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Participación extrema


Bien, ya hemos entendido lo que es transparencia y, con mayor o menor éxito, lo hemos integrado en nuestro discurso y parece que hay hasta voluntad de practicar el nudismo administrativo, social y político, e incluso es posible que diversos entornos privados se unan al striptease. Tan solo queda que lo que hasta ahora solo es una voluntad se convierta en normalidad en próximas y cercanas fechas, pero, de momento, felicitémonos porque algo ya hemos conseguido. Sin embargo, es bochornoso observar como los mismos actores que se llenan la boca con la, insisto, hasta ahora teórica transparencia, ni siquiera contemplan la participación en su camino hacia la diáfana tierra prometida.

Partiendo de la base de que votar cada cuatro años -como llevamos haciendo en las etapas democráticas de los países occidentales desde finales del Siglo XVIII- es un anacronismo que exige su adaptación tecnológica del Siglo XXI, no podemos pasar por alto que, mientras se soluciona la mayor, el compromiso de la participación está en manos de todas las instituciones, administraciones, gobiernos y partidos, que, como es público y notorio, no lo aplican, sencillamente, porque no les interesa.

Gobierno Abierto, no lo olvidemos, es Transparencia, Participación y Colaboración. Una vez superada la Transparencia -sí, lo sé, estoy soñando-, y obviando que el fomento de las otras dos premisas deberían haberse ejecutado en paralelo, es el momento llevar al extremo la participación, sin excusas. Las herramientas tecnológicas, hoy al alcance de cualquiera, nos lo permiten, pudiendo empezar a desarrollar la interactuación de forma inmediata e incluso a coste cero. La participación, también entendible como conversación, debe ser continua y capaz de influir en todos sus interlocutores, para conseguir, de forma natural, la Colaboración, alcanzando así las más altas cotas del Gobierno Abierto. Una administración, un gobierno o un partido, son responsables de integrarse en este diálogo, que está en la calle, así como de asumirlo y trasladarlo, en forma de tendencia, a su gestión, acción de gobierno o programa político. De nada, o de poco, nos va a servir la transparencia si no la ejecutamos en base a la participación. Consultar a los ciudadanos es fácil, es más, ni tan siquiera sería necesario consultar directamente de forma inicial. Un buen comienzo sería observar las inclinaciones en la red y de ahí extraer las necesidades de la población, datos mucho más fiables que los que reflejan las patrocinadas encuestas que tanto preocupan a los mismos que las pagan.

Es lamentable comprobar el miedo a la participación en aquellos que pregonan, falsamente, la transparencia. No puedo entender como todos los gobiernos no están preguntando de forma constante a quienes, supuestamente, les sustentan en tan alta responsabilidad. Tampoco entiendo como los partidos políticos eluden consultar a sus mismas bases por todo, de forma continua y en relación a las decisiones claves de dirección, programa e incluso listas. La empresa privada, siempre por delante, sí que utiliza, de forma extensiva, la participación de sus fieles, co-creando así el futuro de su negocio, claro que en ello les va la supervivencia. Más pronto que tarde, la supervivencia política, empezando por la de quienes han hecho de ella su forma de vida, pasará por la participación, la participación extrema.

Participacion

Tú tienes la culpa


‘Los políticos son los culpables de la crisis’. Esta afirmación, tan fácil como cierta, sin embargo esconde una realidad que es, definitivamente, lo que no nos deja salir de la crisis, es más, es lo que nos va a mantener en ella por un largo y frío periodo.

Un alcohólico, lo primero que debe hacer para curarse es reconocer su enfermedad. La ciudadanía, igualmente enferma, lo primero que debe hacer para salir de su estado es reconocer su situación, y la realidad que le ha llevado a encontrarse en ella. En España, como ya adelantó Miguel Cervantes en su obra ‘Rinconete y Cortadillo‘, nuestra evolución natural nos ha llevado a la supervivencia por el encalome, es decir, si le puedo echar la culpa a otro y yo salgo de rositas, pues a ‘otra cosa mariposa’. Ese es el ‘modelo español’ de resolución de problemas, sumando puntos netos, si, encima, logras posicionarte como víctima.

La cultura del pelotazo, en mi opinión, es lo que nos ha hecho fracasar. Sí, fracasar, pero a todos, como país y como individuos. Yo soy culpable.

Si tú, que ahora lees estas líneas, en algún momento en los últimos 15 años, en plena burbuja inmobiliaria, le comentaste con orgullo a tu cuñado, que tu casa, desde que la compraste, ya valía tropecientos miles de euros de más, despertando así el pequeño especulador que llevamos dentro, y, por tanto, favoreciendo la cultura del ‘ingreso sin trabajo’, alimentaste la especulación, y sí, eres culpable. Tú, que comentaste que el amigo de un primo de tu suegro, tuvo una idea increíble, y que ‘se forró’ desde casa solo dándole a la tecla, sin tener en cuenta que para que un emprendedor triunfe hay un millón que se arruinan, sí, eres culpable. Tú, que aceptaste la corrupción a pequeña escala, es decir, que consentiste una factura sin IVA, defraudando así al resto de españoles, e impidiendo que se pueda atender ahora a los dependientes, eres culpable. Sí, eres culpable. Tú, que en tu ciudad, pueblo o provincia, no callaste cuando se proyectó un aeropuerto, estación, auditorio o plaza, e incluso consideraste ‘anti-(póngase cualquier gentilicio ibérico)’ a aquel que se pronunciara en contra, eres culpable.

Podría poner muchos ejemplos más, y si no está ya abarcado, entraría la totalidad de la población de nuestro país. Todos somos culpables de la situación, pero es más fácil seguir culpando a otros, mirarse al ombligo y seguir buscando un nuevo pelotazo, truco, trampa o chanchullo que, como al amigo del primo de mi suegro, nos haga forrarnos en poco tiempo y sin despeinarnos. No entra en nuestro planes esforzarnos por cambiar el modelo, trabajar y dar ejemplo a las pobres generaciones que vienen detrás. Mientras tanto, el tiempo se acaba y el país se desangra. Yo sí soy culpable.

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Gobierno Abierto. La única salida política.


La forma actual de relación entre la administración y los ciudadanos ha caducado. Es así de simple y debemos considerar como amortizada la hasta ahora opción ‘menos mala’ que arrastramos desde finales del siglo XVIII. 

Desde la Declaración de Virginia, adoptada el 12 de junio de 1776, que podemos considerar como la primera Declaración de Derechos Humanos, y, por supuesto, desde la más cercana ‘Toma de la Bastilla’, fechada el 14 de julio de 1789, símbolo de la Revolución Francesa, mantenemos una relación entre la ciudadanía y el Estado que, en el mejor de los casos, tiene su clímax cada cuatro años en forma de elecciones. Después de esta mal llamada ‘Fiesta de la Democracia’, se supone que los elegidos deben regir el destino de millones de ciudadanos con un programa que, en muchas ocasiones, ni tan siquiera cumplen. Este escrito de ideas e intenciones de los partidos, poco consensuado, menos reflexionado y nada leído, con el paso de los años va acortando su fecha de caducidad, o lo que es lo mismo, en el siglo XXI, con las nuevas formas de participación y comunicación, los programas electorales dejan de tener actualidad y vigencia a los pocos meses de su aprobación, y lo que es peor, empezarán a ser días en lugar de meses a medida que las TIC impregnen la realidad social, como ya se está viendo en la calle y, por supuesto, en la esfera virtual.

La evolución tecnológica no se puede separar de la realidad democrática en la que vivimos. Los ciudadanos ya participan activamente en las decisiones de empresas, y así se lo hacen saber directamente, se comunican con ellas y también se comunican entre ellos. Están cambiando las relaciones, se está eliminando la lejanía física y están dejando de tener sentido infinidad de ideas, posturas, filosofías y, como no, objetos, como las cabinas, e incluso las imprentas, que también fueron perseguidas y demonizadas a finales del siglo XV.

La inmediatez está ahí, y la consecuente impaciencia ante la falta de respuesta también. Estas personas, ricas, pobres, trabajadoras, estudiantes, paradas o empresarias, ya han adoptado en su vida las nuevas tecnologías. Tal vez alguna capa de edad todavía no, y sigue situando su vida y horarios bajo la estricta batuta de la unidereccionalidad, cenando a la hora del informativo de televisión o leyendo diarios al mismo ritmo que engullen el café con leche. Sin embargo, la mayor parte de la población, y cada vez más, necesita estar alimentada de realidades, ya no se deja engañar y, lo más importante, quiere ser parte de esa realidad, transformarla, construirla y participar. Su única herramienta, pero por multitudinaria, poderosa, son las TIC. Es su lugar de encuentro, su espacio de decisión y, si me lo permitís, su pequeño Parlamento en el que deciden las cosas y marcan las tendencias. Por otra parte, nuestros representantes e instituciones están a años luz de adoptar la frescura, transparencia e inmediatez que podría aportarles su inmersión, total y sin medias tintas, en la realidad tecnología que inunda la calle. Es cuestión de voluntad, actitud y querer hacer las cosas.

Políticos, partidos, instituciones y administraciones públicas siempre se han situado lejos de las opciones tecnológicas que han ido adoptando los ciudadanos. Este decalaje se ha mantenido en un honroso paralelismo aceptable, siempre mirando hacia arriba, desde la parte pública, los avances TIC que se iban produciendo en particulares y empresas. Desde más o menos 2008, este separación, insisto, decalaje, entre la evolución tecnológica de la realidad de la calle y los que se suponen representan a los primeras se ha disparado, y está posicionándose en distancias cercanas al ridículo, situación sonrojante que se dará muy a corto plazo si no se toman medidas y los elegidos se involucran en la conversación digital, directa, sincera, transparente y colaborativa, o lo que es lo mismo, se verán fuera del juego de la nueva democracia si no adoptan los principios de Gobierno Abierto, que como hemos dejado claro, no se puede separar, ni un ápice, de los avances en materia de Nuevas tecnologías.

Algunos sitúan el nacimiento del ‘Gobierno Abierto’ moderno en el mismo día en el que Barack Obama promulgo su ‘Memorandum de Transparencia y Gobierno Abierto’, concretamente el 21 de enero de 2009, una fecha muy importante, de la que debemos extraer sus más inmediatos catalizadores. Es cierto que se habla de este fenómeno, incluso sin saberlo, desde hace décadas, pero por no perdernos en fecha y épocas ya pasadas, centremos esta necesidad ciudadana a finales de la primera década del siglo en el que estamos.

2008, en mi opinión, representa el año del definitivo distanciamiento de la sociedad y los políticos, enorme brecha que, lejos de acortarse, aumenta. Dos factores claves fortalecen este despegue que sitúa, a la poco definida ‘clase política’, en el espacio del ridículo tecnológico. La irrupción y la popularización de las redes sociales por una parte, con un microblogging incipiente, empezaba a demostrar su poderío, a lo que se suma, como factor incluso más determinante, la evolución de los dispositivos móviles en forma de auténticos centros de control, coordinación y comunicación en los bolsillos de cada vez más ciudadanos, conformando una bomba democrática que ha derivado en el abismo político que nos frustra hoy. Por lo tanto, espacios de comunicación masivos, implementados en dispositivos móviles inteligentes, han dado pie a una clase social que no diferencia entre cuentas corrientes, status, filiación, género, raza o procedencia, pero que pone, y de que manera, en contacto ideas, propuestas, acciones y discusiones, todo ello aderezado con la inmediatez, dirigiéndose a unos interlocutores que no están presentes en esos espacios, pudiendo estarlo.

Gobierno Abierto no se puede entender sin tener en cuenta el factor tecnológico, básico y fundamental en la evolución política hoy, y espita para lo que, a muy corto plazo, marcará el pulso político de los países de nuestro entorno, que fijaron las reglas del juego en función a lo adquirido a finales del siglo XVIII. Ya no hay excusa. Solo hace falta voluntad para configurar un nuevo status quo entre ciudadanos y políticos, que deberían ser lo mismo, ya que se les supone nuestros representantes. Esa nueva forma de convivencia se llama Gobierno Abierto. Las herramientas para su desarrollo son básicamente tecnológicas, pero inexorablemente deberán ir siempre acompañadas de espacios presenciales que den continuidad al debate digital, solo así aseguraremos la mayor de las transparencias, la máxima colaboración y la participación de todos, o al menos trasladaremos la realidad de que quien quiera puede participar y cambiar las cosas.

Una vez concretado y aceptado que el Gobierno Abierto es la única salida política, y, además, que el lugar de encuentro entre ciudadanía y representantes debe ser el espacio TIC en cualquiera de sus soportes como ampliación del encuentro presencial, tenemos la enorme oportunidad de hacer las cosas con la lógica de quien realmente se cree los principios de la transparencia, la colaboración y la participación. Será difícil que se transmitan estas intenciones marcando las pautas, desde un principio, sobre la comodidad de un despacho oficial, una sala de reuniones de caoba o un exclusivo club de trajes y corbatas. Lanzar propuestas desde arriba nunca fue una gran idea, y no serán aceptadas, es hora de preguntar y construir desde abajo, colocando entre todos el primer ladrillo y, si se diera el caso, dejemos el último ladrillo para quienes fueron elegidos democráticamente, pero solo el último.

Salir a la calle, montar foros de debate e iniciar una conversación real con la ciudadanía que tenga su continuidad en espacios digitales, se me antoja como un primer paso, que no el único y, por supuesto, nunca el definitivo. Los legítimos representantes del pueblo tienen la obligación de estar ahí dónde está el pueblo, la gente, los ciudadanos y, en definitiva, aquellos que les eligieron, con independencia del soporte. Por lo tanto, es imprescindible que estén en la calle, conversando, sintiendo, convocando foros, pero bien es cierto que las personas, y cada vez más, donde están presentes es en el entorno digital, que debe ser el apéndice que se construya con los datos del termómetro de la calle. Si me lo permitís, y mencionando a una vieja red social ya venida a menos, lo que quiero decir es que los ciudadanos tienen una second life, que cada vez es más la first life. No hay mejor definición de red social que ‘plaza del pueblo’, en el que se intercambia información, se conversa, se decide y, como en las mejores familias, se discute. De todas formas, no nos quedemos en la red social, el mundo cambia y el escenario con él, de esta forma, los potenciales votantes se sitúan en nuevos soportes, que son la evolución de las redes sociales, como éstas lo fueron de los chats y los foros. Las nuevas plazas del pueblo son todos los sistemas adaptados y pensados para la movilidad, como las mismas redes sociales, pero adaptadas a móviles, así como los sistemas de mensajería, los espacios de georreferenciación y, sobre todo, los que vengan. La denostada ‘clase política’ debe permanecer atenta a las novedades, juega en desventaja, ya que a la ciudadanía no le hace falta, adquiere estos hábitos de forma natural, son, en definitiva, los ‘early adopters’.

Preparando el terreno de juego en el que se desarrollará el partido de la comunicación, en la interactuación y la construcción conjunta de la sociedad día a día, tenemos que tener más que presente que la posición predominante no está precisamente en la ciudadanía, comenzamos, por tanto, el partido con el marcador en clara ventaja de los que, efectivamente, decimos que ostentan el poder, cuando en realidad deberíamos decir que son a los que, temporalmente, hemos cedido la vara de mando. Para poder establecer un diálogo directo y de ‘tú a tú’, es necesario que ambas partes, representados y representantes, cuenten con las mismas herramientas y partan desde el mismo punto. Información es poder, Gobierno Abierto es repartir la información y, en consecuencia, es dividir el poder. Esta es la clave del obsoleto freno en la apertura de un gobierno a día de hoy, ya sea municipal, regional o nacional. Es obvio que nadie de los que están ahora en el papel de representantes quieren diluir su poder y su estatus entre los que les han situado ahí. Puede parecer una antítesis, y lo es, pero aquellos que han sido elegidos por mi no quieren devolverme el poder de la acción, que se basa en el conocimiento, es decir, en la información. Gran error de apreciación y, a buen seguro, actitud caduca que les catapultará, tarde o temprano, al más triste de los olvidos.

Puede ser que hace años, tan solo una década atrás, esto de ‘repartir el poder’ pudiera ser una tarea complicada. Los medios de comunicación tradicionales eran prácticamente la única fuente de información, de hecho eran conocidos como el cuarto poder. A día de hoy, ya bien entrada la segunda  década del siglo XXI, no solo ha cambiado el espacio en el que se informan los ciudadanos, ante todo estamos ante una forma de compartir información, en la que ésta se construye entre todos y cualquiera puede ser fuente. Fundamentalmente estamos hablando del camino que se ha recorrido entre la vieja unidireccionalidad de los soportes de información a la bidireccional exigida en los nuevos soportes y espacios de comunicación e información, una vez más, basadas en las nuevas tecnologías.

Periódicos, revistas, televisión y radio son emisores, la audiencia es receptora. Salvo excepciones extremadamente filtradas, como son las cartas al director, las llamadas en directo o los ya viejos SMS, todos estos medios tradicionales han actuado emitiendo en una sola dirección. Al otro lado, el manipulable espectador consumía, nunca mejor dicho, aquello que se le decía, sin digestión alguna ni posibilidad de rebatir lo que leía, escuchaba o veía. Hoy, la diferencia entre receptor y emisor se está acortando. Muchas veces no sabes quién se dirige a quién, y es ahí donde nace la conversación, se genera la bidireccionalidad, y cualquier persona, con elementos tecnológicos a su alcance, puede ser fuente de información o consumidor, pero en cualquier caso, siempre tiene la posibilidad de participar o estar en el papel que considere, se gane o, en actitud sobresaliente, sea señalado por el resto de la masa colaboradora y participativa.

Los gobiernos, como decíamos antes, muy dados a anclarse en el pasado, no han entendido la llegada de la bidireccionalidad y la caída, en algunos casos estrepitosa, de los medios de comunicación. Consideran, erróneamente, que la portada de los diarios en papel son los que marcan tendencia, y sí, podría ser en algunos casos, pero cada vez menos. Esto mismo, sumado a los titulares de informativos de las televisiones y  las radios, sustentadas por el mismo sistema que maneja los hilos y las dosis informativas, son el inválido autotest de la actualidad y bienestar para los representantes públicos, y esto hace, de momento, que ante la ceguera de muchos sea difícil que se den las condiciones de fomentar el Gobierno Abierto en casi todas las instituciones. El papel de los medios de comunicación tradicionales, que hasta ahora denunciaban e indicaban el camino de los gobernantes, está siendo sustituido por una gran masa de ciudadanos que realmente marcan el camino, y están obligando a que sean escuchados. Punto, éste último, obviado por los elegidos y que entienden los electores, ya que entre ellos si que ven, con claridad, la tendencia asumida e impulsada por ellos mismos. Entre los ciudadanos no hay opacidad, tampoco se entiende el egoísmo y nunca se aceptará el individualismo, es por ello que Transparencia, Colaboración y Participación marcan el camino de la ciudadanía, es decir, el Gobierno Abierto existe, pero quien lo tiene que adoptar no se entera, o mejor, no se quiere dar por enterado.

Adentrados en una época en la que no existe disculpa alguna para igualar el ‘establishment’ global entre los habitantes de un país –incluyo, como no, a políticos-, afrontamos un profundo cambio en la relación entre la ciudadanía y la administración. Va a resultar doloroso, muy doloroso, pero solo para el decimal último del porcentaje de la población, es decir, para los que ahora se asientan cómodamente en lo que ellos creen que es un escalón más. Es cierto que generalizar es siempre errar, pero en este caso creo que estaríamos hablando de excepciones y podemos, mientras no se demuestre lo contrario, afirmar que son daños colaterales situados en el peor sitio y en el peor momento.

En una sociedad moderna solo cabe el ‘Gobierno Abierto’ como nueva forma de avanzar. No me preocupa, en absoluto, que los gobiernos se cierren en la implementación de este modelo de convivencia tan demandado, día a día, por la práctica totalidad de los ciudadanos. Sí, por la práctica totalidad de los ciudadanos, que, casi siempre sin saberlo, lo están pidiendo a gritos en sus conversaciones privadas, reflexiones, demandas y, por supuesto, en afirmaciones públicas, exigencias y, como no, manifestaciones. No me preocupa si se adopta o no, ya que la propia inercia del tiempo en el que nos movemos hará que la transparencia, la colaboración y la participación sea la forma natural de lo que para entonces no será gobernar, será gobernanza, será, sin duda Gobierno Abierto. La posible no adaptación de algunos malos representantes de la ciudadanía a los tiempos de conversación continua y construcción social conjunta, llevará, inevitablemente, a la desaparición natural de éstos. No será nada traumático, simplemente sucederá, de la misma forma que otras figuras han dejado de poblar los paisajes de nuestros pueblos y ciudades por la propia evolución y, una vez más, por la llegada de la tecnología.

No hace falta sacar la bola de cristal, o remitirse a películas que en su día se adelantaron al tiempo como ‘Regreso al Futuro’ para entender como funciona un ‘Gobierno Abierto’. Como dije al principio de este post, este modelo ya está funcionado entre la ciudadanía y las empresas, entre ellos, existe la conversación, la crítica, la ayuda y la colaboración, sucede las 24 horas del día y dentro la más absoluta transparencia y franqueza. Los gobiernos, es decir, los que deberían ejercer la ‘gobernanza’, que no ‘gobernar’, tienen la obligación de escuchar a la ciudadanía de forma continua. Para ello, deben abrir absolutamente su espacio vital, aportar todos los datos que sean demandados y, en definitiva, ser absolutamente transparentes. Sin esta primera premisa, vital en el manual de un buen ‘Gobierno Abierto’, no podemos continuar. En ese momento estamos en España, en el momento del oscurantismo injustificado que empieza a desmoronarse. Mientras esperamos a que el absoluto colapso suceda, los intentos de hoy no dejan de ser meras acciones de marketing más o menos logradas. Establezcamos un campo de juego neutral con los mismos datos y herramientas en cada lado, impensable seguir con las siguientes premisas, y entonces, hablemos.

Pronto, muy pronto, y de forma natural, la transparencia formará parte de nuestras vidas en la relación con los que elegimos. Por lo tanto, en igualdad de condiciones, podremos participar en la elaboración de proyectos y en decidir nuestra forma de vida, actuaciones, políticas y decisiones trascendentes e intrascendentes, que de todo habrá. Finalmente, la colaboración, en cualquier materia en la que entendamos que podemos aportar, será bienvenida por los que a día hoy consideran que están por encima de sus propios representados, opinando sobre temas en los que, a buen seguro, tiene mucho más criterio el ciudadano especialista que lleva años tratando el tema pero que hoy no es preguntado. Sintiéndose partícipe del proyecto aportará como el que más, y siendo por su país, lo hará de forma orgullosa y altruista.

Afortunadamente se está dando ‘la tormenta perfecta’ del ‘Gobierno Abierto. La situación de fuerte demanda en la calle, inexorablemente unida al distanciamiento insoportable entre políticos y pueblo, sumado a la irrupción brutal de las Tecnologías de la Información en forma de redes sociales y teléfonos inteligentes, están sirviendo de catalizador para que, más pronto que tarde, comience la verdadera conversación y se inaugure una nueva era en la que los ciudadanos se sientan partícipes y estén dispuestos a aportar en la construcción del futuro de su país, todo ello en un escenario, todavía por construir, de absoluta transparencia. No va a ser fácil. Más difícil, para algunos, será prolongar el modelo actual.

De todo esto, y con el mismo título, hable en las II Jornadas Gobierno Abierto y Opendata, celebradas en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. Podéis verlo a continuación:

BIG DATA: Gestión, analítica e interpretación.

10 febrero, 2013 1 comentario

Oir hablar de Big Data ahora, como si fuera algo nuevo, demuestra la búsqueda oportuna en la que la mayor parte de los interlocutores se afanan, una vez más, tras una moda o tendencia, aunque de novedad solo tenga su forma anglosajona de nombrarlo. El Big Data, o como queráis llamarlo, existe de siempre, es más ¿Qué es Big Data? ¿Cuándo deja de llamarse Data para añadirle el adjetivo Big? Pues efectivamente, dependerá de quien maneje los datos, ya que al igual que los problemas, los que para algunos son solo ‘problems’, para otros pueden ser ‘big problems’.

La única realidad, y que entiendo que es la que hay que considerar, es que la cantidad de información que se está generando a diario en entornos públicos y privados crece de forma exponencial y así seguirá, como diría Buzz Lightyear, ‘¡Hasta el infinito y más allá!’. Sin embargo, toda esta cantidad de datos no servirá de nada sin su correcta gestión -Beware the Big Errors of ‘Big Data’- que es exactamente lo que no se está afrontando hasta ahora, abriéndose un horizonte de incalculable riqueza a quien sepa utilizar el poder la información en beneficio propio o común, temiéndome, una vez más, que Google, poseedor del mapa del tesoro, es quien maneja las variables de datos que ya mueven el mundo. Sin embargo, no debemos desestimar el poder de nuestros pequeños, medianos o grandes o cosmos de información en nuestra empresa, gobierno o institución. En ellos está el conocimiento pasado y presente, que debe ser nuestra guía, siendo clave su fase primaria, la gestión, para garantizar el éxito de las fases críticas: el análisis y la interpretación. Damos por supuesto su publicación y apertura para la explotación pública o privada, o lo que es lo mismo, aprovechando el trabajo en gestión de bases de datos para llevar a cabo la más agresiva política de ‘Open Data‘.

Gestión (herramienta), analítica (estadística) e interpretación (cerebro) son, por tanto, y en ese orden, las bases de nuestro Big, Small o Medium Data, una vieja oportunidad que espero que ahora sepan interpretar, aunque hayamos tenido que decirlo en inglés. Es el momento de que lo afronten las administraciones públicas como proyecto estratégico de presente, por una única razón: conocer a sus ciudadanos gestionando la base del conocimiento de sus demandas y necesidades en tiempo real, una forma angular de construir Gobierno Abierto, cuestión más que conocida por la iniciativa privada, más avanzada en la gestión de su propia información, aunque en lugar de ciudadanos, obviamente, hablen de clientes.

Con multicolores propuestas de Big Data, son muchas las empresas que intentan, como decíamos al principio, buscar una nueva oportunidad de hacer caja en base al desconocimiento propio del cliente, verdadera pesadilla para quienes nos hemos dedicado profesionalmente a Internet desde su popularización, allá por el año 1997. Como es habitual, son pocas las propuestas que pueden abordar con garantías la primera fase de Gestión, la más mecánica y tecnológica, pero la que marcará el éxito o fracaso del análisis y la interpretación. Una vez garantizada la calidad y el orden de los datos, la estadística marcará tendencias, pautas y comportamientos, un espacio que han sabido ocupar excelentes profesionales en España con proyección y reconocimiento internacional, como Gemma Muñoz, referente para todos los que entendemos el papel vital del análisis estadístico. Por último, y ya con los datos en la mano, entra en juego la interpretación o lectura, una labor en ningún caso se debe externalizar, y que debe recaer en personal de la administración o de la empresa, que entienda el negocio, comprenda a sus ciudadanos y, por supuesto, sea un líder capaz de interpretar el rumbo a seguir, trasladando las conclusiones al resto de responsables tácticos y estratégicos, tomando decisiones. Por lo tanto, una vez consolidadas las herramientas y ordenada la información, se necesitan líderes, capaces de pasar a la acción en base a la exigencia del dato.

Imagen: Blog BCN Binary. Tecnología e Informática http://bcnbinaryblog.com

Imagen: Blog BCN Binary. Tecnología e Informática http://bcnbinaryblog.com

Profesionales en la política, que no de la política.


A sabiendas que en el entorno de niebla, sospecha, desánimo, e incluso repulsión que nos envuelve, es arriesgado salir a defender la dignidad de la actividad política, siento la necesidad de expresarlo. Desde mi modesta experiencia, y desde la humildad, no se está apreciando el papel fundamental que están jugando y jugarán personas que sacrifican su vertiente familiar, situando su vida privada en el ámbito de lo público y, sí, aunque sea impopular decirlo, menguando sus estables y voluminosos ingresos -incluyendo en ocasiones vivienda y automóvil- en haberes más que dignos, pero menores, y, como debe de ser, a disposición consultiva de cualquiera, siendo además incompatibles con cualquier otra actividad, igualmente lógico.

Sin ninguna gana de entrar en obviedades y previsibles afirmaciones, y sin necesidad de consultar estadística alguna, el porcentaje de cargos públicos que ingresan en la administración desde la empresa privada representa un porcentaje tan rídiculo que, asumámoslo, añade métrica en la distancia que separa a la población de sus mandatarios. Algo falla. La mayor parte de los que, no nos olvidemos, hemos elegido para que nos representen, bien provienen de la propia administración, funcionarios, o bien desarrollan su actividad profesional en forma de ‘carrera política’. Los primeros, que se han ganado su puesto de por vida con esfuerzo y sacrificio, acceden a un puesto de los llamados ‘alto cargo’ con la seguridad de tener siempre una silla a la que volver. Los segundos, ‘políticos de carrera’, acceden a tan relevante puesto con los máximos conocimientos políticos que también requieren los nombramientos, pero sin experiencia, por lo general, en gestión o conocimiento real del suelo por el que pisan a diario el grueso de sus ciudadanos. En ambos casos, cuando finalmente son ‘los elegidos’, se sitúan en la cúspide de sus carreras: han tocado techo. Siendo muy legítima su presencia en las instituciones a tan alto nivel, e igualmente laudable, su posicionamiento debería ser proporcional al espacio que ocupan en la población activa.

Solo la vocación de ‘servicio público’ real, que he podido constatar de cerca con auténticos profesionales que ahora ocupan puestos relevantes en la administración, puede mover a personas a sacrificar su tiempo y dinero por su comunidad, incluso, en algún caso, teniendo que tirar de sus ahorros para poder mantener la vida que les precedió. Así mismo, he podido ver, incluso sufrir, como empresas privadas coaccionan a sus empleados para que no se acojan a la ‘excedencia forzosa’, un derecho para aquellos que van a servir a su gente, amenazando con la carta de despido a la vuelta, y, por desgracia, ejecutándolo, sin importarles si es o no una madre separada y con dos hijos a su cargo. Mucho tenemos que aprender de las empresas americanas, que entienden la política como un servicio ciudadano, y apoyan a sus empleados para que, en bien de su comunidad, sean activos en política, y entienden, como no debería ser de otra forma, que tener vocación política es mostrar sacrificio personal para volcarlo en acciones de servicio público.

Con este panorama, y con esta mentalidad empresarial predemocrática, es complicado que la especialización y profesionalidad vertical entre en la gestión de un gobierno. Por lo tanto, seguiremos viendo como determinadas personas van saltando de ‘alto cargo’ en ‘alto cargo’, con independencia de si tienen que gestionar bits, jeringuillas, alumnos, carreteras, turistas o I+D+i. Da igual, valen para todo, y por descontado, ni inglés, ni alemán, ni francés, ni nada que se le parezca ¿Para qué? Es imprescindible trasladar a la sociedad otro mensaje, incluyendo que quienes maniobran el curso de nuestras vidas están tan solo de paso, y se irán, al poco tiempo, con la satisfacción del deber cumplido con la sociedad, que es la de todos, la actual y la que dejaremos a nuestros hijos.

Insisto, algo falla. Por lo general, solo unos pocos ‘inconscientes’ acceden a pasar de la comodidad y anónima vida en la empresa privada, a la expuesta y complicada vida pública, y ahora, más que nunca, necesitamos darle la vuelta a una situación que entorpece, y de que manera, la competitividad y crecimiento de nuestro país.

politica

ARGENTINA: Iniciativas ciudadanas de Gobierno Abierto

25 noviembre, 2012 9 comentarios

Hace tiempo que les sigo la pista, y no deja de asombrarme su fuerza y crecimiento. La iniciativa argentina ‘Semáforo Roto, tras la que aparentemente tan solo hay un grupo de personas, muestra nítidamente un movimiento de Gobierno Abierto que nace desde la ciudadanía y que pretende aportar información para conseguir un país mejor. Con la posibilidad de dar de alta incidencias de estos reguladores del tráfico, tanto en la web como el móvil, la acción nació solo para su capital, Buenos Aires, siendo obvia su aceptación, permitiendo ya su uso en el resto del país. Como todo proyecto que se precie, se ha tenido muy en cuenta la escalabilidad, y a la sombra del proyecto -si no me equivoco en la cronología- han crecido otros no menos interesantes, como ‘Hay basuras‘ o ‘Hay baches‘, cuya finalidad tampoco creo que sea necesario explicar por la evidencia.

El magnífico trabajo que para su popularazación y uso están haciendo de forma paralela en la redes sociales, me hace plantearme lo que para mi era obvio hasta hace muy poco: ¿Es necesario tener una aplicación para cada incidencia o habría que unificarla en una que abarque todas? El bajo coste, o nulo, de la aplicación móvil basada en tecnología de SeeClickFix, y la simplicidad de sus páginas webs, construidas con Blogger, nos demuestran que cualquier iniciativa popular, sin presupuesto, puede ayudar a mejorar nuestro entorno y, quien sabe, si a generar otro tipo de beneficios en el futuro.

Sirva este post en mi blog para felicitar a los ideólogos de esta aventura. Desde aquí todo mi apoyo, así como la admiración por otras tantas iniciativas con claro componente de Gobierno Abierto que se están desarrollando en Argentina, un país que, aún con mucho recorrido en esta materia, está creciendo con firmeza, apoyado, como se puede ver con este proyecto, tanto por la administración como por los ciudadanos, siendo estos últimos los que realmente tienen que demandar insistentemente este nuevo sistema de gobierno, el Gobierno Abierto. Enhorabuena.

Nueva Web del Senado. Hacia la Transparencia y el Gobierno Abierto.


Esta mañana he tenido la suerte de asistir al Senado a la presentación de la nueva y, para algunos polémica, Web de esta Cámara. Desde aquí mi agradecimiento al Departamento de Prensa de dicha institución por incluirme, tanto en la puesta de largo de hoy, como en la evaluación previa desde hace unas semanas en un entorno cerrado.

La Web, y tampoco hace falta decirlo para darse cuenta, ha dado un salto cualitativo exponencial entre lo que había ayer y lo que hay hoy. Sin embargo, eso es lo de menos, es una cuestión que se espera y, por tanto, no nos detendremos. No obstante, si que considero que se ha iniciado un proceso, cada vez más común, de apertura, conversación, participación, transparencia y, como no, de colaboración. Solo por esto, que no es poco, ha merecido la pena asistir a esta jornada en la que las palabras que definen Gobierno Abierto se han repetido en boca de todos los presentes, con independencia del color político, estando de acuerdo que se ha avanzado en la buena línea, coincidiendo en que es mucho el camino que queda por andar.

El coste, fácil agarradero para la crítica popular -que pudiera compartir por el momento, que no por la ejecución- y la ausencia del uso de Software Libre en la construcción de la Web, fueron desmontados tras la pregunta de Mario Tascón, presente en la parte inicial del evento, que fue respondido con un contundente ‘se recibieron más de 60 propuestas y las que llevaban Software Propietario eran más baratas‘, lo que a su vez deberá despertar la autocrítica de las empresas dedicadas al Software Libre, disparo a la línea de flotación de la base de su argumentario, y es que, hay que reconocerlo, ni políticos ni ciudadanía están maduros para saber que el código libre va mucho más allá de los Euros.

Era necesario estar hoy allí, hablar, entender y observar como va calando el mensaje del Gobierno Abierto en las más altas instituciones. Como muestra, impagable, la conversación abierta, sincera y valiente que protagonizaron Mar Cabra, Directora de la Fundación Civio, y Juan José Lucas, Vicepresidente Primero del Senado, en la que me metí por lo intenso, rico y por mi siempre presente misión de impulsar la Transparencia y el Gobierno Abierto allá donde realmente valga la pena.

Se ha iniciado, claramente, una nueva forma de pensar que definitivamente está calando en quienes nos representan. Por mi parte, ahí estaré para aportar y caminar desde la creación conjunta. Así podremos hacer saber a los responsables, técnicos y políticos, que el Software Libre no es solo ahorro económico, es sobre todo libertad. Así mismo, no desecharemos la oportunidad de explicarles que la reutilización del código debe ser de obligado cumplimiento, como la apertura de datos, que no es tan solo mostrarlos, es hacerlos usables, muy lejos de los PDF actuales. Todo esto, como garantizar que la transparencia y el Gobierno Abierto no es solo tener una cuenta en Twitter, solo lo podremos cambiar desde dentro, en colaboración, participando y, con independencia de nuestras ideas, tratando de cambiar las cosas.

El Senado, y espero que en breve el Congreso, ha dado un importante paso hacia el Gobierno Abierto. Ha cometido errores, pero me niego a criticar a quien lo está intentando, se lo cree y empieza a asumir las máximas de transparencia, colaboración y participación. He ido para ayudar, aportar y ofrecerme a seguir abriendo instituciones que hasta hace solo unos años eran auténticos muros frente a la sociedad. Desde aquí, mis felicitaciones al Senado por empezar a cambiar las cosas en la buena dirección.

Imagen de la presentación de la Nueva Web del Senado

Imagen de la presentación de la Nueva Web del Senado

Empresa, periodistas y EREs ¿Autocrítica?


Vaya por delante mi solidaridad con todas aquellas personas que están sufriendo en su propia piel EREs, despidos y ceses en casi todos los medios de comunicación de España y de gran parte del planeta. El mundo está cambiando, la manera de relacionarnos también y, como es habitual, ante los cambios hay víctimas, como ya vaticinó Darwin en su libro ‘El Origen de las Especies‘. No obstante, esta crueldad tozuda de la supervivencia, sin ser falsa, la sustituiría por la frase ‘Inteligencia es la habilidad de adaptarse a los cambios‘, afirmación de Stephen Hawking, éste sí, ejemplo de superación, adaptación y aportación a la humanidad.

Ha quedado claro, y en ocasiones más que claro, que los verdaderos responsables de la situación son los directivos, editores y empresarios del sector de la comunicación. Su gestión ha sido mala o muy mala, no han sabido adelantarse al futuro y se han limitado a colocar a los de siempre en los mismos sillones, bailando de un medio a otro y aplicando las mismas obsoletas y suicidas recetas aquí y allá. Tampoco es cuestión de dar nombres, siendo obvio que la savia nueva luce por su ausencia en lo más alto de los puestos de dirección en medios escritos, online, televisión y radio. Muchas han sido las advertencias, incluso hace 4 años desde este modesto blog , que no han sido escuchadas. Ahora, con un mercado completamente diferente al del boyante 2007, tan añorado por los cortoplacistas e inmovilistas Directores Comerciales, hay difícil marcha atrás.

¿Y los periodistas? ¿Qué han hecho los periodistas para evitar esta situación? ¿Han tenido la habilidad de adaptarse al cambio? Entendiendo los medios desde dentro, después de bastante años trabajando para ellos, incluyendo el tan nombrado y ‘burbujil’ 2007, definitivamente, los periodistas no se han adaptado al cambio y son también responsables de la situación, no siendo objeto de este Post medir el grado de responsabilidad de unos y otros. La penetración de las nuevas tecnologías en las redacciones ha sido siempre, desde sus comienzos, mucho menor que el que se requiere a quien supuestamente debe estar plenamente informado. Los nuevos soportes, ahora forzados aliados, siempre fueron una amenaza, dejando crecer pequeños espacios que, sin barrera de entrada gracias a Internet y sus derivados, se han convertido en medianos y que, por cantidad, ya superan la influencia de muchos medios tradicionales.

Los periodistas, todos, con independencia del medio o soporte, deben saber que el lugar en el que trabajan es un negocio, especial, pero un negocio, que desde hace un tiempo ya no es tal. El clientelismo externo, intoxicador de la parcialidad y, por tanto, impulsor de la entrada de otras fuentes de información en la mente de sus ya ex-clientes, así como el clientelismo interno, que comprendo y con el que me solidarizo ante la amenaza de perder el puesto de trabajo, han hecho el resto. Muchos periodistas no han podido adaptarse al cambio por imposiciones de sus jefes, llegándoles incluso a prohibir la utilización de redes sociales. Esos altos cargos editoriales ahora creerán que Internet les han hundido el barco, cuando no han sabido coger el rumbo que la realidad les marcaba en forma de Movilidad, Redes Sociales, Periodismo de Datos, Datos Abiertos, Reutilización, Transparencia y muchos más términos que deberían estar presentes con el mismo protagonismo que la máquina del café.

Es difícil entender como se ha llegado a un modelo de bicefalia en los medios de comunicación que confronta diariamente la parte de negocio y la parte editorial. Lo que sí es fácil de entender es que ambos son responsables de lo que hoy puebla los titulares de todos los medios, menos el propio, con EREs, despidos, ceses y pocas más soluciones a un futuro nulo. Los periodistas, las hoy víctimas, con el atenuante de la imposición jerárquica, deberán autoevaluarse en su grado de responsabilidad.

Cultura Libre y su incongruente política


Esta semana se ha celebrado el Free Culture Forum en Barcelona. Tres días de expresión de ‘cultura libre‘, con la que puedo estar más o menos de acuerdo, pero que, en mi opinión, está desquiciada en su planteamiento, al menos en el que hicieron en este multitudinario evento al que he tenido la suerte de asistir.

En primer lugar, ya que lo cortés no quita lo valiente, quiero dar las gracias a la organización por la invitación a participar en sus actividades durante estos días, y, en particular, agradecer las atenciones, cariño y conversación de Simona Levi, promotora de FCForum, quien me ha dado la oportunidad de poder hablar de este importante movimiento desde el conocimiento, desde dentro, ya que no he parado durante estos días de conocer a sus miembros, analizar sus ideas y, como no, aportar, desde mi humilde experiencia, en las conferencias, talleres y encuentros que han llenado las salas del centro Arts Santa Mònica.

Sin extenderme más de la cuenta, y tratando de ir a lo fundamental, concluyo que me ha decepcionado profundamente la brecha que han trazado entre la ‘cultura libre‘ y la ‘clase política’, aunque este último término no me gusta acuñarlo por lo amplio y difuso de su alcance. El acto inaugural de esta reunión de estudiosos e impulsadores del ‘Free Culture Movement‘, fue la entrega de los ‘oXcars‘ en la noche del jueves 25. Sin entrar en pormenores artísticos, algunos de ellos muy logrados, la puesta en escena y el contenido de las actuaciones fueron, definitivamente, agresivos, intransigentes y muy alejados del clima que se debe crear para encontrar un espacio de entendimiento con quienes, no se nos olvide, han sido elegidos democráticamente por todos nosotros. Es obvio que situarse en estos momentos en el lado contrario al poder establecido es lo que vende y mola, apuntarse a la moda es lo más fácil. Sin embargo, es incongruente y raya lo absurdo el cerrar ojos y oídos, soltando por la boca todo tipo de populares improperios contra aquellos a los que, de entrada, no se les va a escuchar, es decir, volviendo a la más irracional unidireccionalidad lingüística.

Por mi parte sería muy fácil recordar que, tanto el FCForum como la entrega de los oXcars, se subvencionan por tres administraciones, o lo que es lo mismo, se pagan con dinero público, al menos así queda reflejado en el pie de sus webs. No obstante, quisiera centrar este escrito en despertar las conciencias de todos los que integran estos movimientos, pidiéndoles, con toda la energía que aporta mi creencia en que el Gobierno Abierto es la única fórmula para el entendimiento y la construcción de una nueva democracia, que necesitamos todas las manos para alcanzar los principios de la ‘cultura libre, espacio en el que también incluyo ‘opendata’, ‘software libre’ y ‘transparencia’. Si como he sentido estos días, se excluye de entrada a los políticos y se les desprecia, os equivocáis rotundamente, y se construirá un movimiento minoritario abocado a serlo durante toda su existencia. No podemos olvidar que la gente vota, vota en masa, y, en consecuencia, asumen que están eligiendo a sus representantes.

Desde aquí quiero tender una mano para establecer canales de comunicación con aquellos contra los que se ha descargado toda esa agresividad ilógica y gratuita, muy eficaz provocando la risa fácil y el aplauso continuo de un aforo entregado, pero absolutamente inútil de cara a la consecución de los objetivos propios de la ‘cultura libre, casi todos ellos más que razonables y necesarios para el crecimiento cultural y democrático.

Aunque no estemos familiarizados con el término, todas estas reivindicaciones que estamos viendo crecer en los últimos tiempos es lo que ‘se llama Gobierno Abierto. Se exige una mayor participación, una absoluta comunicación entre todos, TODOS, los agentes sociales, ciudadanos y, por supuesto, políticos. La base de la transparencia, la participación y la colaboración entre TODOS -una vez más y perdonadme la reiteración- es la única vía. La agresividad, el insulto y la descalificación gratuita no conducen a nada. Reflexionemos. El movimiento abierto, unificándolo en las pautas del Gobierno Abierto, debe ser común a todos los ciudadanos y colores políticos, es la única salida para buscar una nueva forma de convivencia. Yo me lo creo.

Entrega de los oXcars 2012.
Foto de Juan Luis Sánchez @juanlusanchez. Subdirector de ElDiario.es

¿Por qué estamos en la revolución móvil?

7 octubre, 2012 1 comentario

Hace poco, llegó a mis manos uno de los mejores informes de la situación actual de Internet en todas sus formas. Este documento, absolutamente imprescindible para entender lo que está pasando hoy en el mercado digital, lo ha elaborado Business Insider, y lo puedes leer aquí en su totalidad.

No es la primera vez que hablo en este Blog sobre lo que considero es el futuro de Internet, e incluso en una ocasión advertí de los probables engaños que conllevaría el crecimiento móvil. Sin embargo, a día de hoy comprobamos que la realidad de estos dispositivos, que casi todos nosotros llevamos en nuestros bolsillos, no ha hecho más que empezar. Tenemos que estar preparados para lo que viene y, sinceramente, no lo estamos ni de lejos, basta comprobar cuando todavía escuchas estrategia que contemplan ‘la creación de una página Web’, sin más. Volviendo al estudio al que me refería al comienzo de este Post, sirva de ejemplo esta gráfica que nos sitúa en el momento clave que invertirá el inmovilismo del viejo ‘ordenador’ y dará paso a la coordenada, sí a la coordenada, verdadero valor diferencial de las tablets y smartphones:

Ya hace más de dos años, concretamente en agosto de 2010, escribía ‘COMUNICACIÓN: Apasionante y crucial momento en Internet (léase móvil)‘. Aquel verano no teníamos ni idea de lo que se nos venía encima, Apple acababa de lanzar el iPad en Europa y el mundo de las tablets era un perfecto desconocido, con un espacio ‘Smartphone’ en crecimiento, pero ampliamente superado por los ordenadores personales. Con un rápido vistazo a la gráfica, vemos que no se puede entender el mundo digital a corto plazo sin tener en cuenta todo aquello que lleve una coordenada, es decir, todo aquello que lleve ese elemento diferenciador de un estático PC. Sin embargo, parece que el sector publicitario no encuentra el camino que refleje el trasvase de la publicidad tradicional en Internet a los nuevos soportes. No está pasando. Siguiendo con el estudio de Business Insider, observemos la gráfica -esta vez solo para  el mercado americano- de porcentaje de uso versus porcentaje de inversión:

¿Oportunidad? Evidentemente. Estamos ante una oportunidad. Es obvio que quienes todavía toman las decisiones de contratación no han entendido la realidad. Los CPMs en los móviles, aunque parezca mentira, son hasta 5 veces más baratos que en el Internet tradicional, algo inexplicable si tenemos en cuenta la visibilidad o ceguera que producen unos y otros. No obstante, no todo son noticias negativas en el presente del móvil, éstas se tornarán en positivas por la propia realidad del mercado, realidad tozuda, como siempre, y que afectará aún más a aquellos que quieren seguir viviendo de lo mismo y con las mismas fórmulas. Según los datos de este estudio, los ingresos se van a quintuplicar en los próximos 5 años, una cifra, en mi opinión, bastante conservadora:

Es verdad que el crecimiento de la publicidad en el soporte móvil no ha tenido el mismo crecimiento meteórico que tuvieron la televisión e Internet en su lanzamiento, también es cierto que hay un problema de entorno en cuanto a la creencia en el soporte que comentábamos anteriormente, pero lo cierto es que la coordenada es el futuro de la comunicación. Además de tener los datos de segmentación por edad, sexo, procedencias e incluso gustos, tendremos el lugar exacto y el momento concreto en el que se encuentra el target. Del mismo modo, el móvil es el verdadero soporte 24/7/365, o lo que es lo mismo, siempre disponible y continuamente consultado, además de englobar, en el mismo aparato, televisión, radio, prensa, Internet, música y cualquier variante.

Google tiene muy clara su estrategia y sabe que el futuro, cercano, paso por la coordenada, y en un movimiento extremadamente acertado, se ha erigido en líder las búsquedas móviles, y lo ha conjugado posicionándose en su estrategia Android. Su único competidor, Apple, sin tener experiencia en la etapa anterior del Internet tradicional, ha posicionado el viento de cara y, teniendo menos cuota de mercado en plataformas móviles, domina el mercado de las tablets con el iPad, barre en el mercado de los ingresos por descargas con iOS y, finalmente, ha logrado la cuadratura del círculo situándose como líder en los ingresos por venta de dispositivos, por delante de la surcoreana Samsung. Por lo tanto, parece que, a día de hoy, el juego se desarrolla entre dos vecinos californianos, aunque a buen seguro, dentro de dos años, cuando escriba otro Post, veremos que todo habrá, una vez más, cambiado:

Un informe a tener muy en cuenta, pero sobre todo, un informe que nos debe hacer pensar. Conviene leerlo hasta el final y absorber sus reflexiones sobre si estamos o no ante una burbuja, posicionándose claramente en el no. Estamos en el momento de adelantarnos a la realidad, y apostar por un mercado publicitario nada explotado y que necesitará de madera, mucha madera, en los próximos años.

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