Archivo

Artículos etiquetados y‘Compusaurio’

El futuro del periodismo

Esta semana he tenido la gran suerte de ser invitado como ponente a las XIV Jornadas de la Comunicación en Zaragoza, en un entorno académico que, además de contar con la presencia de mediática de Iñaki Gabilondo y la intelectual de Ramón Salaverría, ha sido para mi un foro en el que en las cinco horas que abarcó, al menos a mi, me hicieron reflexionar, recapacitar y, de forma sosegada, contemplar una profesión, el periodismo, con una ilusión renovada y entendiendo que, a pesar de lo lejos que estamos los ‘compusaurios‘ -con cariño Iñaki- y yo, sí que compartimos la idea de que hay que seguir contando historias, y además hacerlo bien.

Tal vez por mi perfil, o mi marcada obsesión por el número -no siempre buena-, centré mi tiempo de exposición -junto a tan ilustre mesa y ante un abarrotado salón- en la necesidad del cambio de modelo de negocio en Internet, muy ligado a la evolución y basado todavía en el ingreso irreal por banners, que lleva la friolera de 17 años vigente -para que luego digan que somos ‘el futuro’- cuando en realidad deberíamos estar centrados en nuevos formatos, que habrá que inventarlos, al igual que el nuevo periodismo, como bien apuntó Iñaki Gabilondo, que claramente nos situó a todos en la más absoluta ignorancia sobre lo que nos viene, señalando que lo que hemos visto hasta ahora ‘es solo la espuma’, es decir, estamos en pañales, afirmación con la que no puedo estar más de acuerdo en contenido, en continente y, hablando claro, en el dinero, que es lo que da de comer a los que todavía esperan el sonido de campanillas.

En mi imposibilidad de separar negocio y periodismo -aspecto muy lejano para muchos, olvidando que, si no se vende, no se juntan letras por mucho que nos empeñemos- seguí muy atento la exposición del hasta hace muy poco rey de la ondas -así como espero que él hiciera lo propio con mis minutos de gloria aquella tarde de Cierzo en la capital maña- y, aunque no lo parezca, coincidimos de forma reiterada, con pequeños matices, pero coincidiendo, de tal forma que, si bien yo entiendo que el futuro de la comunicación pasa por la creación de buenos contenidos, aderezados de toda la forma información pública disponible y siempre, insisto, siempre, geolocalizada y referenciada, él entendía exactamente lo mismo pero insistiendo en la ética, deontología y profesionalidad, aspectos en lo que nada tendrá nadie nunca nada que declarar, otra cosa es lo que haga una vez metido en faena. De forma magistral, como no podía ser de otra forma, señaló la parálisis de los mandos, que se han centrado en contar, en el número, una afirmación tan cierta como necesaria, pero añado que ese número debería verse con perspectiva y con un cambio de modelo económico valiente, que vaya en paralelo con un giro total en la estrategia en Nuevas Tecnologías, aunque ya dijimos por aquí hace un año, que valentía no es precisamente lo que sobra.

Nunca ejercí de periodista, pero es curioso sentir como cuando nos juntamos unos cuantos que nos lo creemos, tiramos por la pureza, la raza y todos esos clichés que nos tatuaron en la facultad. Virtudes que son imprescindibles y que nadie, en teoría, desdeñará, sin embargo, me preocupa, y mucho, como en estos foros nunca se habla del negocio, de la caída en los ingresos, del cambio de modelo que tenemos ante nuestras narices y que nadie hace nada por enderezar el rumbo, obcecados en la amenaza de unas herramientas que, en lugar de criticarlas, habría que asumirlas a la mayor brevedad, o ellas asumirán el papel informativo, lo que sí que sumergirá en el caos al periodista, al periodismo y matará, esta vez sí, al mensajero.

Mis ingredientes -y ahí los dejo para el debate-: el contenido de calidad, hiperlocal, apoyado en las múltiples fuentes públicas -Twitter, Facebook, Blogs, foros…-, georreferencido y orientados a la movilidad, sin engaños de granjas de contenidos, SEO y especies varias en vías de extinción, con una estrategia de ingresos paralela, con anuncios locales, basados en la coordenada, autogestionables en muchos casos y asumiendo el soporte el éxito de la campaña. Es fácil, es sencillo.

En otro orden de cosas, y como se puede ver en la foto, de forma distendida tras un duro debate, convencí a Iñaki para que empezara a crearse su identidad digital, y, tal y como acordamos -acordarse de que siempre hemos de ejercer de comerciales- seré yo quien se la construya. Muchas gracias Iñaki, fue un verdadero honor, que se transformó en placer, poder pasar 5 horas debatiendo contigo.

La importancia de cultivar tu propia marca

12 octubre, 2009 7 comentarios

Hace ya mucho tiempo, y ahí están mis antiguos equipos -ahora amigos- para corroborarlo, vengo insistiendo a la gente con la que he tenido la suerte de compartir mis diferentes cometidos profesionales, en que es muy importante trabajar la marca personal en beneficio propio, ya que, por descontado, ese beneficio se traslada a la empresa para la que trabajan de forma inmediata.

Esta reflexión, tan difícil de asumir para mis queridos ‘compusaurios‘ y para las estructuras arcaicas, la suelo cifrar en un 90-10, es decir, utiliza el 90% de tu tiempo para dejarte la piel por quien te paga, y deja un 10% del día para propagar y mejorar tu imagen personal por la red.

La división, la mayor parte de las veces, viene acompañada de personas cuya dedicación al trabajo sobrepasa, con creces, las 40 horas semanales, y es que lo habitual, si difunden su ego por la red, es porque la materia a la que te dedicas, más que tu trabajo, suele ser tu afición.

Me he animado a escribir este post después de leer a Carla Delgado, a quien no tengo el gusto de conocer en persona, pero a quien sigo regularmente en su Blog, y ahora, más enriquecedor aún, en su Twitter. Carla,  experta en diseño y creación de marca, ha editado 5 vídeos bajo la URL ‘CreaTuMarcaOnline.com‘ en los que trata de explicarnos precisamente lo que trato de inculcar a mi equipo, y, por tanto, a mi mismo.

Casualmente, esta mañana me ‘enfrascaba’ -en la mejor de las acepciones- con Rafa Aguilera a través de Twitter, en un interesante ‘twitterdiálogo’ que acababa sugiriéndonos la creación de un ‘hashtag’ tipo #twitterparatumarcapersonal, y es que hemos tratado de enumerar los mejores ejemplos de Twitter para trabajar una marca personal.

Finalmente, y vía Tristán Elósegui, leo un interesante post de Gaby Castellanos, en el que habla de una figura que me ha encantado: el Tweetero Narciso/Egolatra, que trata de diferenciarlo del Tweetero Celebrity, dando en el clavo de lo que en definitiva está dibujando toda esta red exhibicionista.

Es decir, esto de la marca interesa, mucho, y yo sin saberlo, aunque intuyéndolo.

Guzman_Garmendia_Google

La realidad suele ser siempre la misma, trabajar la marca personal en la red es importantísimo, e insisto, no sólo para el egolatra, también para el firmante de tus nóminas, pero como en todo, hacerlo bien o mal será determinante. Es obvia, siendo de igual aplicación a la vertiente personal que a la empresarial, la máxima de que es necesario dibujar primero la estrategia a seguir, y huir de ‘regar’ la red de tu ‘pesado’ nombre o marca, a riesgo de que empecemos a odiarte, como yo ya he empezado al menos rechazar, a algún gurú del tres al cuarto.

Blog, Twitter, Facebook, Tuenti, Linkedin, Xing y un largo etcétera son las herramientas disponibles. Escojamos las adecuadas a nuestro objetivo -no necesariamente todas- y dinamicémoslas de forma coherente, tratando de llevar el mensaje de forma clara a cada uno de los auditorios, evitando, como mero ejemplo, replicar en Facebook todo lo que decimos en Twitter -inundaremos los raquíticos muros de nuestros falsos amigos de la red social-.

Tendremos tiempo para hablar y compartir las formas de utilizar cada uno de los espacios, de momento, establezcamos que queremos ser de mayor, tratando de trabajar y actuar de la mejor manera posible, procurando seguir siendo artistas cuando crezcamos, tal y como decía Picasso en su frase ‘Todos los niños nacen artistas. El problema es seguir siendo artista al crecer‘, dicho recogido por Isma en su Blog.

El lenguaje de los jóvenes, el periodismo clásico actual e Internet

28 agosto, 2008 2 comentarios

Iñaki Arechabaleta, Director General de Medios Regionales del Grupo Vocento, y, por ende, mi antiguo jefe, ha comentado, según publica ayer El Diario Vasco, en su intervención en el ciclo Periodismo digital y metamorfosis en los patrones de consumo de medios, que las nuevas tecnologías hacen muy difícil la incorporación de los jóvenes al lenguaje periodístico, por lo que se plantea un cambio ante las nuevas incertidumbres’. Interesante afirmanción viniendo de uno de los directivos que más sabe de medios impresos, y es que desde hace años estamos asistiendo al lamento de los diarios españoles, que ven como día a día cae el número de lectores al mismo tiempo que éstos van ocupando la pirámide poblacional en sus capas más altas, siendo incapaces de acercarse a los pobladores de la base.

A día de hoy, el lenguaje periodístico se sitúa en las antípodas de quienes para comunicarse utilizan caracteres como ‘=mnt’ (igualmente), ‘emho’ (en mi humilde opinión), ‘qiat’ (cúidate), ‘d2′ (dedos) y otras tantas abreviaturas que, por lo menos a mi, me hacen ininteligible algún que otro mensaje de texto que he recibido. Lejos de aprobar esta forma de correspondencia, si que quisiera alertar de la alergia que puede provocar en las generaciones venideras cientos de artículos que se publican diariamente en los medios impresos tradicionales, como por ejemplo (poco me ha costado encontrar un ejemplo en el primer periódico que me ha venido a la cabeza, y del que tan buen recuerdo guardo de mi paso por Vocento) el que publica hoy El Ideal en su sección de ‘Opinión’ , El Tiempo de la Alhambra, en el que Emilio de Santiago (con todo mi cariño), tras parafrasear a Brandi en su ‘Teoría de la Restauración’ nos regala la siguiente frase: ‘Este complejo trasiego estético comunica a los monumentos una suerte de existencia en la que no se halla el tiempo involucrado en plenitud real, sí sólo como a manera de algo vivo que con su ala rozara y acariciara a la criatura de arte que en cada presente fenece con una pasajera muerte imaginaria’. Y, en los mismos términos, todo el artículo.

Está bien que nos adornemos, comparto la necesidad de enriquecer y mejorar el lenguaje de las generaciones que aún están estudiando en institutos y universidades, pero debemos saber que el uso de nuestro idioma en su forma más barroca, rozando la pedantería y abusando del adorno es la mejor forma de alejar al lector potencial de nuestros centenarios diarios.

Internet, y las mal llamadas ‘Nuevas Tecnologías’, entiendo que son las que están cogiendo el testigo de la comunicación periodística, entre otras razones, por la ceguera que padecen muchos medios a la hora de analizar los cambios que se están produciendo en el público que demanda información en el año en que vivimos. Si seguimos limitándonos a entender Internet como un soporte más del ‘padre papel’, aquellos que llevan incluso más de un siglo sacando a la calle todas las mañanas una publicación, pueden ver que, por la infidelidad del usuario, y, en mayor medida, por la demanda de un nuevo tipo de información, sus potenciales lectores no se trasladarán a la versión Web del diario, se irán a aquel reducto que satisfaga su necesidad, utilice su lenguaje y sepa situarse en su entorno.

Por lo tanto, y en mi opinión, no puede estar más acertada la frase de Iñaki Arechabaleta, ya que reconociendo que en la actualidad el uso de los nuevos dispositivos por parte de los jóvenes hace muy difícil su incorporación al lenguaje periodístico, se palpa la necesidad de un cambio en el medio, cuando a lo que nos han acostumbrados los ejecutivos de antaño compusaurios es a criticar la actitud de las generaciones venideras y a permanecer inmóviles creyéndose en posesión de la verdad soportados por las canas y por los cada vez más efímeros galones, dejando pasar el tiempo mientras nuevos jugadores pueblan la Red de Redes y, en silencio, se van haciendo con el mercado.

Ahora sólo faltaría que de la teoría se pasara al práctica, pero eso ya es otra historia…

Compusaurios

Mi buena amiga Inés Leopoldo* me explicó que en su Argentina natal tenían un término, ’compusaurio’, que venía de la conjunción de ‘computadora’ y ‘dinosaurio’, que trataba de definir a aquellas personas a las que les costaba sumergirse en el mundo de las nuevas tecnologías. Por mi parte, y llevado al mundo de la empresa, creo que la correcta definición de ‘compusaurio’ sería:

Compusaurio: Dícese de algunas personas que habitan desde la antigüedad en la misma gran compañía y que por su inercia, coyuntura o casualidad son situadas en puestos de cierta relevancia en el desarrollo de las nuevas tecnologías, lastrando de forma clara el natural crecimiento de la empresa en sectores clave por miedo a innovar, arriesgar y, en definitiva, a perder su silla, elemento al que se ‘atan y bien atados’.

Nik, un magnífico caricaturista argentino, y amigo de Inés Leopoldo, dibujó esta viñeta, que aunque refleje el ámbito doméstico nos puede servir.

 

* NOTA: Inés, ya te he perdonado el que vinieras a una gran empresa como en su día era TPI, y la vendieráis para convertirla en Yell Publicidad  ;-), que, por cierto, sigue siendo una gran compañía.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 27 seguidores