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THE PLEASURE OF SPICY: Fifht Anniversary
Exactly five years ago, on October 1st, 2007, Irene, my wife, and me, raised the metal blinds of the store ‘El Placer del Picante‘ (The Pleasure of Spicy), in the heart of the Chamberí neighborhood, a small deli that was supported by a strong Internet presence. At the same time, it raised many new hopes, new expectations were created and new experiences were added to our lives, and, from a professional point of view, we started the most exciting of adventures.
Five years later, after having taken down the business, we could not do anything but feel very proud and satisfied with the job done, the team that we formed and, in particular, Irene should feel tremendously fulfilled at having known the very details of running a business, from hiring personnel accompanied by our daughter of a few weeks, to the hard negotiation of selling the business. An arduous task, which she did tirelessly and which confirmed her status as a born fighter.
We learned many things, but the most important was to value and admire entrepreneurs in our country, who have to protect their employee salaries, honor commitments to the client and also have no choice but to fight against the rich and powerful, helplessly watching as the competition stays open 24 hours a day destroying the small fighter, watching how taxes, social security, rates, various obligations and the plan for occupational risks reduce net income. It would be important to show employees everything there is behind a company, so that they can have a little more appreciation for the work of the entrepreneur, in short, about the person who hired them and is paying a net salary that, in reality, is double in the eyes of the tax collector, which means, in practice for the contractor.
On the other hand, it was a pleasant surprise to know that in Madrid, through their entrepreneur program, you can get all of the advice, help, inspiration and encouragement possible. It was also a joy, and is, to find disciplined and committed professionals, who wanted to become part of the project from the beginning, as is the case with Antonio and his whole Dalkom, team, a highly recommended company from a technology standpoint. Likewise, the two employees who worked for us, showed that in spite of having little experience in the industry, they were able to tackle everything, to learn how to manage an e-commerce structure and celebrated the arrival of each Internet order almost as much as we did.
Today, there are still active links to what was the store was, such as Salir.com, 11870, Gastronomia&Cia and TopMadrid among others, add to that press clippings that we saved from ABC, El Mundo, La Guía del Ocio, Emprendedors or Clara, and not to mention Television appearances on Telecinco, Mundo TV, Esmadrid.tv and Telemadrid, of which you can find the clip posted on Youtube:
In April 2008, we were named ‘Tienda del mes’ por la Guía Campsa (‘Store of the Month’ by the Guía Campsa) A success that can be added to the many and unforgettable moments.
A highly positive experience, that we will repeat for sure, and highly recommended for all those business theorists that give opinions without having rolled up their sleeves, or for those that are glued to the chair of a big corporation looking for the least amount of risk without appreciating the effort of the business that hired them.
Many thanks to all those who supported us, especially to those who passed by the shop, to those who recommended enhancements, to the clients, to the suppliers, in short, to everyone, thank you very much.
El fin del ‘portalismo’
Mi buen amigo Ángel Maldonado, socio de Colbenson, empresa imprescindible en el presente y futuro de Internet en España y en el mundo, compartía conmigo hace unos días una reflexión tan acertada como esclarecedora de lo lejos que se sitúa la administración de la empresa y del ciudadano en materia TIC. Esta reflexión, simple y lógica, hablaba de la necesidad de abordar ‘el fin del portalismo’ en las administraciones públicas.
Un portal, tal y como lo conocemos desde finales de los 90, es un espacio con recursos, soluciones, información y contenido de una determinada temática. Sin embargo, los portales han ido derivando a un espacio publicitario de venta de logros, virtudes, factores diferenciadores, productos, etc. Muy legítimo y necesario en el ámbito privado, pero que debería ser censurado cuando este espacio de autobombo se produce en el entorno público, o lo que es lo mismo, con el dinero del contribuyente.
Sin entrar en lo que debe ser un portal para la iniciativa privada -que bien podría merecer un capítulo particular- y centrándonos en la labor que debe ejercer un espacio construido para la ciudadanía en Internet -que en ningún caso se deberá llamar portal-, tendremos que tener muy claro, y desde el principio, que la principal labor de las administraciones públicas es ofrecer información y servicios, debiendo huir, en cualquier caso, de la promoción y de la clásica autocomplacida publicidad institucional. En resumen, alejarse del marketing, materia tradicionalmente muy mal administrada por los servidores públicos, tendiendo a lo cutre, descarado e intelectualmente en decadencia.
Por tanto, lo que nos debe quedar en un espacio dedicado al ciudadano, es decir, al cliente del servidor público, será lo más alejado a lo que hasta hoy conocemos como ‘portal’. Un sitio en el que empresas y ciudadanos puedan, por una parte, acceder a servicios, o lo que es lo mismo, a la eAdministración, por supuesto, adaptada tanto a web, móvil, tablet y lo que venga. Por otra parte, se deberá dedicar, en igual medida, el mayor esfuerzo y protagonismo a los datos, a ofrecer datos. Información estructurada, no necesariamente ‘en bonito’ para su explotación por parte de empresas y ciudadanos. Sería, en definitiva, la suma, única y exclusivamente, de eGovernment y oGovernment, es decir, el compendio de eAdministración y Gobierno Abierto. Las dos únicas claves que tienen como obligación ofrecer a sus ciudadanos los Gobiernos, con independencia de si son municipales, autonómicos, central u otros.
Superada, en gran parte, la necesidad ciudadana en materia de eAdministración, debemos centrarnos en el necesario crecimiento de la cesión de información en forma de datos, notas, imágenes o lo que se demande, haciendo de los nuevos espacios digitales públicos un auténtico baúl de riquezas que alimenten proyectos, empresas, acciones culturales o cualquier necesidad que requiera de la más que necesaria ‘apertura de datos’, lo que los anglosajones llaman ‘OpenData‘. Aunque no nos demos cuenta, en algunos casos, ya está pasando. No hay más que ver como los medios de comunicación copian, literalmente, los notas de prensa que emiten, vía web, ayuntamientos, autonomías o gobiernos, sin añadir ni quitar una sola coma. Queda mucho trabajo, hay que abrir mucha más información y ponerla a disposición del emprendimiento.
El fin del portalismo, más necesario que nunca, y un guiño definitivo a la austeridad en aras a la productividad, debe llegar a la administración. A día de hoy es obsceno invertir en espacios digitales, insisto, tanto en web, móvil como tablet, cuyo fin sea el ‘autobombo’. Debemos exigir que desde estos nuevos y futuros lugares, los ciudadanos podamos acceder a la totalidad de los trámites y, sobre todo, a familiarizarnos con una rica fuente de datos, sin manipular, en bruto y, si me lo permitís, en feo. Eso sí, en estándares universales que nos permitan convertirlos en retorno, en generación de ingreso, en riqueza. Riqueza económica y cultural. El paso final, la realización de la parte visual, que bien pudiera ser un portal, nunca la debe ejecutar la administración, se debe dejar a la iniciativa privada, construyendo con los mimbres que se han puesto a su disposición, y con ellos, generar empleo y dinamizar la economía.
‘Nos lo tenemos que creer’
Esta semana han publicado una entrevista que me hicieron hace ya algún tiempo. No sin antes agradecer a CanalSoy.tv su gran trabajo y, por supuesto, a Javier Ábrego por lo cómodo que me sentí ante sus preguntas, quisiera compartir la primera parte del vídeo.
Ha sido un placer descubrir que en estos primeros 10 minutos han conseguido resumir muy fielmente mi forma de pensar, de vivir las cosas. Sin adelantaros mucho más, tan solo decir que lo resumiría en ‘nos lo tenemos que creer‘, y eso implica todos los ámbitos. Si no te lo crees, no lo hagas. Yo me lo creo.
Para los muy fans, masocas o luchadores por la causa
, aquí tenéis la segunda parte de la entrevista.
Sí hay salida. Emprendiendo por el mundo.
El desconcierto que me produce leer o escuchar quejarse amargamente a una persona que carece de empleo, sin que para ello ponga remedio alguno, como si de alguna forma el trabajo fuera a llamar a su puerta, solo es comparable, en rechazo, cuando leo en alguna red social a trabajadores en activo lamentarse de lo aburrido de su puesto. Tratando de olvidar a los ingratos segundos -o segundones-, y con la esperanza de aportar alguna idea a los primeros, escribo este post después de haber visto y leído dos interesantes referencias en la línea del emprendimiento internacional.
En primer lugar, y siguiendo una difícil rutina que trato de imponer él último día de la semana, esta mañana pude seguir en La 2 de RTVE el programa E + I Emprendedores e Innovadores, que hoy viajó a Shangai para presentarnos a Óscar y Mónica, dos madrileños que, sin saber el idioma, se fueron a probar suerte a China, en lugar de su inicial y predecible sueño americano. Fundaron la empresa DAD Asia, una verdadera incubadora de proyectos, para mi envidia, ‘solo de Internet’, que han construido con perfiles ‘de emprendedores que han intentado lanzar su propia empresa y no les ha funcionado del todo bien, ya que si han fallado es porque lo han intentado’, frase que demuestra el verdadero espíritu de estos dos treintañeros que, en lugar de esperar una oportunidad en el cómodo sillón de su casa, salieron de España, y como se ve, triunfaron. Podéis ver aquí la emisión del capítulo 11. Como resumen os dejo la cabecera de este imprescindible programa de TV sobre innovación y emprendimiento, enfocado, muy acertadamente, a la iniciativa española fuera de nuestras fronteras:
Por otra parte, y como segunda referencia, en el reportaje de El País ‘Emigrantes otra vez’, citan al INE como fuente para confirmar que España ya no es país receptor de inmigración, más bien está empezando a ser emisor de emigración. En concreto, medio millón de personas al año harán las maletas en nuestro país para buscar oportunidades por la falta de ellas en la ficticia rica España, donde creímos que se podía vivir en suntuosos espacios sin preocuparnos por la cimentación.
Emigrar no es un drama, es una oportunidad. El artículo, que firma Lola Huete Machado, parece reflejar el dramatismo de la huida, y, en mi opinión no debe ser así. Un drama fue, con total seguridad, la marcha de nuestros antepasados, que, por millares, abandonaron España y se embarcaron en rudimentarias embarcaciones para alcanzar las costas americanas. Incluso un siglo antes, con la llegada masiva de europeos al norte del continente americano, todos ellos, sin duda, emprendedores, que mucho tendrá que ver con la iniciativa privada en Estados Unidos hoy. Lo dejaban todo para, en la mayor parte de los casos, no regresar jamás. Muy mal lo tuvieron que pasar en su día nuestros familiares para verse retratados en una portada de un diario venezolano como la que sigue:
Hoy, con la red de transportes internacional, la cercanía que nos ofrecen las múltiples posibilidades de comunicación y, por supuesto, Internet y su vocación hacernos sentir en mundo diminuto, cercano, accesible y, en definitiva, único y global, no podemos permitirnos el lujo de querer estudiar, trabajar y jubilarnos en el mismo radio de 10 kilómetros que nos vio nacer. Espacio limitado que también nos ha visto casarnos, tener hijos y, en resumen, vivir.
Emigrar está ahí, a nuestra disposición, una oportunidad de crecimiento personal y profesional única. Personas y empresas deben internacionalizarse, empieza a ser una obligación.
El mundo es para los valientes.
Del ‘Todo a 100′ al ‘Compro Oro’
Fechar el nacimiento de Internet es complicado, sin embargo, datar el nacimiento del comercio electrónico puede ser más sencillo, ya que, sin mojarme en exceso, diversas fuentes coinciden en que fue Pizza Hut quien en 1994 adaptó su web a la venta de pizzas online. Precisamente fue a comienzos de los noventa cuando en nuestro país empezaron a surgir las tiendas de ‘Todo a 100′, en las que podíamos encontrar de todo, o más bien de nada. Hoy, con el negocio de los ‘Todo a 100′ asentado y transformado en bazares normalmente regentados por ciudadanos chinos, se multiplican los establecimientos que sin ningún pudor y alimentados por la crisis lucen enormes carteles con las palabras ‘Compro Oro’, un mensaje nítido, conciso y sencillo. Simplemente compran oro. Una moda creada de una necesidad.
En Internet, al igual que en el comercio tradicional, estamos supeditados a las modas, algo que no se le escapa a nadie y que ya tratamos hace dos años en este mismo blog bajo el título ‘Modas e infidelidades‘. Mi preocupación, y por tanto, lo que me ha llevado a escribir este post, es que las modas en este medio online van y vienen a una velocidad inversamente proporcional al riesgo que tiene abordarlas. Y me explico. Abrir una tienda, una franquicia o cualquier espacio físico de compra-venta, servicios o asesoría, requiere de una inversión nada desdeñable -hablo desde el sufrimiento conocimiento-, sin embargo, probar suerte en el mundo de las Nuevas Tecnologías, con un poco de talento y, por supuesto, con mucho esfuerzo, no supone, en la mayoría de los casos, inversión económica alguna. Con poco dinero ‘cualquiera’ puede probar suerte por aquí, y de ahí que la velocidad hacia la que evolucionamos sea infinitamente superior a la de cualquier medio de subsistencia convencional, con todo lo que ello conlleva, encontrándote que lo que hoy vale, mañana -literal- deja de existir, teniendo la obligación de estar motivado para el cambio, y no agazapado, como hoy es tradición en cualquier ámbito laboral o profesional.
En un momento en el que la palabra ‘emprender’ se ha convertido en la meta personal de toda aquel que tenga pulso, las posibilidades de autoempleo son infinitas y los riesgos son mínimos. La llegada de este mundo de innovación sin barreras, la popularización de un nuevo soporte sin cables completamente inexplorado, y la posibilidad de construir nuestros propios sueños con muy poco ingrediente material, nos sitúa en un momento crítico -por lo maravilloso- y similar al que ya vivimos a finales de los 90 y que muy pocos -hoy justamente encumbrados- supieron aprovechar.
FINANCIACIÓN: Siempre con el dinero de otro…
Nada más lejos de mi intención que dedicar este post a consejos para la búsqueda de financiación, para eso ya hay miles de entradas más o menos acertadas, o lo que es peor, con más o menos experiencia, para dar este tipo de consejos. En estas líneas pretendo ahondar en un frase que de forma magistral pronunció Antonio Sáez -cofundador de Ya.com y exTerra- el pasado jueves en el I Congreso de Emprendedores Iniciador 2010, en donde dijo exactamente ‘Asegúrate que emprendes con el dinero de otro, te asegurarás que no sólo tú crees en tu proyecto’.
Sin entrar en detalles en el resto de la conferencia que sin papel alguno interpretó Antonio -una de las figuras clave de la ya larga historia de Internet en España- y sin entrar a valorar algunas críticas a sus antiguas empresas, e incluso en algún que otro secreto que por elegancia -que no por desconocimiento de los que también hemos trabajado en esas empresas- nunca debió de haber sacado a la luz en ese foro -siempre en mi opinión- me quedo con la frase que ya transcribí en el párrafo anterior: ‘Asegúrate que emprendes con el dinero de otro, te asegurarás que no sólo tú crees en tu proyecto’.
El calado y la importancia de esta afirmación debería presidir los libros dirigidos a emprendedores, que curiosamente normalmente no están escrito desde la experiencia. A la hora de comenzar un proyecto es lógico pensar en bancos y cajas para la financiación, pero la torpeza, desconocimiento, desidia e inhumanización de estos establecimientos arcaicos, hacen que, en caso de tener a bien cedernos sus migajas, nunca será señal de que han comprendido nuestro propósito y, por tanto, no significa que apoyen nuestra idea, más bien certifican que tenemos capacidad económica para devolver lo prestado ¿para qué los necesitamos entonces?. Tres cuartos de lo mismo para el impresentable ICO y otros productos afines que no dejan de ser los mismos canes con diferente collar, con más pinchos aún si cabe.
El papel lo soporta todo, por eso me hace mucha gracia que la primera, y casi siempre única lectura de los inversores sin conocimiento del medio sea el Plan de Negocio, cuando el grueso de la idea, en mi opinión, está siempre en el resto de documentación. Todavía recuerdo la cara de un ‘asesor’ del BBVA cuando le presenté mi plan de negocio. Tan sólo pedía 50.000 Euros, y al hombre, que ya ni peinaba canas, se le veía con la misma cara que pone Obama en su ristra de fotos, es decir, de estudio, demostrando que seguía pensando en su inversión lucrativa, el ladrillo, que por aquel entonces atravesaba su recta final de hinchazón, y es que ese sector se basaba en la estadística, y el dinero hacía dinero en múltiplos de ‘n’, hasta que ‘n’ tendió a cero y se les acabó el cuento, que no el trabajo, ya que entiendo que todos estos ‘linces del negocio’, que nos han metido en la que estamos, siguen presidiendo despachos de mesa de caoba y foto familiar en marco de plata.
Desde mi experiencia, corta, pero al fin y al cabo experiencia, debo reconocer que la Comunidad de Madrid, por medio de su programa Empréndelo.es y AvalMadrid, sí que ponen a tu disposición materia gris para certificar la viabilidad y creencia compartida de tu proyecto. Y es aquí dónde debemos quedarnos, en la ‘creencia compartida‘, que no es más que lo que el también creador de Terra quiso decir en la frase objeto de este post.
Muchas veces, quizás demasiadas, y más en nuestro sector tecnológico, nos creemos en posesión de la verdad, algunas veces incluso con cierto aire altivo. El hecho de compartir tu proyecto con otras personas que entiendan y compartan el lenguaje de Internet, y lo que es más importante, la sensibilidad por el mundo online y todo lo que nos rodea, si no certifica, sí que aumenta el grado de seguridad en la consecución de las metas marcadas en el proyecto.
Contar en tu accionariado, o en tu ronda de inversión, con gente experimentada en Internet y movilidad, no sólo significará contar con el músculo financiero para empezar a soñar, atestiguará el contraste de lo que reside en tu cabeza con la forma de pensar de otra, y en el mejor de los casos de otras.
En España, y con orgullo, existen muchas cabezas pensantes en el área ‘internetera’, muchas de ellas, y desde la humildad, están dispuestas a escuchar, siendo su aportación incomparable con la que pueda hacer un ahora moribundo banco o caja.
Desde aquí animo a los emprendedores de verdad, auténtico impulso de la economía del país, a lanzarse, y a hacerlo con cabeza, con la suya y con la de otros. Por mi parte lo volveré a intentar las veces que hagan falta. Mucha suerte, contad conmigo.
INMOVILISMO: El arte de criticar y no aportar (e incluso copiar)
El los últimos años, y gracias al gran equipo que tan bien me ha rodeado y a ‘mis mayores’ -que tanta libertad me han otorgado-, he tenido la suerte de crear un caldo de cultivo óptimo para la innovación, así como para investigar -con más o menos tiempo- lo que realmente está pasando en la ‘globosfera’, que, como seguiremos informando, está cambiando a una velocidad vertiginosa, catalizada por la gravedad de la crisis.
El inmovilismo -RAE. Tendencia a mantener sin cambios una situación política, social, económica, ideológica, etc.- no cabe en mi cabeza, y creedme, ni en la de ninguno de los consejeros que componen el accionariado de LINC. Sin embargo, desde fuera, y cada vez con más fuerza, observo una tendencia al inmovilismo brutal, que es todavía más sangrante cuando proviene de instituciones que deberían representar todo lo contrario.
La crítica, siempre bienvenida en todo proyecto en el que me he involucrado, se convierte en vacía cuando se queda en eso, en crítica, sin aportar absolutamente nada a pesar de así solicitarlo del remitente. En España, al contrario -una vez más- que en el resto del mundo innovador, el fracaso iniciador se relaciona con la vergüenza, mientras que en el mundo anglosajón se relaciona con el orgullo: ‘al menos lo has intentado’. Así de claro.
Tampoco vamos a señalar, simplemente vamos a apuntar que, cuando la crítica viene de la rama académica, la respuesta se hace, más que nunca, necesaria. Tanto si se trata de un ente público como privado, desde esos foros viejos y rancios deberían mirar la viga en el ojo propio y sí, ver la paja en el ajeno, pero aportando, aunque después de ver como rebajan al esperpento el genial trabajo de unos estudiantes, como no, del otro lado del charco -burdamente imitado también por empresas de altos vuelos y alguna que otra compañía que en su día cotizó en el Nuevo Mercado-, nada nos debería extrañar, cumpliéndose la máxima del crítico que no aporta e incluso se cree innovador imitando en fondo y forma un trabajo ya realizado. Este halo de grandeza que envuelve a algunos componentes del mundo universitario, está haciendo mucho daño a aquellos que realmente tratan de llevar a cabo la difícil misión de cambiar y lijar el moho que envuelve los campus, claro que el aura de los críticos no aportadores (y copiones) no se lo ponen nada fácil, siendo muy ilustrativo comparar el temario de Ciencias de la Información de la Complutense de Madrid en el año en el que yo finalicé -1998- con el actual, en el que si algo ha cambiado es pura casualidad, cuando la comunicación hoy en relación a lo que pasaba hace 12 años ha sufrido una transformación que nada tiene que envidiar a la Revolución Industrial, sí, esa que siguen ‘enseñando’ en la aulas.
Por otro lado, las escuelas de negocios y derivados, que han crecido como setas a la sombra de la ineficacia de los señalados en el párrafo anterior, siguen el mismo camino trazado por sus viejos predecesores, surgiendo figuras que a modo de ‘dioses’ se permiten el lujo de igualmente criticar sin aportar, e incluso de analizar un plan de negocio, cuando lo más parecido que han hecho a ejecutarlo ha sido extraer un sucedáneo de café de la vieja máquina del, esta vez sí, enmoquetado pasillo.
Como no caeré en el error de criticar sin aportar, ni, Dios me libre, de copiar y creerme innovador, trataré de proveer algunas soluciones, que bien podrían recoger los dinosaurios de las letras, siendo consciente de la utopía de esto último.
Que en España contemos 74 universidades entre públicas y privadas es algo insostenible, más aún cuando han crecido en paralelo al ‘Baby Boom‘ y ahora sencillamente no hay alumnos, y, dicho sea de paso, tampoco hay dinero, en especial para las públicas -de las otras ya se ocupará el mercado-, por lo que la reducción en el número de fábricas de ‘mileuristas’ no se debería hacer esperar. La implicación de los alumnos en los temarios empieza a ser más que necesario, y así evitar tener que escuchar -con mis propios oídos- en un foro de profesores de una universidad pública española que ‘nosotros (por los profesores) sabemos más de nuevas tecnologías que los alumnos, pero ellos no lo saben’, al tiempo que todos asentían y se daban palmaditas en la espalda ante mi mirada ‘ojiplática’. Así mismo, y de eso debemos encargarnos los profesionales de la empresa privada, hay que velar por la materia que se imparte en las aulas, y por las prácticas, ahuyentando a los alumnos -en la medida que nos sea posible-de auténticos timos que a modo de ‘experto en…’, ‘especialidad en…’ o ‘posgrado en…’ se están ofreciendo sin rubor y, lo que es peor, basándose en la moda y lo más tosco del marketing, y ya hablando de lo que realmente considero mi especialidad, Internet, aprovechando la ola de necesidad de conocimiento de este medio y ofertando a los sufridos bolsillos de los padres del alumnado, y muchas veces a las trabajadas carteras de los propios estudiantes, una auténtica mugre envuelta con el lazo del 2.0, Community Manager, Redes Sociales que, cuando interese a los generadores de caja, pasará a llamarse movilidad, geolocalización o, vete tú a saber y como ya he escuchado, 3.0.








