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Gobierno Abierto. La única salida política.


La forma actual de relación entre la administración y los ciudadanos ha caducado. Es así de simple y debemos considerar como amortizada la hasta ahora opción ‘menos mala’ que arrastramos desde finales del siglo XVIII. 

Desde la Declaración de Virginia, adoptada el 12 de junio de 1776, que podemos considerar como la primera Declaración de Derechos Humanos, y, por supuesto, desde la más cercana ‘Toma de la Bastilla’, fechada el 14 de julio de 1789, símbolo de la Revolución Francesa, mantenemos una relación entre la ciudadanía y el Estado que, en el mejor de los casos, tiene su clímax cada cuatro años en forma de elecciones. Después de esta mal llamada ‘Fiesta de la Democracia’, se supone que los elegidos deben regir el destino de millones de ciudadanos con un programa que, en muchas ocasiones, ni tan siquiera cumplen. Este escrito de ideas e intenciones de los partidos, poco consensuado, menos reflexionado y nada leído, con el paso de los años va acortando su fecha de caducidad, o lo que es lo mismo, en el siglo XXI, con las nuevas formas de participación y comunicación, los programas electorales dejan de tener actualidad y vigencia a los pocos meses de su aprobación, y lo que es peor, empezarán a ser días en lugar de meses a medida que las TIC impregnen la realidad social, como ya se está viendo en la calle y, por supuesto, en la esfera virtual.

La evolución tecnológica no se puede separar de la realidad democrática en la que vivimos. Los ciudadanos ya participan activamente en las decisiones de empresas, y así se lo hacen saber directamente, se comunican con ellas y también se comunican entre ellos. Están cambiando las relaciones, se está eliminando la lejanía física y están dejando de tener sentido infinidad de ideas, posturas, filosofías y, como no, objetos, como las cabinas, e incluso las imprentas, que también fueron perseguidas y demonizadas a finales del siglo XV.

La inmediatez está ahí, y la consecuente impaciencia ante la falta de respuesta también. Estas personas, ricas, pobres, trabajadoras, estudiantes, paradas o empresarias, ya han adoptado en su vida las nuevas tecnologías. Tal vez alguna capa de edad todavía no, y sigue situando su vida y horarios bajo la estricta batuta de la unidereccionalidad, cenando a la hora del informativo de televisión o leyendo diarios al mismo ritmo que engullen el café con leche. Sin embargo, la mayor parte de la población, y cada vez más, necesita estar alimentada de realidades, ya no se deja engañar y, lo más importante, quiere ser parte de esa realidad, transformarla, construirla y participar. Su única herramienta, pero por multitudinaria, poderosa, son las TIC. Es su lugar de encuentro, su espacio de decisión y, si me lo permitís, su pequeño Parlamento en el que deciden las cosas y marcan las tendencias. Por otra parte, nuestros representantes e instituciones están a años luz de adoptar la frescura, transparencia e inmediatez que podría aportarles su inmersión, total y sin medias tintas, en la realidad tecnología que inunda la calle. Es cuestión de voluntad, actitud y querer hacer las cosas.

Políticos, partidos, instituciones y administraciones públicas siempre se han situado lejos de las opciones tecnológicas que han ido adoptando los ciudadanos. Este decalaje se ha mantenido en un honroso paralelismo aceptable, siempre mirando hacia arriba, desde la parte pública, los avances TIC que se iban produciendo en particulares y empresas. Desde más o menos 2008, este separación, insisto, decalaje, entre la evolución tecnológica de la realidad de la calle y los que se suponen representan a los primeras se ha disparado, y está posicionándose en distancias cercanas al ridículo, situación sonrojante que se dará muy a corto plazo si no se toman medidas y los elegidos se involucran en la conversación digital, directa, sincera, transparente y colaborativa, o lo que es lo mismo, se verán fuera del juego de la nueva democracia si no adoptan los principios de Gobierno Abierto, que como hemos dejado claro, no se puede separar, ni un ápice, de los avances en materia de Nuevas tecnologías.

Algunos sitúan el nacimiento del ‘Gobierno Abierto’ moderno en el mismo día en el que Barack Obama promulgo su ‘Memorandum de Transparencia y Gobierno Abierto’, concretamente el 21 de enero de 2009, una fecha muy importante, de la que debemos extraer sus más inmediatos catalizadores. Es cierto que se habla de este fenómeno, incluso sin saberlo, desde hace décadas, pero por no perdernos en fecha y épocas ya pasadas, centremos esta necesidad ciudadana a finales de la primera década del siglo en el que estamos.

2008, en mi opinión, representa el año del definitivo distanciamiento de la sociedad y los políticos, enorme brecha que, lejos de acortarse, aumenta. Dos factores claves fortalecen este despegue que sitúa, a la poco definida ‘clase política’, en el espacio del ridículo tecnológico. La irrupción y la popularización de las redes sociales por una parte, con un microblogging incipiente, empezaba a demostrar su poderío, a lo que se suma, como factor incluso más determinante, la evolución de los dispositivos móviles en forma de auténticos centros de control, coordinación y comunicación en los bolsillos de cada vez más ciudadanos, conformando una bomba democrática que ha derivado en el abismo político que nos frustra hoy. Por lo tanto, espacios de comunicación masivos, implementados en dispositivos móviles inteligentes, han dado pie a una clase social que no diferencia entre cuentas corrientes, status, filiación, género, raza o procedencia, pero que pone, y de que manera, en contacto ideas, propuestas, acciones y discusiones, todo ello aderezado con la inmediatez, dirigiéndose a unos interlocutores que no están presentes en esos espacios, pudiendo estarlo.

Gobierno Abierto no se puede entender sin tener en cuenta el factor tecnológico, básico y fundamental en la evolución política hoy, y espita para lo que, a muy corto plazo, marcará el pulso político de los países de nuestro entorno, que fijaron las reglas del juego en función a lo adquirido a finales del siglo XVIII. Ya no hay excusa. Solo hace falta voluntad para configurar un nuevo status quo entre ciudadanos y políticos, que deberían ser lo mismo, ya que se les supone nuestros representantes. Esa nueva forma de convivencia se llama Gobierno Abierto. Las herramientas para su desarrollo son básicamente tecnológicas, pero inexorablemente deberán ir siempre acompañadas de espacios presenciales que den continuidad al debate digital, solo así aseguraremos la mayor de las transparencias, la máxima colaboración y la participación de todos, o al menos trasladaremos la realidad de que quien quiera puede participar y cambiar las cosas.

Una vez concretado y aceptado que el Gobierno Abierto es la única salida política, y, además, que el lugar de encuentro entre ciudadanía y representantes debe ser el espacio TIC en cualquiera de sus soportes como ampliación del encuentro presencial, tenemos la enorme oportunidad de hacer las cosas con la lógica de quien realmente se cree los principios de la transparencia, la colaboración y la participación. Será difícil que se transmitan estas intenciones marcando las pautas, desde un principio, sobre la comodidad de un despacho oficial, una sala de reuniones de caoba o un exclusivo club de trajes y corbatas. Lanzar propuestas desde arriba nunca fue una gran idea, y no serán aceptadas, es hora de preguntar y construir desde abajo, colocando entre todos el primer ladrillo y, si se diera el caso, dejemos el último ladrillo para quienes fueron elegidos democráticamente, pero solo el último.

Salir a la calle, montar foros de debate e iniciar una conversación real con la ciudadanía que tenga su continuidad en espacios digitales, se me antoja como un primer paso, que no el único y, por supuesto, nunca el definitivo. Los legítimos representantes del pueblo tienen la obligación de estar ahí dónde está el pueblo, la gente, los ciudadanos y, en definitiva, aquellos que les eligieron, con independencia del soporte. Por lo tanto, es imprescindible que estén en la calle, conversando, sintiendo, convocando foros, pero bien es cierto que las personas, y cada vez más, donde están presentes es en el entorno digital, que debe ser el apéndice que se construya con los datos del termómetro de la calle. Si me lo permitís, y mencionando a una vieja red social ya venida a menos, lo que quiero decir es que los ciudadanos tienen una second life, que cada vez es más la first life. No hay mejor definición de red social que ‘plaza del pueblo’, en el que se intercambia información, se conversa, se decide y, como en las mejores familias, se discute. De todas formas, no nos quedemos en la red social, el mundo cambia y el escenario con él, de esta forma, los potenciales votantes se sitúan en nuevos soportes, que son la evolución de las redes sociales, como éstas lo fueron de los chats y los foros. Las nuevas plazas del pueblo son todos los sistemas adaptados y pensados para la movilidad, como las mismas redes sociales, pero adaptadas a móviles, así como los sistemas de mensajería, los espacios de georreferenciación y, sobre todo, los que vengan. La denostada ‘clase política’ debe permanecer atenta a las novedades, juega en desventaja, ya que a la ciudadanía no le hace falta, adquiere estos hábitos de forma natural, son, en definitiva, los ‘early adopters’.

Preparando el terreno de juego en el que se desarrollará el partido de la comunicación, en la interactuación y la construcción conjunta de la sociedad día a día, tenemos que tener más que presente que la posición predominante no está precisamente en la ciudadanía, comenzamos, por tanto, el partido con el marcador en clara ventaja de los que, efectivamente, decimos que ostentan el poder, cuando en realidad deberíamos decir que son a los que, temporalmente, hemos cedido la vara de mando. Para poder establecer un diálogo directo y de ‘tú a tú’, es necesario que ambas partes, representados y representantes, cuenten con las mismas herramientas y partan desde el mismo punto. Información es poder, Gobierno Abierto es repartir la información y, en consecuencia, es dividir el poder. Esta es la clave del obsoleto freno en la apertura de un gobierno a día de hoy, ya sea municipal, regional o nacional. Es obvio que nadie de los que están ahora en el papel de representantes quieren diluir su poder y su estatus entre los que les han situado ahí. Puede parecer una antítesis, y lo es, pero aquellos que han sido elegidos por mi no quieren devolverme el poder de la acción, que se basa en el conocimiento, es decir, en la información. Gran error de apreciación y, a buen seguro, actitud caduca que les catapultará, tarde o temprano, al más triste de los olvidos.

Puede ser que hace años, tan solo una década atrás, esto de ‘repartir el poder’ pudiera ser una tarea complicada. Los medios de comunicación tradicionales eran prácticamente la única fuente de información, de hecho eran conocidos como el cuarto poder. A día de hoy, ya bien entrada la segunda  década del siglo XXI, no solo ha cambiado el espacio en el que se informan los ciudadanos, ante todo estamos ante una forma de compartir información, en la que ésta se construye entre todos y cualquiera puede ser fuente. Fundamentalmente estamos hablando del camino que se ha recorrido entre la vieja unidireccionalidad de los soportes de información a la bidireccional exigida en los nuevos soportes y espacios de comunicación e información, una vez más, basadas en las nuevas tecnologías.

Periódicos, revistas, televisión y radio son emisores, la audiencia es receptora. Salvo excepciones extremadamente filtradas, como son las cartas al director, las llamadas en directo o los ya viejos SMS, todos estos medios tradicionales han actuado emitiendo en una sola dirección. Al otro lado, el manipulable espectador consumía, nunca mejor dicho, aquello que se le decía, sin digestión alguna ni posibilidad de rebatir lo que leía, escuchaba o veía. Hoy, la diferencia entre receptor y emisor se está acortando. Muchas veces no sabes quién se dirige a quién, y es ahí donde nace la conversación, se genera la bidireccionalidad, y cualquier persona, con elementos tecnológicos a su alcance, puede ser fuente de información o consumidor, pero en cualquier caso, siempre tiene la posibilidad de participar o estar en el papel que considere, se gane o, en actitud sobresaliente, sea señalado por el resto de la masa colaboradora y participativa.

Los gobiernos, como decíamos antes, muy dados a anclarse en el pasado, no han entendido la llegada de la bidireccionalidad y la caída, en algunos casos estrepitosa, de los medios de comunicación. Consideran, erróneamente, que la portada de los diarios en papel son los que marcan tendencia, y sí, podría ser en algunos casos, pero cada vez menos. Esto mismo, sumado a los titulares de informativos de las televisiones y  las radios, sustentadas por el mismo sistema que maneja los hilos y las dosis informativas, son el inválido autotest de la actualidad y bienestar para los representantes públicos, y esto hace, de momento, que ante la ceguera de muchos sea difícil que se den las condiciones de fomentar el Gobierno Abierto en casi todas las instituciones. El papel de los medios de comunicación tradicionales, que hasta ahora denunciaban e indicaban el camino de los gobernantes, está siendo sustituido por una gran masa de ciudadanos que realmente marcan el camino, y están obligando a que sean escuchados. Punto, éste último, obviado por los elegidos y que entienden los electores, ya que entre ellos si que ven, con claridad, la tendencia asumida e impulsada por ellos mismos. Entre los ciudadanos no hay opacidad, tampoco se entiende el egoísmo y nunca se aceptará el individualismo, es por ello que Transparencia, Colaboración y Participación marcan el camino de la ciudadanía, es decir, el Gobierno Abierto existe, pero quien lo tiene que adoptar no se entera, o mejor, no se quiere dar por enterado.

Adentrados en una época en la que no existe disculpa alguna para igualar el ‘establishment’ global entre los habitantes de un país –incluyo, como no, a políticos-, afrontamos un profundo cambio en la relación entre la ciudadanía y la administración. Va a resultar doloroso, muy doloroso, pero solo para el decimal último del porcentaje de la población, es decir, para los que ahora se asientan cómodamente en lo que ellos creen que es un escalón más. Es cierto que generalizar es siempre errar, pero en este caso creo que estaríamos hablando de excepciones y podemos, mientras no se demuestre lo contrario, afirmar que son daños colaterales situados en el peor sitio y en el peor momento.

En una sociedad moderna solo cabe el ‘Gobierno Abierto’ como nueva forma de avanzar. No me preocupa, en absoluto, que los gobiernos se cierren en la implementación de este modelo de convivencia tan demandado, día a día, por la práctica totalidad de los ciudadanos. Sí, por la práctica totalidad de los ciudadanos, que, casi siempre sin saberlo, lo están pidiendo a gritos en sus conversaciones privadas, reflexiones, demandas y, por supuesto, en afirmaciones públicas, exigencias y, como no, manifestaciones. No me preocupa si se adopta o no, ya que la propia inercia del tiempo en el que nos movemos hará que la transparencia, la colaboración y la participación sea la forma natural de lo que para entonces no será gobernar, será gobernanza, será, sin duda Gobierno Abierto. La posible no adaptación de algunos malos representantes de la ciudadanía a los tiempos de conversación continua y construcción social conjunta, llevará, inevitablemente, a la desaparición natural de éstos. No será nada traumático, simplemente sucederá, de la misma forma que otras figuras han dejado de poblar los paisajes de nuestros pueblos y ciudades por la propia evolución y, una vez más, por la llegada de la tecnología.

No hace falta sacar la bola de cristal, o remitirse a películas que en su día se adelantaron al tiempo como ‘Regreso al Futuro’ para entender como funciona un ‘Gobierno Abierto’. Como dije al principio de este post, este modelo ya está funcionado entre la ciudadanía y las empresas, entre ellos, existe la conversación, la crítica, la ayuda y la colaboración, sucede las 24 horas del día y dentro la más absoluta transparencia y franqueza. Los gobiernos, es decir, los que deberían ejercer la ‘gobernanza’, que no ‘gobernar’, tienen la obligación de escuchar a la ciudadanía de forma continua. Para ello, deben abrir absolutamente su espacio vital, aportar todos los datos que sean demandados y, en definitiva, ser absolutamente transparentes. Sin esta primera premisa, vital en el manual de un buen ‘Gobierno Abierto’, no podemos continuar. En ese momento estamos en España, en el momento del oscurantismo injustificado que empieza a desmoronarse. Mientras esperamos a que el absoluto colapso suceda, los intentos de hoy no dejan de ser meras acciones de marketing más o menos logradas. Establezcamos un campo de juego neutral con los mismos datos y herramientas en cada lado, impensable seguir con las siguientes premisas, y entonces, hablemos.

Pronto, muy pronto, y de forma natural, la transparencia formará parte de nuestras vidas en la relación con los que elegimos. Por lo tanto, en igualdad de condiciones, podremos participar en la elaboración de proyectos y en decidir nuestra forma de vida, actuaciones, políticas y decisiones trascendentes e intrascendentes, que de todo habrá. Finalmente, la colaboración, en cualquier materia en la que entendamos que podemos aportar, será bienvenida por los que a día hoy consideran que están por encima de sus propios representados, opinando sobre temas en los que, a buen seguro, tiene mucho más criterio el ciudadano especialista que lleva años tratando el tema pero que hoy no es preguntado. Sintiéndose partícipe del proyecto aportará como el que más, y siendo por su país, lo hará de forma orgullosa y altruista.

Afortunadamente se está dando ‘la tormenta perfecta’ del ‘Gobierno Abierto. La situación de fuerte demanda en la calle, inexorablemente unida al distanciamiento insoportable entre políticos y pueblo, sumado a la irrupción brutal de las Tecnologías de la Información en forma de redes sociales y teléfonos inteligentes, están sirviendo de catalizador para que, más pronto que tarde, comience la verdadera conversación y se inaugure una nueva era en la que los ciudadanos se sientan partícipes y estén dispuestos a aportar en la construcción del futuro de su país, todo ello en un escenario, todavía por construir, de absoluta transparencia. No va a ser fácil. Más difícil, para algunos, será prolongar el modelo actual.

De todo esto, y con el mismo título, hable en las II Jornadas Gobierno Abierto y Opendata, celebradas en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. Podéis verlo a continuación:

Empresa, periodistas y EREs ¿Autocrítica?


Vaya por delante mi solidaridad con todas aquellas personas que están sufriendo en su propia piel EREs, despidos y ceses en casi todos los medios de comunicación de España y de gran parte del planeta. El mundo está cambiando, la manera de relacionarnos también y, como es habitual, ante los cambios hay víctimas, como ya vaticinó Darwin en su libro ‘El Origen de las Especies‘. No obstante, esta crueldad tozuda de la supervivencia, sin ser falsa, la sustituiría por la frase ‘Inteligencia es la habilidad de adaptarse a los cambios‘, afirmación de Stephen Hawking, éste sí, ejemplo de superación, adaptación y aportación a la humanidad.

Ha quedado claro, y en ocasiones más que claro, que los verdaderos responsables de la situación son los directivos, editores y empresarios del sector de la comunicación. Su gestión ha sido mala o muy mala, no han sabido adelantarse al futuro y se han limitado a colocar a los de siempre en los mismos sillones, bailando de un medio a otro y aplicando las mismas obsoletas y suicidas recetas aquí y allá. Tampoco es cuestión de dar nombres, siendo obvio que la savia nueva luce por su ausencia en lo más alto de los puestos de dirección en medios escritos, online, televisión y radio. Muchas han sido las advertencias, incluso hace 4 años desde este modesto blog , que no han sido escuchadas. Ahora, con un mercado completamente diferente al del boyante 2007, tan añorado por los cortoplacistas e inmovilistas Directores Comerciales, hay difícil marcha atrás.

¿Y los periodistas? ¿Qué han hecho los periodistas para evitar esta situación? ¿Han tenido la habilidad de adaptarse al cambio? Entendiendo los medios desde dentro, después de bastante años trabajando para ellos, incluyendo el tan nombrado y ‘burbujil’ 2007, definitivamente, los periodistas no se han adaptado al cambio y son también responsables de la situación, no siendo objeto de este Post medir el grado de responsabilidad de unos y otros. La penetración de las nuevas tecnologías en las redacciones ha sido siempre, desde sus comienzos, mucho menor que el que se requiere a quien supuestamente debe estar plenamente informado. Los nuevos soportes, ahora forzados aliados, siempre fueron una amenaza, dejando crecer pequeños espacios que, sin barrera de entrada gracias a Internet y sus derivados, se han convertido en medianos y que, por cantidad, ya superan la influencia de muchos medios tradicionales.

Los periodistas, todos, con independencia del medio o soporte, deben saber que el lugar en el que trabajan es un negocio, especial, pero un negocio, que desde hace un tiempo ya no es tal. El clientelismo externo, intoxicador de la parcialidad y, por tanto, impulsor de la entrada de otras fuentes de información en la mente de sus ya ex-clientes, así como el clientelismo interno, que comprendo y con el que me solidarizo ante la amenaza de perder el puesto de trabajo, han hecho el resto. Muchos periodistas no han podido adaptarse al cambio por imposiciones de sus jefes, llegándoles incluso a prohibir la utilización de redes sociales. Esos altos cargos editoriales ahora creerán que Internet les han hundido el barco, cuando no han sabido coger el rumbo que la realidad les marcaba en forma de Movilidad, Redes Sociales, Periodismo de Datos, Datos Abiertos, Reutilización, Transparencia y muchos más términos que deberían estar presentes con el mismo protagonismo que la máquina del café.

Es difícil entender como se ha llegado a un modelo de bicefalia en los medios de comunicación que confronta diariamente la parte de negocio y la parte editorial. Lo que sí es fácil de entender es que ambos son responsables de lo que hoy puebla los titulares de todos los medios, menos el propio, con EREs, despidos, ceses y pocas más soluciones a un futuro nulo. Los periodistas, las hoy víctimas, con el atenuante de la imposición jerárquica, deberán autoevaluarse en su grado de responsabilidad.

THE PLEASURE OF SPICY: Fifht Anniversary

1 octubre, 2012 3 comentarios

Exactly five years ago, on October 1st, 2007, Irene, my wife, and me, raised the metal blinds of the store ‘El Placer del Picante‘ (The Pleasure of Spicy), in the heart of the Chamberí neighborhood, a small deli that was supported by a strong Internet presence.  At the same time, it raised many new hopes, new expectations were created and new experiences were added to our lives, and, from a professional point of view, we started the most exciting of adventures.

Five years later, after having taken down the business, we could not do anything but feel very proud and satisfied with the job done, the team that we formed and, in particular, Irene should feel tremendously fulfilled at having known the very details of running a business, from hiring personnel accompanied by our daughter of a few weeks, to the hard negotiation of selling the business.  An arduous task, which she did tirelessly and which confirmed her status as a born fighter.

We learned many things, but the most important was to value and admire entrepreneurs in our country, who have to protect their employee salaries, honor commitments to the client and also have no choice but to fight against the rich and powerful, helplessly watching as the competition stays open 24 hours a day destroying the small fighter, watching how taxes, social security, rates, various obligations and the plan for occupational risks reduce net income.  It would be important to show employees everything there is behind a company, so that they can have a little more appreciation for the work of the entrepreneur, in short, about the person who hired them and is paying a net salary that, in reality, is double in the eyes of the tax collector, which means, in practice for the contractor.

On the other hand, it was a pleasant surprise to know that in Madrid, through their entrepreneur program, you can get all of the advice, help, inspiration and encouragement possible.  It was also a joy, and is, to find disciplined and committed professionals, who wanted to become part of the project from the beginning, as is the case with Antonio and his whole Dalkom, team, a highly recommended company from a technology standpoint.  Likewise, the two employees who worked for us, showed that in spite of having little experience in the industry, they were able to tackle everything, to learn how to manage an e-commerce structure and celebrated the arrival of each Internet order almost as much as we did.

Today, there are still active links to what was the store was, such as Salir.com, 11870Gastronomia&Cia and TopMadrid  among others, add to that press clippings that we saved from ABC, El Mundo, La Guía del Ocio, Emprendedors or Clara, and not to mention Television appearances on Telecinco, Mundo TV, Esmadrid.tv and Telemadrid, of which you can find the clip posted on Youtube:

In April 2008, we were named ‘Tienda del mes’ por la Guía Campsa (‘Store of the Month’ by the Guía Campsa)  A success that can be added to the many and unforgettable moments.

A highly positive experience, that we will repeat for sure, and highly recommended for all those business theorists that give opinions without having rolled up their sleeves, or for those that are glued to the chair of a big corporation looking for the least amount of risk without appreciating the effort of the business that hired them.

Many thanks to all those who supported us, especially to those who passed by the shop, to those who recommended enhancements, to the clients, to the suppliers, in short, to everyone, thank you very much.

INTERNET: La experiencia es un grado, la vivencia una garantía


Habiéndolo dicho muchas veces, me veo en la obligación de repetir que parte de mi trabajo, ocio y día a día es evangelizar en Internet y sus variantes a todo aquel que se interesa por el tema, que, aunque con escepticismo, son muchos los que preguntan, con cara rara y como si no fuera la cosa con ellos, pero con la curiosidad de aquel que quiere y no sabe cómo.

Hace unos días, y con los mismos mimbres que ‘el día de la marmota‘, me vi explicando por enésima vez la herramienta de moda, es decir, Twitter, a lo que mi improvisado alumno, y amigo, me respondió con claridad meridiana, y no sin falta de razón, que ‘aquello no era la aplicación de comunicación definitiva’.

Es obvio que lo que dijo mi buen amigo es una verdad de Perogrullo, aunque también es cierto que para entender lo que venga, sea lo que sea, va a ser necesario haber entendido el microblogging, así como para entender el momento tan especial que vivimos es necesario entender las etapas anteriores y los pasos que se han ido dando, de ahí los errores que cometen aquellos que pasaban por aquí habiéndose perdido la totalidad de la serie, maltratando lo que debería estar profesionalizado, aunque, como ya dijimos, eso es un sueño.

En la evolución de Internet, tendremos que tener en cuenta aquellos tiempos en los que los banners valían para algo y se llegaron a pagar 60 euros por CPM, en los que se pagaban miles de euros por una web que se hacían con plantilla, en los que primaba el contenido y se cedía espacio a terceros que a su vez daban visibilidad a sus clientes sin que mediara transacción alguna, en los que parecía que el comercio electrónico había llegado para hacernos olvidar las colas del supermercado y, en definitiva, en aquellos tiempos en los que nacieron muchas empresas que se lucraron a sabiendas que lo que ofertaban no era real. Todo esto, y mucho más, hay que haberlo vivido para entender que lo que está sucediendo ahora con ‘las Redes Sociales’ es parecido, y no deberíamos caer en los mismos errores que sangran a los que siempre pagan nuestra desidia.

La experiencia es un grado, y en este sector más. Son muchos los amateurs que están entrando sin complejo alguno en este área, con la misma ausencia de profesionalidad que nos ha hecho perder credibilidad año tras año, siendo más dura la tarea de evangelizar sobre terreno ya abonado en la engañifa de los precursores de estos nuevos actores, que, en mi opinión, siguen la senda del engaño, el abuso del desconocimiento y la desvergüenza.

Doce años llevo ya, de forma profesional, en el mundo del marketing online, muy orientado al negocio, y considero que el momento en el que nos encontramos va dejar cada vez menos espacio a los aficionados. La situación se está complicando, y cada día va a ser más necesario tener perspectiva de Internet de una forma amplia, no como un simple usuario, no como un recién llegado que ha descubierto este apasionante mundo. Es un mensaje nítido a los falsos Community Managers y demás especies que, muchas veces sin saberlo, se están cargando lo que tanto nos está costando construir, y también es una clara advertencia a empresas y profesionales que buscan su espacio en la Red: no os dejéis engañar.



ORBYT: ¿Novedades en ElMundo.es?


En mi tradicional repaso dominguero de la prensa diaria, hoy, me he topado con varias páginas a todo color en la edición papel de El Mundo, anunciando la llegada de Orbyt, un espacio en la red de desarrollo del soporte digital de ElMundo.es, que, según manifiestan sus mentores, ‘reinventa la manera de entender la información‘.

No sin antes felicitar a los compañeros de ElMundo.es por, al menos, hacer algo en línea con la evolución natural de Internet, debo, una vez más, mostrar mi sorpresa ante el anuncio de ‘más de lo mismo’.

Dado que aún faltan algunas horas para el lanzamiento de Orbyt, todavía nos falta aquello que tanto me gusta antes de opinar: la práctica. Sin embargo, me temo que ya he tenido más que suficiente leyendo la doble página publicada hoy en papel y escuchando el vídeo que en estos momentos ocupa el dominio Orbyt.es:

Tampoco es muy difícil señalar que en lo que más se incide en el anuncio es en las infinitas posibilidades que te ofrece Orbyt, que, sin dudar de ello, no he llegado a encontrar, centrándose, como ya viene siendo habitual en los medios digitales que dependen de una poderosa marca como El Mundo, en la posibilidad de leer las diferentes ediciones regionales, acceder a la hemeroteca e incluso tener las noticias del día siguiente la noche anterior, así como disponer de vídeos y desarrollos multimedia de las más importantes noticias. ¿Es esta la forma de ‘reiventar la manera de entender la información‘?. Puede ser un paso, pero es evidente que en Internet, el valor de leer una edición regional viene marcada por la coordenada, un elemento en auge pero que nadie está sabiendo tratar, y, teniendo esa coordenada, lo más probable es que el sufrido lector quiera información real de su entorno, no de ayer, o al menos eso es lo que veo en la nueva escuela, en los más jóvenes, para los que no estamos trabajando, y que serán, muy pronto, nuestra masa crítica. La hemeroteca es un gran valor, y, en mi opinión, el mayor valor que, en los tiempos que corren, atesoran los diarios tradicionales, ya que en ese campo no tienen rival: ellos estuvieron allí. Sin embargo, ese valor se desvanece cuando, hace ya tiempo, ABC decidió abrir su hemeroteca de forma gratuita. Finalmente, y por lo poco que hemos podido ver, la modernidad del nuevo espacio de información se parece, y mucho, a la revista que desde hace un año viene sustituyendo, en digital, a la antigua de papel de Iberia Plus, por lo tanto, y de momento, pocas novedades en el frente.

Repasando la última frase del párrafo anterior, estamos ‘sustituyendo’ lo digital por lo tradicional, que es la clave en la estrategia online de los periódicos que tienen su fuerza en la marca papel, tratando de ‘volcar’ a la pantalla lo que ha tenido éxito en la tinta durante las últimas décadas, siendo aquí dónde comienzan todos los males, ya que ambos negocios, nos guste o no, no tienen nada que ver, y lo que es peor -o mejor-, la información, en unos años, no la va a reconocer ni el mismísimo Pulitzer, del que llevamos más de un siglo tirando y del que nos debemos olvidar, al menos, en la forma de entender el negocio.

Finalmente, y como no podía ser otra forma, en los anuncios de Orbyt apuntan que ‘la interacción es la clave‘, dejándonos como pistas que podremos interactuar con la redacción, ser parte de la toma de decisiones editoriales e incluso acceder al Twitter de la redacción. Un gran acierto, que sí que acerca a ElMundo.es al año en el que nos movemos, pero que lamentablemente no podemos aplaudir, al dar acceso a todos estos espacios sólo a los que religiosamente hayan pagado el peaje de 14.99 Euros al mes -sustituibles por 0,60 Euros por día-, saltándose el principio popular que a mi entender debe tener la red, pasando a ser, como bien dicen en el mismo comienzo del vídeo, ‘un club exclusivo para suscriptores‘, lo que deja las opiniones e ‘interactuaciones’ en un claro sesgo.

No sería justo criticar a El Mundo cuando, al menos, son los únicos que están intentándolo, y sé, de muy buena tinta, que continuarán en la lucha. Sin embargo, creo que el problema del periodismo digital es de un profundo calado, nadie lo está sabiendo resolver y, tal vez sin duda, sea un problema de ‘savia nueva’, ya que no hay más que ver quiénes están al frente del área digital de los grandes grupos de comunicación, e incluso de aquellos experimentos que pretendían posicionarse por delante de los medios tradicionales: Son los mismos de hace 12 años, con las viejas recetas, los mismos mimbres y los repetidos equipos, danzando de aquí para allá, lejos del negocio y tropezando con piedras conocidas, lo que les lleva a anunciar, como decíamos al principio, ‘más de lo mismo’.

En más de una ocasión, y aquí mismo, he tratado de expresar lo que entiendo por información en la red hoy en día, y pasa, inexorablemente, por la participación libre, la construcción por agregación y la coordenada -por aquello de la movilidad y del sentido común-, en ningún caso por la traslación del modelo tradicional al digital, precisamente lo que ahora mismo sólo consultamos los mismos que seguimos leyendo el nostálgico papel.

VENDER INTERNET: La experiencia de patear la calle

25 octubre, 2009 8 comentarios

Internet, algo, en principio, novedoso, tecnológico y hasta glamouroso, hay que venderlo. No nos queda otra. Podríamos decir que incluso hay que venderlo dos veces: internamente y en el cliente final.

Internamente es la labor evangelizadora que desde hace años llevamos a cabo con más o menos éxito en las arcaicas y poco dadas ‘al baile’ cúpulas directivas, pero, por no aburrir con tan cansino tema, hoy nos centraremos en la venta al cliente final, es decir, en el que nos da de comer, o más bien, el que nos dará de comer, y, espero, cada vez mejor.

Páginas Amarillas, mi escuela, ejerció como tal en mis primeros años como mando intermedio. Esta empresa -desde luego venida a menos en los últimos años- tenía como gran virtud su orientación al cliente, o por lo menos esas eran la pautas, entre las que se encontraba la obligatoriedad de acompañar a la ‘fuerza comercial’ en sus visitas de forma periódica. Más aún si, como era mi caso, pertenecías al muchas veces autocomplaciente departamento de Marketing. Ir de la mano de un ‘Comercial Online’ en plena burbuja ‘puntocom’ no tenía precio. En mi caso, visité cerrajeros, chatarreros, farmacias, bisuteros y hasta tabernas, aprendiendo en todas ellas la dura labor comercial, que ya empezó a alimentar mi admiración por aquellas personas que se enfrentan día a día a la crudeza de la calle.

Esa vieja costumbre, muy arraigada en mi departamento de Marketing Online en TPI -ahora Yell Publicidad- la he seguido manteniendo hasta el día de hoy. Difícil fue en mi paso por Vocento y obligada en el puesto que ocupo actualmente.

La pregunta es ¿qué te aporta en Internet el ‘patear la calle’?

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Dando por hecho el sentido figurado de ‘patear la calle’, salir a vender puede ser a una gran cuenta, una mediana y una pequeña. Todas ellas, con las variantes de las necesidades en función de la actividad, no pueden más que ofrecernos la visibilidad del auténtico mercado online, lejos de los egos ‘bloggeros’ o ‘tuiteros’, que muchas veces nos hacen creer que este mundo del teclado es lo único y verdadero, como Jehová para los judíos.

Pamplona, Zaragoza, Bilbao, Barcelona y Soria han sido en los últimos meses el escenario de mis visitas comerciales. En todas ellas, siempre acompañado de un comercial, hemos ofrecido producto 100% Internet, con vocación de resolverle su más que posible necesidad de mejorar su situación digital, y ofreciéndole ‘estrategia’ acomodada a la naturaleza de su negocio.

Es enriquecedor, aún siendo a veces frustrante, observar cómo se ha ‘quemado mercado’ en el ámbito online, y cómo tomaron en su día las calles auténticos piratas de la red que no han hecho más que acrecentar la desconfianza sobre un entorno ya de por si totalmente desconocido. Y digo ‘enriquecedor’ porque lo más normal es constatar que tu interlocutor desconoce completamente nuestro amado hábitat, lo que nos da una buena idea del camino que, a buen seguro, nos queda por recorrer.

Grandes, medianas y pequeñas marcas demandan lo mismo:ASESORAMIENTO. De una u otra forma piden que les ayuden y, sobre todo, que no les timen más.

Las grandes cuentas han salido a la calle a buscar conocimiento, a través de un responsable de Internet, o incluso incorporando un Social Media Manager -como hablábamos la semana pasada-, sabedores de la posición de desventaja que llevan frente a una competencia que aparenta estar haciendo algo, aunque, en el mayor de los casos, no estaría mal que también le ‘dieran una vuelta’ a su estrategia.

Las empresas medianas son las más perdidas, y, en mi opinión, el centro en el que deberíamos fijarnos. Desconocen el medio, pero quieren adentrase. Están más que dispuestas a dedicar parte de su ‘tradicional’ presupuesto en publicidad para acciones en la red, lo que nos manda una señal todavía más nítidad: de momento no han palpado la realidad de un soporte que responde con cifras y no con intuiciones. Aprovechémoslo y demostremos lo que tantas veces hemos repetido en nuesto ‘micromundo’.

Los pequeños comercios, servicios y profesionales, en su apariencia lo tienen dominado, lo que, después de ver a profesionales de todas las actividades imaginables, significa que, de momento, el hijo, sobrino, primo, nieto o cuñado es, en la práctica, el responsable de Internet del asunto. En definitiva, este cliente ahora necesita de nuestro apoyo, pero más lo va a necesitar en el futuro, y a buen seguro lo verá, aunque también han sido víctimas de los intrépidos ‘Drakes’.

Una vez descrita esta pequeña radiografía de las necesidades de la empresa según mi experiencia práctica, y al margen de las conclusiones que podamos sacar, es imprescindible y, en todos los casos, debería ser obligatorio, abandonar el calor de la oficina, olvidarnos por un momento de nuestra querida poltrona, y dedicar parte del esfuerzo laboral en realizar acompañamientos comerciales, y así constatar en tus ‘propias carnes’ la realidad de tu producto en el mundo exterior, con sus virtudes y sus defectos, sus aceptaciones y sus rechazos, comprendiendo, en gran medida, no sólo las propias variaciones que deberás infringir a tu creación, también para valorar la labor del departamento que, al fin y al cabo, te está dando de comer.

PRENSA EN INTERNET: Innovar y comercializar (o Requiem)

4 octubre, 2009 2 comentarios

Muchas son las noticias que, cada vez más, hacen ‘sangre’ hablando de la debacle que están sufriendo los medios tradicionales en beneficio de Internet, algo evidente y anunciado por todos los que pertenecemos a este último entorno. Sin embargo, y a pesar de las cifras, tengo la sensación que seguimos siendo ‘anunciadores’, y parece que nunca lo van a advertir quienes lo tienen que contemplar, o más bien, que éstos están atenazados por un mal disimulado miedo.

Entre lo mucho que se escribe, centrémonos en dos artículos muy comentados estos últimos días en Twitter. El primero, publicado por The Guardian, centra su titular en el claro adelantamiento que ha protagonizado Internet sobre la televisión, en lo que a que inversión publicitaria se refiere, en el primer semestre de este año. Claro que algunos alimentarán su voluntaria ceguera alegando que estos ‘son datos del Reino Unido’, y lo afirmarán sin faltarles razón, aún sabiendo que Dinamarca hace tiempo que ya dejó la vieja ‘caja tonta’ como tragaperras de la publicidad. En segundo lugar, Cotizalia no duda en entonar un ‘Requiem por la prensa americana‘, refiriéndose a diarios que, como el Rocky Mountain News, han tenido que cerrar a tan sólo dos meses de celebrar su 150 cumpleaños.

Rocky Mountain News

Ambos ya han sido muy comentados y han provocado el engrose de diversas factorías de blogs, por lo que no los volveré a analizar.

Sin embargo, si me gustaría extraer la información relativa al reparto de ingreso de Internet que tratan de explicar:

Por una parte, el estudio del IAB analizado por el diario británico, habla de que el 60% de la inversión publicitaria en la red pertenece a ‘search’, es decir, extrapolado a nuestro país, tendría un único dueño y señor, Google. Por otra lado, y siguiendo en tierras inglesas, tan sólo un 18% de la inversión publicitaria es display, esto es, banners y lo que viene siendo habitual que ofrezcan los diarios online a sus clientes, tratando así de internetizarlos, muy por debajo del 22% que representan los clasificados digitales, que han experimentado un crecimiento del 10,6% respecto al año pasado.

‘En la otra mano’, que dirían los habitantes del país estudiado en el segundo artículo, nos dicen que los ingreso publicitarios en la prensa escrita tradicional están sufriendo unas caídas del 28,3% en 2009, esperando que sea de un 10% el golpe de 2010, algo insostenible para este sector tan necesitado del carísimo recurso humano.

Mezclando las dos problemáticas, tenemos que por una parte el producto que están ofreciendo los diarios tradicionales a sus clientes en su versión online es la parte más raquítica del pastel publicitario, el branding, lo que lleva consigo los números rojos que tiñen año tras año las cuentas de resultados de las versiones .com de los periódicos, con unos clasificados que aún con un futuro no tan gris, tienen grandes enemigos en forma de verticales que camparon a sus anchas por tierras que hasta hace bien poco creyeron de su propiedad los antiguos señores feudales del papel. Por otra parte, la contratación publicitaria de la tinta en forma de ‘mancha’, está cayendo de forma dramática y sus nóveles fuerzas comerciales -nóveles porque hasta hace muy bien poco la publicidad se ‘dispensaba’ y o no se ‘ofrecía’- no saben, o no quieren saber, vender otra cosa.

Por lo tanto, la gallina de los huevos de oro muere en los medios tradicionales, y en sus versiones online no se monetiza ni para cubrir gastos. Resultado: música de Mozart, tal y como anuncia Cotizalia.

Siendo menos alarmista, pero igual de realista, entiendo que hay soluciones, que pasan por medidas de cambio de rumbo, que en primer lugar deben ser adoptadas por los constructores de marketing y en segundo término, y de forma especial, por los acomodados departamentos comerciales. Los primeros deben, o si me lo permitís, debemos, crear producto nuevo, innovador en el ámbito de Internet y siempre bidireccional, creciendo hacia formatos que ofrezcan valor añadido al cliente, datos de retorno, y, sobre todo, seamos capaces de afrontar con el cliente, al menos, el mismo riesgo que ellos corren anunciándose con nosotros, es decir, que si ellos ganan, nosotros ganamos, pero de verdad, no vale el ‘no es mi problema’ que oí hace bien poco a una agencia cuando su cliente se quejaba de que su campaña sólo había recibido cinco llamadas y todas ‘para cotillear’. Los segundos, los comerciales, deberán adaptarse al nuevo orden, dejando los márgenes estratosféricos, ajustando la necesidad del cliente, e informando, en todo momento, de la evolución de la campaña, y, por tanto, deberán reponer suelas y tapas de sus zapatos, para abandonar sus moldeadas sillas por la dureza de la calle, y tomar como nuevo miembro al porfolio de producto, olvidándose de esperar a que suene el teléfono para tomar pedido como si de un establecimiento de comida rápida se tratara.

En definitiva: hay solución para los diarios en su versión online, pero pasa por la creación de producto publicitario completamente nuevo, bidireccional, mesurable, segmentado, inteligente y atractivo para el usuario, y pasa por la reforma, esta vez sí, al 100%, de las estructuras comerciales actuales.

¿Cuándo dices que acaba la crisis?

16 febrero, 2009 2 comentarios

Ya me gustaría a mi tener la bola de cristal y, emulando a la ‘Bruja Lola’, ponerle fecha a la tan ansiada meta final de este fiera, que todo lo devora y no nos está dejando vivir ni, lo que es peor, crecer.

Leo en GurusBlog una interesantísima reflexión que trata de dotarle de matemática comparativa a la actual situación, y que, a mi modo de ver, se cimenta en variables bastante aceptables, por lo que en estos momentos podríamos estar ante la luz al final del túnel, aunque en los comentarios ya se leen detractores, muchos de ellos no faltos de razón.

No quiero resultar cansino, pero Internet no está en crisis. Está afectado por coyuntura, pero no inmerso en ella. Ya lo estuvo a principio de siglo, un poco más tarde del mediático efecto 2000, que fue el primero de los males que se le han ido achacando a este ‘paso de gigante’ en las comunicaciones, que muchos, interesadamente, han visto y ven como una amenaza a sus arcaicos intereses, y así se ocupan de trasladar de forma chapucera -pero efectiva- a la opinión pública lo monstruoso que puede ser llegar un teclado y una monitor, urgiendo a todos a seguir utilizando el télex, gramófono, morse y lo que haga falta.

Tranquilos, también Gutenberg tuvo sus poderosos detractores en el Siglo XV, cortados por el mismo patrón que los que hoy vociferan sus falsos temores a Internet, movidos por el miedo a perder la batalla, precisamente en un momento, el de la crisis, que está dando pie a una revolución tecnológica que dejará en la cuneta la forma tradicional de entender la comunicación, como se demuestra en tantas noticias como esta, que analiza la caída de las líneas fijas, y más que caerían si el público no la considerase necesaria para tener ADSL.

La crisis se va a acabar, y pronto. Se acabará cuando los clásicos no se dediquen a aprovecharse de los de siempre. Cuando los que se compren una casa -recién estrenada su condición de ex-mileurista- no se dediquen a pedir el 120% de su valor y se sienten a conducir un Porsche Cayenne con el excedente. Cuando los bancos ajusten su mercado a la realidad y dejen de inflar de forma artificial, y a su antojo, aquellos mercados susceptibles de especulación y, sobre todo, cuando empecemos a apreciar el valor real de las cosas, por ejemplo, en la publicidad, hablemos de retorno real, y es aquí donde debe entrar Internet.

La publicidad de la Red, como decía al principio, no está en crisis, está muy bien cimentada. No está creciendo más por la coyuntura, pero al menos crece, y en el ámbito de las dos cifras, algo ni de lejos soñado por el resto de soportes.

Lo bueno de todo esto (con perdón, si es que hay algo bueno) es que el traspaso de inversión de los soportes tradicionales a Internet, en el malogrado presupuesto publicitario de las empresas españolas y extranjeras, está siendo cada vez más acusado, y cada día son más las empresas que descubren que la respuesta de su público objetivo en la Red se puede ‘ver y tocar’, dejando de ser el mundo publicitario un mero juego de azar.

Por lo tanto, y respondiendo a la pregunta de este post, la crisis está tocando a su fin, estoy convencido, y es que está colocando a cada uno en su lugar, algo necesario. Lo malo es que salir de ella va a costar, y mucho, y de ahí la siguiente pregunta: ¿cuándo se considera que estamos saliendo de la crisis?. Una buena pregunta para un próximo post.

guten

Decepcionante rediseño de ElMundo.es


Después de escuchar bombos y platillos anunciadores del nuevo ‘look’ del periódico ‘El Mundo‘ y su reflejo en la red, ElMundo.es, no puedo mas que mostrar mi decepción.

No estaba lejos el momento en el que El País adelante a El Mundo en la red, pero visto lo visto lo visto, esa hora no se va a demorar por mucho tiempo. Es evidente que el diario de Pedro J. Ramirez ha seguido últimamente la estela del buque insignia del Grupo Prisa, o, para ser más claros, se le ha visto ir a rebufo del que debería ser el líder en Internet en el mundo de habla hispana de no ser por el histórico error cometido en su día de ‘cerrar el diario y hacerlo de pago’, algo que debería haber desembocado en alguna dimisión, pero, lejos de eso, aquellos responsables siguen ejerciendo de gurús sin ninguna supuesta tacha en su expediente.

Centrándonos en lo que nos ocupa en ese post, es obvio que se trata sólo de un rediseño, en el que se le ha dado protagonismo al espacio que debe ocupar la publicidad, algo que no se le puede achacar a nadie corriendo los duros tiempos en los que nos encontramos.  Sin embargo, ver que también ha aparecido de forma estelar su director con su espacio y su opinión, hace que, cuando menos, me de que pensar, e implore a la tan manida 2.0 para intentar descubrir dónde se ha pensado darle protagonismo al usuario en esta página, sin que hasta ahora haya podido dar con ello.

Parecía buena la idea de diferenciar por colores las secciones en la que te encontrabas, señalando la parte de opinión, internacional, nacional, etc, pero he sido incapaz de percibirlo. Así mismo, aplaudo la limpieza de la página y el toque de modernidad que le han intentado implementar.

Lo dicho, estamos ante un simple rediseño, que han utilizado para ampliar la oferta publicitaria, darle más visibilidad a su populista director y ampliar el ‘scroll’ a los usuarios hasta límites insospechados.

Le tengo mucho cariño a Koro Castellano, Directora de Internet de Unedisa (El Mundo, Marca, Expansión…) y Presidenta de la Asociación Europea de Editores Online, con quien mantengo un fluida comunicación, y con quien inicié una de las primeras alianzas estratégicas en la red entre El Mundo y Páginas Amarillas en el año 2000, pero estoy seguro que, en este caso, a ella le hubiera gustado llevar a cabo una revolución y no el simple rediseño que ya he comentado. 

elmundo

¡Feliz Revolución 2009! (Tecnológica, se entiende)

31 diciembre, 2008 1 comentario

2008 acaba y da paso, en mi opinión, no a un nuevo año, da paso a una nueva ERA, en la que vamos a vivir, además de un ajuste económico ya previsto por todos, el paso definitivo hacia la ‘Revolución Tecnológica’.

Muchos no lo quieren ver, pero el medio en el que trabajamos, y sobre el que llevamos  investigando unos cuantos años, ha llegado a su madurez asentado sobre unos sólidos cimientos que están cambiando los hábitos de la información y de la comunicación, con un crecimiento dramático para algunos e ilusionante para otros muchos. Como muestra, el artículo de Lluís Basset ‘La agonía de la prensa’, donde se hace eco del estudio del prestigioso Pew Research Center (PRC), que también comenta mi compañero y amigo César Calderón, y cuya gráfica -tremendamente ilustrativa- es la siguiente:

 

prc

Internet ha adelantado al papel como principal fuente de información. Podría ser lo más relevante, pero hay dos factorers claves que auguran un futuro prometedor al medio online y certifican la solidez de su crecimiento:

- Los 16 puntos porcentuales que han enriquecido la gráfica digital en el último año.

- El empate absoluto entre la televisión e Internet como fuente de información entre los jóvenes de 18 a 29 años, tal y como podemos en este segundo gráfico:

 

 

Este año no daré la bienvenida al nuevo año, lo haré la nueva ERA.

¡Feliz Revolución Tecnológica 2009 a todos!

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