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OPERACIÓN TRIUNFO: Cadena de montaje 2.0 #OTLive
Hace ya bastantes años de la primera edición de Operación Triunfo, concretamente hace ya una década desde que su ganadora Rosa y el popular Bisbal cruzaban la pasarela del honor una semana tras otra, aquella vez sí, bajo mi atenta mirada y enganche al que se consideraba primer ‘reality musical’ emitido en España. Diez años dan para mucho, aunque, y siguiendo con mis confesiones, esperaba que para algo más, y según parece desprenderse de los datos de audiencia de la primera gala de esta última edición, parece que los espectadores también. Un año más lleva Gran Hermano contaminando la pantalla de los muchos que todavía ven la televisión a la vieja usanza, es decir, viendo los programas, series, películas e informativos cuando a los responsables de la parrilla les viene en gana o, mejor, dicho, les cuadra. Una antítesis para la demanda de las generaciones que nos miran desde abajo, incrédulos, vaticinando el cambio en el modelo de comunicación que ya se viene barruntando desde precisamente la explosión de estos realities.
Que andamos muy secos de ideas no es ninguna novedad, certificado de forma global -al menos en España- cuando pasado un decenio desde su implantación estos dos programas siguen, con mayor o menor fortuna, aguantando estoicamente en la programación de las cadenas que se han ido turnando el liderazgo de la audiencia. Sequía cerebral a la que ya dediqué unas líneas hace dos años bajo el epígrafe ‘Falta de ideas en Internet‘. La vida sigue igual.
Sin embargo, y de ahí el propósito de este post, algo, aunque sea mínimamente, parece que están tratando de evolucionar a esta generación de ‘triunfitos’ y, al menos en forma de barniz, se está dando muestras de ello, partiendo de la fenomenal retransmisión de la gala por Twitter con la que nos obsequió mi buen amigo Ismael El-Qudsi, compañero de batallas en TPI a final y principio de siglo. Dejándonos de anécdotas, y centrados en la página oficial OTLive.es vemos que está presidida por un supuesto ranking de popularidad, una gran idea muy mal explicada y con una probabilidad de provocar un ‘generador de sombras’ importante. Todo mi apoyo a este cambio, y mi felicitación por la valentía al sustituir las lucrativas llamadas y mensajes -que tan feliz hicieron al cántabro de las lágrimas-, pero entiendo que hay que explicar bastante mejor la metodología que como se muestra en la sección ¿Cómo funciona esto de elegir favorito?.
Al margen del conflicto que a buen seguro se generará por el ranking -no olvidemos que señala al favorito y éste se libra de todo juicio- hay otros puntos que, insisto, me parecen muy alentadores en el tanteo de los cambios pero que son, a todas luces, insuficientes, o al menos no es como se deberían llevar. Por ejemplo, y en la antítesis de lo que debe ser una cuenta en Twitter, en estos momentos, mañana de domingo 23 de enero, el último tuit que han emitido los 17 concursantes de OT es exactamente igual, e invita a seguirles también en su página oficial de Facebook. Todos los tuits escritos a la misma hora, todos con el mismo texto y todos con el mismo fondo, hasta Geno, que ya está talludita en los tablaos nos cuenta lo mismo: ‘¡También me podéis seguir en mi página oficial de Facebook! Geno OT 2011 #otlive‘. Sin añadir mucho más sobre la filosofía del microblogging y de quien debe o no llevar una cuenta en esta red social, adjunto una imagen con una muestra del último tuit de tres de los diecisiete concursante, ya que haberlo hecho de todos ellos hubiera sido demasiado extenso, aunque con idénticos resultados:
Es curioso, pero en Facebook pasa exactamente lo mismo, y volvemos a encontrarnos que la factoria de creación de perfiles también funciona, y todos los emprendedores de la fama lucen el mismo muro en su página de facebook, y digo el mismo muro, no el mismo post, ya que esta vez los extras vienen de serie. Os dejo tres nuevas muestras, escogidas al azar, y juzgáis vosotros mismos:
Aplaudiendo el concepto de la página OTLive, basada en la popularidad y con Twitter y Facebook como protagonistas, y hasta orgulloso de ver como se enlaza hasta la página de Kedin -entendiendo las razones- no puedo más que contrariarme por el mal uso que se le está dando a las cuentas personales de los futuribles del escenario. Una fórmula contraria a todo principio real de las redes sociales y que no sé como no ha despertado la curiosidad de los gurús que tan bien acostumbrados nos tienen en hacer mella cuando surgen estas perlas de la comunicación 2.0.
SOCIAL MEDIA MANAGER: ¿quién debe ser?, ¿qué debe hacer? -Un año después-
Si buscas en Google ‘Social Media Manager‘, voilà, aparece un post que escribí hace exactamente un año, ‘SOCIAL MEDIA MANAGER: ¿quién debe ser?, ¿qué debe hacer?‘, en la primera posición del famoso buscador -no soy SEO, ni quiero
-, siendo, con mucha diferencia, el artículo de mi blog con más visitas, recibiendo, de forma recurrente, decenas de ellas diarias, consiguiendo, además, ser el que más comentarios ha suscitado, exactamente 37.
El 18 de octubre de 2009, me senté en este mismo espacio a tratar de aclarar el ‘maltrato’ del que era objeto la gestión de la comunicación social en Internet en muchas empresas, dejando, en el mejor de los casos, la responsabilidad última precisamente en el último que había llegado, normalmente el becario ocioso o esa persona que todavía no tenía muy definido el puesto y ‘sabe algo de eso de las redes sociales que tanto hemos leído’, y digo, en el mejor de los casos, porque lo normal, y sin saber porcentajes, las empresas todavía no han tenido a bien meterse en este mundo, y me atrevería decir que el número de las no iniciadas roza el 100%, por miedo, por desconocimiento o por lo que sea, pero muy pocas han decidido saltar, y las que lo han hecho ha sido de forma muy tímida, como se puede intuir en el buen estudio de Juan Manuel González Colinas, ‘Estudio de Marcas Españolas en Twitter‘, en el que podemos ver que sólo algunas compañías han querido dar el salto y que, curiosamente, son los ejemplos que reiteradamente exponemos los que tenemos la suerte de poder expresarnos en público y formar en estas materias.
La figura del Social Media Manager o Community Manager -hay quien sin falta de razón los diferencia como lo hace en este artículo de Puro Marketing el SEO Iñaki Tovar- sigue sin evolucionar lo más mínimo en cuanto a la profesionalización, que no en cuanto al número, que se dan como setas, pareciendo que el otoño -estación en la que nos encontramos- tuviera una duración similar al tiempo que ha pasado desde que se escribió el precedente de este post. Desde entonces, en mi timeline de Twitter, en mis contactos de Linkedin y entre mis amigos de Facebook, no han hecho más que aparecer nuevos bios, CVs o perfiles orientados, claramente, a esta nueva profesión afición, amenazando que mi sueño, la ‘profesionalización del community manager‘, empiece a tornarse en pesadilla.
365 días después, las cosas siguen bastante parecidas en la práctica, pero, entiendo, más evolucionadas en cuanto a la creación de necesidad, como se puede leer en este artículo de Marketing Electrónico ‘Marketing Online ¿por qué invertir en la Web 2.0?‘ , y es que es verdad que cada vez existe mayor interés y, en breve, se traducirá en la praxis, lo que me hace pensar que, a día de hoy, el negocio está en la formación y la traslación del conocimiento a quien realmente lo necesita, centrándonos en la estrategia y no en el ‘cortoplacismo’, que, en buena lógica, van a ser demandado cada vez por mayor número de empresas.
‘La Web no olvida‘, como dice Piergiorgio M. Sandri en La Vanguardia, y que razón tiene, es un tema tan vital como sensible, por lo que estoy convencido que el miedo de muchas direcciones generales a implicarse en el espacio en el que está su público, a día de hoy, está más que justificado, a no ser, claro está, que o bien se lo hagan profesionales de verdad, insisto, de verdad, o, con estos mismo profesionales, traten de formar a su personal para tratar de no perder un tren que, sin lugar a dudas, marcará las diferencias a muy corto plazo.
I HAVE A DREAM: Profesionalización del ‘community manager’
Tanto dentro como fuera -el eterno debate-, la figura del ‘community manager’, ‘social media manager‘ o como quieras llamarlo -a poder siempre en inglés que queda como más profesional- se está devaluando al mismo tiempo que agencias, empresas y, lo que es peor, personas ,hacen el ridículo, en grado semejante al que en su día hicieron consultores y analistas valorando las empresas bautizadas con un ‘punto com’ final.
Es curioso, y doloroso, ver como cualquiera se erige en el responsable de la gestión de las cuentas en redes sociales de una empresa o marca, la propia, o de una externa, la del cliente, sin tener ni la más remota idea de lo que se trae entre manos, que no deja ser la imagen exterior de esa marca que estamos ‘dinamizando’ en el ámbito del mal llamado 2.0.
Con demasiada frecuencia -sin llegar a decir que es lo habitual, pero casi- me encuentro que viejas agencias de publicidad se dedican, de la noche a la mañana, a la comunicación social en espacios de conversación de Internet, tildándose incluso de ‘expertos’, cuando lo único que llevan gestionando en los últimos lustros es el paso de anuncios de una mano a otra. En el caso de las empresas, y con claro desconocimiento del impacto que esto puede acarrear, destinan a su recurso más joven, normalmente el becario, a la gestión de este nuevo invento que nadie entiende, y en él recae, ojo al dato, la proyección del trabajo de todos los componentes de la empresa al exterior, es decir, al mundo.
El problema es, una vez más, que empresas y agencias están colocando en la posición del gestor de la comunidad online ‘al que pasaba por ahí’, sin que necesariamente esta víctima -porque es un damnificado- tenga estudios, experiencia o conozca mínimamente lo que ha representado Internet en los últimos años, y, por ende, en que momento nos encontramos en las nuevas tecnologías, algo fundamental que no puede alcanzar alguien que ‘se encuentra’ con el puesto, y que generalmente es un ‘reciclado’ de la plantilla.
Sólo es cuestión de tiempo. En breve veremos como el impacto del contenido que producen se volverá en su contra, y se les exigirá gestionar estas cuestiones de una forma estandarizada, coherente, con ideas, limpia, innovadora y desde la sensibilidad que requiere, una sensibilidad que difícilmente encontrarán dentro. En ese momento, más bien pronto, este espacio de la comunicación se profesionalizará, saliendo a la luz aquellos que, como siempre, tratan de vender aprovechándose del desconocimiento -ellos lo llaman ignorancia- del cliente.
PRENSA ONLINE: Sin valentía en el rediseño
Este tema no es nuevo en esta bitácora, ya en enero de 2009, y con todo el dolor de mi corazón por los amigos que allí tenía, y tengo -aunque sea en otros medios-, escribía sin tapujos sobre el ‘Decepcionante rediseño de ElMundo.es‘, un maquillaje en toda regla que a la postre se ha confirmado como inútil. Dos meses más tarde, y lo preocupante es que de esto hace ya hace más de un año -todo un mundo en Internet- volvía al tema con el título ‘MEDIOS IMPRESOS: Esta vez sí, renovarse o morir‘, y hace menos tiempo, escasos meses, escribía al hilo de la aparición del nuevo formato, una vez más, de ElMundo.es: ‘ORBYT: ¿Novedades en ElMundo.es?‘.
Sinceramente, hoy no tenía la mínima intención de escribir sobre esta temática, pero el lanzamiento del ‘nuevo’ ABC me ha hecho recapacitar sobre la necesidad de escribir el futuro de la prensa digital en otro color que no sea el clásico de la continuidad, tal y como ha elegido el diario fundado por Luca de Tena hace más de 100 años, ya que, en mi opinión, no aporta ninguna novedad destacable o digna de mención.
Daniel Torres Burriel, mi experto en usabilidad de cabecera, escribe de forma coherente y clara en su post, ‘Rediseño de ABC: más de lo mismo‘, sobre el pinta y colorea que ha supuesto la nueva portada del buque insignia de Vocento, tomándose la molestia de capturar pantallas de los diarios de referencia en su Flickr, comprobándose el seguidismo absurdo de todos ellos, aunque yo destacaría sus diez recomendaciones (gratis, tal y como puntualiza) que hace para finalizar el artículo. Diez recomendaciones para las que tan sólo hace falta una cosa: valentía, factor clave ausente en la práctica totalidad de los medios de comunicación, y muy especialmente en aquellos en los que subyace de forma clara el anhelo de que ‘cualquier tiempo pasado fue mejor’, entendiendo las nuevas tecnologías como ‘ese caníbal que ha venido a comernos la cómoda situación de primacía’, léase como ‘primacía’ el monopolio informativo-publicitario.
Suscribiendo todos y cada uno de los ‘Diez Mandamientos’ de Torres Burriel, y como esto va de aportar, mi propuesta en forma de decálogo que debería adoptar un diario online en su rediseño sería la siguiente:
- Acortar al máximo el espacio para la información. Un diario online, por la inmediatez, se debe parecer mucho más a la radio que a su homólogo en papel, sobrando, en la mayor parte de los casos, la práctica totalidad de las obsoletas noticias que alimentan el enorme scroll presente en todos y cada uno de ellos.
- En línea con el primer punto y continuando con el valor de la inmediatez, hay que darle protagonismo a lo que está ocurriendo en ese momento, a las retransmisiones, propias o ajenas (por ejemplo, siguiendo un determinado hashtag en Twitter #esp), no tengamos miedo al contenido público externo que tan bien puede adornar nuestra home y ofrezcamos el mayor espacio posible en la cabecera de nuestro diseño, cambiando constantemente la temática, con agilidad e inteligencia.
- Cada noticia será una home. Construiremos una estructura jerárquica horizontal en la que no aprovechemos cualquier contenido para introducir, de nuevo, todos los apartados, espacios y contenidos que ya comentábamos en el punto anterior y que hacen crecer de igual manera una home o cualquier otra página.
- Dotar a la coordenada del valor que se merece, georreferenciado todo lo que es posible posicionar en un mapa, no sólo limitándolo a incluir la cartografía de Google con el punto en el que se produce lo narrado, principalmente localizando al lector, haciéndole partícipe de lo que lee en función del punto en el que se encuentra, jerarquizando los contenidos en función de su espacio geográfico. En los tiempos que corren, y con la movilidad ‘comiéndose por los pies’ a la ya tradicional Web con herramientas como FourSquare, este punto podría ser, sin lugar a dudas, el primero en este decálogo.
- Que de un medio de información se espere que ‘informe’ está muy bien, pero las cosas han cambiado, y ahora se espera de un medio de comunicación que se comunique, es decir, que converse, escuche y responda. Para que así sea -y en este caso es imprescindible- hay crear espacios visibles dentro del diseño del medio para que se produzca esta ‘conversación’ con el verdadero protagonista, el usuario, o entre ellos. Aunque no tenga que ver con el propio dibujado de la página, añadiremos que habrá que instaurar incluso un departamento que, a modo de redacción, gestione la actividad en los comentarios de las noticias, la evolución de las cuentas como Twitter, Facebook o Tuenti, y se involucre en lo comentado sobre ellos mismos en otros medios.
- Así mismo, de forma eficaz, debemos recoger todo lo que se dice en medios ajenos, ejecutando una estrategia de escucha activa en las redes sociales y otros espacios de Internet que no necesariamente sean 2.0, trasladando ese contenido a nuestro propio producto de forma visible, enriqueciéndolo de forma proactiva, y no sólo de forma pasiva con lo aportado directamente por los usuarios.
- Relacionar el contenido de una noticia de actualidad con aquellas que descansen en la olvidada hemeroteca, verdadero valor de los diarios a día a de hoy y que muy pocos están utilizando, para activar el ‘cross linking‘, posicionarse mejor y atender la posible curiosidad del lector en ahondar en determinada materia.
- Posicionar el medio, de verdad, como un agregador y distribuidor de contenido relacionado, con independencia de si viene de la competencia o no, exponiéndolos, si no de forma destacada, visibles, y en ningún caso en el olvido del fondo de armario para utilizaros como catalizadores SEO que tanto afean la estrategia del parásito.
- El modelo de negocio del banner ‘a granel’ ha muerto. Es una realidad. Por lo tanto, tratemos de construir elementos publicitarios segmentados que puedan aportar valor al contenido, y así, el usuario lo entenderá como complemento y no como molestia, aunque para ello tengamos que realizar un esfuerzo mayor en la contratación y segmentación de campañas, motivo por el cual el mercado publicitario se lo están comiendo Google, Facebook y similares, que han sabido dotar de valor a la publicidad, evitando ‘matar moscas a cañonazos’, como viene siendo habitual en los medios tradicionales.
- Olvidemos los estándares de diseño que hemos ido copiando año tras año de otros países y medios, sabiendo que es difícil cuando los responsables de Internet de las cúpulas de los grandes grupos de comunicación en España llevan desde el principio de los tiempos siendo las mismas personas que, con mayor o menor acierto, nos han llevado hasta nuestros días, habiendo, simplemente, rotado de un grupo a otro emulando a la popular Abeja Maya.
En resumen, hay que idear un nuevo continente, mucho más recortado, pensado en el usuario, situando a nuestro lector en el lugar en el que se encuentra, segmentando el contenido, enriqueciéndolo con producción propia, externa, de los lectores y de quien sea, fomentando la conversación, respondiendo a quien se aproxima e involucrándonos en espacios exteriores afines, inventando nuevos modelos de negocio, y por favor, no sigamos con ‘falta de ideas en ideas en Internet‘.
INMOVILISMO: El arte de criticar y no aportar (e incluso copiar)
El los últimos años, y gracias al gran equipo que tan bien me ha rodeado y a ‘mis mayores’ -que tanta libertad me han otorgado-, he tenido la suerte de crear un caldo de cultivo óptimo para la innovación, así como para investigar -con más o menos tiempo- lo que realmente está pasando en la ‘globosfera’, que, como seguiremos informando, está cambiando a una velocidad vertiginosa, catalizada por la gravedad de la crisis.
El inmovilismo -RAE. Tendencia a mantener sin cambios una situación política, social, económica, ideológica, etc.- no cabe en mi cabeza, y creedme, ni en la de ninguno de los consejeros que componen el accionariado de LINC. Sin embargo, desde fuera, y cada vez con más fuerza, observo una tendencia al inmovilismo brutal, que es todavía más sangrante cuando proviene de instituciones que deberían representar todo lo contrario.
La crítica, siempre bienvenida en todo proyecto en el que me he involucrado, se convierte en vacía cuando se queda en eso, en crítica, sin aportar absolutamente nada a pesar de así solicitarlo del remitente. En España, al contrario -una vez más- que en el resto del mundo innovador, el fracaso iniciador se relaciona con la vergüenza, mientras que en el mundo anglosajón se relaciona con el orgullo: ‘al menos lo has intentado’. Así de claro.
Tampoco vamos a señalar, simplemente vamos a apuntar que, cuando la crítica viene de la rama académica, la respuesta se hace, más que nunca, necesaria. Tanto si se trata de un ente público como privado, desde esos foros viejos y rancios deberían mirar la viga en el ojo propio y sí, ver la paja en el ajeno, pero aportando, aunque después de ver como rebajan al esperpento el genial trabajo de unos estudiantes, como no, del otro lado del charco -burdamente imitado también por empresas de altos vuelos y alguna que otra compañía que en su día cotizó en el Nuevo Mercado-, nada nos debería extrañar, cumpliéndose la máxima del crítico que no aporta e incluso se cree innovador imitando en fondo y forma un trabajo ya realizado. Este halo de grandeza que envuelve a algunos componentes del mundo universitario, está haciendo mucho daño a aquellos que realmente tratan de llevar a cabo la difícil misión de cambiar y lijar el moho que envuelve los campus, claro que el aura de los críticos no aportadores (y copiones) no se lo ponen nada fácil, siendo muy ilustrativo comparar el temario de Ciencias de la Información de la Complutense de Madrid en el año en el que yo finalicé -1998- con el actual, en el que si algo ha cambiado es pura casualidad, cuando la comunicación hoy en relación a lo que pasaba hace 12 años ha sufrido una transformación que nada tiene que envidiar a la Revolución Industrial, sí, esa que siguen ‘enseñando’ en la aulas.
Por otro lado, las escuelas de negocios y derivados, que han crecido como setas a la sombra de la ineficacia de los señalados en el párrafo anterior, siguen el mismo camino trazado por sus viejos predecesores, surgiendo figuras que a modo de ‘dioses’ se permiten el lujo de igualmente criticar sin aportar, e incluso de analizar un plan de negocio, cuando lo más parecido que han hecho a ejecutarlo ha sido extraer un sucedáneo de café de la vieja máquina del, esta vez sí, enmoquetado pasillo.
Como no caeré en el error de criticar sin aportar, ni, Dios me libre, de copiar y creerme innovador, trataré de proveer algunas soluciones, que bien podrían recoger los dinosaurios de las letras, siendo consciente de la utopía de esto último.
Que en España contemos 74 universidades entre públicas y privadas es algo insostenible, más aún cuando han crecido en paralelo al ‘Baby Boom‘ y ahora sencillamente no hay alumnos, y, dicho sea de paso, tampoco hay dinero, en especial para las públicas -de las otras ya se ocupará el mercado-, por lo que la reducción en el número de fábricas de ‘mileuristas’ no se debería hacer esperar. La implicación de los alumnos en los temarios empieza a ser más que necesario, y así evitar tener que escuchar -con mis propios oídos- en un foro de profesores de una universidad pública española que ‘nosotros (por los profesores) sabemos más de nuevas tecnologías que los alumnos, pero ellos no lo saben’, al tiempo que todos asentían y se daban palmaditas en la espalda ante mi mirada ‘ojiplática’. Así mismo, y de eso debemos encargarnos los profesionales de la empresa privada, hay que velar por la materia que se imparte en las aulas, y por las prácticas, ahuyentando a los alumnos -en la medida que nos sea posible-de auténticos timos que a modo de ‘experto en…’, ‘especialidad en…’ o ‘posgrado en…’ se están ofreciendo sin rubor y, lo que es peor, basándose en la moda y lo más tosco del marketing, y ya hablando de lo que realmente considero mi especialidad, Internet, aprovechando la ola de necesidad de conocimiento de este medio y ofertando a los sufridos bolsillos de los padres del alumnado, y muchas veces a las trabajadas carteras de los propios estudiantes, una auténtica mugre envuelta con el lazo del 2.0, Community Manager, Redes Sociales que, cuando interese a los generadores de caja, pasará a llamarse movilidad, geolocalización o, vete tú a saber y como ya he escuchado, 3.0.
PROMOCIONAR TU PROYECTO: De profesión ponente
Desde hace ya algún tiempo, tengo la suerte de ser invitado a alguna que otra mesa redonda, conferencia o clase en la universidad o escuela de negocio, como, en principio, conocedor de la materia que me apasiona, Internet, y en concreto en mostrar como se puede orientar a la PYME en la construcción de su estrategia en la Red.
4 años atrás debuté como ponente en la reunión anual de la Internacional Classified Media Association ICMA, en cuyo elenco de conferenciantes me incluyeron para hablar de la relación entre los directorios y los clasificados en Internet. Siendo un bautismo algo complicado -la conferencia se desarrolló en alemán e inglés- ahora no puedo estar más satisfecho de haber dado ese paso, a pesar, como siempre, de los clásicos ‘compusaurios‘ que por aquel entonces tenía por jefes, que consideraban que la mejor forma de aportar a la empresa era calentando la silla al mismo ritmo que se les iban fundiendo sus arcaicas ideas.
No voy a incidir en la idea de un post que ya publiqué en octubre del año pasado, en el que comentaba ‘la importancia de cultivar tu propia marca’, pero si que me gustaría tratar un tema que, en mi opinión, es vital para la promoción de algunas empresas, sobre todo cuando por ubicación no estamos en boca de todos, y que no es más que la necesidad de darnos a conocer como empresa, siempre y cuando, claro está, tengamos algo nuevo que comunicar o aportemos algo diferente a la machacada concurrencia que, aunque no nos lo creamos, no van sólo a por los canapés que acompañan al vino al final de la velada, y, entiendo, están hartos de ver siempre a los mismos, eso sí, con otras perlas por adorno.
Si hace bien poco hablaba en estas mismas líneas de la necesidad de ‘patear la calle‘ para vender -algo que por desgracia es menos habitual de lo que pensaba- lo que trato ahora de expresar es el complemento vital que aporta en una empresa el que sus miembros cuenten su experiencia profesional a quien lo quiera escuchar, y los de arriba, los de siempre, deben borrar de su decálogo la relación entre ocio y conferencia, entre día asueto y jornada de promoción, y, en definitiva, deben vincular, en su justa medida, el esfuerzo de darse a conocer con el escaparate que al fin al cabo se está montando para la compañía, aportando, al menos en nuestro caso, clientes de todo tipo y condición.
Bien es cierto que es difícil diferenciar cuando la promoción empresarial es utilizada por algunos para desarrollar su ego -y airear con mayor pujanza su engordado curriculum-, que para realmente mostrar la trayectoria del grupo, que, si está realmente bien configurado, debe poder prescindir de cualquiera de nosotros si se diera el caso.
Capítulo aparte merecen los ególatras, que, aún hablando de sus negocios -en algunos casos ni tan siquiera tienen empresa alguna y sus méritos serían similares a los artistas del tocomocho-, e incluso tratando de sus libros -en papel, como no podía ser de otra forma-, se atreven a pedir cifras mareantes por su intervención, llegando, sin parpadear, a ocupar euros en forma de cinco dígitos. Aburrido de verles en todos los carteles, hace tiempo que me di cuenta que si les llaman es por algo, así que, en el fondo, me alegro por ellos, que no por su aburrida concurrencia.
Por mi parte, y siempre que me sigan llamando, voy a tratar de ir a cuanto espacio me permita hablar de todo lo que estamos innovando en LINC, de nuestras ideas del mundo 2.0 reflejadas en la PYME, de nuestra idea de la Tele -ahora hechas realidad en Twision-, de nuestros experimentos en Twitter, Facebook, Linkedin o Tuenti que tanto nos han hecho reír -y emocionarnos-, de nuestra nota a la hora de enfocar los clasificados online, de nuestra visión del mundo a través de los mapas de WorldAtlasPedia, de nuestros intentos de crecer como directorio en Poopolo.com, e incluso de nuestras incursiones en el más allá a través de NuestroRecuerdo.com, sin olvidarnos, nunca, del siguiente paso: la movilidad. Tantas y tantas cosas que estamos haciendo un pequeño y joven equipo que, si algo le sobra, son ganas, imaginación, ideas, trabajo y, sobre todo, pasión por lo nuestro, pasión por Internet.
EXPERTO EN INTERNET: Experiencia y sentimiento
Antes de leer este post, sería más que interesante entretenerse en la lectura de uno de los artículos que más me ha hecho pensar estas Navidades. Se trata del curativo de humildad que Joshua Novick tituló ‘Somos unos afortunados trabajando en este sector’. También sería importante diferenciar entre conocedor del medio y gurú, recomendando la lectura del post de Alejandro Suárez, ‘Tú gurú, tururú,’ que resume muy bien la diferencia entre Gurú e Influyente, un escalón éste último muy alto dentro de nuestro mundo, y en el que es el propio medio el que te coloca, nunca uno mismo, como se empeñan los que normalmente se engalonan con el ridículo apelativo hindú, de los que ya hablé hace dos años en este mismo espacio.
Sin ánimo de que el encabezamiento de estas letras se asemeje al forofismo de cierto equipo de fútbol o de cierta tendencia política, sí que me gustaría profundizar en lo que entiende la masa crítica cuando se le anuncia a alguien como ‘Experto en Internet’, un título que, como el de periodista, sufre de un intrusismo directamente proporcional a la ignorancia del entorno en el que se presentan estos perfiles.
Experto, según la Real Academia, es ‘Práctico, hábil, experimentado‘, y, sin dudar en que quién haya sido tildado como tal sí que sea hábil -una cualidad subjetiva dónde las haya- me gustaría centrarme en ‘práctico’ y ‘experimentado’. Y dado que ‘práctico’ es ‘Experimentado, versado y diestro en algo‘, no nos queda otra que reconocer que una persona ‘experta’ es aquella que tiene experiencia, y no le daría muchas más vueltas, aunque en Internet claramente hay que sumarle un ingrediente espiritual.
Es evidente -y no digo nada nuevo- que en España el perfil de experto en Internet, o al menos persona de éxito en nuestro entorno, responde a un profesional nacido en las proximidades del año 1970 y que saltaron al mercado laboral como consultores algunos años antes de que la Red pudiera antojarse como medio de subsistencia, es decir, estamos ante licenciados en la primera mitad de la última década del siglo y que su primer trabajo no estuvo relacionado con las tres uves dobles, más bien se relacionó con la asesoría profesionalizada.
Aquellos que por suerte, o desgracia, contamos con apenas cuatro o cinco años menos que los verdaderos artífices del invento en nuestro país, nos encontramos con que nuestro primer empleo ya empezó a exigirnos familiarizarnos con términos tan novedosos por aquella época como HTML, Java Script, FrontPage y, por qué no, banner. No en vano, en el año 1998 tuve la suerte de matricularme en la única academia que por aquel entonces daba cursos de HTML y Java en Madrid, la ya -creo- desaparecida Escuela Croner, en el corazón de Malasaña.
Muchas son las agencias, profesionales y asalariados que están viendo rotar su mundo en torno al eje de Internet, tratando de subirse al carro con más o menos experiencia -más bien menos- y les resulta claramente incómodo desenvolverse en una atmósfera totalmente desconocida para ellos. Me atrevería a decir que lo que realmente les falla es la implicación y el mimetismo con el medio, o, lo que es lo mismo y, una vez más, el sentimiento. La crisis ha llamado a todas las puertas, a unas más que a otras, pero también es cierto que ha actuado de catalizador para ‘forzar’ el verdadero cambio de tendencia de lo ‘tradicional’ a Internet, que llevábamos anunciando desde hace años, creándonos a más de uno frustración, pero parece que esta vez va en serio, y es que no hago más que ver a estas agencias, profesionales y asalariados cambiar neones, eslogans y tendencias hacia términos que no saben ni tan siquiera manejar, como 2.0, buzz, SEO o SEM, tratándolos como si ahora en lugar de vender peras vendieran manzanas, sin más, sin cariño, e incluso renegando de tiempos pasados que, para ellos, siempre fueron mejores -léase lucrativos-.
12 años ya en el sector han hecho que el callo esté más que crecido, pero no sólo de experiencia vive el nativo digital, el verdadero conocedor del medio Internet lo siente, lo vive y le dedica un tiempo que, en ningún caso, viene marcado por una hora de comienzo y un final, y mucho menos por un calendario con números teñidos de rojo.
En resumen, experiencia y alma, eso debe definir al verdadero experto de Internet. Debe respirar y transpirar por todos los poros de su piel este mundo, sin que sepa con claridad diferenciar el ocio del trabajo.
2001 – 2010 ERA INTERNET: De Odisea a contacto
Parece que la historia de Internet viene ya contada, y que Arthur C. Clarke se empeñó en avisarnos de sus avatares aunque no nos hayamos percatado. Este escritor británico, firmó la renombrada novela de ciencia ficción ’2001: Odisea en el espacio’, llevada al cine por uno de los grandes, Stanley Kubrick. Unos años después, esta obra vio como aumentaba su saga bajo el título ’2010: Odisea dos’, del mismo autor, aunque esta vez llevada al cine por Peter Hyams.
2001 y 2010. No vamos a entrar en detalles supersticiosos en los que valoremos que ambos años están construidos con los mismos números, pero sí que vamos a analizar qué supuso para la Red el primer año del siglo XXI y que supondrá 2010.
Como tampoco es que me guste mucho recordar, pero sí que necesito tenerlo presente, pasaremos rápidamente por la situación que se respiraba en 2001 en nuestro entorno por aquel entonces. La palabra más común era CRISIS. Sí, esa dura palabra y nueva para algunos hasta hace bien poco. La burbuja se rompió y vimos como se derrumbaban las que parecía grandes empresas de Internet. Punteras, vanguardista y modernas, pero como bien dice un buen amigo argentino en referencia al ‘corralito’: construimos los más bellos palacios pero se nos olvidaron los cimientos, aunque yo añadiría que nos faltó HONESTIDAD.
¿Quién no recuerda Teknoland, Diversia o Canal21.com? Todas ellas nacieron a finales de los 90, en un entorno maravillado por lo visual y universal de Internet, pero muy poco preocupado por el ingreso, lo que dio lugar, tal vez meses antes de 2001, a la explosión de la burbuja digital, que, en nuestro ámbito, fue infinitamente más dañina que la tan lucrativa como previsible burbuja inmobiliaria que ahora padecen otros muchos.
Por lo tanto, tal y como comenté con Genís Roca hace bien poquito, los que ahora tratamos de manejar el timón de Internet, sí que hemos vivido una crisis, y una crisis dura, en la que todos mis compañeros de la extinta Canal21.com están ubicados en otro sector. Todos menos el que escribe, que no puede sentirse más afortunado.
Retomando la entrada de este post, y una vez superada la llamada burbuja punto com, nos situamos ante la secuela de 2001, es decir, frente a 2010: Odisea dos. Por consiguiente, nos debemos formular la pregunta clave ¿qué nos deparará el año que viene en nuestra materia?, aunque más bien lo centraría en ¿qué nos deparará 2010 en al ámbito de la comunicación?, que al fin y al cabo es dónde se está librando la principal batalla.
Una vez más, lamentablemente no me he traído la bola de cristal, aunque sí que voy a tratar de centrarme en algunos puntos importantes, para mostrar que, efectivamente, estamos a la puertas de un gran revolución, pero ¿hacía dónde vamos?:
1. Internet como soporte Web cada vez tendrá menos peso, la tendencia hacia la movilidad es imparable.
Esta afirmación no se le escapa a nadie, es uno de los pilares que centrará la comunicación en los próximos años. La proliferación de Twitter no es casual, y es que este soporte está perfectamente ligado a su sencillez y simpleza para uso en dispositivos móviles. Esta obviedad para algunos, y cerrazón para otros, no ha pasado desapercibida para la red social española de mayor calado entre nuestros jóvenes, que, como bien nos cuenta Gustavo Martínez en su blog: Tuenti está dispuesta a conquistar los teléfonos móviles, soporte de la información en red que cuenta ya con más usuarios que líneas ADSL hay en nuestro país. Tampoco debemos olvidar los libros, y su nuevo soporte, como el Kindle, éxito de ventas estas Navidades, que se ha visto traducido en que Amazon ha vendido más libros en formato electrónico que en papel.
2. La revolución en la información
Aunque uno todavía se considera joven, utilizar la palabra ‘revolución’ puede que evoque pasados universitarios ya más que olvidados, pero en esta ocasión no hay otra palabra que pueda definir mejor el momento que estamos viviendo. Si a finales del siglo XVIII comenzaba la Revolución Industrial, en estos años estamos asistiendo a la Revolución de la Comunicación, con una pequeña diferencia, en aquella época se necesitaron prácticamente 100 años para alcanzar los objetivos y en esta nueva revuelta bastarán muy poco tiempo para borrar de un plumazo los más asentados soportes. Ya lo advertí en un post fechado hace apenas 9 meses, que titulaba ‘MEDIOS IMPRESOS: Esta vez sí, renovarse o morir’, aunque claramente me quedé corto. Además de que el cuento ha cambiado bastante en tan sólo un embarazo, habría que incluir no sólo el medio impreso, también, y con mucho más criterio, la televisión, que a mi modo de ver tiene las horas contadas como canal de comunicación masivo, ya que como líder de audiencia hace tiempo que perdió la batalla frente a Internet en las franjas de edad más tempranas, anunciando el inminente cambio de tendencia que ya se ha dado en los países anglosajones.
3. Un nuevo y DESCONOCIDO soporte publicitario abrumado por la 2.0
Decía Bernardo Hernández en una reciente conferencia a la que pude asistir, que tan sólo se estaban utilizando un 15% de las posibilidades publicitarias que te ofrece Internet, por tanto, y cada vez más, de la movilidad. Yo creo que se quedó corto, y es que la red lo que nos solicita es IMAGINACIÓN, algo tan ausente de los directivos de hoy como demandado por el mercado. Es cierto que muchas veces nos vemos desbordados por el día a día, los números y, como bien decía mi médico en Pozuelo, la ‘burrocracia’. Internet y el móvil son en España ya el tercer soporte publicitario en el que invierten las marcas, y en los países que reflejan matemáticamente su estado en el nuestro al cabo de pocos años, ya es el primero. El problema es que las agencias, las pocas que quedan, y los soportes tradicionales, están acostumbrados a tratar la publicidad como productos ultramarinos, y se han enquistado en ofrecer ‘mitad de cuarto’ de anuncio papel, ‘cuarto y mitad’ de spot televisivo o ‘cuatro lonchas finitas’ de corte en radio, ofreciendo a cambio impactos tan difíciles de entender como las tan sugeridas siglas ATL y BTL, que han sido eliminadas hace ya tiempo por el 2.0, aunque no por ello me gusten. Lo que sí me gusta del 2.0 es que ahora hay que pensar, hay que innovar y hay que dar rienda a la imaginación, y para eso no vale todo el mundo, aunque haya pasado toda su vida tras el escaparate del ultramarino y se haya convertido en el campeón de ventas en mortadela, ya que ahora innovar no es meterle aceituna a la mortadela, es ofrecer, simplemente, otra cosa.
Para algunas marcas, y no menores, ahora es prioritario entrar en el mundo de las redes sociales, y, literalmente, pasan de la televisón, la radio o la prensa escrita, o si no que se lo digan a Pepsi, que, tras más de veinte años anunciándose en la emisión televisiva de la Super Bowl americana, ha preferido invertir ese dinero en redes sociales, es decir, en Internet, con la campaña ‘Pepsi Refresh Proyect‘ en el que, ¡oh casualidad!, piden IDEAS, esa gran desconocida.
4. La necesidad de una legislación clara
Dos acontecimientos han marcado el final de 2009 en materia judicial en el área digital: El Anteproyecto de Ley de Economía Sostenible, y su contundente respuesta en forma de ‘Manifiesto en defensa de los derechos fundamentales en Internet‘, y la condena a dos directivos de la Cadena Ser al considerar el juez ‘que la protección constitucional al derecho a la información se refiere a la televisión, radio o prensa escrita, pero que debe matizarse en Internet, argumentando que no es un medio de comunicación social en sentido estricto‘. El primero, manipulado por unos pocos erigidos en nuestros representantes, y el segundo, con una respuesta inversamente proporcional al primero, a pesar de ser al menos tan grave, demuestran que debemos asociarnos de forma ordenada, ya que si la situación es de revolución en la comunicación y en la publicidad, no podría ser menos en su demanda legislativa, que nos guste o no, ahora está influenciada por aquel que está perdiendo la batalla, es decir, por el flojo ‘cuarto poder‘.
Bien, pues parece que de ’2001: Odisea en el espacio’ a ’2010: Odisea dos’ ha cambiado mucho el panorama. De una verdadera odisea hemos pasado a una situación aparentemente privilegiada, aunque no nos engañemos, en un entorno cambiante y cruel, en el que impera la realidad de mercado, dónde hoy eres el rey por llevar en tu nombre ‘social’ o ’2.0′ y que mañana puedes ser tan desgraciado como todos aquellos amigos que vi caer creyéndose inmunes en 2001 por tan sólo llevar ‘punto com’ en sus siglas.
No dejemos que 2010 sea una Odisea dos, y que realmente sea lo que anunciaba su título: ‘El año que hicimos contacto’. Trabajo, imaginación, lucha y honestidad, son, a mi entender, los ingredientes clave para llegar, en muy poco tiempo, a ser, de verdad, líderes en la información y, por tanto, en soporte publicitario.
SOCIAL MEDIA MANAGER: ¿quién debe ser?, ¿qué debe hacer?
Desde hace muy poco tiempo, al menos en España, la figura del Social Media Manager se ha puesto de moda está siendo demandada de forma casi compulsiva por muchas empresas y marcas. Este puesto, también conocido como Community Manager se está tratando, a mi entender, con muy poco cariño y, en algunos casos, como una incómoda necesidad.

Por una parte, los directivos de las empresas no entienden muy bien esa ‘vacante’, pero perciben que si no lo tienen pueden perder un tiempo precioso frente a la competencia, y por otro lado, las personas que están ocupando estos puestos se les está considerando, en el mejor de los casos, mileuristas, cuando no becarios, que realmente están para aprender y nunca para enseñar, aunque este tema de los recién licenciados merecería, sin lugar a dudas, un capítulo aparte.
Dejando los anglicismos para otro día, el responsable social de la empresa, es aquel que tiene en sus manos el poder la imagen de marca, de las actuaciones, de los productos, de las opiniones y, en definitiva, la llave del armario con el que nos vamos a vestir para la presentación ante el cliente en un ámbito cada vez más grande, Internet, que, no nos olvidemos, ha superado en tiempo de consumo de los usuarios a la mismísima televisión.
La persona que finalmente cubra este estratégico puesto -actualmente anunciado en Infojobs aunque personalmente entiendo que por su complejidad y sensibilidad debería ser demandado por un Headhunter- ¿qué debe hacer?, o mejor antes, ¿quién debe ser?. Tratemos de responder a estas dos preguntas:
¿Quién debe ser el Social Media Manager en una empresa?. En primer lugar, éste deberá ser ‘popular’, sí, ese adjetivo tan americano y hortera, ‘popular’, o por lo menos parecerlo. Muchos son los ejemplos de gurús de la red que desprenden cierto halo de haber sido los ‘defenestrados de la clase’. Éstos pueden ser sabios, escritores, audaces o lo que quieras, pero no me valen para cubrir este puesto, ¿cómo vas a ser la imagen social de algo si tienes menos amigos que Gargamel?. Ciertamente, es difícil detectar esto en una entrevista, pero se debería intuir. En segundo lugar, el candidato entiendo que deberá tener habilidades de comunicación contrastadas, lo que significa, que en ningún caso podrá ser aquella persona de dentro de la organización que es incapaz de comunicarse con los que le rodean, y mucho menos si el que le rodea ocupa un ‘escalón’ inferior en la jerarquía. Si viniera de fuera, una vez más, es complicado percibir este punto, de ahí que la búsqueda debería y debe estar profesionalizada. En tercer lugar, por último, y dándolo por descontado, deberemos estar frente a un profundo conocedor, o mejor aún, amante, de todo lo que tenga que ver con Internet, movilidad y ese larguísimo etcétera que cualquiera de vosotros podría rellenar, entendiendo que habla inglés, alemán o chino, en función de las necesidades que nos vayamos a encontrar en el siguiente punto.
Una vez ‘atrapado’ el candidato perfecto, tendríamos pendiente algo igual o más complicado: Qué hacer…
¿Qué debe hacer un Social Media Manager?. Sin entrar en que debe utilizar tal o cual herramienta, es importante cerciorarse de que, el flamante asignatario de tan raro nombre, conoce en profundidad la empresa, la marca, su historia, sus clientes y su comercialización, por lo tanto, es imprescindible que se siente junto al CEO, CFO y demás siglas, además de leerse cuanto anuario caiga en su mano, acompañar a los comerciales en sus salidas para conocer clientes y dificultades del producto y, por último, no despegarse durante unos días del ‘señor o señora del carrito’ o el encomendado a repartir el correo, prensa o similar, ya que en éste recae el conocimiento profundo de las personas de la institución. Una vez conocido en detalle el funcionamiento y objetivo de la empresa, nuestro personaje debe, antes de iniciar una loca carrera por el 2.0, diseñar una estrategia en Internet, y en función de las características dirigirse a uno u otros espacios de la red, y en ningún caso a todos, seleccionando, especialmente, aquellos que puedan ser atendidos, o lo que es lo mismo, actuar en nombre de la empresa de forma bidireccional, algo frecuentemente obviado.
Podríamos continuar este post diciendo si hay que ‘estar’ en Twitter, Facebook, Tuenti, Digg, Youtube, Xing o Linkedin, además de tratar de instruir si es necesario generar un blog, microsite o encuesta, además de señalar foros, chats o espacios de discusión en los que debemos ‘meter la nariz’, pero esto es tan particular y ‘personal’ para cada una de las marcas que debe ser regido por la anteriormente comentada y vital estrategia viral y social en Internet, que en muchos casos pasa por una necesario y profundo cambio de imagen.










