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INTERNET: La experiencia es un grado, la vivencia una garantía
Habiéndolo dicho muchas veces, me veo en la obligación de repetir que parte de mi trabajo, ocio y día a día es evangelizar en Internet y sus variantes a todo aquel que se interesa por el tema, que, aunque con escepticismo, son muchos los que preguntan, con cara rara y como si no fuera la cosa con ellos, pero con la curiosidad de aquel que quiere y no sabe cómo.
Hace unos días, y con los mismos mimbres que ‘el día de la marmota‘, me vi explicando por enésima vez la herramienta de moda, es decir, Twitter, a lo que mi improvisado alumno, y amigo, me respondió con claridad meridiana, y no sin falta de razón, que ‘aquello no era la aplicación de comunicación definitiva’.
Es obvio que lo que dijo mi buen amigo es una verdad de Perogrullo, aunque también es cierto que para entender lo que venga, sea lo que sea, va a ser necesario haber entendido el microblogging, así como para entender el momento tan especial que vivimos es necesario entender las etapas anteriores y los pasos que se han ido dando, de ahí los errores que cometen aquellos que pasaban por aquí habiéndose perdido la totalidad de la serie, maltratando lo que debería estar profesionalizado, aunque, como ya dijimos, eso es un sueño.
En la evolución de Internet, tendremos que tener en cuenta aquellos tiempos en los que los banners valían para algo y se llegaron a pagar 60 euros por CPM, en los que se pagaban miles de euros por una web que se hacían con plantilla, en los que primaba el contenido y se cedía espacio a terceros que a su vez daban visibilidad a sus clientes sin que mediara transacción alguna, en los que parecía que el comercio electrónico había llegado para hacernos olvidar las colas del supermercado y, en definitiva, en aquellos tiempos en los que nacieron muchas empresas que se lucraron a sabiendas que lo que ofertaban no era real. Todo esto, y mucho más, hay que haberlo vivido para entender que lo que está sucediendo ahora con ‘las Redes Sociales’ es parecido, y no deberíamos caer en los mismos errores que sangran a los que siempre pagan nuestra desidia.
La experiencia es un grado, y en este sector más. Son muchos los amateurs que están entrando sin complejo alguno en este área, con la misma ausencia de profesionalidad que nos ha hecho perder credibilidad año tras año, siendo más dura la tarea de evangelizar sobre terreno ya abonado en la engañifa de los precursores de estos nuevos actores, que, en mi opinión, siguen la senda del engaño, el abuso del desconocimiento y la desvergüenza.
Doce años llevo ya, de forma profesional, en el mundo del marketing online, muy orientado al negocio, y considero que el momento en el que nos encontramos va dejar cada vez menos espacio a los aficionados. La situación se está complicando, y cada día va a ser más necesario tener perspectiva de Internet de una forma amplia, no como un simple usuario, no como un recién llegado que ha descubierto este apasionante mundo. Es un mensaje nítido a los falsos Community Managers y demás especies que, muchas veces sin saberlo, se están cargando lo que tanto nos está costando construir, y también es una clara advertencia a empresas y profesionales que buscan su espacio en la Red: no os dejéis engañar.
