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Participación extrema
Bien, ya hemos entendido lo que es transparencia y, con mayor o menor éxito, lo hemos integrado en nuestro discurso y parece que hay hasta voluntad de practicar el nudismo administrativo, social y político, e incluso es posible que diversos entornos privados se unan al striptease. Tan solo queda que lo que hasta ahora solo es una voluntad se convierta en normalidad en próximas y cercanas fechas, pero, de momento, felicitémonos porque algo ya hemos conseguido. Sin embargo, es bochornoso observar como los mismos actores que se llenan la boca con la, insisto, hasta ahora teórica transparencia, ni siquiera contemplan la participación en su camino hacia la diáfana tierra prometida.
Partiendo de la base de que votar cada cuatro años -como llevamos haciendo en las etapas democráticas de los países occidentales desde finales del Siglo XVIII- es un anacronismo que exige su adaptación tecnológica del Siglo XXI, no podemos pasar por alto que, mientras se soluciona la mayor, el compromiso de la participación está en manos de todas las instituciones, administraciones, gobiernos y partidos, que, como es público y notorio, no lo aplican, sencillamente, porque no les interesa.
Gobierno Abierto, no lo olvidemos, es Transparencia, Participación y Colaboración. Una vez superada la Transparencia -sí, lo sé, estoy soñando-, y obviando que el fomento de las otras dos premisas deberían haberse ejecutado en paralelo, es el momento llevar al extremo la participación, sin excusas. Las herramientas tecnológicas, hoy al alcance de cualquiera, nos lo permiten, pudiendo empezar a desarrollar la interactuación de forma inmediata e incluso a coste cero. La participación, también entendible como conversación, debe ser continua y capaz de influir en todos sus interlocutores, para conseguir, de forma natural, la Colaboración, alcanzando así las más altas cotas del Gobierno Abierto. Una administración, un gobierno o un partido, son responsables de integrarse en este diálogo, que está en la calle, así como de asumirlo y trasladarlo, en forma de tendencia, a su gestión, acción de gobierno o programa político. De nada, o de poco, nos va a servir la transparencia si no la ejecutamos en base a la participación. Consultar a los ciudadanos es fácil, es más, ni tan siquiera sería necesario consultar directamente de forma inicial. Un buen comienzo sería observar las inclinaciones en la red y de ahí extraer las necesidades de la población, datos mucho más fiables que los que reflejan las patrocinadas encuestas que tanto preocupan a los mismos que las pagan.
Es lamentable comprobar el miedo a la participación en aquellos que pregonan, falsamente, la transparencia. No puedo entender como todos los gobiernos no están preguntando de forma constante a quienes, supuestamente, les sustentan en tan alta responsabilidad. Tampoco entiendo como los partidos políticos eluden consultar a sus mismas bases por todo, de forma continua y en relación a las decisiones claves de dirección, programa e incluso listas. La empresa privada, siempre por delante, sí que utiliza, de forma extensiva, la participación de sus fieles, co-creando así el futuro de su negocio, claro que en ello les va la supervivencia. Más pronto que tarde, la supervivencia política, empezando por la de quienes han hecho de ella su forma de vida, pasará por la participación, la participación extrema.
Gobierno Abierto lo es todo
Esta semana he tenido la suerte de ser invitado a dos eventos de ‘Gobierno Abierto‘ como ponente, que se suman a otras tantas mesas, másters, ciclos y otros múltiples formatos que se han desarrollado desde comienzos de este año, y que seguirán ocupando parte de mi agenda personal hasta fin de curso, periodo en el que ya he cerrado presencia en alguna Universidad de Verano. Afortunadamente, son muchas las instituciones, administraciones e incluso grandes empresas las que se están interesando por esta nueva formar de gobernar, de imprescindible aplicación si queremos cambiar el hastío que produce, ya de forma generalizada, la política en la población.
Sin embargo, tengo que alertar de una tendencia preocupante en la aplicación del Gobierno Abierto. Para muchos, estas dos palabras son una moda, y puede serlo, pero una tendencia que desembocará, a buen seguro, en un cambio de modelo de gobernanza. Por lo tanto, la moda puede que sean las palabras, pero en ningún caso la filosofía. Acogiéndose al auge de esta corriente, muchas administraciones están montando, por su cuenta y riesgo, una estrategia de Gobierno Abierto que nace, en la mayor parte de las casos, estéril.
Señalar la línea que separa el éxito del fracaso es muy sencillo, basta con entender que Gobierno Abierto es un concepto, una forma de actuar, que debe ser desplegado en todas y cada una de las actividades, acciones y previsiones de la administración que quiera implemantarlo. Así de fácil.
Constatando con alegría como aumenta el número de gobernantes que quieren entrar en este proceso, me estoy encontrando con que los responsables de liderarlo, insisto, salvo honrosas excepciones, comienzan su actividad construyendo un ‘portal de Gobierno Abierto’, como si estuviéramos ante una nueva faceta de gobierno, como si fuera juventud, deporte, igualdad, urbanismo o carreteras, cuando en realidad, todas estas áreas, y las que faltan, deben asumir los preceptos de Transparencia, Colaboración y Participación, así como los empleados públicos, personal externo, proveedores y, por supuesto, las cuentas y agendas, para terminar involucrando a la ciudadanía. El Gobierno Abierto lo es todo.
BIG DATA: Gestión, analítica e interpretación.
Oir hablar de Big Data ahora, como si fuera algo nuevo, demuestra la búsqueda oportuna en la que la mayor parte de los interlocutores se afanan, una vez más, tras una moda o tendencia, aunque de novedad solo tenga su forma anglosajona de nombrarlo. El Big Data, o como queráis llamarlo, existe de siempre, es más ¿Qué es Big Data? ¿Cuándo deja de llamarse Data para añadirle el adjetivo Big? Pues efectivamente, dependerá de quien maneje los datos, ya que al igual que los problemas, los que para algunos son solo ‘problems’, para otros pueden ser ‘big problems’.
La única realidad, y que entiendo que es la que hay que considerar, es que la cantidad de información que se está generando a diario en entornos públicos y privados crece de forma exponencial y así seguirá, como diría Buzz Lightyear, ‘¡Hasta el infinito y más allá!’. Sin embargo, toda esta cantidad de datos no servirá de nada sin su correcta gestión -Beware the Big Errors of ‘Big Data’- que es exactamente lo que no se está afrontando hasta ahora, abriéndose un horizonte de incalculable riqueza a quien sepa utilizar el poder la información en beneficio propio o común, temiéndome, una vez más, que Google, poseedor del mapa del tesoro, es quien maneja las variables de datos que ya mueven el mundo. Sin embargo, no debemos desestimar el poder de nuestros pequeños, medianos o grandes o cosmos de información en nuestra empresa, gobierno o institución. En ellos está el conocimiento pasado y presente, que debe ser nuestra guía, siendo clave su fase primaria, la gestión, para garantizar el éxito de las fases críticas: el análisis y la interpretación. Damos por supuesto su publicación y apertura para la explotación pública o privada, o lo que es lo mismo, aprovechando el trabajo en gestión de bases de datos para llevar a cabo la más agresiva política de ‘Open Data‘.
Gestión (herramienta), analítica (estadística) e interpretación (cerebro) son, por tanto, y en ese orden, las bases de nuestro Big, Small o Medium Data, una vieja oportunidad que espero que ahora sepan interpretar, aunque hayamos tenido que decirlo en inglés. Es el momento de que lo afronten las administraciones públicas como proyecto estratégico de presente, por una única razón: conocer a sus ciudadanos gestionando la base del conocimiento de sus demandas y necesidades en tiempo real, una forma angular de construir Gobierno Abierto, cuestión más que conocida por la iniciativa privada, más avanzada en la gestión de su propia información, aunque en lugar de ciudadanos, obviamente, hablen de clientes.
Con multicolores propuestas de Big Data, son muchas las empresas que intentan, como decíamos al principio, buscar una nueva oportunidad de hacer caja en base al desconocimiento propio del cliente, verdadera pesadilla para quienes nos hemos dedicado profesionalmente a Internet desde su popularización, allá por el año 1997. Como es habitual, son pocas las propuestas que pueden abordar con garantías la primera fase de Gestión, la más mecánica y tecnológica, pero la que marcará el éxito o fracaso del análisis y la interpretación. Una vez garantizada la calidad y el orden de los datos, la estadística marcará tendencias, pautas y comportamientos, un espacio que han sabido ocupar excelentes profesionales en España con proyección y reconocimiento internacional, como Gemma Muñoz, referente para todos los que entendemos el papel vital del análisis estadístico. Por último, y ya con los datos en la mano, entra en juego la interpretación o lectura, una labor en ningún caso se debe externalizar, y que debe recaer en personal de la administración o de la empresa, que entienda el negocio, comprenda a sus ciudadanos y, por supuesto, sea un líder capaz de interpretar el rumbo a seguir, trasladando las conclusiones al resto de responsables tácticos y estratégicos, tomando decisiones. Por lo tanto, una vez consolidadas las herramientas y ordenada la información, se necesitan líderes, capaces de pasar a la acción en base a la exigencia del dato.

Imagen: Blog BCN Binary. Tecnología e Informática http://bcnbinaryblog.com
Gobierno Abierto de las pequeñas cosas: Historia de una pintada.
Hace ya algunas semanas, en concreto en los días que rondan la bienvenida de un año nuevo, me topé con un sucio e inmerecido adorno en uno de mis habituales paseos matutinos. No es que vaya por ahí denunciando pintadas de manera regular -me pasaría el día haciendo fotos- pero en este caso la consideré especialmente grave por su simbología, tipificado como delito en Alemania, país en el que he vivido largas temporadas y de cuya cultura estoy impregnado tras 15 años en un colegio alemán en Madrid. La imagen habla por si sola:
Sin embargo, entendí que la ‘obra de arte’, ante su espectacularidad, no necesitaba comunicación alguna y sería borrada de inmediato. Me equivoqué. Los días pasaron y por ahí pasaron personas de toda condición, supongo que ideas y incluso me atrevo a pensar que provistos de visión ocular suficiente para ser dañada por el ‘mensaje’. Nadie, aparentemente, denunció ni hizo nada, hasta que, para mi sorpresa, llegó lo que para alguien era la solución:
Más de tres semanas después de aparecer el grabado original, y emulando a la restauradora del Ecce Homo de Borja, hubo a aquien se le ocurrió que la mejor forma de hacer agradable a la vista semejante atropello era seguir invirtiendo en pintura. Sin entrar en valoraciones, comuniqué de inmediató esta ‘forma de arte urbano’ a través del móvil, aunque podría haberlo hecho de otras muchas formas, siendo ésta, para mi, la más cómoda e inmediata:
Teniendo en cuenta que la ‘incidencia’ se formuló un viernes, y el margen de actuación del Ayuntamiento en cuestión era muy reducido, me di más que por satisfecho cuando comprobé que finalmente se eliminó la huella de quienes por ignorancia desconocen el dolor que ha producido, y produce, determinada simbología:
Gobierno Abierto somos todos. Siempre lo he dicho. Gobierno Abierto son las pequeñas cosas, y son las administraciones las que deben facilitar la apertura con herramientas, cultura, implicación y, como no, ejemplo.
Todos debemos implicarnos en mejorar nuestro entorno. Tampoco se trata de convertir nuestro hábitat en un estado policial, pero mejor nos iría si, entre todos, tuviéramos la conciencia de mirar hacia dónde hay que mirar, y no torcer el cuello ante el atropello, la injusticia, el abuso y, por supuesto, la corrupción, esperando al inflado de la burbuja para, finalmente, minar las bases de nuestro sistema, que es, exactamente, lo que nos está pasando.
OKFN SPAIN: España ya es parte de la Open Knowledge Foundation
La Open Knowledge Foundation -Fundación para el Conocimiento Libre- se fundó en Cambridge (Reino Unido) el 24 de mayo de 2004. Una organización sin ánimo de lucro comprometida con el ‘conocimiento libre’, definiendo ‘conocimiento libre’ como ‘cualquier material, dato o contenido libre para que cualquiera pueda usarlo, reusarlo o redistribuirlo sin restricciones‘, tal y como lo definen en el apartado ‘nuestra visión‘ de su página Web, donde igualmente destacan su creencia en la ‘Fuerza de lo abierto’ (Power of Openness), resumiendo el potencial de sus beneficios sociales en cuatro puntos con los que no puedo estar más de acuerdo:
Mejor Acción de Gobierno: Transparencia y compromiso.
Mejor Cultura: Acceso, intercambio y participación.
Mejor Investigación: Los resultados de la investigación deben estar abiertos.
Mejor Economía: Reutilización más fácil y rápida para el desarrollo de nuevas herramientas y servicios innovadores.
Ahora, después de unos cuantos meses de trabajo liderados por Alberto Abella, incluyendo un proceso de elección de los miembros de la Junta Directiva de OKFN-Spain, podemos decir que en España se da un paso más en el camino hacia la Transparencia y el Gobierno Abierto, constituyéndose oficialmente la delegación de tan importante Fundación europea, que lleva años apostando por el conocimiento libre, estando siempre presente en las más importantes decisiones políticas y sociales relativas a la apertura de datos, su reutilización y libre difusión.
Os presento a los miembros de la Junta Directiva de OKFN-Spain, de la cual tengo la suerte de formar parte, así como las responsabilidades que nos han sido asignadas a cada uno de nosotros. Un grupo de personas comprometidas con el Gobierno Abierto, la Apertura de Datos y, en definitva, la Transparencia, esperando la colaboración de todos:
Alberto Abella. Presidente.
Mar Cabra. Vicepresidenta. Representación.
Guzman Garmendia. Vocal. Relaciones externas. esp. nacional.
Marc Garriga. Vocal. Coordinación de grupos de trabajo y proyectos.
Mayo Fuster. Vocal. Coordinación de grupos de trabajo y proyectos.
Alberto Ortíz de Zarate. Relaciones externas. Esp nacional.
Javier Creus. Secretario. Gestión de la asociación.
Helen Darbishire. Relaciones externas. Esp internacionales
Enric Senabre. Tesorero. Gestión de la asociación.
Gobierno Abierto y continuidad política
Gobierno Abierto es política. Indudablemente, y a pesar de algún debate que al respecto que he escuchado y leído en los últimos días, la política y la acción del Gobierno Abierto de cualquier administración son indivisibles, van de la mano. Sin embargo, en lo que no puedo estar en absoluto de acuerdo es en que la apertura y la transparencia tengan un determinado color político, ya que en ese momento ponemos en grave riesgo lo que es, a todas luces, una necesidad básica en la regeneración democrática, que tímidamente se está dando en el mundo occidental tras más de dos siglos con unas reglas del juego participativas ya obsoletas, viejas y anacrónicas, en un entorno marcado por la comunicación, inmediatez y participación, fomentadas por irrupción de las Nuevas Tecnologías.
No siendo muy exacto situar el nacimiento del Gobierno Abierto en 2009 con el Memorandum de Obama, nos quedaremos con esta fecha para, al menos, tener una referencia temporal. Desde entonces, son muchas las administraciones locales, regionales, nacionales e internacionales las que han elegido crecer en un hábitat de transparencia, colaboración y participación, aunque como ya hemos dicho alguna vez en esta bitácora, sería más que necesario unificar criterios. Cuatro años después -la fecha exacta de su promulgación fue el 21 de enero de 2009- son ya varios los gobiernos que, habiendo iniciado el proceso de apertura con un determinado color político, se encuentran desarrollando los mismos principios con las siglas opuestas. Aquellos que corten de raiz esta demanda activa, sin duda alguna, serán desplazados y olvidados en las urnas en cuanto la madurez del Gobierno Abierto en administraciones vecinas puedan ser objeto de comparación por sus olvidados ciudadanos, afortundamente provistos de vista, oído, olfato, tacto y, por supuesto, gusto para votar.
No asociar el Gobierno Abierto a opción política alguna es una cuestión básica de crecimiento democrático. A los tres principios de transparencia, participación y colaboración, debe sumarse a la mayor brevedad la continuidad. Honestamente, hasta ahora sí estoy observando que quien hereda estos principios los asume como básicos y, por supuesto, como propios. Esta cuestión de acercar ‘la gobernanza’ a la ciudadanía es una tarea de todos, un pilar fundamental de la democracia que nos viene, una forma de gobernar entre todos los habitantes y visitantes de una comunidad o grupo, donde la co-creación sea una realidad, con la inestimable y fundamental ayuda de las Nuevas Tecnologías, que, afortunadamente, no llevan tintes en su ADN.
ARGENTINA: Iniciativas ciudadanas de Gobierno Abierto
Hace tiempo que les sigo la pista, y no deja de asombrarme su fuerza y crecimiento. La iniciativa argentina ‘Semáforo Roto‘, tras la que aparentemente tan solo hay un grupo de personas, muestra nítidamente un movimiento de Gobierno Abierto que nace desde la ciudadanía y que pretende aportar información para conseguir un país mejor. Con la posibilidad de dar de alta incidencias de estos reguladores del tráfico, tanto en la web como el móvil, la acción nació solo para su capital, Buenos Aires, siendo obvia su aceptación, permitiendo ya su uso en el resto del país. Como todo proyecto que se precie, se ha tenido muy en cuenta la escalabilidad, y a la sombra del proyecto -si no me equivoco en la cronología- han crecido otros no menos interesantes, como ‘Hay basuras‘ o ‘Hay baches‘, cuya finalidad tampoco creo que sea necesario explicar por la evidencia.
El magnífico trabajo que para su popularazación y uso están haciendo de forma paralela en la redes sociales, me hace plantearme lo que para mi era obvio hasta hace muy poco: ¿Es necesario tener una aplicación para cada incidencia o habría que unificarla en una que abarque todas? El bajo coste, o nulo, de la aplicación móvil basada en tecnología de SeeClickFix, y la simplicidad de sus páginas webs, construidas con Blogger, nos demuestran que cualquier iniciativa popular, sin presupuesto, puede ayudar a mejorar nuestro entorno y, quien sabe, si a generar otro tipo de beneficios en el futuro.
Sirva este post en mi blog para felicitar a los ideólogos de esta aventura. Desde aquí todo mi apoyo, así como la admiración por otras tantas iniciativas con claro componente de Gobierno Abierto que se están desarrollando en Argentina, un país que, aún con mucho recorrido en esta materia, está creciendo con firmeza, apoyado, como se puede ver con este proyecto, tanto por la administración como por los ciudadanos, siendo estos últimos los que realmente tienen que demandar insistentemente este nuevo sistema de gobierno, el Gobierno Abierto. Enhorabuena.
Nueva Web del Senado. Hacia la Transparencia y el Gobierno Abierto.
Esta mañana he tenido la suerte de asistir al Senado a la presentación de la nueva y, para algunos polémica, Web de esta Cámara. Desde aquí mi agradecimiento al Departamento de Prensa de dicha institución por incluirme, tanto en la puesta de largo de hoy, como en la evaluación previa desde hace unas semanas en un entorno cerrado.
La Web, y tampoco hace falta decirlo para darse cuenta, ha dado un salto cualitativo exponencial entre lo que había ayer y lo que hay hoy. Sin embargo, eso es lo de menos, es una cuestión que se espera y, por tanto, no nos detendremos. No obstante, si que considero que se ha iniciado un proceso, cada vez más común, de apertura, conversación, participación, transparencia y, como no, de colaboración. Solo por esto, que no es poco, ha merecido la pena asistir a esta jornada en la que las palabras que definen Gobierno Abierto se han repetido en boca de todos los presentes, con independencia del color político, estando de acuerdo que se ha avanzado en la buena línea, coincidiendo en que es mucho el camino que queda por andar.
El coste, fácil agarradero para la crítica popular -que pudiera compartir por el momento, que no por la ejecución- y la ausencia del uso de Software Libre en la construcción de la Web, fueron desmontados tras la pregunta de Mario Tascón, presente en la parte inicial del evento, que fue respondido con un contundente ‘se recibieron más de 60 propuestas y las que llevaban Software Propietario eran más baratas‘, lo que a su vez deberá despertar la autocrítica de las empresas dedicadas al Software Libre, disparo a la línea de flotación de la base de su argumentario, y es que, hay que reconocerlo, ni políticos ni ciudadanía están maduros para saber que el código libre va mucho más allá de los Euros.
Era necesario estar hoy allí, hablar, entender y observar como va calando el mensaje del Gobierno Abierto en las más altas instituciones. Como muestra, impagable, la conversación abierta, sincera y valiente que protagonizaron Mar Cabra, Directora de la Fundación Civio, y Juan José Lucas, Vicepresidente Primero del Senado, en la que me metí por lo intenso, rico y por mi siempre presente misión de impulsar la Transparencia y el Gobierno Abierto allá donde realmente valga la pena.
Se ha iniciado, claramente, una nueva forma de pensar que definitivamente está calando en quienes nos representan. Por mi parte, ahí estaré para aportar y caminar desde la creación conjunta. Así podremos hacer saber a los responsables, técnicos y políticos, que el Software Libre no es solo ahorro económico, es sobre todo libertad. Así mismo, no desecharemos la oportunidad de explicarles que la reutilización del código debe ser de obligado cumplimiento, como la apertura de datos, que no es tan solo mostrarlos, es hacerlos usables, muy lejos de los PDF actuales. Todo esto, como garantizar que la transparencia y el Gobierno Abierto no es solo tener una cuenta en Twitter, solo lo podremos cambiar desde dentro, en colaboración, participando y, con independencia de nuestras ideas, tratando de cambiar las cosas.
El Senado, y espero que en breve el Congreso, ha dado un importante paso hacia el Gobierno Abierto. Ha cometido errores, pero me niego a criticar a quien lo está intentando, se lo cree y empieza a asumir las máximas de transparencia, colaboración y participación. He ido para ayudar, aportar y ofrecerme a seguir abriendo instituciones que hasta hace solo unos años eran auténticos muros frente a la sociedad. Desde aquí, mis felicitaciones al Senado por empezar a cambiar las cosas en la buena dirección.
Empresa, periodistas y EREs ¿Autocrítica?
Vaya por delante mi solidaridad con todas aquellas personas que están sufriendo en su propia piel EREs, despidos y ceses en casi todos los medios de comunicación de España y de gran parte del planeta. El mundo está cambiando, la manera de relacionarnos también y, como es habitual, ante los cambios hay víctimas, como ya vaticinó Darwin en su libro ‘El Origen de las Especies‘. No obstante, esta crueldad tozuda de la supervivencia, sin ser falsa, la sustituiría por la frase ‘Inteligencia es la habilidad de adaptarse a los cambios‘, afirmación de Stephen Hawking, éste sí, ejemplo de superación, adaptación y aportación a la humanidad.
Ha quedado claro, y en ocasiones más que claro, que los verdaderos responsables de la situación son los directivos, editores y empresarios del sector de la comunicación. Su gestión ha sido mala o muy mala, no han sabido adelantarse al futuro y se han limitado a colocar a los de siempre en los mismos sillones, bailando de un medio a otro y aplicando las mismas obsoletas y suicidas recetas aquí y allá. Tampoco es cuestión de dar nombres, siendo obvio que la savia nueva luce por su ausencia en lo más alto de los puestos de dirección en medios escritos, online, televisión y radio. Muchas han sido las advertencias, incluso hace 4 años desde este modesto blog , que no han sido escuchadas. Ahora, con un mercado completamente diferente al del boyante 2007, tan añorado por los cortoplacistas e inmovilistas Directores Comerciales, hay difícil marcha atrás.
¿Y los periodistas? ¿Qué han hecho los periodistas para evitar esta situación? ¿Han tenido la habilidad de adaptarse al cambio? Entendiendo los medios desde dentro, después de bastante años trabajando para ellos, incluyendo el tan nombrado y ‘burbujil’ 2007, definitivamente, los periodistas no se han adaptado al cambio y son también responsables de la situación, no siendo objeto de este Post medir el grado de responsabilidad de unos y otros. La penetración de las nuevas tecnologías en las redacciones ha sido siempre, desde sus comienzos, mucho menor que el que se requiere a quien supuestamente debe estar plenamente informado. Los nuevos soportes, ahora forzados aliados, siempre fueron una amenaza, dejando crecer pequeños espacios que, sin barrera de entrada gracias a Internet y sus derivados, se han convertido en medianos y que, por cantidad, ya superan la influencia de muchos medios tradicionales.
Los periodistas, todos, con independencia del medio o soporte, deben saber que el lugar en el que trabajan es un negocio, especial, pero un negocio, que desde hace un tiempo ya no es tal. El clientelismo externo, intoxicador de la parcialidad y, por tanto, impulsor de la entrada de otras fuentes de información en la mente de sus ya ex-clientes, así como el clientelismo interno, que comprendo y con el que me solidarizo ante la amenaza de perder el puesto de trabajo, han hecho el resto. Muchos periodistas no han podido adaptarse al cambio por imposiciones de sus jefes, llegándoles incluso a prohibir la utilización de redes sociales. Esos altos cargos editoriales ahora creerán que Internet les han hundido el barco, cuando no han sabido coger el rumbo que la realidad les marcaba en forma de Movilidad, Redes Sociales, Periodismo de Datos, Datos Abiertos, Reutilización, Transparencia y muchos más términos que deberían estar presentes con el mismo protagonismo que la máquina del café.
Es difícil entender como se ha llegado a un modelo de bicefalia en los medios de comunicación que confronta diariamente la parte de negocio y la parte editorial. Lo que sí es fácil de entender es que ambos son responsables de lo que hoy puebla los titulares de todos los medios, menos el propio, con EREs, despidos, ceses y pocas más soluciones a un futuro nulo. Los periodistas, las hoy víctimas, con el atenuante de la imposición jerárquica, deberán autoevaluarse en su grado de responsabilidad.









