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PRENSA: Tablets y periódicos online

Sin creerme las ‘megacifras‘ que se están distribuyendo en relación al crecimiento de las tablets en este año 2011, lo que está claro es que se ha abierto la veda y más de 100 dispositivos similares van a salir al mercado mundial para competir con el ingenio de Apple, que dada la experiencia en este tipo de tecnologías, podría ser en poco tiempo el Eoraptor de las tabletas. Los diarios, siempre vigilantes ante estos cambios que en ocasiones les sobrepasan, tratan de mover ficha y, el que más o el que menos, ha decidido invertir en estas aplicaciones móviles, principalmente en la de la manzana, a sabiendas que es una inversión que difícilmente retornará, por lo que será gasto. ¿Es realmente una inversión de futuro o estamos acelerando el fin de la prensa escrita?.

Sin llegar al extremo de The Daily, primer periódico solo para tablets, en España, como pionero, nació Orbyt, del que ya comentamos largo y tendido en este mismo  blog unos días antes de que viera la luz, y ya por aquel entonces advertíamos que estábamos ante ‘más de los mismo’, no sin antes ‘felicitar a los compañeros de ElMundo.es por, al menos, hacer algo en línea con la evolución natural de Internet’. La evolución del actual ‘niño mimado’ de Pedro J. Ramirez -con una atención en Twitter que, a mi entender, roza el ridículo- ha llevado a promocionar este quiosco virtual hasta la extenuación, regalando, con cualquier excusa, el acceso a este servicio, sin que hayan tenido en cuenta que en ese formato solo lo van a leer quienes hasta entonces lo hacían en papel, sus clientes, usuarios que quieren ver en su ordenador, móvil o tablet un soporte sustitutivo del papel, cuando en realidad no tiene nada que ver, y las generaciones que nos preceden nunca entenderán el gesto de pasar las páginas sobre una pantalla, es como si hubiésemos adaptado la máquina de escribir al ordenador y nos obligásemos a darle a la manivela cada vez que sonase un ‘ping’ anunciando el fin del folio para pasar a la siguiente línea. Todo esto, me hace pensar que estamos atacando a los que hasta hoy mantienen a flote los diarios, es decir, aquellos que pagan en el quiosco de la esquina entre uno y tres euros por ver lo que parece que ahora se ofrece sin valor alguno, y para muestra, mi cuenta, activa desde ‘el minuto uno’ en Orbyt y que desde entonces me permite acceder de forma gratuita, engrosando, supongo, la lista de 30.000 suscriptores de los que alardea el rotativo del que he extraído hoy este pantallazo de mi iPad, aunque también pudiera haberlo hecho del Marca -hubiera sido la primera que este diario cruza el umbral de mi puerta- o de Elle, Telva, La Razón, Expansión y tantos otros. Una verdadera ganga.

La situación no es fácil, y considero que se está cometiendo un grave error optando por la vía del también llamado ‘ePaper‘, y como suele habitual en esta bitácora, aportaré humilde lo que considero que deberían hacer los medios impresos para evitar catalizar su debacle, tal y como están haciendo con esta serie de inventos:

  • Demostrar valentía en el rediseño de la edición Online, ausencia que ya advertíamos cuando en junio de 2010 ABC anunciaba un nuevo ‘pinta y colorea’ a su fachada. Las cabeceras digitales no pueden ser todas iguales, es imperdonable que tengamos que leer la marca para saber en que medio nos encontramos, ya que en todos se repite el mismo formato: tres bloques diferenciados bajo un cabecero que anuncia ‘Urgentes’ como si fuera el viejo teletipo, y cada uno de los bloques con el predominante izquierdo y sus noticias destacadas, uno central diferenciado normalmente en otro color u oscuro dedicado al deporte, y un derecho como cajón desastre en el que diluyen al pobre anunciante que sigue abonando religiosamente sus CPM. Casualidad o no, todos los diarios de España, salvo honrosas excepciones, siguen esta tendencia.
  • Apostar por un formato compatible en la usabilidad de los nuevos dispositivos. No podemos pedir al usuario que en el iPad, Galaxy o el tablet que venga lea el diario en PDF por muy enriquecido que esté o por muy maquillado -en nombre- que se quiera mostrar, la forma de leer en este soporte debe parecerse a la navegabilidad online, y resulta hiriente tener que pasar hojas en un formato en el que no se lee nada, hay que ampliarlo. No sé si HTLM5 es la solución definitiva, pero sí sé que poner los anuncios en PDF me recuerda a la primera versión de QDQ, que mostraba el anuncio del cliente en este formato y se queda tan a gusto, una muestra de la sensibilidad de los por aquel entonces competidores de la empresa en la que trabajaba, y que tanto nos dio que hablar.
  • Ofrecer publicidad predominantemente basada en la coordenada. Verdadero valor diferencial de la comunicación online respecto de la tradicional, pudiendo incluso personalizar en algunos casos el mensaje en función de la edad, sexo, titulación, empleo, afinidades u otras características del usuario.
  • Adaptar las redacciones al medio. Nos es lo mismo la lectura reposada del papel versus la inmediata, vertical y desconcentrada mirada de un lector de Internet, y no digamos de los dispositivos móviles, por lo tanto, la ampliación de todas estas  noticias no tendrá que ser necesariamente dentro de nuestra cabecera.
  • Algunos ejemplos ya han dado este paso, como The Guardian, pero hay que hacer todos los componentes de la empresa partícipes en la creación del nuevo medio digital, todos ellos deberán aportar como periodistas, lo sean o no, con su Twitter, Facebook, blog o cualquiera de las herramientas de la red, y así enriquecer
  • Olvidarse del teletipo y dar paso a la comunicación online. No nos os olvidemos que la red está llena de información, y ésta debería formar el 80% de la información de los diarios, no a título anecdótico como hasta ahora, y en el caso de que no se haga así, será otro el que venga y con tres empleados montarán un espacio informativo a la altura, o por encima, en cuanto a contenido, con el único -y gran- escollo de la marca, siempre presente en la garantía del lector, aunque no sabemos hasta cuando.

Hay bastantes más, o habrá quien piense que alguna menos, pero la realidad es que las barreras de entrada están cayendo, queda la marca, esa es la realidad. Ya no son necesarias grandes rotativas ni enormes planes de distribución de los noticieros, cualquiera puede montarse su periódico en menos de 24 horas, es una realidad, la misma que dice que la garantía de marca de quien nos ha estado informando durante el último siglo es ahora mismo quien sustenta las cabeceras tradicionales online, sin que sepamos hasta cuando se mantendrá esta situación.

Os dejo otro pantallazo sacado de mi gratuidad en Orbyt que me ha hecho mucha gracia, más por constatar la llegada de un diario deportivo a mi casa -como ya dije algo inédito y espero que irrepetible- que por el contenido, que también.

COMUNICACIÓN: Apasionante y crucial momento en Internet (léase móvil)

29 agosto, 2010 5 comentarios

Trece años trece -qué mala cifra- llevo en trabajando en lo que comenzó con un inocente curso de HTML. Ya hasta me río cuando hablo del momento en el que vivimos como ‘momento crucial’, calculando que, sin equivocarme, lo habré dicho todos los años desde que advertí el potencial del área en la que sigo trabajando, es decir, doce años más uno que llevo en Internet. Sin embargo, si bien en las otras ocasiones pudo moverme la pasión, la entrega o mis creencias en el medio, esta vez lo tengo claro: estamos situados en un escenario crítico, lleno de posibilidades, y yo no las pienso dejar escapar.

Si tuviera que describir el marco a modo de arte, sin duda dibujaría un cuadro en el que no se representara línea alguna, y así trasladar que lo que está desapareciendo ya no es el papel -y todos aquellos espacios ‘tradicionales’ que algunos han tratado incluso de quemar llevándolos a la hoguera-, lo que está dejando de existir son los cables y, por tanto, el futuro debe escribirse con la complicidad absoluta de la coordenada, o lo que es lo mismo, si el usuario en Internet se está trasladando de una manera dramática del soporte fijo al móvil ¿por qué no estamos haciendo lo propio en la lado del soporte?.

El diario USA Today, en medio de la común caída drástica de ingresos publicitarios en su sector, ha decidido lo que cabe esperar de quien pretende ser superviviente de tan desconocida tormenta blanca: ante situaciones drástica medidas drásticas, recortando un 9% su plantilla -esto es lo de menos-, pretendiendo dirigir el objetivo de los contenidos hacia Internet y nuevos soportes como teléfonos móviles de tercera generación, iPad, etc., y -aquí viene lo importante- de cara a abrir una senda a seguir en los próximos 25 años, sí, ¡en los próximos 25 años!. Ejemplo de decisión necesaria, ‘cambio radical’ del que su representante editorial, Dave Hunke, informó directamente a su redacción, según recoge en su artículo Michael Liedtke, en el San Francisco Chronicle.

Mientras algunos, los menos, los valientes, se preocupan de lo que pueda pasar en los próximos ¡25 años!, por aquí ni estamos, y lo que es peor, ni se nos espera. El hecho de tener un escandaloso baile de altos cargos saltando de una Dirección General de Grupo de Comunicación a otra sin el más mínimo sonrojo, está haciendo un daño irreparable a nuestro crecimiento online, que espero que alguien sepa reconocer en algún momento, no esperando este gesto de ninguno de los que aceptan formar parte de este ‘juego de la silla’ movidos únicamente por dinero, y que no están aportando nada nuevo a nuestro querido y mimado mundo, siendo una desgracia que ni tan siquiera hayan sido capaces de tener memoria para no caer en los mismos errores.

Espero que este momento crucial nos haga ver que tenemos que saltar cuanto antes a los nuevos soportes, apostar por la movilidad y dejarnos de copiar lo que ya ha hecho el primero o lo que viene de fuera. Es muy ilustrativo, a la vez que desolador, ver como todas las aplicaciones de los diarios digitales para iPhone -aplica igual para iPad- tienen exactamente el mismo formato, estructura de navegación y modelo de usabilidad, incluso en los que van de vanguardistas e innovadores, teniendo como única fuente de ingreso el banner -curioso el del BBVA en la imagen-, sumergiéndose en un ‘flashback‘ que lo único que desvela es que estamos ante una falta de ideas que nunca pasó desapercibida para esta bitácora y que es el auténtico virus que la savia nueva debe erradicar.

Creo en la movilidad, entiendo que la coordenada y, por tanto, el contenido local, nos está llamando sin posibilidad de dar ningún paso atrás. Es imprescindible pensar distinto a como se viene haciendo hasta ahora, hay múltiples variantes publicitarias por explotar, formatos que descubrir y formas de comunicar basadas en el contenido colaborativo que elaborar. Estamos, y esta vez acierto, en un momento crucial, y NO ME LO VOY A PERDER, pienso ser parte del cambio.

EXPERIENCIA ONLINE: De cómo gestionar una crisis en directo

No voy a repetir las explicaciones sobre el último programa de Twision, ofrecido en Veo7 y al que asesora LINC, la empresa que dirijo, ya que, de  forma magistral, tanto Javier Ábrego, mi mano derecha, como Melchor Miralles, un descubrimiento, que ya lo era en lo profesional, pero que ahora tengo el honor de contar con él desde el punto de vista personal, han tenido a bien dar la cara en forma de post, dejando claro lo que significa trabajar en televisión y, sobre todo, lo que significa el compromiso, el respeto y, tan ausente en muchos casos, la educación.

En esta ocasión, voy a aprovechar para hablar de una experiencia, dura pero maravillosa, que surgió de la nada en la madrugada del sábado al domingo pasado, en la que un equipo enorme de gente -por su trabajo y profesionalidad, que no por su número- y yo mismo, nos vimos envueltos en una crisis en Internet en directo, momento que dudo que hayan vivido muchos de los mal llamados ahora ‘Community Manager‘ o ‘Social Media Manager‘, títulos que, por cierto, están perdiendo credibilidad por la falta de profesionalidad, formación y, sobre todo, compromiso, que están demostrando no sólo ellos, también los que los nombraron.

Aquella noche, de la que han pasado ya 72 horas, y, por tanto, ya hemos podido reposar lo ocurrido, me senté delante de la televisión minutos antes de las 12 de la noche, ordenador, Iphone y BlackBerry en mano, y con la misma ilusión con la que lo llevo haciendo desde que el pasado 18 de marzo, día en el que, según escribí en esta misma bitácora, ‘nacía la televisión bidireccional‘, un hito en la televisión moderna y un paso más en el crecimiento de Internet, al que asistía como invitado de excepción como consultor de la cadena de Unidad Editorial.

Todo iba más o menos según lo previsto, el programa estaba grabado, y tal y como escribe Melchor en su blog ‘Todas las cadenas del planeta lo hacen cada día sin que aparezca ningún rótulo que lo acredite ni se mencione expresamente‘, por lo tanto, emitir un programa grabado entra dentro de la normalidad, aunque todo empezó a desmoronarse cuando los ya populares ‘tuits’ que iban apareciendo en el programa día tras día no terminaban de aparecer. Tras el primer corte publicitario, y dentro de la comprensible frustración de los muchos seguidores que teníamos monitorizados con hashtags -varios son los que se suelen utilizar y no sólo #Veo7-, listas en twitter y otros grupos que conocíamos, se empezó a cocinar una pequeña pero gran rebelión que entiendo que llevó a muchos a dejar de comprender la realidad de la tele, y a multiplicar de forma exponencial su grado de enfado por no verse partícipe del programa, tal y como había sido en los anteriores, en los que incluso se competía por ver quien aparecía más veces, se cambiaban avatares para aparecer más guapo o guapa, se aprovechaba para anunciar algún evento ‘tuitero’ de desvirtualización y tantas y tantas cosas que tan bien nos lo han hecho pasar y que, por qué no, tanto nos ha unido a muchos a esas horas de la madrugada.

Como todas las semanas, y desde diferentes cuentas, asumimos la atención de los ‘tuiteros’ que tan fielmente seguían el programa, criticando algunas fases del programa y alabando otras. Como siempre, dándoles respuesta liderados por la cuenta oficial de Veo7 y, como era de esperar, tras los anuncios vinieron las ‘sospechas’ de que el programa ‘estaba grabado’, un hecho que de forma descontrolada se convirtió en delito, haciéndose la bola cada vez más grande. De la misma forma que durante los diez programas anteriores habíamos coordinado respuestas, actuaciones, comentarios y estrategia de uso en las cuentas de Twitter oficiales y personales relativas al programa, esta vez no íbamos a ser menos, aunque la cosa venía muy mal dada y el cuerpo pedía ingresar de forma urgente en piltra. Así que de forma coordinada y con todas las ganas del mundo, montamos un gabinete de crisis online que bien merece ser caso de estudio en las mejores escuelas de negocio de España, ahora que tan bien considerada está la ‘Gestión de la Crisis’ y ‘La Cultura del Error’, añadiendo que me ha tocado estudiar casos con mucha menos enjundia.

Las críticas, duras, e incluso en algunos casos llegando al insulto, iban llegando en forma de torrente, de la misma forma que todos los implicados, o al menos los que los ‘tuiteros’ siempre nos vieron como implicados, respondíamos, de forma clara y sin censuras, en directo, esta vez sí, demostrando que realmente estaban ante un programa que de verdad escuchaba a su audiencia, les respondía y les tenía en cuenta, pidiendo disculpas, agradeciendo e incluso tratando de reconducir algunas malas interpretaciones de lo que aquella noche estaba ocurriendo. ¿Alguna vez habéis visto este grado de interactuación en la televisión, radio o prensa escrita?, yo no.

El programa finalizaba y los comentarios continuaban, aunque esta vez empezaban a convertirse en respuestas de comprensión, de ánimo, de enhorabuena y reconocimiento por el camino trazado, y, sobre todo, de agradecimiento por la respuesta y la gestión de la situación a lo largo de la última hora. Ahí seguíamos, ahí continuábamos, grandes profesionales que prefirieron dar la cara a esconderse en la fácil excusa de la ya entrada madrugada, y, al menos hasta las 3 de la mañana, se siguió trabajando en continuar con la conversación explicativa a todo aquel que lo requirió, se dirigió a Veo7 o a cualquiera de nosotros de forma personal.

En definitiva, una ‘crisis online en directo’ en toda regla. Un caso único en el que me podría extender de manera infinita, que probablemente me hizo perder un par de kilos, que fue responsable de una nueva visita a mi pinchazo ‘duo voltarem-valium’ del día siguiente y que me imposibilitó la conciliación del sueño durante un par de horas más, pero de la que he aprendido, y mucho, la lección de que siendo honesto, escuchando, respondiendo, cumpliendo, involucrándote y, en definitiva, diciendo la verdad, es más que posible salir de una situación que se tornaba negra, muy negra, pero a la que supimos dar la vuelta.

Por último, constaté que es importante saber elegir también a los clientes. Como en este caso, grandes profesionales que acompañan la difícil pero brillante andadura de Veo7. Grandes e implicados. A todos ellos mi enhorabuena. Y, aunque no hiciera falta, confirmé que trabajo con un gran equipo, que no mira el reloj, comprometido y que realmente quiere a su trabajo. Muchas gracias mi gente.

TDT: El timo de la televisión digital

El mes pasado, unos días antes de lo previsto, y un par de años antes del cumplimiento del plazo establecido por la UE, alcanzamos en España el ya familiar ‘apagón analógico‘, que para algunos pequeños pueblos ha sido un verdadero apagón, sin que a ellos les llegue señal alguna en estos momentos. No sin solidarizarme con estos habitantes, la intención de este post no es precisamente denunciar la situación de esta gente, más bien me dispongo a exponer la ignorancia de los gobiernos en la imposición de este sistema, con el beneplácito, como no, de los grandes medios audiovisuales que ahora ocupan los grandes quesitos del share.

La TDT es una chapuza. Una chapuza y un negocio, que no ha disimulado un ápice sus intenciones desde su ‘relanzamiento’ en noviembre de 2005, cuando lo hicieron coincidir con la campaña de Navidad, provocando que en aquellas zonas en las que se veía -principalmente grandes ciudades y sus áreas de influencia, donde vivía por aquel entonces- los sufridos ‘teletontos’ nos lanzáramos a comprar esos ‘aparetejos’ que nos ampliarían el espectro con la mayor de la moralla entrando en nuestras casas. Casualmente, esa coincidencia ’hizo coincidir’ -y valga la redundancia- con que los grandes almacenes y tiendas especializadas contaran en sus estantes con los codificadores TDT como estrellas de aquellas fechas, sin miramientos, a sabiendas que muy pocas antenas estaban preparadas.

Todo ese esfuerzo, toda esa promoción y toda esa propaganda para imponer la TDT  -insisto, una ñapa, por su evidente temporalidad y carácter de parche- bien podrían haberlo focalizado en la mejora de las comunicaciones por Internet, abaratándola, universalizándola y llegando, esta vez sí, a todo el territorio. De esta forma, nos ahorraríamos el lamentable paso por la TDT e iríamos directamente a lo que en breve formará parte de nuestras aburridas vidas televisivas: la televisión por IP, o lo que es lo mismo, ver la tele por Internet, que nada tiene que ver con verla por el ordenador, que también.

Hace bien poco, mi cuñado me enseñaba su flamante nueva tele de infinitas pulgadas que incluía la opción Wi-Fi, y que de una forma lamentablemente encorsetada te daba la posibilidad de navegar por YouTube, Yahoo! y otros espacios más o menos populares, pero no disponía de lo esencial, un buscador de teles como Gratis TV en el que pudieras seleccionar la televisión que quieras por temática, programación, idioma o país, algo que llegará, y que algunos ya tenemos en práctica en nuestras casas, pero que se popularizará justo cuando los de siempre consideren que ya ‘hemos’ (nosotros, los ‘teletontos’) amortizado los aparatos que ayudaron a cubrir de negro cenizo sus cuentas en los últimos años.

En la práctica ya estamos preparados para la televisión por IP, para ver todos los canales del mundo que nos apetezcan, para borrar definitivamente del mapa las antenas y paelleras que afean tejados y ciudades, para interactuar en los programas de forma natural, y estamos preparados para mucho más, para mucho más de lo que quieren gobiernos y medios de comunicación, para evitar la ‘brecha digital’, que incluso ellos, de forma falaz, dicen que trabajan para su estrechamiento.

Los medios alimentan políticos -con mensajes- y los políticos alimentan medios -con dinero-, ya sé que no digo nada nuevo, pero sí es verdad que es más fácil alimentar una sólo boca, o dos, o tres, o como mucho las cinco que a la vez alimentan los cerebros de los ciudadanos votantes con los mensajes que quieren emitir, que alimentar miles de medios que de comunicación a los que pudiéramos tener acceso todos nosotros a través de la Red, es la tan manida como real atomización, un verdadero peligro para unos y una auténtica oportunidad para todos.

Este sinsentido tiene fecha caducidad, cercana, y nuestro problema de no haber amortizado el ‘aparatejo’ que compramos en esas ya lejanas Navidades -el que lo conserve y no se haya comprado ya 4 teles con ‘TDT integrado’- será mínimo en comparación con el papelón que van a tener los estómagos agradecidos de los grandes grupos de comunicación y los mal llamados gobernantes, que, al igual que les está pasando con la gestión en las Redes Sociales de sus marcas personales, de partido y de las instituciones que dicen representar, estarán más perdidos que el ‘barco del arroz‘.

La inercia nos lleva a ver la tele por Internet, muchos ya lo hacemos, y ya he tratado de explicar las razones por las que no se fomenta ni populariza esta forma de entender las viejas 625 líneas. Como siempre, en el ámbito en el que nos movemos, es el tiempo el que está situando a cada uno en su sitio, revolucionando mercados y trasladando al baúl de los recuerdos modelos de negocio, empresas, profesiones y servicios, y a su vez dando a conocer nuevos patrones, sociedades, empleos y ocupaciones relacionados con este mundo.

Algunos lo ven, pocos, otros prefieren la comodidad de la ceguera, e incluso hay quien se adelanta de una forma clara, como TV3, que emite en directo con su aplicación para iPhone. Una aplicación muy buena, tal y como recordaba hoy mismo Daniel Torres Burriel en uno de sus Twitts. Una televisión que, si bien no pertenece a ningún grupo mediático líder, a nadie se le escapa que es pública, demostrando la excepción que rige la norma en el ámbito de la inteligencia.

Captura iPhone de la emisión esta tarde, del directo del segundo canal de Tv3, 3/24

La movilidad, siguiente paso natural -y que a todos nos está cogiendo claramente con el pie cambiado- unificará, en mi opinión, radio, televisión, prensa escrita, vídeo en demanda, libros y cualquier forma de comunicación que se nos ocurra en uno sólo, claro que, y aquí si que asumo toda mi responsabilidad, no le estamos haciendo ningún caso al usuario que ya se está trasladando de forma masiva el soporte móvil, mucho más rápido de lo que Internet captó adeptos a finales de los 90 y principios de milenio.

MARKETING MÓVIL: No volvamos a engañar…

De todos es conocida la famosa afirmación que tan popular se hizo en los últimos años del siglo pasado en la que se decía que ‘en Internet hay que estar’. Nadie sabía para qué ni lo que iba a costar, pero ‘había que estar’, y así fueron cayendo clientes y clientes que abonaron verdaderas fortunas por no menos verdaderas chapuzas. Corría el año 2000 y algunas agencias de publicidad y marketing, e incluso grandes corporaciones, vieron en este medio el filón para literalmente ‘rejonear’ a cuanto desaprensivo se les pusiera en el punto de mira.

Salvo honrosas excepciones, que afortunadamente hoy siguen liderando el mercado publicitario online, el párrafo anterior resume el germen de la desconfianza que aún lastra gran parte de las inversiones publicitarias en Internet, en lo que debería ser su lógico camino a la digitalización. Son tantas las ocasiones en las que nuestros clientes han sido engañados con CPM altísimos, Webs poco o nada acordes con la temática del anunciante y campañas sin sentido, malgastando los más boyantes presupuestos, que ahora, cuando realmente Internet se consolida como el medio más consumido por lo españoles -fuente: Asociación Europea de Publicidad Interactiva (EIAA) vía PuroMarketing.com- no somos capaces de trasladar ese valor como se merece, bastando observar el mediocre crecimiento que el soporte Internet ha tenido en 2009 respecto a 2008, un escaso 8,4%, según el estudio que Infoadex presentó esta misma semana en Madrid:

Es verdad que Internet es el único soporte en positivo, sí, pero también es verdad que no podemos ni debemos conformarnos con tan escaso crecimiento, en mi opinión, lastrado por la ‘quema de mercado’ llevada a cabo con demasiada frecuencia, aprovechando la amplitud del desconocimiento del medio.

No quisiera ser alarmista, aunque el olor que me está llegando en forma de ‘marketing móvil’ huele de forma muy similar al hedor que emanaba de las webs que se vendían a precio de oro como el ‘maná’ de grandes y pequeños allá por el año 1998, ó, sin ser desagradables, a la fetidez que desprendía el CPM de los banners en fechas no tan lejanas, factores que han generado recelo en el medio online, para algarabía de los medios tradicionales, benefactores, aunque parezca mentira en vista de los números, de esta situación.

Muchas son las evidencias que muestran que los usuarios, es decir, las personas, están trasladando el soporte Internet de la pantalla fija a la móvil, naciendo así el ‘marketing móvil’, algo ya viejo pero que ahora empieza a despertar el interés de los mismo que han retrasado, en parte, el crecimiento natural del negocio online, de ahí que lo hayan llamado ‘marketing online’, escondiendo lo que realmente venden, que no es más que publicidad en los soportes móviles, una vez más, sin estrategia, y faltos de ideas, como otras veces hemos dicho en estas mismas líneas

Tuenti, la red social más importante de España, entiende que, al finalizar 2010, el 50% de las consultas a su site serán a través de dispositivos móviles, un dato a tener muy en cuenta, siendo Tuenti el dominio de nuestro país que más páginas vistas al día maneja. Es decir, una vez más, la traslación de nuestro público objetivo se está produciendo y nos está cogiendo con ‘el pié cambiado’, un estupendo caldo de cultivo para que vengan los de siempre, informen de su verdadero valor de la comunicación y publicidad móvil -que la tiene- y ‘calcen’ al desprevenido empresario con una campaña de banners en cualquier plataforma móvil al más puro estilo año 2000, es decir, sin segmentar, y cobrándole vía CPM -no sea que el soporte tenga que asumir algún riesgo- cuantos euros hagan falta, demostrándose, en poco tiempo -ya se encargará la prensa- la poca o nula efectividad de una campaña en esos aparatejos de frikis que ya no llevan antena -lo de antena va por los aparatejos, no confundir-.

Para no tener que demostrar que el ‘marketing móvil’ es, en mi opinión, la más potente herramienta de comunicación de mercado que haya habido nunca, debemos de cuidar nuestras campañas, y, por tanto a nuestros clientes. Ahora no sólo tenemos la posibilidad de segmentar por edad, sexo, estudios o aficiones, como hace Facebook, también podemos segmentar por coordenada exacta, algo que no se le escapa ni al mismísimo Google, que este mismo viernes anunciaba en su blog la puesta en marcha de la segmentación por localización en su buscador, una clara estrategia orientada al futuro de la movilidad, entendiendo que también habrán leído la página de eMarketer, en la que dicen que el mercado de la publicidad móvil en EE.UU. pasará de los 416 millones de dólares que ha generado en 2009, a los 1.560 billones -americanos- de dólares que se estiman ingresarán por esa vía.

Para hacer una buena campaña hay que trabajar, y para algunos es más fácil quemar mercado que asesorar, dejando de ser lo que lucen sus tarjetas, normalmente consultores en Nuevas Tecnologías o similar, pasando a ser ralentizadores de lo inevitable: la cada vez más cercana supremacía de Internet sobre el resto de los medios, por la sencilla razón de que todos los soportes se unificarán, siendo Internet la puerta de entrada de radio, televisión, prensa escrita, revistas y tantos otros, que no desaparecerán, simplemente cambiarán de soporte.

MONETIZACIÓN DE TWITTER: Listas y pistas…

8 noviembre, 2009 3 comentarios

¿De qué vive Twitter?. Esta simple pregunta -que más de uno nos hemos formulado en repetidas ocasiones, y que incluso alguno ha utilizado para menospreciar este espacio en Internet que ‘no entienden’ – aunque yo yo diría que no comparten-  está cada vez más cerca de ser despejada y aclarada.

Internet, y todo lo que le rodea, tiene éxito cuando es el usuario el que construye. Algo obvio en un tiempo en el que decir 2.0 es poco menos que situarte en el limbo de los usuarios avanzados, y paradójicamente, para sobrepasar ese cielo, deberás renegar de esa cifra más propia de la marca de un coche y acogerte a nuevas fórmulas, que, en definitiva, vienen a decir lo mismo: la red se construye compartiendo, a lo que yo añadiría, el negocio se engrandece socializando.

El pasado mes, Twitter, por fin daba paso a las ya testadas listas de su aplicación. Una vez más, muchos de nosotros nos lanzábamos a probar este sistema, y situábamos a nuestros followers en uno u otro lugar, tratando de ordenar nuestra muchas veces ‘demasiado nutrida’ lista de seguidos, con la consiguiente sordera que eso produce. Ahora, con una utilidad más o menos criticada, parece que vamos a poder segmentar a nuestra gente.

Segmentar, esa palabra que a mi tanto me gusta, y que tan claramente atrae el negocio, es la clave. Los usuarios de Twitter, admiradores muchos y ociosos todos, le estamos haciendo el trabajo a esta compañía de San Francisco, y, a través de las listas, les estamos dando las mejores pistas para que, en futuro no muy lejano, puedan mandarnos publicidad acorde con nuestros supuestos gustos, lo que no quita que, a priori, estos glosarios nos vengan más que bien para curarnos de nuestra pérdida de audición al asomarnos al Microblogging, ofreciéndonos sus propios creadores ‘un widget’ para ordenar nuestros repertorios.

Repasando los listados en los que aparezco, y aquellos en los que han inscrito a personajes relevantes de Internet -que no por ello influyentes-, e incluso espacios en los que medios de comunicación han publicado sus listados (New York Times), está claro que  podemos señalar perfiles, y por tanto personas , que se mueven -o al menos se interesa- en la política, manejan el SEO, son expertos en analítica o, bajando a lo ‘llano’, son profesores, estudiantes, futboleros, juerguistas y cualquier otro folclore o gusto que queramos imaginar. Una vez metidos en el mundo de la estadística, o más bien de la combinatoria, es cuando empieza a funcionar la máquina que adelantó George Orwell, ya que no sólo sabemos en que banda han metido a uno u a otro -ya hay una aplicación de la empresa Must Exist para consultar tu ‘nube de listas‘-, también conocemos los repertorios que ha creado cada cual, o lo que es lo mismo, podemos detectar por donde se mueven sus inquietudes y por dónde ‘las mueven’ sus allegados, obteniendo valiosísimos datos  de pensamiento, idioma, sexo, culinarios, ocio o de cualquier índole que se nos ocurra, o más bien que se le plantee al ocurrente anunciante.

Siendo ‘la lista un pista’, tal y como titulo este post, no debe ser la única, y siguiendo la línea de la segmentación, es evidente que la situación geográfica del usuario está más que superada, por lo que también podemos dirigirnos únicamente a determinados espacios o zonas. Hace poco descubrí Twitter Local, un simple pero ‘usable’ descargable que te sitúa, en un radio a partir de una ciudad, a los ‘tuiteros’ activos, o bien a los últimos que han entrado en la conversación. Funcionando algo regular, no deja de ser interesante, aunque ya existían aplicaciones de este tipo para el iPhone. Lo curioso, y a todas luces agradable para el fundador de Twitter, es que todas estas aplicaciones, y muchas más, están siendo construidas por abnegados voluntarios que, del mismo que los usuarios, le están marcando el camino a Biz Stone, con el apellido como una única piedra en tan impoluta senda.

Los ‘hashtag‘, o palabras clave -como no, con su pequeño espacio de I+Daltruista en la red- nos han convertido, a los asiduos al microblogging, en una espacie de facilitadores, donde remarcamos lo que consideramos realmente importante, o al menos popular, nexo, temática o palabra clave para entrar en una conversación. Una pista más, probablemente la de mayor importancia, que a buen seguro estarán estudiando en el 539 de Bryant St.

El ‘hashtag‘ servirá para resaltar, pero no es necesario para hacer búsquedas. Por ejemplo, no habiendo encontrado ningún #Pamplona hoy, si que aparecen, y muchos, cuando se busca ‘Pamplona‘ a través de la página principal de Twitter, dándole sentido al movimiento con el que hace ya unos meses llevó al cambio de home, y situando un formulario precedido por la siguiente frase: ‘Share and discover waht’s happening right now, anywhere in the world’. Una verdadera declaración de intenciones, y una caja de búsquedas que, para mi, es lo más parecido a un termómetro de tendencias, dejando atrás las mediáticas chapas de Google y su capacidad para detectar pandemias o cualquier otro asunto de actualidad.

Listas, geoposicionamiento, hashtags y buscador libre. Potentes ingredientes para mantener a raya a todo aquel que se acerque al pájaro azul, a lo que se une una comunidad abierta y colaborativa, que no sólo sirve de ‘beta tester‘, también hace las veces de gurú espiritual, señalando caminos y construyendo aplicaciones y desarrollos que se adelantan en el tiempo: la mayor de las necesidades en Internet, adelantarse en el tiempo.

¿De qué vive Twitter?, comenzábamos diciendo en este post, ¿de qué vivenestos empleados de tan aparentemente simple empresa?. Al margen de algún pequeño espacio publicitario que ya hemos visto, es evidente que viven de los inversores, papel en el que me encantaría estar, ya que, lo que sí que sé, es de qué vivirán, o lo que es lo mismo, cómo vivirán: MUY BIEN.

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Modas e infidelidades

Hace ya unos meses escribí de ‘refilón’ mis experiencias veraniegas en un bonito pueblo de pescadores de Murcia, Águilas. Todos los veranos, en los primeros días de agosto, y después de habernos ‘dividido’ con otros destinos como Lanzarote, llegábamos por fin a este encantador emplazamiento que por aquel entonces todavía era respetado por el ladrillo. Podría fechar el verano de 1988 como el año del paso del ‘polo de limón al vodka con limón’, es decir, de la inocente salida de cine al aire libre, a la menos saludable iniciación al juego del duro, entretenimiento del que ya explicaré su murciana ejecución. Año tras año, después de ese salto del ‘helado al tubo’, aquellos que nos uníamos en agosto, teníamos la costumbre de preguntar por la zona o el bar por el que situaba el ambiente ese verano, y es que, todos los años, la masa joven cambiaba de emplazamiento para calmar su extraña sed nocturna sin ninguna lógica aparente. Lógica que lo único que tenía de real era que arruinaba o enriquecía bares, negocios, pubs o heladerías en función de una moda que se fijaba al principio del verano y que se diluía con la llegada de septiembre, para pasar a definitivamente a la historia en el verano siguiente. Es decir, aquellos que engordaron sus cajas y se adaptaron rápidamente a las circunstancias, vieron como al año siguiente su inversión había cambiado de barrio y el retorno se haría prácticamente imposible. A mi siempre me llamó la atención el poder de la masa para cambiar los hábitos, y me preguntaba como podríamos manejar ese grupo inicial que plantaba la semilla de la moda para poder dirgirla, y acercar esa infidelidad a unos intereses concretos.

Algo muy parecido podría pasar en Internet. Hoy, leo en la entrevista de El País al recién nombrado Director General de Google, Javier Rodríguez Zapatero, que Google no es un monopolio, a pesar de tener el 97% de cuota de mercado. Por supuesto que no es un monopolio, lo sería si no hubiese donde elegir, pero lo hay, y no sólo lo hay ahora mismo, lo habrá, y lo habrá mejor, o peor, pero mucho cuidado con las modas que pueden desbancar hasta gigantes como el de Mountain View. Entiendo que Google también nació como una moda, y aunque es cierto que lo hicieron muy bien, no deja de ser una moda prolongada en el tiempo, con el peligro que ello conlleva. ¿Alguien se atreve a decir como estará el escenario de los buscadores dentro de 5 años?. Yo no.

Otras empresas, como Nokia, podrían atravesar problemas por la misma razón. Estos días asistimos al bombardeo del iPhone, aparato que deberá estar presente entre los enseres de la ‘gente guapa’ que se precie, aunque no valga para nada o no lo sepan utilizar, pero está de moda. Así mismo, en vistas del uso que creo que deberá tener el móvil a corto plazo, Microsoft o el mismísimo Google podrían sorprendernos y copar el mercado de la telefonía para desgracia de los países escandinavos.

‘Las modas mueven montañas’, podríamos decir, pero sería demasiado fácil. Más bien pienso que el problema es que la moda puede nacer de la nada, y la masa, especialmente la internauta, es extremadamente infiel.

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