Sí hay salida. Emprendiendo por el mundo.
El desconcierto que me produce leer o escuchar quejarse amargamente a una persona que carece de empleo, sin que para ello ponga remedio alguno, como si de alguna forma el trabajo fuera a llamar a su puerta, solo es comparable, en rechazo, cuando leo en alguna red social a trabajadores en activo lamentarse de lo aburrido de su puesto. Tratando de olvidar a los ingratos segundos -o segundones-, y con la esperanza de aportar alguna idea a los primeros, escribo este post después de haber visto y leído dos interesantes referencias en la línea del emprendimiento internacional.
En primer lugar, y siguiendo una difícil rutina que trato de imponer él último día de la semana, esta mañana pude seguir en La 2 de RTVE el programa E + I Emprendedores e Innovadores, que hoy viajó a Shangai para presentarnos a Óscar y Mónica, dos madrileños que, sin saber el idioma, se fueron a probar suerte a China, en lugar de su inicial y predecible sueño americano. Fundaron la empresa DAD Asia, una verdadera incubadora de proyectos, para mi envidia, ‘solo de Internet’, que han construido con perfiles ‘de emprendedores que han intentado lanzar su propia empresa y no les ha funcionado del todo bien, ya que si han fallado es porque lo han intentado’, frase que demuestra el verdadero espíritu de estos dos treintañeros que, en lugar de esperar una oportunidad en el cómodo sillón de su casa, salieron de España, y como se ve, triunfaron. Podéis ver aquí la emisión del capítulo 11. Como resumen os dejo la cabecera de este imprescindible programa de TV sobre innovación y emprendimiento, enfocado, muy acertadamente, a la iniciativa española fuera de nuestras fronteras:
Por otra parte, y como segunda referencia, en el reportaje de El País ‘Emigrantes otra vez’, citan al INE como fuente para confirmar que España ya no es país receptor de inmigración, más bien está empezando a ser emisor de emigración. En concreto, medio millón de personas al año harán las maletas en nuestro país para buscar oportunidades por la falta de ellas en la ficticia rica España, donde creímos que se podía vivir en suntuosos espacios sin preocuparnos por la cimentación.
Emigrar no es un drama, es una oportunidad. El artículo, que firma Lola Huete Machado, parece reflejar el dramatismo de la huida, y, en mi opinión no debe ser así. Un drama fue, con total seguridad, la marcha de nuestros antepasados, que, por millares, abandonaron España y se embarcaron en rudimentarias embarcaciones para alcanzar las costas americanas. Incluso un siglo antes, con la llegada masiva de europeos al norte del continente americano, todos ellos, sin duda, emprendedores, que mucho tendrá que ver con la iniciativa privada en Estados Unidos hoy. Lo dejaban todo para, en la mayor parte de los casos, no regresar jamás. Muy mal lo tuvieron que pasar en su día nuestros familiares para verse retratados en una portada de un diario venezolano como la que sigue:
Hoy, con la red de transportes internacional, la cercanía que nos ofrecen las múltiples posibilidades de comunicación y, por supuesto, Internet y su vocación hacernos sentir en mundo diminuto, cercano, accesible y, en definitiva, único y global, no podemos permitirnos el lujo de querer estudiar, trabajar y jubilarnos en el mismo radio de 10 kilómetros que nos vio nacer. Espacio limitado que también nos ha visto casarnos, tener hijos y, en resumen, vivir.
Emigrar está ahí, a nuestra disposición, una oportunidad de crecimiento personal y profesional única. Personas y empresas deben internacionalizarse, empieza a ser una obligación.
El mundo es para los valientes.












