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OPERACIÓN TRIUNFO: Cadena de montaje 2.0 #OTLive
Hace ya bastantes años de la primera edición de Operación Triunfo, concretamente hace ya una década desde que su ganadora Rosa y el popular Bisbal cruzaban la pasarela del honor una semana tras otra, aquella vez sí, bajo mi atenta mirada y enganche al que se consideraba primer ‘reality musical’ emitido en España. Diez años dan para mucho, aunque, y siguiendo con mis confesiones, esperaba que para algo más, y según parece desprenderse de los datos de audiencia de la primera gala de esta última edición, parece que los espectadores también. Un año más lleva Gran Hermano contaminando la pantalla de los muchos que todavía ven la televisión a la vieja usanza, es decir, viendo los programas, series, películas e informativos cuando a los responsables de la parrilla les viene en gana o, mejor, dicho, les cuadra. Una antítesis para la demanda de las generaciones que nos miran desde abajo, incrédulos, vaticinando el cambio en el modelo de comunicación que ya se viene barruntando desde precisamente la explosión de estos realities.
Que andamos muy secos de ideas no es ninguna novedad, certificado de forma global -al menos en España- cuando pasado un decenio desde su implantación estos dos programas siguen, con mayor o menor fortuna, aguantando estoicamente en la programación de las cadenas que se han ido turnando el liderazgo de la audiencia. Sequía cerebral a la que ya dediqué unas líneas hace dos años bajo el epígrafe ‘Falta de ideas en Internet‘. La vida sigue igual.
Sin embargo, y de ahí el propósito de este post, algo, aunque sea mínimamente, parece que están tratando de evolucionar a esta generación de ‘triunfitos’ y, al menos en forma de barniz, se está dando muestras de ello, partiendo de la fenomenal retransmisión de la gala por Twitter con la que nos obsequió mi buen amigo Ismael El-Qudsi, compañero de batallas en TPI a final y principio de siglo. Dejándonos de anécdotas, y centrados en la página oficial OTLive.es vemos que está presidida por un supuesto ranking de popularidad, una gran idea muy mal explicada y con una probabilidad de provocar un ‘generador de sombras’ importante. Todo mi apoyo a este cambio, y mi felicitación por la valentía al sustituir las lucrativas llamadas y mensajes -que tan feliz hicieron al cántabro de las lágrimas-, pero entiendo que hay que explicar bastante mejor la metodología que como se muestra en la sección ¿Cómo funciona esto de elegir favorito?.
Al margen del conflicto que a buen seguro se generará por el ranking -no olvidemos que señala al favorito y éste se libra de todo juicio- hay otros puntos que, insisto, me parecen muy alentadores en el tanteo de los cambios pero que son, a todas luces, insuficientes, o al menos no es como se deberían llevar. Por ejemplo, y en la antítesis de lo que debe ser una cuenta en Twitter, en estos momentos, mañana de domingo 23 de enero, el último tuit que han emitido los 17 concursantes de OT es exactamente igual, e invita a seguirles también en su página oficial de Facebook. Todos los tuits escritos a la misma hora, todos con el mismo texto y todos con el mismo fondo, hasta Geno, que ya está talludita en los tablaos nos cuenta lo mismo: ‘¡También me podéis seguir en mi página oficial de Facebook! Geno OT 2011 #otlive‘. Sin añadir mucho más sobre la filosofía del microblogging y de quien debe o no llevar una cuenta en esta red social, adjunto una imagen con una muestra del último tuit de tres de los diecisiete concursante, ya que haberlo hecho de todos ellos hubiera sido demasiado extenso, aunque con idénticos resultados:
Es curioso, pero en Facebook pasa exactamente lo mismo, y volvemos a encontrarnos que la factoria de creación de perfiles también funciona, y todos los emprendedores de la fama lucen el mismo muro en su página de facebook, y digo el mismo muro, no el mismo post, ya que esta vez los extras vienen de serie. Os dejo tres nuevas muestras, escogidas al azar, y juzgáis vosotros mismos:
Aplaudiendo el concepto de la página OTLive, basada en la popularidad y con Twitter y Facebook como protagonistas, y hasta orgulloso de ver como se enlaza hasta la página de Kedin -entendiendo las razones- no puedo más que contrariarme por el mal uso que se le está dando a las cuentas personales de los futuribles del escenario. Una fórmula contraria a todo principio real de las redes sociales y que no sé como no ha despertado la curiosidad de los gurús que tan bien acostumbrados nos tienen en hacer mella cuando surgen estas perlas de la comunicación 2.0.
La importancia de cultivar tu propia marca
Hace ya mucho tiempo, y ahí están mis antiguos equipos -ahora amigos- para corroborarlo, vengo insistiendo a la gente con la que he tenido la suerte de compartir mis diferentes cometidos profesionales, en que es muy importante trabajar la marca personal en beneficio propio, ya que, por descontado, ese beneficio se traslada a la empresa para la que trabajan de forma inmediata.
Esta reflexión, tan difícil de asumir para mis queridos ‘compusaurios‘ y para las estructuras arcaicas, la suelo cifrar en un 90-10, es decir, utiliza el 90% de tu tiempo para dejarte la piel por quien te paga, y deja un 10% del día para propagar y mejorar tu imagen personal por la red.
La división, la mayor parte de las veces, viene acompañada de personas cuya dedicación al trabajo sobrepasa, con creces, las 40 horas semanales, y es que lo habitual, si difunden su ego por la red, es porque la materia a la que te dedicas, más que tu trabajo, suele ser tu afición.
Me he animado a escribir este post después de leer a Carla Delgado, a quien no tengo el gusto de conocer en persona, pero a quien sigo regularmente en su Blog, y ahora, más enriquecedor aún, en su Twitter. Carla, experta en diseño y creación de marca, ha editado 5 vídeos bajo la URL ‘CreaTuMarcaOnline.com‘ en los que trata de explicarnos precisamente lo que trato de inculcar a mi equipo, y, por tanto, a mi mismo.
Casualmente, esta mañana me ‘enfrascaba’ -en la mejor de las acepciones- con Rafa Aguilera a través de Twitter, en un interesante ‘twitterdiálogo’ que acababa sugiriéndonos la creación de un ‘hashtag’ tipo #twitterparatumarcapersonal, y es que hemos tratado de enumerar los mejores ejemplos de Twitter para trabajar una marca personal.
Finalmente, y vía Tristán Elósegui, leo un interesante post de Gaby Castellanos, en el que habla de una figura que me ha encantado: el Tweetero Narciso/Egolatra, que trata de diferenciarlo del Tweetero Celebrity, dando en el clavo de lo que en definitiva está dibujando toda esta red exhibicionista.
Es decir, esto de la marca interesa, mucho, y yo sin saberlo, aunque intuyéndolo.

La realidad suele ser siempre la misma, trabajar la marca personal en la red es importantísimo, e insisto, no sólo para el egolatra, también para el firmante de tus nóminas, pero como en todo, hacerlo bien o mal será determinante. Es obvia, siendo de igual aplicación a la vertiente personal que a la empresarial, la máxima de que es necesario dibujar primero la estrategia a seguir, y huir de ‘regar’ la red de tu ‘pesado’ nombre o marca, a riesgo de que empecemos a odiarte, como yo ya he empezado al menos rechazar, a algún gurú del tres al cuarto.
Blog, Twitter, Facebook, Tuenti, Linkedin, Xing y un largo etcétera son las herramientas disponibles. Escojamos las adecuadas a nuestro objetivo -no necesariamente todas- y dinamicémoslas de forma coherente, tratando de llevar el mensaje de forma clara a cada uno de los auditorios, evitando, como mero ejemplo, replicar en Facebook todo lo que decimos en Twitter -inundaremos los raquíticos muros de nuestros falsos amigos de la red social-.
Tendremos tiempo para hablar y compartir las formas de utilizar cada uno de los espacios, de momento, establezcamos que queremos ser de mayor, tratando de trabajar y actuar de la mejor manera posible, procurando seguir siendo artistas cuando crezcamos, tal y como decía Picasso en su frase ‘Todos los niños nacen artistas. El problema es seguir siendo artista al crecer‘, dicho recogido por Isma en su Blog.
Internet no va, viene
El final de esta semana pasada ha venido marcada, al menos para los que estamos inmersos en este mundillo, por la celebración en Gijón del Internet Meeting Point.
El Comercio Digital, del Grupo en el que trabajé anteriormente, ha organizado este foro, del que me dieron cuenta hace ya semanas, pero al que lamentablemente no pude asistir. Sin embargo, es muy difícil abstraerte de este tipo de encuentros, y seguí en directo algunas de las sesiones a través de la página web del foro.
Ayer, antes de su intervención, Ismael El-Qudsi, ex-TPI (como tantos
), lanzaba a través de Twitter el siguiente mensaje: ‘¿Hacia donde va Internet? Si lo sabes ayúdame, que me toca hablar en 1 hora’, y es que esa era la materia que se iba a tratar en la mesa en la que le tocaba intervenir junto a otros ponentes, habituales en estas charlas. Siendo últimamente la pantalla del Twitter una prolongación de mi anatomía, y le contesté de inmediato: ‘Internet no va, viene’.
A medida que iba escuchando todas las intervenciones de esa mesa, y repasaba las ponencias anteriores, me daba cuenta que aquel ‘tuit’ rápido y poco reflexivo, parecía que tenía entidad, ya que en definitiva nadie tenía (tenemos) ni la más remota idea del lugar al que apunta la brújula de la Red, es más, me temo que ni tan siquiera sabemos como estamos aquí, o lo que es lo mismo: no sabemos ni hacia dónde vamos, ni de dónde venimos, es que en definitiva, el encanto de Internet es ese.
No sé si de estos encuentros saldrá la reflexión que aclare el futuro, o no sé si comparto la necesidad de cambio de formato, ponentes, temas y aportaciones que pide Genís Roca en su Blog, lo que sí que sé es que al final Internet necesita de trabajo y mimo, como casi todo, de lo contrario seguiremos con ‘Falta de ideas en Internet’, y como titulaba este post, ‘Internet no va, viene’.
Ha sido muy interesante hacer seguimiento en Twitter de los ponentes y los mensajes que se intercambiaban entre ellos mismos -incluso desde el estrado- y entre el público, muchos de ellos ‘Master del Universo‘, como señala Pablo Melchor en su Blog, pero más aún lo ha sido comprobar el buen rollo y el uso que le dan a esta herramienta claramente móvil, con traca final en la T4, of course, ‘aparato’ incluido.

Google Wave
El jueves 28 saltaban todas las alarmas. A través de mi Twitter empezaba a leer comentarios de Ismael El-Qudsi y Bernardo Hernández que desde Mountain View estaban comentando un evento en el que el gigante de Internet presentaba su nueva criatura: Google Wave.
Afortunados ellos y los desarrolladores que Google ha seleccionado para que destripen el invento, porque la realidad es que más que un lanzamiento ha sido la presentación de un proyecto, y es que hasta ahora no hemos podido ver más que pantallazos y alguna que otra foto desde el mismo lugar de la puesta de largo y ‘colgada’ por los asistentes.
Tal vez, esta forma de presentar, es lo que ha llevado, a los medios de comunicación que se han interesado por este lanzamiento esta presentación en España, a decir muy bien lo que no es, pero se diluyen en ideas borrosas a la hora de definir lo que realmente es.

No seré yo el que defina con claridad lo que realmente significa Google Wave, pero, entendiendo la línea que a mi modo de ver lleva la Red, a buen seguro que será una herramienta fácil y cómoda, que permita, principalmente, compartir. Hablan de integración con Twitter, creación de salas de trabajo virtuales con trabajo en línea, intercambio de mapas, documentos, fotos, vídeos, fuentes, etc, y todo ello, por supuesto, con las API a las que Google nos tiene acostumbrados en sus productos y que son la mejor manera de llegar de forma capilar a todos los ‘ciber-rincones’ del planeta.
Veremos de que se trata realmente, ya que no nos lo han querido decir. Tiempo al tiempo, y comprobaremos que no es más que la forma que tiene Google de ir adelantándose a los tiempos y construir el ‘Facebook – Twitter’ del futuro, o lo que es lo mismo, hacerse (más aún si cabe) con el mercado real de Internet, el de COMPARTIR.



