo’.

Dado que aún faltan algunas horas para el lanzamiento de Orbyt, todavía nos falta aquello que tanto me gusta antes de opinar: la práctica. Sin embargo, me temo que ya he tenido más que suficiente leyendo la doble página publicada hoy en papel y escuchando el vídeo que en estos momentos ocupa el dominio Orbyt.es:

Tampoco es muy difícil señalar que en lo que más se incide en el anuncio es en las infinitas posibilidades que te ofrece Orbyt, que, sin dudar de ello, no he llegado a encontrar, centrándose, como ya viene siendo habitual en los medios digitales que dependen de una poderosa marca como El Mundo, en la posibilidad de leer las diferentes ediciones regionales, acceder a la hemeroteca e incluso tener las noticias del día siguiente la noche anterior, así como disponer de vídeos y desarrollos multimedia de las más importantes noticias. ¿Es esta la forma de ‘reiventar la manera de entender la información‘?. Puede ser un paso, pero es evidente que en Internet, el valor de leer una edición regional viene marcada por la coordenada, un elemento en auge pero que nadie está sabiendo tratar, y, teniendo esa coordenada, lo más probable es que el sufrido lector quiera información real de su entorno, no de ayer, o al menos eso es lo que veo en la nueva escuela, en los más jóvenes, para los que no estamos trabajando, y que serán, muy pronto, nuestra masa crítica. La hemeroteca es un gran valor, y, en mi opinión, el mayor valor que, en los tiempos que corren, atesoran los diarios tradicionales, ya que en ese campo no tienen rival: ellos estuvieron allí. Sin embargo, ese valor se desvanece cuando, hace ya tiempo, ABC decidió abrir su hemeroteca de forma gratuita. Finalmente, y por lo poco que hemos podido ver, la modernidad del nuevo espacio de información se parece, y mucho, a la revista que desde hace un año viene sustituyendo, en digital, a la antigua de papel de Iberia Plus, por lo tanto, y de momento, pocas novedades en el frente.

Repasando la última frase del párrafo anterior, estamos ‘sustituyendo’ lo digital por lo tradicional, que es la clave en la estrategia online de los periódicos que tienen su fuerza en la marca papel, tratando de ‘volcar’ a la pantalla lo que ha tenido éxito en la tinta durante las últimas décadas, siendo aquí dónde comienzan todos los males, ya que ambos negocios, nos guste o no, no tienen nada que ver, y lo que es peor -o mejor-, la información, en unos años, no la va a reconocer ni el mismísimo Pulitzer, del que llevamos más de un siglo tirando y del que nos debemos olvidar, al menos, en la forma de entender el negocio.

Finalmente, y como no podía ser otra forma, en los anuncios de Orbyt apuntan que ‘la interacción es la clave‘, dejándonos como pistas que podremos interactuar con la redacción, ser parte de la toma de decisiones editoriales e incluso acceder al Twitter de la redacción. Un gran acierto, que sí que acerca a ElMundo.es al año en el que nos movemos, pero que lamentablemente no podemos aplaudir, al dar acceso a todos estos espacios sólo a los que religiosamente hayan pagado el peaje de 14.99 Euros al mes -sustituibles por 0,60 Euros por día-, saltándose el principio popular que a mi entender debe tener la red, pasando a ser, como bien dicen en el mismo comienzo del vídeo, ‘un club exclusivo para suscriptores‘, lo que deja las opiniones e ‘interactuaciones’ en un claro sesgo.

No sería justo criticar a El Mundo cuando, al menos, son los únicos que están intentándolo, y sé, de muy buena tinta, que continuarán en la lucha. Sin embargo, creo que el problema del periodismo digital es de un profundo calado, nadie lo está sabiendo resolver y, tal vez sin duda, sea un problema de ‘savia nueva’, ya que no hay más que ver quiénes están al frente del área digital de los grandes grupos de comunicación, e incluso de aquellos experimentos que pretendían posicionarse por delante de los medios tradicionales: Son los mismos de hace 12 años, con las viejas recetas, los mismos mimbres y los repetidos equipos, danzando de aquí para allá, lejos del negocio y tropezando con piedras conocidas, lo que les lleva a anunciar, como decíamos al principio, ‘más de lo mismo’.

En más de una ocasión, y aquí mismo, he tratado de expresar lo que entiendo por información en la red hoy en día, y pasa, inexorablemente, por la participación libre, la construcción por agregación y la coordenada -por aquello de la movilidad y del sentido común-, en ningún caso por la traslación del modelo tradicional al digital, precisamente lo que ahora mismo sólo consultamos los mismos que seguimos leyendo el nostálgico papel.

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