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Posts Tagged ‘Foursquare’

CURIOSIDAD: ¿Qué edad tiene mi avión?


En las fechas en las que estamos, y dada la frecuencia con la que cada vez más cogemos esos horribles aparatos que sobrevuelan nuestros cielos -para desgracia de aquellos que tenemos verdadero miedo a volar- os contaré una curiosidad de la que siempre me hago cargo cuando subo a un avión, y que es simplemente conocer la edad en la que el aparato en el que me dispongo a poner mi vida riesgo fue entregado a la primera compañía que lo adquirió.

Muchos ya lo sabréis, otros lo descubriréis en estas líneas, pero quería compartir en este post distendido que, en el marco de la puerta de cualquier avión aparece una placa con una fecha, esos números representan el día en el que se entregó nuevecito -y sin partes- el ‘autobús con alas’ que a buen seguro nos llevará a destino y, a más buen seguro todavía, nos dará algún susto que otro en el despegue, vuelo o aproximación. Os dejo una foto -tomada bajo estupefacta mirada de la tripulación- de la placa del vuelo que me trajo -no sin sobresaltos- este lunes de Madrid a Pamplona, un pequeño Bombardier que en septiembre cumplirá diez años -mal mes, toda hay que decirlo, para la aviación, y, en general, para la humanidad ese septiembre de 2001-:

Dicho esto, recomiendo, encarecidamente, no consultar este almanaque en los aviones de otros países, por ejemplo, en los vuelos interiores de La India, país en el que mi curiosidad me hizo saber que el vuelo que iba a tomar hacia Calcuta era un antiguo Aviaco -alguno no sabrá ni a lo que me refiero- entregado al mismo tiempo que Naranjito saltaba al césped de aquel fatídico mundial de fútbol.

Por último, y dado lo aeronáutico de este post, quiero compartir con todos vosotros ‘mi orgullo y satisfacción’ de haber sido nombrado recientemente mayor‘ del aeropuerto de Pamplona, y aquí os dejo la prueba :) :

ESTADOS UNIDOS: Operación desenrosque de boina


‘Es imprescindible viajar a los Estados Unidos al menos una vez año para desenroscarse la boina’. Con esta elocuente y descriptiva frase saludaba un buen amigo y exjefe cada vez que regresaba del viejo oeste con la maleta siempre cargada de nuevas ideas e innovadores proyectos, una sensación con la que de forma repetida me cargo cada vez que vuelvo del país que de la nada supo atraer a los emprendedores de Europa y, en definitiva, a lo mejor de cada casa, y esta vez no es un sarcasmo.

Con un ya casi extinguido año 1984, pisé por primera vez Estados Unidos, pasando mi primera noche en San Francisco, por esas fechas inmejorable plató de la película de James Bond ‘Panorama para matar’, estrenada un año después y, como es habitual en el género del agente de Su Majestad, inspirada en la máxima actualidad social del momento, ya por aquel entonces, Silicon Valley.

Acabo de regresar de Nueva York, de un viaje, en principio, de ocio, y, sin embargo, como ya he dicho tantas otras veces, soy incapaz de distinguir el asueto del trabajo, una suerte que también tiene su lado negativo en el ámbito personal. En esta ocasión, y como ya pude intuir en otra reciente visita a los Estados Unidos, he podido comprobar que, el patrón de que  ’lo que sucede ahí se repite aquí de forma matemática’, ya no requiere de esos cinco años, como se decía inicialmente, o esos dos, que oía de forma reiterada hace bien poco, para trasladarse como un calco a nuestros mercados. Ahora, la traslación solo necesita de días para poderse implementar, faltando únicamente el componente cultural, batalla que doy por perdida en aquellos que en mi primer viaje a San Francisco contaban ya con dos dígitos en su casillero, que tengo la esperanza de que se está ganando en el resto de los que habían nacido, y que no me cabe ninguna duda que no es necesario batallear en los nativos digitales, es decir, en los que no pudieron asistir al estreno de la decimocuarta película de la saga de las adaptaciones de Ian Fleming.

La gran diferencia, y este es un aspecto que ya viene siendo repetitivo en esta bitácora, es que las herramientas disponibles aquí y allá son las mismas, para grandes y pequeños, para niños y niñas. Todos, absolutamente todos, tenemos acceso a los mismos dispositivos y aplicaciones, con lo que la diferencia está en el uso, es decir, en la cultura, de ahí que, con la implacable ley de la vida, cada vez serán más los que entiendan el momento en el que vivimos, y menos los que ignoren el cambio que ya se les ha venido encima.

Cuando hablo de herramientas, no hablo de Java, PHP o cosas, para algunos, raras, ni tan siquiera de mi añorado HTML, hablo de Twitter, Facebook y FourSquare, utilizados por tiendas, tienditas, tiendazas, bares, taxis e incluso el Empire State Building, que utiliza su cuenta tuitera y su página facebukera como lo pudiera utilizar la fruteria de la esquina, que, por cierto, en Estados Unidos, lo hace.

Si antes me llamaba la atención la cantidad de redes wifi que había en cada esquina, ahora mi asombro y, en gran medida, envidia, está focalizada en la generalización en el uso de esos espacios, las redes, que, aunque parezca mentira para algunos, tenemos disponibles en España en igualdad de condiciones, ni más ni menos, creando un recelo por estos lares injustificado y que bien se nos quitaría si siguiéramos la recomendación de mi exjefe con la que comienzo este post.

Si haces checking con FourSquare en cualquier punto de Nueva York, son decenas las ofertas a las que puedes acceder, así como conocer las novedades de cualquier establecimiento o servicio -incluso público (OMG)- por medio del simple pero efectivo Twitter, sin olvidarnos de la información que podemos obtener de Facebook, cada vez más presente y consciente de la importancia de la inmediatez de los dos anteriores ejemplos, añadiendo recientemente Facebook Places y Facebook Offers, orientadas a eso, a la inmediatez del consumidor y, como a nadie se le escapa, a la movilidad.

Son muchas las imágenes que me traje de anuncios en prensa promocionando sus espacios en redes, así como fotos de escaparates con pegatinas indicando lo mismo, e incluso descubrí ‘Google Favorite Places’, muy extendido entre el pequeño comercio y otra amenaza para la supervivencia de las Páginas Amarillas. Os dejo una de las promociones que me llamó la atención, no por su originalidad, pero si por su estandarte, la ABC, American Broadcasting Company, pionera en su día, y medio tradicional hoy, que parece entender el imparable ascenso que está experimentando Internet como soporte.

No hemos aprendido la lección de prestar el máximo de atención a lo que por allí sucede para tratar de llegar a un acuerdo de mínimos en la histórica pero poco evolutiva parte del globo en la que nos toca luchar contra los elementos. Son muchos y, de momento poderosos, los que manejan la información en contra de la evolución, pero debemos congratularnos al comprobar que las barreras de entrada no existen, que competimos en igualdad de condiciones y que el cambio de tendencia ya se está dando, estando en nuestra mano el buen uso de las aplicaciones para que, como en Estados Unidos, su uso sea normalizado y el usuario entienda y perciba su utilidad, ventaja y, sobre todo, su beneficio.

PRENSA ONLINE: Sin valentía en el rediseño


Este tema no es nuevo en esta bitácora, ya en enero de 2009, y con todo el dolor de mi corazón por los amigos que allí tenía, y tengo -aunque sea en otros medios-, escribía sin tapujos sobre el ‘Decepcionante rediseño de ElMundo.es‘, un maquillaje en toda regla que a la postre se ha confirmado como inútil. Dos meses más tarde, y lo preocupante es que de esto hace ya hace más de un año -todo un mundo en Internet- volvía al tema con el título ‘MEDIOS IMPRESOS: Esta vez sí, renovarse o morir‘, y hace menos tiempo, escasos meses, escribía al hilo de la aparición del nuevo formato, una vez más, de ElMundo.es: ‘ORBYT: ¿Novedades en ElMundo.es?‘.

Sinceramente, hoy no tenía la mínima intención de escribir sobre esta temática, pero el lanzamiento del ‘nuevo’ ABC me ha hecho recapacitar sobre la necesidad de escribir el futuro de la prensa digital en otro color que no sea el clásico de la continuidad, tal y como ha elegido el diario fundado por Luca de Tena hace más de 100 años, ya que, en mi opinión, no aporta ninguna novedad destacable o digna de mención.

Daniel Torres Burriel, mi experto en usabilidad de cabecera, escribe de forma coherente y clara en su post, ‘Rediseño de ABC: más de lo mismo‘, sobre el pinta y colorea que ha supuesto la nueva portada del buque insignia de Vocento, tomándose la molestia de capturar pantallas de los diarios de referencia en su Flickr, comprobándose el seguidismo absurdo de todos ellos, aunque yo destacaría sus diez recomendaciones (gratis, tal y como puntualiza) que hace para finalizar el artículo. Diez recomendaciones para las que tan sólo hace falta una cosa: valentía, factor clave ausente en la práctica totalidad de los medios de comunicación, y muy especialmente en aquellos en los que subyace de forma clara el anhelo de que ‘cualquier tiempo pasado fue mejor’, entendiendo las nuevas tecnologías como ‘ese caníbal que ha venido a comernos la cómoda situación de primacía’, léase como ‘primacía’ el monopolio informativo-publicitario.

Suscribiendo todos y cada uno de los ‘Diez Mandamientos’ de Torres Burriel, y como esto va de aportar, mi propuesta en forma de decálogo que debería adoptar un diario online en su rediseño sería la siguiente:

  1. Acortar al máximo el espacio para la información. Un diario online, por la inmediatez, se debe parecer mucho más a la radio que a su homólogo en papel, sobrando, en la mayor parte de los casos, la práctica totalidad de las obsoletas noticias que alimentan el enorme scroll presente en todos y cada uno de ellos.
  2. En línea con el primer punto y continuando con el valor de la inmediatez, hay que darle protagonismo a lo que está ocurriendo en ese momento, a las retransmisiones, propias o ajenas (por ejemplo, siguiendo un determinado hashtag en Twitter #esp), no tengamos miedo al contenido público externo que tan bien puede adornar nuestra home y ofrezcamos el mayor espacio posible en la cabecera de nuestro diseño, cambiando constantemente la temática, con agilidad e inteligencia.
  3. Cada noticia será una home. Construiremos una estructura jerárquica horizontal en la que no aprovechemos cualquier contenido para introducir, de nuevo, todos los apartados, espacios y contenidos que ya comentábamos en el punto anterior y que hacen crecer de igual manera una home o cualquier otra página.
  4. Dotar a la coordenada del valor que se merece, georreferenciado todo lo que es posible posicionar en un mapa, no sólo limitándolo a incluir la cartografía de Google con el punto en el que se produce lo narrado, principalmente localizando al lector, haciéndole partícipe de lo que lee en función del punto en el que se encuentra, jerarquizando los contenidos en función de su espacio geográfico. En los tiempos que corren, y con la movilidad ‘comiéndose por los pies’ a la ya tradicional Web con herramientas como FourSquare, este punto podría ser, sin lugar a dudas, el primero en este decálogo.
  5. Que de un medio de información se espere que ‘informe’ está muy bien, pero las cosas han cambiado, y ahora se espera de un medio de comunicación que se comunique, es decir, que converse, escuche y responda. Para que así sea -y en este caso es imprescindible- hay crear espacios visibles dentro del diseño del medio para que se produzca esta ‘conversación’ con el verdadero protagonista, el usuario, o entre ellos. Aunque no tenga que ver con el propio dibujado de la página, añadiremos que habrá que instaurar incluso un departamento que, a modo de redacción, gestione la actividad en los comentarios de las noticias, la evolución de las cuentas como Twitter, Facebook o Tuenti, y se involucre en lo comentado sobre ellos mismos en otros medios.
  6. Así mismo, de forma eficaz, debemos recoger todo lo que se dice en medios ajenos, ejecutando una estrategia de escucha activa en las redes sociales y otros espacios de Internet que no necesariamente sean 2.0, trasladando ese contenido a nuestro propio producto de forma visible, enriqueciéndolo de forma proactiva, y no sólo de forma pasiva con lo aportado directamente por los usuarios.
  7. Relacionar el contenido de una noticia de actualidad con aquellas que descansen en la olvidada hemeroteca, verdadero valor de los diarios a día a de hoy y que muy pocos están utilizando, para activar el ‘cross linking‘, posicionarse mejor y atender la posible curiosidad del lector en ahondar en determinada materia.
  8. Posicionar el medio, de verdad, como un agregador y distribuidor de contenido relacionado, con independencia de si viene de la competencia o no, exponiéndolos, si no de forma destacada, visibles, y en ningún caso en el olvido del fondo de armario para utilizaros como catalizadores SEO que tanto afean la estrategia del parásito.
  9. El modelo de negocio del banner ‘a granel’ ha muerto. Es una realidad. Por lo tanto, tratemos de construir elementos publicitarios segmentados que puedan aportar valor al contenido, y así, el usuario lo entenderá como complemento y no como molestia, aunque para ello tengamos que realizar un esfuerzo mayor en la contratación y segmentación de campañas, motivo por el cual el mercado publicitario se lo están comiendo Google, Facebook y similares, que han sabido dotar de valor a la publicidad, evitando ‘matar moscas a cañonazos’, como viene siendo habitual en los medios tradicionales.
  10. Olvidemos los estándares de diseño que hemos ido copiando año tras año de otros países y medios, sabiendo que es difícil cuando los responsables de Internet de las cúpulas de los grandes grupos de comunicación en España llevan desde el principio de los tiempos siendo las mismas personas que, con mayor o menor acierto, nos han llevado hasta nuestros días, habiendo, simplemente, rotado de un grupo a otro emulando a la popular Abeja Maya.

En resumen, hay que idear un nuevo continente, mucho más recortado, pensado en el usuario, situando a nuestro lector en el lugar en el que se encuentra, segmentando el contenido, enriqueciéndolo con producción propia, externa, de los lectores y de quien sea, fomentando la conversación, respondiendo a quien se aproxima e involucrándonos en espacios exteriores afines, inventando nuevos modelos de negocio, y por favor, no sigamos con ‘falta de ideas en ideas en Internet‘.

TRIUNFAR EN LA RED: Espacios colaborativos

21 febrero, 2010 6 comentarios

Recuerdo más de un post en el que he tratado de expresar el poco futuro que, a mi entender, tiene un directorio como las Páginas Amarillas, una gran empresa venida a menos por la rigidez de muchos directivos que por ahí han dejado su impronta, incapaces de anticiparse al cambio y muy dados a opinar en campos dónde su ignorancia era supina. Dentro del cariño que les tengo a todos y cada uno de los trabajadores que a día de hoy mantienen sus puestos en la ahora empresa británica, les deseo lo mejor y les invito a leer este post para que así traten de abrir su modelo negocio y arriesgar, como hasta ahora no ha arriesgado nadie, en este lúgubre y decadente mundo de los cada vez más delgados libros amarillos.

Esta mañana, Roberto Heredia, responsable máximo del 11870, lanzaba a través de Twitter un mensaje en el que celebraba los tres años de existencia del 11870, y desde aquí quiero, en primer lugar, felicitarles. Hace exactamente esos años, y cuando aún pertenecía a las filas de la antigua filial de directorios de Telefónica, se encendían todas las alarmas en la cabeza de algunos de los que liderábamos el funcionamiento de las Páginas Amarillas en Internet ante la llegada de un nuevo directorio, fresco y participativo, sobre todo participativo, dándonos directamente en nuestra línea de flotación. Lo malo es que sólo se encendieron las alarmas en unos pocos, normalmente los que nada podíamos hacer en la planta enmoquetada.

Tres años después, el que parecía que podía ser el sustituto de los inmanejables libros, pasa por un momento en el que debe parase a pensar, y a buen seguro lo están haciendo, y es que ha salido un competidor cuyo potencial está todavía por determinar, pero no es difícil de intuir, bajo el nombre actual o bajo otro apelativo, pero Foursquare podría ser el 11870 que veíamos algunos como feroz competencia en mi añorada TPI. Eso es Internet en estado puro, lo que hoy está moda, mañana no vale nada, tan cruel como evidente, y el día a día en nuestro entorno.

Los espacios colaborativos, y a eso vamos, se están abriendo paso de una manera formidable, y me atrevería a decir que el éxito de una aplicación de Internet en determinados campos pasa inexcusablemente por este fenómeno. Foursquare, ese gran desconocido hasta hace muy poquito, no es más que un espacio colaborativo llevado a su máxima expresión. Tan simple como sencillo, esta aplicación orientada claramente a la movilidad,  está creando una base de datos que no sólo incluye establecimientos, empresas y profesionales, como si fuera un vulgar directorio, también está añadiendo parques, jardines, bocas de metro, paradas de bus, taxis e incluso contenedores, es decir, todo aquello que tenga una coordenada tiene cabida en Foursquare, erigiéndose así en el directorio de los directorios.

Una fórmula que sumase un 11870 -con sus comentarios, críticas y puntuaciones- con un Foursquare y su base de datos ‘multiactividad’ en crecimiento constante, sería la ‘cuadratura del círculo’ y nos mostraría el auténtico monstruo que definitivamente devorase todo lo que reluciera con color amarillo. Por lo tanto, un 11870 sumado a un Foursquare será, en mi opinión, el verdadero sustituto de los mal llamados directorios, y será el espacio de consulta de cualquier elemento que cuente con algo tan simple como una ubicación, con independencia de si es negocio o no, o si da beneficios o no a la empresa soporte.

Como en esto de Internet nadie tiene la exclusiva, parece que ya hay quien se ha dado cuenta de esto, y hace pocos días, el diario británico Telegraph, se hacía eco de que Zagat, una gran base de datos de restaurantes comentados y puntuados, y Foursquareanunciaban la firma de un acuerdo de colaboración, por la que el poder prescriptor del primero se unía al más que probable poder de penetración del segundo. Primer paso en forma de restaurantes a la que se sumarán, sin ninguna duda, alianzas con información relevante y colaborativa de hoteles, lavanderías, abogados, parkings, academias, jardines y un larguísimo e infinito etcétera, incluyendo, porqué no, lugares básicos en caso de emergencia o incontinencia.

Siempre basado en la movilidad, y con la valiosísima información que nos aporta una simple coordenada, aquel espacio que sepa unir a usuarios proactivos en la ubicación e información complementaria que en su sector aporte información relevante, podría pasar a ser el espacio de consulta universal, dejando atrás incluso al poderosísimo Google, que no deja de ser una máquina escupiendo resultados con un cada vez más oscuro criterio.

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