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INTERNET: La experiencia es un grado, la vivencia una garantía

Habiéndolo dicho muchas veces, me veo en la obligación de repetir que parte de mi trabajo, ocio y día a día es evangelizar en Internet y sus variantes a todo aquel que se interesa por el tema, que, aunque con escepticismo, son muchos los que preguntan, con cara rara y como si no fuera la cosa con ellos, pero con la curiosidad de aquel que quiere y no sabe cómo.

Hace unos días, y con los mismos mimbres que ‘el día de la marmota‘, me vi explicando por enésima vez la herramienta de moda, es decir, Twitter, a lo que mi improvisado alumno, y amigo, me respondió con claridad meridiana, y no sin falta de razón, que ‘aquello no era la aplicación de comunicación definitiva’.

Es obvio que lo que dijo mi buen amigo es una verdad de Perogrullo, aunque también es cierto que para entender lo que venga, sea lo que sea, va a ser necesario haber entendido el microblogging, así como para entender el momento tan especial que vivimos es necesario entender las etapas anteriores y los pasos que se han ido dando, de ahí los errores que cometen aquellos que pasaban por aquí habiéndose perdido la totalidad de la serie, maltratando lo que debería estar profesionalizado, aunque, como ya dijimos, eso es un sueño.

En la evolución de Internet, tendremos que tener en cuenta aquellos tiempos en los que los banners valían para algo y se llegaron a pagar 60 euros por CPM, en los que se pagaban miles de euros por una web que se hacían con plantilla, en los que primaba el contenido y se cedía espacio a terceros que a su vez daban visibilidad a sus clientes sin que mediara transacción alguna, en los que parecía que el comercio electrónico había llegado para hacernos olvidar las colas del supermercado y, en definitiva, en aquellos tiempos en los que nacieron muchas empresas que se lucraron a sabiendas que lo que ofertaban no era real. Todo esto, y mucho más, hay que haberlo vivido para entender que lo que está sucediendo ahora con ‘las Redes Sociales’ es parecido, y no deberíamos caer en los mismos errores que sangran a los que siempre pagan nuestra desidia.

La experiencia es un grado, y en este sector más. Son muchos los amateurs que están entrando sin complejo alguno en este área, con la misma ausencia de profesionalidad que nos ha hecho perder credibilidad año tras año, siendo más dura la tarea de evangelizar sobre terreno ya abonado en la engañifa de los precursores de estos nuevos actores, que, en mi opinión, siguen la senda del engaño, el abuso del desconocimiento y la desvergüenza.

Doce años llevo ya, de forma profesional, en el mundo del marketing online, muy orientado al negocio, y considero que el momento en el que nos encontramos va dejar cada vez menos espacio a los aficionados. La situación se está complicando, y cada día va a ser más necesario tener perspectiva de Internet de una forma amplia, no como un simple usuario, no como un recién llegado que ha descubierto este apasionante mundo. Es un mensaje nítido a los falsos Community Managers y demás especies que, muchas veces sin saberlo, se están cargando lo que tanto nos está costando construir, y también es una clara advertencia a empresas y profesionales que buscan su espacio en la Red: no os dejéis engañar.



ORBYT: ¿Novedades en ElMundo.es?

En mi tradicional repaso dominguero de la prensa diaria, hoy, me he topado con varias páginas a todo color en la edición papel de El Mundo, anunciando la llegada de Orbyt, un espacio en la red de desarrollo del soporte digital de ElMundo.es, que, según manifiestan sus mentores, ‘reinventa la manera de entender la información‘.

No sin antes felicitar a los compañeros de ElMundo.es por, al menos, hacer algo en línea con la evolución natural de Internet, debo, una vez más, mostrar mi sorpresa ante el anuncio de ‘más de lo mismo’.

Dado que aún faltan algunas horas para el lanzamiento de Orbyt, todavía nos falta aquello que tanto me gusta antes de opinar: la práctica. Sin embargo, me temo que ya he tenido más que suficiente leyendo la doble página publicada hoy en papel y escuchando el vídeo que en estos momentos ocupa el dominio Orbyt.es:

Tampoco es muy difícil señalar que en lo que más se incide en el anuncio es en las infinitas posibilidades que te ofrece Orbyt, que, sin dudar de ello, no he llegado a encontrar, centrándose, como ya viene siendo habitual en los medios digitales que dependen de una poderosa marca como El Mundo, en la posibilidad de leer las diferentes ediciones regionales, acceder a la hemeroteca e incluso tener las noticias del día siguiente la noche anterior, así como disponer de vídeos y desarrollos multimedia de las más importantes noticias. ¿Es esta la forma de ‘reiventar la manera de entender la información‘?. Puede ser un paso, pero es evidente que en Internet, el valor de leer una edición regional viene marcada por la coordenada, un elemento en auge pero que nadie está sabiendo tratar, y, teniendo esa coordenada, lo más probable es que el sufrido lector quiera información real de su entorno, no de ayer, o al menos eso es lo que veo en la nueva escuela, en los más jóvenes, para los que no estamos trabajando, y que serán, muy pronto, nuestra masa crítica. La hemeroteca es un gran valor, y, en mi opinión, el mayor valor que, en los tiempos que corren, atesoran los diarios tradicionales, ya que en ese campo no tienen rival: ellos estuvieron allí. Sin embargo, ese valor se desvanece cuando, hace ya tiempo, ABC decidió abrir su hemeroteca de forma gratuita. Finalmente, y por lo poco que hemos podido ver, la modernidad del nuevo espacio de información se parece, y mucho, a la revista que desde hace un año viene sustituyendo, en digital, a la antigua de papel de Iberia Plus, por lo tanto, y de momento, pocas novedades en el frente.

Repasando la última frase del párrafo anterior, estamos ‘sustituyendo’ lo digital por lo tradicional, que es la clave en la estrategia online de los periódicos que tienen su fuerza en la marca papel, tratando de ‘volcar’ a la pantalla lo que ha tenido éxito en la tinta durante las últimas décadas, siendo aquí dónde comienzan todos los males, ya que ambos negocios, nos guste o no, no tienen nada que ver, y lo que es peor -o mejor-, la información, en unos años, no la va a reconocer ni el mismísimo Pulitzer, del que llevamos más de un siglo tirando y del que nos debemos olvidar, al menos, en la forma de entender el negocio.

Finalmente, y como no podía ser otra forma, en los anuncios de Orbyt apuntan que ‘la interacción es la clave‘, dejándonos como pistas que podremos interactuar con la redacción, ser parte de la toma de decisiones editoriales e incluso acceder al Twitter de la redacción. Un gran acierto, que sí que acerca a ElMundo.es al año en el que nos movemos, pero que lamentablemente no podemos aplaudir, al dar acceso a todos estos espacios sólo a los que religiosamente hayan pagado el peaje de 14.99 Euros al mes -sustituibles por 0,60 Euros por día-, saltándose el principio popular que a mi entender debe tener la red, pasando a ser, como bien dicen en el mismo comienzo del vídeo, ‘un club exclusivo para suscriptores‘, lo que deja las opiniones e ‘interactuaciones’ en un claro sesgo.

No sería justo criticar a El Mundo cuando, al menos, son los únicos que están intentándolo, y sé, de muy buena tinta, que continuarán en la lucha. Sin embargo, creo que el problema del periodismo digital es de un profundo calado, nadie lo está sabiendo resolver y, tal vez sin duda, sea un problema de ‘savia nueva’, ya que no hay más que ver quiénes están al frente del área digital de los grandes grupos de comunicación, e incluso de aquellos experimentos que pretendían posicionarse por delante de los medios tradicionales: Son los mismos de hace 12 años, con las viejas recetas, los mismos mimbres y los repetidos equipos, danzando de aquí para allá, lejos del negocio y tropezando con piedras conocidas, lo que les lleva a anunciar, como decíamos al principio, ‘más de lo mismo’.

En más de una ocasión, y aquí mismo, he tratado de expresar lo que entiendo por información en la red hoy en día, y pasa, inexorablemente, por la participación libre, la construcción por agregación y la coordenada -por aquello de la movilidad y del sentido común-, en ningún caso por la traslación del modelo tradicional al digital, precisamente lo que ahora mismo sólo consultamos los mismos que seguimos leyendo el nostálgico papel.

VENDER INTERNET: La experiencia de patear la calle

25 octubre, 2009 7 comentarios

Internet, algo, en principio, novedoso, tecnológico y hasta glamouroso, hay que venderlo. No nos queda otra. Podríamos decir que incluso hay que venderlo dos veces: internamente y en el cliente final.

Internamente es la labor evangelizadora que desde hace años llevamos a cabo con más o menos éxito en las arcaicas y poco dadas ‘al baile’ cúpulas directivas, pero, por no aburrir con tan cansino tema, hoy nos centraremos en la venta al cliente final, es decir, en el que nos da de comer, o más bien, el que nos dará de comer, y, espero, cada vez mejor.

Páginas Amarillas, mi escuela, ejerció como tal en mis primeros años como mando intermedio. Esta empresa -desde luego venida a menos en los últimos años- tenía como gran virtud su orientación al cliente, o por lo menos esas eran la pautas, entre las que se encontraba la obligatoriedad de acompañar a la ‘fuerza comercial’ en sus visitas de forma periódica. Más aún si, como era mi caso, pertenecías al muchas veces autocomplaciente departamento de Marketing. Ir de la mano de un ‘Comercial Online’ en plena burbuja ‘puntocom’ no tenía precio. En mi caso, visité cerrajeros, chatarreros, farmacias, bisuteros y hasta tabernas, aprendiendo en todas ellas la dura labor comercial, que ya empezó a alimentar mi admiración por aquellas personas que se enfrentan día a día a la crudeza de la calle.

Esa vieja costumbre, muy arraigada en mi departamento de Marketing Online en TPI -ahora Yell Publicidad- la he seguido manteniendo hasta el día de hoy. Difícil fue en mi paso por Vocento y obligada en el puesto que ocupo actualmente.

La pregunta es ¿qué te aporta en Internet el ‘patear la calle’?

zapatos_comercial

Dando por hecho el sentido figurado de ‘patear la calle’, salir a vender puede ser a una gran cuenta, una mediana y una pequeña. Todas ellas, con las variantes de las necesidades en función de la actividad, no pueden más que ofrecernos la visibilidad del auténtico mercado online, lejos de los egos ‘bloggeros’ o ‘tuiteros’, que muchas veces nos hacen creer que este mundo del teclado es lo único y verdadero, como Jehová para los judíos.

Pamplona, Zaragoza, Bilbao, Barcelona y Soria han sido en los últimos meses el escenario de mis visitas comerciales. En todas ellas, siempre acompañado de un comercial, hemos ofrecido producto 100% Internet, con vocación de resolverle su más que posible necesidad de mejorar su situación digital, y ofreciéndole ‘estrategia’ acomodada a la naturaleza de su negocio.

Es enriquecedor, aún siendo a veces frustrante, observar cómo se ha ‘quemado mercado’ en el ámbito online, y cómo tomaron en su día las calles auténticos piratas de la red que no han hecho más que acrecentar la desconfianza sobre un entorno ya de por si totalmente desconocido. Y digo ‘enriquecedor’ porque lo más normal es constatar que tu interlocutor desconoce completamente nuestro amado hábitat, lo que nos da una buena idea del camino que, a buen seguro, nos queda por recorrer.

Grandes, medianas y pequeñas marcas demandan lo mismo:ASESORAMIENTO. De una u otra forma piden que les ayuden y, sobre todo, que no les timen más.

Las grandes cuentas han salido a la calle a buscar conocimiento, a través de un responsable de Internet, o incluso incorporando un Social Media Manager -como hablábamos la semana pasada-, sabedores de la posición de desventaja que llevan frente a una competencia que aparenta estar haciendo algo, aunque, en el mayor de los casos, no estaría mal que también le ‘dieran una vuelta’ a su estrategia.

Las empresas medianas son las más perdidas, y, en mi opinión, el centro en el que deberíamos fijarnos. Desconocen el medio, pero quieren adentrase. Están más que dispuestas a dedicar parte de su ‘tradicional’ presupuesto en publicidad para acciones en la red, lo que nos manda una señal todavía más nítidad: de momento no han palpado la realidad de un soporte que responde con cifras y no con intuiciones. Aprovechémoslo y demostremos lo que tantas veces hemos repetido en nuesto ‘micromundo’.

Los pequeños comercios, servicios y profesionales, en su apariencia lo tienen dominado, lo que, después de ver a profesionales de todas las actividades imaginables, significa que, de momento, el hijo, sobrino, primo, nieto o cuñado es, en la práctica, el responsable de Internet del asunto. En definitiva, este cliente ahora necesita de nuestro apoyo, pero más lo va a necesitar en el futuro, y a buen seguro lo verá, aunque también han sido víctimas de los intrépidos ‘Drakes’.

Una vez descrita esta pequeña radiografía de las necesidades de la empresa según mi experiencia práctica, y al margen de las conclusiones que podamos sacar, es imprescindible y, en todos los casos, debería ser obligatorio, abandonar el calor de la oficina, olvidarnos por un momento de nuestra querida poltrona, y dedicar parte del esfuerzo laboral en realizar acompañamientos comerciales, y así constatar en tus ‘propias carnes’ la realidad de tu producto en el mundo exterior, con sus virtudes y sus defectos, sus aceptaciones y sus rechazos, comprendiendo, en gran medida, no sólo las propias variaciones que deberás infringir a tu creación, también para valorar la labor del departamento que, al fin y al cabo, te está dando de comer.

PRENSA EN INTERNET: Innovar y comercializar (o Requiem)

4 octubre, 2009 2 comentarios

Muchas son las noticias que, cada vez más, hacen ‘sangre’ hablando de la debacle que están sufriendo los medios tradicionales en beneficio de Internet, algo evidente y anunciado por todos los que pertenecemos a este último entorno. Sin embargo, y a pesar de las cifras, tengo la sensación que seguimos siendo ‘anunciadores’, y parece que nunca lo van a advertir quienes lo tienen que contemplar, o más bien, que éstos están atenazados por un mal disimulado miedo.

Entre lo mucho que se escribe, centrémonos en dos artículos muy comentados estos últimos días en Twitter. El primero, publicado por The Guardian, centra su titular en el claro adelantamiento que ha protagonizado Internet sobre la televisión, en lo que a que inversión publicitaria se refiere, en el primer semestre de este año. Claro que algunos alimentarán su voluntaria ceguera alegando que estos ‘son datos del Reino Unido’, y lo afirmarán sin faltarles razón, aún sabiendo que Dinamarca hace tiempo que ya dejó la vieja ‘caja tonta’ como tragaperras de la publicidad. En segundo lugar, Cotizalia no duda en entonar un ‘Requiem por la prensa americana‘, refiriéndose a diarios que, como el Rocky Mountain News, han tenido que cerrar a tan sólo dos meses de celebrar su 150 cumpleaños.

Rocky Mountain News

Ambos ya han sido muy comentados y han provocado el engrose de diversas factorías de blogs, por lo que no los volveré a analizar.

Sin embargo, si me gustaría extraer la información relativa al reparto de ingreso de Internet que tratan de explicar:

Por una parte, el estudio del IAB analizado por el diario británico, habla de que el 60% de la inversión publicitaria en la red pertenece a ‘search’, es decir, extrapolado a nuestro país, tendría un único dueño y señor, Google. Por otra lado, y siguiendo en tierras inglesas, tan sólo un 18% de la inversión publicitaria es display, esto es, banners y lo que viene siendo habitual que ofrezcan los diarios online a sus clientes, tratando así de internetizarlos, muy por debajo del 22% que representan los clasificados digitales, que han experimentado un crecimiento del 10,6% respecto al año pasado.

‘En la otra mano’, que dirían los habitantes del país estudiado en el segundo artículo, nos dicen que los ingreso publicitarios en la prensa escrita tradicional están sufriendo unas caídas del 28,3% en 2009, esperando que sea de un 10% el golpe de 2010, algo insostenible para este sector tan necesitado del carísimo recurso humano.

Mezclando las dos problemáticas, tenemos que por una parte el producto que están ofreciendo los diarios tradicionales a sus clientes en su versión online es la parte más raquítica del pastel publicitario, el branding, lo que lleva consigo los números rojos que tiñen año tras año las cuentas de resultados de las versiones .com de los periódicos, con unos clasificados que aún con un futuro no tan gris, tienen grandes enemigos en forma de verticales que camparon a sus anchas por tierras que hasta hace bien poco creyeron de su propiedad los antiguos señores feudales del papel. Por otra parte, la contratación publicitaria de la tinta en forma de ‘mancha’, está cayendo de forma dramática y sus nóveles fuerzas comerciales -nóveles porque hasta hace muy bien poco la publicidad se ‘dispensaba’ y o no se ‘ofrecía’- no saben, o no quieren saber, vender otra cosa.

Por lo tanto, la gallina de los huevos de oro muere en los medios tradicionales, y en sus versiones online no se monetiza ni para cubrir gastos. Resultado: música de Mozart, tal y como anuncia Cotizalia.

Siendo menos alarmista, pero igual de realista, entiendo que hay soluciones, que pasan por medidas de cambio de rumbo, que en primer lugar deben ser adoptadas por los constructores de marketing y en segundo término, y de forma especial, por los acomodados departamentos comerciales. Los primeros deben, o si me lo permitís, debemos, crear producto nuevo, innovador en el ámbito de Internet y siempre bidireccional, creciendo hacia formatos que ofrezcan valor añadido al cliente, datos de retorno, y, sobre todo, seamos capaces de afrontar con el cliente, al menos, el mismo riesgo que ellos corren anunciándose con nosotros, es decir, que si ellos ganan, nosotros ganamos, pero de verdad, no vale el ‘no es mi problema’ que oí hace bien poco a una agencia cuando su cliente se quejaba de que su campaña sólo había recibido cinco llamadas y todas ‘para cotillear’. Los segundos, los comerciales, deberán adaptarse al nuevo orden, dejando los márgenes estratosféricos, ajustando la necesidad del cliente, e informando, en todo momento, de la evolución de la campaña, y, por tanto, deberán reponer suelas y tapas de sus zapatos, para abandonar sus moldeadas sillas por la dureza de la calle, y tomar como nuevo miembro al porfolio de producto, olvidándose de esperar a que suene el teléfono para tomar pedido como si de un establecimiento de comida rápida se tratara.

En definitiva: hay solución para los diarios en su versión online, pero pasa por la creación de producto publicitario completamente nuevo, bidireccional, mesurable, segmentado, inteligente y atractivo para el usuario, y pasa por la reforma, esta vez sí, al 100%, de las estructuras comerciales actuales.

¿Cuándo dices que acaba la crisis?

16 febrero, 2009 2 comentarios

Ya me gustaría a mi tener la bola de cristal y, emulando a la ‘Bruja Lola’, ponerle fecha a la tan ansiada meta final de este fiera, que todo lo devora y no nos está dejando vivir ni, lo que es peor, crecer.

Leo en GurusBlog una interesantísima reflexión que trata de dotarle de matemática comparativa a la actual situación, y que, a mi modo de ver, se cimenta en variables bastante aceptables, por lo que en estos momentos podríamos estar ante la luz al final del túnel, aunque en los comentarios ya se leen detractores, muchos de ellos no faltos de razón.

No quiero resultar cansino, pero Internet no está en crisis. Está afectado por coyuntura, pero no inmerso en ella. Ya lo estuvo a principio de siglo, un poco más tarde del mediático efecto 2000, que fue el primero de los males que se le han ido achacando a este ‘paso de gigante’ en las comunicaciones, que muchos, interesadamente, han visto y ven como una amenaza a sus arcaicos intereses, y así se ocupan de trasladar de forma chapucera -pero efectiva- a la opinión pública lo monstruoso que puede ser llegar un teclado y una monitor, urgiendo a todos a seguir utilizando el télex, gramófono, morse y lo que haga falta.

Tranquilos, también Gutenberg tuvo sus poderosos detractores en el Siglo XV, cortados por el mismo patrón que los que hoy vociferan sus falsos temores a Internet, movidos por el miedo a perder la batalla, precisamente en un momento, el de la crisis, que está dando pie a una revolución tecnológica que dejará en la cuneta la forma tradicional de entender la comunicación, como se demuestra en tantas noticias como esta, que analiza la caída de las líneas fijas, y más que caerían si el público no la considerase necesaria para tener ADSL.

La crisis se va a acabar, y pronto. Se acabará cuando los clásicos no se dediquen a aprovecharse de los de siempre. Cuando los que se compren una casa -recién estrenada su condición de ex-mileurista- no se dediquen a pedir el 120% de su valor y se sienten a conducir un Porsche Cayenne con el excedente. Cuando los bancos ajusten su mercado a la realidad y dejen de inflar de forma artificial, y a su antojo, aquellos mercados susceptibles de especulación y, sobre todo, cuando empecemos a apreciar el valor real de las cosas, por ejemplo, en la publicidad, hablemos de retorno real, y es aquí donde debe entrar Internet.

La publicidad de la Red, como decía al principio, no está en crisis, está muy bien cimentada. No está creciendo más por la coyuntura, pero al menos crece, y en el ámbito de las dos cifras, algo ni de lejos soñado por el resto de soportes.

Lo bueno de todo esto (con perdón, si es que hay algo bueno) es que el traspaso de inversión de los soportes tradicionales a Internet, en el malogrado presupuesto publicitario de las empresas españolas y extranjeras, está siendo cada vez más acusado, y cada día son más las empresas que descubren que la respuesta de su público objetivo en la Red se puede ‘ver y tocar’, dejando de ser el mundo publicitario un mero juego de azar.

Por lo tanto, y respondiendo a la pregunta de este post, la crisis está tocando a su fin, estoy convencido, y es que está colocando a cada uno en su lugar, algo necesario. Lo malo es que salir de ella va a costar, y mucho, y de ahí la siguiente pregunta: ¿cuándo se considera que estamos saliendo de la crisis?. Una buena pregunta para un próximo post.

guten

Decepcionante rediseño de ElMundo.es

Después de escuchar bombos y platillos anunciadores del nuevo ‘look’ del periódico ‘El Mundo‘ y su reflejo en la red, ElMundo.es, no puedo mas que mostrar mi decepción.

No estaba lejos el momento en el que El País adelante a El Mundo en la red, pero visto lo visto lo visto, esa hora no se va a demorar por mucho tiempo. Es evidente que el diario de Pedro J. Ramirez ha seguido últimamente la estela del buque insignia del Grupo Prisa, o, para ser más claros, se le ha visto ir a rebufo del que debería ser el líder en Internet en el mundo de habla hispana de no ser por el histórico error cometido en su día de ‘cerrar el diario y hacerlo de pago’, algo que debería haber desembocado en alguna dimisión, pero, lejos de eso, aquellos responsables siguen ejerciendo de gurús sin ninguna supuesta tacha en su expediente.

Centrándonos en lo que nos ocupa en ese post, es obvio que se trata sólo de un rediseño, en el que se le ha dado protagonismo al espacio que debe ocupar la publicidad, algo que no se le puede achacar a nadie corriendo los duros tiempos en los que nos encontramos.  Sin embargo, ver que también ha aparecido de forma estelar su director con su espacio y su opinión, hace que, cuando menos, me de que pensar, e implore a la tan manida 2.0 para intentar descubrir dónde se ha pensado darle protagonismo al usuario en esta página, sin que hasta ahora haya podido dar con ello.

Parecía buena la idea de diferenciar por colores las secciones en la que te encontrabas, señalando la parte de opinión, internacional, nacional, etc, pero he sido incapaz de percibirlo. Así mismo, aplaudo la limpieza de la página y el toque de modernidad que le han intentado implementar.

Lo dicho, estamos ante un simple rediseño, que han utilizado para ampliar la oferta publicitaria, darle más visibilidad a su populista director y ampliar el ‘scroll’ a los usuarios hasta límites insospechados.

Le tengo mucho cariño a Koro Castellano, Directora de Internet de Unedisa (El Mundo, Marca, Expansión…) y Presidenta de la Asociación Europea de Editores Online, con quien mantengo un fluida comunicación, y con quien inicié una de las primeras alianzas estratégicas en la red entre El Mundo y Páginas Amarillas en el año 2000, pero estoy seguro que, en este caso, a ella le hubiera gustado llevar a cabo una revolución y no el simple rediseño que ya he comentado. 

elmundo

¡Feliz Revolución 2009! (Tecnológica, se entiende)

31 diciembre, 2008 1 Comentario

2008 acaba y da paso, en mi opinión, no a un nuevo año, da paso a una nueva ERA, en la que vamos a vivir, además de un ajuste económico ya previsto por todos, el paso definitivo hacia la ‘Revolución Tecnológica’.

Muchos no lo quieren ver, pero el medio en el que trabajamos, y sobre el que llevamos  investigando unos cuantos años, ha llegado a su madurez asentado sobre unos sólidos cimientos que están cambiando los hábitos de la información y de la comunicación, con un crecimiento dramático para algunos e ilusionante para otros muchos. Como muestra, el artículo de Lluís Basset ‘La agonía de la prensa’, donde se hace eco del estudio del prestigioso Pew Research Center (PRC), que también comenta mi compañero y amigo César Calderón, y cuya gráfica -tremendamente ilustrativa- es la siguiente:

 

prc

Internet ha adelantado al papel como principal fuente de información. Podría ser lo más relevante, pero hay dos factorers claves que auguran un futuro prometedor al medio online y certifican la solidez de su crecimiento:

- Los 16 puntos porcentuales que han enriquecido la gráfica digital en el último año.

- El empate absoluto entre la televisión e Internet como fuente de información entre los jóvenes de 18 a 29 años, tal y como podemos en este segundo gráfico:

 

 

Este año no daré la bienvenida al nuevo año, lo haré la nueva ERA.

¡Feliz Revolución Tecnológica 2009 a todos!

Antecedentes ‘virtuales’ de Google Street View

Ya sé que no descubro la pólvora si a estas horas de la noche informo del lanzamiento de Google Street View, otro magnífico trabajo de los de Mountain View, que no por novedoso (lleva años en Estados Unidos) deja de ser otra curiosa herramienta para ‘cacharrear’ y ver la casa propia, la de la abuela, suegros, primos etc, al más puro estilo del innovador trabajo con el que en su día nos sorprendió QDQ con su Callejero Fotográfico, hoy vigente pero con fotos algo desfasadas. Varios coches de Google llevan meses fotografiando las calles y plazas de Madrid, Barcelona, Sevilla y Valencia, a las que se añadirán otras en breve, en una escalada sin fin propia de la casa del buscador más exitoso del mundo.

Por lo que leo, parece que ahora son miles los ‘gurús‘ de Internet que han visto esos vehículos merodeando sus casas, oficinas y lugares de encuentro. Yo no los vi, pero hace ya más de seis años que sí que me senté en una furgoneta recorriendo las calles del madrileño barrio de Salamanca, con cuatro cámaras provistas de gran angular dispuestas en cruz sobre el techo mandando la señal a otros tantos monitores dentro del habitáculo, y con un GPS que marcaba los portales de las calles sincronizándolo con el código de tiempos de la parte audiovisual. Algo rudimentario, sí, pero un proyecto precioso. Era el prototipo del ‘Callejero en Vídeo’, que pretendía filmar, literalmente, las fachadas y pavimentos de las grandes ciudades de referencia, es decir, un paso más de lo que hoy nos presentan, y que no vio la luz por motivos a los que no vamos a entrar, pero que reflejaban el verdadero espíritu emprendedor e innovador que se vivía en la que por aquel entonces era la empresa para la que trabajaba, y que hoy, dentro de la desventaja del ‘time to market’ en todas estas iniciativas, trata de seguir a la vanguardia de lo relativo a cartografía y todo lo que le rodea. Mucho ánimo a mis compañeros de Yell Publicidad, y muchas gracias por haberme puesto al frente de ésta y otras iniciativas tanto o más interesantes, que a la postre se han visto como claramente ganadoras.

MYHEIMAT.DE: Ejemplo de ‘hiperlocal’

28 septiembre, 2008 1 Comentario

En post anteriores, en concreto en ‘INTERNET:’ Crecimiento cero’ y vuelta a lo local’ y en ‘Pensar globalmente, actuar localmente’, ya trataba la realidad de las búsquedas en Internet. En ambos artículos trataba de explicar el cambio experimentado en el concepto del ‘search’, que diría Shakespeare. Del idílico ‘el mundo en un clic’ hemos pasado a buscar servicios y actividades a pocos kilómetros de nuestra posición actual o futura, es decir, la teoria de la información global ha dado paso a la práctica cercana. Lo que puede parecer una paradoja, es lo que se está demostrando en la parte más importante de la red: en el negocio. Las nuevas iniciativas se están encaminado a lo ‘hiperlocal’ o a la ‘minicomunidad’. Páginas como Facebook, que tanto éxito están teniendo, no dejan de ser una herramienta de construcción dinámica de pequeñas comunidades de amigos, grupos, aficiones, empleados, ex-compañeros o cualquier otra actividad susceptible de ser seguida por un número de personas superior a dos. Una de estas iniciativas ha llevado al extremo el concepto de ‘hiperlocal’ que  titula este post. Se trata de la alemana Myheimat.de, que une el anglicismo ‘my’ con la tan manida palabra alemana ‘heimat’, que se podría traducir como ‘patria’, aunque en este caso creo que la traducción que le han querido dar es ‘mi mundo’, entendiendo por ‘mi mundo’ ‘mi entorno’, ya que lo que está promoviendo esta Web germánica no es ni más ni menos que crear comunidad dentro de la comunidad, conociendo a vecinos, involucrando amigos, publicando actividades de barrio, cumpleaños, fiestas, reuniones y, en definitiva, justificando ‘por qué es tan importante vivir este punto del planeta’.

Creo firmemente en Internet como herramienta global, pero está cada vez más claro que el negocio se va a trasladar a lo local. El cliente demanda una mayor segmentación geográfica para ofrecer sus servicios, y es que la segmentación por ‘actividad’ o ‘necesidad’ ya se da por descontada.

El lenguaje de los jóvenes, el periodismo clásico actual e Internet

28 agosto, 2008 2 comentarios

Iñaki Arechabaleta, Director General de Medios Regionales del Grupo Vocento, y, por ende, mi antiguo jefe, ha comentado, según publica ayer El Diario Vasco, en su intervención en el ciclo Periodismo digital y metamorfosis en los patrones de consumo de medios, que las nuevas tecnologías hacen muy difícil la incorporación de los jóvenes al lenguaje periodístico, por lo que se plantea un cambio ante las nuevas incertidumbres’. Interesante afirmanción viniendo de uno de los directivos que más sabe de medios impresos, y es que desde hace años estamos asistiendo al lamento de los diarios españoles, que ven como día a día cae el número de lectores al mismo tiempo que éstos van ocupando la pirámide poblacional en sus capas más altas, siendo incapaces de acercarse a los pobladores de la base.

A día de hoy, el lenguaje periodístico se sitúa en las antípodas de quienes para comunicarse utilizan caracteres como ‘=mnt’ (igualmente), ‘emho’ (en mi humilde opinión), ‘qiat’ (cúidate), ‘d2′ (dedos) y otras tantas abreviaturas que, por lo menos a mi, me hacen ininteligible algún que otro mensaje de texto que he recibido. Lejos de aprobar esta forma de correspondencia, si que quisiera alertar de la alergia que puede provocar en las generaciones venideras cientos de artículos que se publican diariamente en los medios impresos tradicionales, como por ejemplo (poco me ha costado encontrar un ejemplo en el primer periódico que me ha venido a la cabeza, y del que tan buen recuerdo guardo de mi paso por Vocento) el que publica hoy El Ideal en su sección de ‘Opinión’ , El Tiempo de la Alhambra, en el que Emilio de Santiago (con todo mi cariño), tras parafrasear a Brandi en su ‘Teoría de la Restauración’ nos regala la siguiente frase: ‘Este complejo trasiego estético comunica a los monumentos una suerte de existencia en la que no se halla el tiempo involucrado en plenitud real, sí sólo como a manera de algo vivo que con su ala rozara y acariciara a la criatura de arte que en cada presente fenece con una pasajera muerte imaginaria’. Y, en los mismos términos, todo el artículo.

Está bien que nos adornemos, comparto la necesidad de enriquecer y mejorar el lenguaje de las generaciones que aún están estudiando en institutos y universidades, pero debemos saber que el uso de nuestro idioma en su forma más barroca, rozando la pedantería y abusando del adorno es la mejor forma de alejar al lector potencial de nuestros centenarios diarios.

Internet, y las mal llamadas ‘Nuevas Tecnologías’, entiendo que son las que están cogiendo el testigo de la comunicación periodística, entre otras razones, por la ceguera que padecen muchos medios a la hora de analizar los cambios que se están produciendo en el público que demanda información en el año en que vivimos. Si seguimos limitándonos a entender Internet como un soporte más del ‘padre papel’, aquellos que llevan incluso más de un siglo sacando a la calle todas las mañanas una publicación, pueden ver que, por la infidelidad del usuario, y, en mayor medida, por la demanda de un nuevo tipo de información, sus potenciales lectores no se trasladarán a la versión Web del diario, se irán a aquel reducto que satisfaga su necesidad, utilice su lenguaje y sepa situarse en su entorno.

Por lo tanto, y en mi opinión, no puede estar más acertada la frase de Iñaki Arechabaleta, ya que reconociendo que en la actualidad el uso de los nuevos dispositivos por parte de los jóvenes hace muy difícil su incorporación al lenguaje periodístico, se palpa la necesidad de un cambio en el medio, cuando a lo que nos han acostumbrados los ejecutivos de antaño compusaurios es a criticar la actitud de las generaciones venideras y a permanecer inmóviles creyéndose en posesión de la verdad soportados por las canas y por los cada vez más efímeros galones, dejando pasar el tiempo mientras nuevos jugadores pueblan la Red de Redes y, en silencio, se van haciendo con el mercado.

Ahora sólo faltaría que de la teoría se pasara al práctica, pero eso ya es otra historia…

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