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Archive for 23 junio 2011

Inicio una nueva etapa en el Gobierno de Navarra


Una pocas líneas para informaros de la nueva etapa profesional que voy a iniciar en breve. Hace pocos días recibí el ofrecimiento de formar parte del Gobierno de Navarra, haciéndome cargo de la Dirección General de Participación y Nuevas Tecnologías, dependiente de la Consejería de Presidencia, y cuyos objetivos serán impulsar la participación ciudadana a través de modelo de gobierno abierto volcado en las Nuevas Tecnologías. He aceptado de muy buen grado, y agradecido, este puesto. En unos pocos días trataré de empezar una bonita y emocionante etapa en mi carrera profesional, que siempre ha estado centrada en el área tecnológica, como va a seguir siéndolo.

Por descontado que cuento con todos vosotros, los que comenzastéis conmigo en el Pacharán and Twitts, los que creistéis en NASF, los que me habéis acompañado durante estos tres años en Navarra y fuera de ella, y también con aquellos con los que hasta ahora no he tenido la suerte de conoceros en estos ámbitos, pero que seguro que tenéis mucho que aportar. Compartiremos proyecto. Lo haremos entre todos.

Por otra parte, soy consciente que el proyecto LINC, que empecé con tanta ilusión hace tres años, lo dejo en medio de un proceso de expansión de gran calado, estando seguro que el equipo que dejo y los dos accionistas -Grupo Heraldo y Grupo La Información- sabrán continuar el proyecto y posicionarse como líderes nacionales en comunicación online. A todos ellos, equipo y accionistas, tengo que agradecerles todo lo que han hecho por mi. El proyecto LINC ha sido mi mayor reto laboral hasta el día de hoy, y el apoyo ha sido siempre total. Muchas gracias Óscar -que me trajiste a Navarra-, Ricardo, Luis, José Manuel, Familia de Yarza, Pablo, Carlos, Íñigo, Lourdes, Santiago, Joselo, Jose Andrés, Javi, Ana, Sara, Lucía, Cristina, Maite, Nacho, Elena, Inma, Sandra, Pedro, Joaquín, Paco, Miguel, Julián, Carlos, Eva, Ana Carmen, Mari Carmen, Itziar, Mincho, Chus, Pedro, Izaskun, Iñigo, Juan Luis, Jesús, Ana, Eloisa, Eduard, María, Salva, Ignacio, Tere, Antonio y tantos otros que me habéis hecho sentirme como en casa.

Inicio un enorme reto en mi vida profesional, con un proyecto muy bonito, que acojo con las máximas ganas e ilusión, contando con vuestra colaboración, ayuda, apoyo y trabajo.

Las Redes Sociales han venido para quedarse, los ‘community managers’ no.


Parece que ya hay bastante corriente que alerta, por fin, de la verdadera burbuja de Internet en nuestros días, aunque parece que ha sido necesario que El País publique ‘Sí hay burbuja: se llama ‘community manager” para que se señale a los que verdaderamente están haciendo daño al sector por el que algunos llevamos hasta 14 años peleando.

Los ‘community managers’ normalmente responden al perfil de persona con escasa experiencia en Internet, cimentada en el autoempleo y que desconoce -al igual que lo hace su ignorante cliente- las reglas básicas de la comunicación, siendo este último punto el que está situando a las redes sociales en el centro de la diana para los siempre presentes escépticos de Internet, que siempre han existo, y ahora parece que les estamos dando el aliento suficiente para que de escépticos pasen al montón de los bien conocidos ‘trolls’.

‘Las redes sociales son una moda’. Esta frase, tantas veces escuchada en los últimos tiempos, es tan absurda como tantas otras que se fueron repitiendo a lo largo de la historia, como aquellas que auguraban el rápido final de la radio con la llegada de la televisión. Pues no, las redes sociales están para quedarse, y de que manera. Estos espacios sociales son y serán -cada vez con más fuerza- los espacios de comunicación masivos que centrarán nuestra manera de relacionarnos en los próximos años, y digo en los próximos años, ya que no podemos aventurar que pasará de aquí a unos pocos años, e incluso me atrevería a decir que ni tan siquiera en unos pocos meses. Lo que sí es importantísimo es entender el momento en el que nos encontramos para adaptarnos a la mayor brevedad al futuro, precisamente lo que no han logrado -ni lograrán- gran parte de los que hoy se presentan como ‘community managers’, desconocedores absolutos del pasado de Internet. Admirados por mi en su condición de aventureros del ‘autoempleo’, son perfectos desconocedores del medio en el que se mueven, y es que, por lo general, y por lo que percibo, son paracaidistas que han visto en esto del ‘Internés’ un filón, y siendo escasamente usuarios de perfil bajo, pretenden ser maestros del sector ¿alguien ha visto esto en algún otro gremio?. Afortunadamente las empresas se están dando cuenta, y poco a poco van entendiendo que si debe existir un ‘community manager’ lo debe hacer en sus filas. La comunicación de una marca, entidad, producto o institución es, probablemente, el valor más relevante, y no puedes dejarlo en manos inexpertas. Este mensaje está calando, y el altavoz 2.0 es demasiado potente como para hacer experimentos.

En mi afán por conocer al cliente sigo ejerciendo de comercial prácticamente a diario -ver el post ‘La experiencia de patear la calle’- y estoy viendo con cierta felicidad como todo lo que representa la comunicación online -no solo son redes sociales- tiene cada vez mayor relevancia en la conciencia de los directivos, que demandan de forma creciente formación para ellos y para sus equipos. Para ofrecer educación en Internet ya no nos valen paracaidistas que han descubierto Twitter con la llegada de Obama al poder, necesitan profesionales con experiencia contrastada y no solo en Internet, predominantemente en comunicación. En otras ocasiones, y ya no tan raras, solicitan ayuda, también llamada consultoría, para formar su propio departamento de comunicación estratégica en Internet, una labor que requiere de seriedad, conocimiento, expertise y que se sitúa lejos de los perfiles que, en mi opinión, tienen las horas contadas en el sector, así como de las escuelas de negocio, academias e incluso universidades que sin rigor alguno están ofertando cursos de ‘community manager’ a la sombra de una moda a sabiendas del escaso recorrido de la ‘profesión’, una engañifa que bien haría en sonrojar a alguno.

No lo puedo negar, me alegraré cuando se regularice todo este entramado de ‘expertos’ con 1,2 ó 3 años de experiencia. Es cuestión de tiempo, de poco tiempo, el que tarden en educarse los clientes, una circunstancia que ya se está dando, a la que casualmente contribuyen los propios ‘community managers’ prestándose a asistir a eventos de formación a empresas. Otro síntoma más de la escasa experiencia profesional y visión estratégica de los recién llegados.

Imagen: Heber Redaelli

HACIENDA NAVARRA: ‘Vosotros lo hacéis imposible’


No voy a entrar en el mito que suspira que en Navarra ‘se pagan menos impuestos’, y es que, en honor a la verdad, me saldría infinitamente mejor acudir a mi cita anual con el fisco en la tierra que me vio nacer, sirviendo de ejemplo las ridículas compensaciones a las madres trabajadoras con hijos menores de tres años, así como otras tantas variantes del IRPF ’foral’, que en nada son la panacea. No, no seré yo quien diluya el orgullo de pertenencia a la foralidad de aquellos que tan bien me han acogido en los últimos años, pero sí, sí seré yo quien muestre, con conocimiento de causa, las enormes diferencias entre las herramientas informáticas disponibles en una y otra parte. Sirva de ejemplo una comparativa visual:

Para llegar a rellenar mi nueva y flamante gris aplicación, tuve que acudir en persona a la única agencia de Pamplona en la que me podía dar un PIN, sí, un PIN, por aquí no vale solo con el certificado de la FNMT. Esta no fue mi única visita presencial a, eso sí, los amables funcionarios de la Hacienda Foral, también tuve que pedir auxilio para declarar que ya ‘era navarro’ -a efectos fiscales, no se molesten en Pozuelo- y rellenar a boli el modelo 030, que tampoco podía presentar telemáticamente al no tener el famoso PIN, y es que en Hacienda Estatal deben ser muy confiados. Cuando creía que me iban a pedir el PUK, conseguí mi PIN. Ya podía acceder a la que iba a ser mi peor pesadilla.

Con la inestimable ayuda de la AEAT, pude obtener mis datos fiscales, que uno a uno fui rellenando en el Excel maquillado que habían puesto a mi disposición mis nuevos recaudadores, sin poder evitar la sensación de haber retrocedido un mínimo de 10 años, como primera percepción desde el punto estético, pero lo peor es que, desde el punto de vista de la usabilidad y de la accesibilidad, me estaba enfrentando a las más crueles de las bromas, y eso que -yo confieso- en su día critiqué a la que fue durante más de 10 años mi software fiscal, desconociendo claramente que cualquier situación es susceptible de ser empeorada, y en este caso mucho.

Una vez completados los formularios al más puro estilo Internet años 90, llegó la hora de comprobar que el cúmulo de fatalidades para poder ponerte al día con el fisco no había hecho más que empezar, y que la propia aplicación, dentro de su oscurantismo, no te permite emitir la declaración de forma telemática, debes salir de la misma y hacerlo desde la Web de la Hacienda Foral, todo un ejemplo de como molestar al máximo al, en mi caso, sufrido pagador. Pues bien, una vez descubierto el despropósito, trato de presentar por Internet mi dolorosa factura, una vez más, sin éxito, resultando que el modelo 030 que entregué, acuérdense, a boli, no debe haber sido bien introducido en los sistemas, no constando que mi señora y yo seamos ‘un matrimonio o pareja estable’. Este es el pantallazo del análisis de mi estado conyugal que tuvo a bien presentarme de forma gratuita el Gobierno de Navarra:

Como a ‘cabezones’ en mi pueblo no nos ganan ni tan cerca de los Pirineos, decidí seguir adelante dando por hecho que era una persona soltera. De alguna forma iba a presentar mi declaración por Internet, y si tenía que volver a los veinte volvía sin problema, así que entré solo con mi certificado, confiando que más adelante me pedirían el resto de los datos, pero cual fue mi sorpresa que la enorme eficacia facilitadora de la Web me dice ahora que no soy ‘el administrador’ del ordenador de mi casa.

Todo tiene un límite. Definitivamente desisto.  Imprimiré la declaración como hice en mi primera y única declaración presencial en el año 1998. Tengo la sensación de haber retrocedido 13 años de golpe. Una verdadera pena, que se acrecentará, ya que me temo que esto nos es más que el primer capítulo. No tengo cuentas bancarias en Navarra, y no las voy a tener, mi banca está en Internet, como no podría ser otra forma, y solo tiene una oficina presencial en Madrid, lugar al que a buen seguro me van a hacer ir con el papelote de ‘Carta de Pago’, para el cachondeo y comentario de los profesionales de la entidad, a los que remitiré a este post.

Muy ilustrativa la campaña de la renta de este año por tierras Navarras: ‘Tú lo haces posible’. No puedo estar más de acuerdo. Lo hacemos posibles dejando nuestro tiempo, nuestro esfuerzo y nuestro trabajo, y ‘Vosotros lo hacéis imposible’. Por cierto, desde hace ya un año estoy esperando a que me contesten a una duda existencial que envié a hacienda.tributaria.navarra@navarra.es.

Propongo que todos accedamos desde la misma aplicación, y según baremo vaya a un lado o a otro, y nos dejemos de gastar en duplicidades absurdas.

El futuro del periodismo


Esta semana he tenido la gran suerte de ser invitado como ponente a las XIV Jornadas de la Comunicación en Zaragoza, en un entorno académico que, además de contar con la presencia de mediática de Iñaki Gabilondo y la intelectual de Ramón Salaverría, ha sido para mi un foro en el que en las cinco horas que abarcó, al menos a mi, me hicieron reflexionar, recapacitar y, de forma sosegada, contemplar una profesión, el periodismo, con una ilusión renovada y entendiendo que, a pesar de lo lejos que estamos los ‘compusaurios‘ -con cariño Iñaki- y yo, sí que compartimos la idea de que hay que seguir contando historias, y además hacerlo bien.

Tal vez por mi perfil, o mi marcada obsesión por el número -no siempre buena-, centré mi tiempo de exposición -junto a tan ilustre mesa y ante un abarrotado salón- en la necesidad del cambio de modelo de negocio en Internet, muy ligado a la evolución y basado todavía en el ingreso irreal por banners, que lleva la friolera de 17 años vigente -para que luego digan que somos ‘el futuro’- cuando en realidad deberíamos estar centrados en nuevos formatos, que habrá que inventarlos, al igual que el nuevo periodismo, como bien apuntó Iñaki Gabilondo, que claramente nos situó a todos en la más absoluta ignorancia sobre lo que nos viene, señalando que lo que hemos visto hasta ahora ‘es solo la espuma’, es decir, estamos en pañales, afirmación con la que no puedo estar más de acuerdo en contenido, en continente y, hablando claro, en el dinero, que es lo que da de comer a los que todavía esperan el sonido de campanillas.

En mi imposibilidad de separar negocio y periodismo -aspecto muy lejano para muchos, olvidando que, si no se vende, no se juntan letras por mucho que nos empeñemos- seguí muy atento la exposición del hasta hace muy poco rey de la ondas -así como espero que él hiciera lo propio con mis minutos de gloria aquella tarde de Cierzo en la capital maña- y, aunque no lo parezca, coincidimos de forma reiterada, con pequeños matices, pero coincidiendo, de tal forma que, si bien yo entiendo que el futuro de la comunicación pasa por la creación de buenos contenidos, aderezados de toda la forma información pública disponible y siempre, insisto, siempre, geolocalizada y referenciada, él entendía exactamente lo mismo pero insistiendo en la ética, deontología y profesionalidad, aspectos en lo que nada tendrá nadie nunca nada que declarar, otra cosa es lo que haga una vez metido en faena. De forma magistral, como no podía ser de otra forma, señaló la parálisis de los mandos, que se han centrado en contar, en el número, una afirmación tan cierta como necesaria, pero añado que ese número debería verse con perspectiva y con un cambio de modelo económico valiente, que vaya en paralelo con un giro total en la estrategia en Nuevas Tecnologías, aunque ya dijimos por aquí hace un año, que valentía no es precisamente lo que sobra.

Nunca ejercí de periodista, pero es curioso sentir como cuando nos juntamos unos cuantos que nos lo creemos, tiramos por la pureza, la raza y todos esos clichés que nos tatuaron en la facultad. Virtudes que son imprescindibles y que nadie, en teoría, desdeñará, sin embargo, me preocupa, y mucho, como en estos foros nunca se habla del negocio, de la caída en los ingresos, del cambio de modelo que tenemos ante nuestras narices y que nadie hace nada por enderezar el rumbo, obcecados en la amenaza de unas herramientas que, en lugar de criticarlas, habría que asumirlas a la mayor brevedad, o ellas asumirán el papel informativo, lo que sí que sumergirá en el caos al periodista, al periodismo y matará, esta vez sí, al mensajero.

Mis ingredientes -y ahí los dejo para el debate-: el contenido de calidad, hiperlocal, apoyado en las múltiples fuentes públicas -Twitter, Facebook, Blogs, foros…-, georreferencido y orientados a la movilidad, sin engaños de granjas de contenidos, SEO y especies varias en vías de extinción, con una estrategia de ingresos paralela, con anuncios locales, basados en la coordenada, autogestionables en muchos casos y asumiendo el soporte el éxito de la campaña. Es fácil, es sencillo.

En otro orden de cosas, y como se puede ver en la foto, de forma distendida tras un duro debate, convencí a Iñaki para que empezara a crearse su identidad digital, y, tal y como acordamos -acordarse de que siempre hemos de ejercer de comerciales- seré yo quien se la construya. Muchas gracias Iñaki, fue un verdadero honor, que se transformó en placer, poder pasar 5 horas debatiendo contigo.

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