Archivo
USO 3G: Una oportunidad para España
Leyendo el Dossier de Indicadores de Seguimiento de la Sociedad de la Información que acaba de ser publicado este mes y que, por tanto, está fechado en marzo de 2011, me he encontrado con la habitual tristeza en los datos que reflejan los datos relativos a nuestro país en el uso y costumbres en el entorno de Internet, pero he de decir que, esta vez, he podido ver al menos alguna luz que habría que analizar entre tanta sombra.
El que probablemente haya sido el último trabajo de Sebas Muriel, persona que cuenta con toda mi admiración profesional a pesar de algunas -pocas- cuestiones, refleja una realidad basada en los datos del INE, ONTSI y Eurostat entre otros, y en casi todas las cuestiones en las que nos comparan con el resto de Europa la foto es la misma, una instantánea que demuestra lo mal que nos han tratado desde siempre los gobiernos y no gobiernos en el fomento, uso e implementación de lo que ellos llaman ‘Sociedad de la Información‘ y yo llamo,sin más, ‘conocimiento’. Un ejemplo, hogares con acceso a Internet en Europa:
Poco hay que comentar en esta y en tantas otras gráficas. Sin embargo, los datos que más me han llamado la atención de las 88 páginas de observatorio son los relativos al mundo de la telefonía móvil y, en concreto, los de la penetración del 3G entre los españolitos de a pie, y es que por fin, en algo somos punteros, es más, yo me atrevería decir que somos lo que los americanos llaman ‘early adopters‘, y es que es ciertamente significativo que, según la siguiente gráfica, España es la cuarta potencia en el uso de la telefonía móvil de banda ancha, tan solo por detrás de, ojo al dato, Suecia, Luxemburgo y Dinamarca:
Lejos de sacar la vena patria, que también, sería una buena cuestión tratar de analizar las razones por las que estos datos son tan esperanzadores y alentadores para los que trabajamos en este sector y para los que firmemente creemos que el futuro -ya casi presente- del ‘conocimiento’ pasa por la coordenada y, por tanto, por Internet en soporte móvil. Puedo especular, y puedo dar mis razones sin base científica alguna, pero de momento, y para la reflexión, ahí queda este apunte que bien pudieran recoger quienes hasta ahora solo se han ocupado de la ‘Sociedad de la Información‘ para molestar con subvenciones absurdas, de las que se han lucrado los de siempre, y para legislar, generalmente con el más absoluto desconocimiento y con el aliento de tantos otros que ven como su manido ‘bienestar’ y reinado está viéndose claramente devorado por la ‘realidad del conocimiento’.
Aprovechemos este empuje, entendamos el 4G, beneficiémonos de esta tendencia en el uso del soporte móvil que ya viene de lejos, explotemos nuestras posibilidades y tratemos de apoyar este sector con todas las fuerzas, sin miedo a canibalizaciones obsoletas, sin proteccionismos ralentizadores y agonónicos, sumando esfuerzos, contando con todos y, sobre todo, con valentía. Tenemos una oportunidad, no la convirtamos en una amenaza por los sabidos moribundos intereses.
REFLEXIÓN: Internet ya supera a la prensa
Esta semana la inaugurábamos con un post de los más interesante en el imprescindible blog de El País ‘Periodismo con Futuro‘, una herramienta básica para los que, a pesar de todo, nos consideramos periodistas. El artículo en cuestión, ampliamente ‘retuiteado’ y ‘megustado’ -con mayor o menor intención-, lanzaba el temible titular para algunos ‘Internet ya supera a la prensa en Estados Unidos‘, un anuncio escrupulosamente veraz que lleva la firma de Cristina F. Pereda, pero que, sin embargo, está abocado al malentendido, y lo que es peor, a sabiendas que es así, lo que no quita ninguna veracidad a la imagen extraída de la web en la que se basa todo el artículo, que dice ‘As other rebound, no uptick for newspapers‘, traducido textualmente ‘mientras otros rebotan, no hay repunte para los periódicos’:
Para los que llevamos algunos años, ya muchos, viviendo de la tan esperada ‘traslación del negocio tradicional al mercado online’, sabemos que la lectura fría, y en clave del desconocimiento, de este titular, lleva, ineludiblemente, a la la creación de la idea de que los ingresos de la prensa online ya están por encima de los ingresos en la prensa tradicional, cuando el problema en la evolución de estos medios de comunicación es mucho más profundo, y como bien dice este mismo escrito en relación a la prensa, el problema es que ‘ha tardado en adaptarse y culturalmente está más atada a la creación de contenido que a la tecnología, lo que le convierte en seguidora y no en un líder a la hora de redefinir el negocio’, mientras que miles, o si queréis, millones de nuevas fuentes de información, nacen y crecen en la red, atomizando los espacios de información y, por ende, los soportes publicitarios, aumentando así el ingreso global de Internet como soporte, pero no necesariamente a las mismas marcas que hasta ahora copaban el también extinto quiosco.
Tom Rosenstiel, director del Proyecto para la Excelencia del Periodismo, comenta en el mismo análisis de El País, que ‘en un mundo donde los consumidores deciden qué noticias quieren y cómo quieren recibirlas, el futuro pertenece a aquellos que mejor entiendan a su audiencia y puedan explotar ese conocimiento con publicidad’ una ‘perogullada’ que, hasta hora, nadie quiere ver, al menos en el ‘periodismo al uso’, donde seguimos confundiendo noticia con propiedad, cuando al fin y al cabo es al usuario al que, antes o después, pertenecerá la decisión de seguirte o no, o lo que es lo mismo, de alimentarte o no.
Mientras tanto, y según el último informe de Comscore para Europa, fechado el 24 de febrero de este año, las impresiones por display, para entendernos, banners y otros artilugios que nos asaltan en las webs, crecen, como no podía ser de otra forma, pero ese crecimiento se lo están llevando hoy, y según estos datos de Reino Unido, Francia y Alemania, las redes sociales, y yo añadiría que el propio crecimiento de espacios de en la red. Es entonces cuando nos explicamos que Internet supere a la prensa, al menos en volumen de publicidad, pero no necesariamente los espacios de Internet para informarse son los beneficiados, y mucho menos la prensa en Internet -que dirían algunos-, y eso que solo nos hemos fijado, de momento, en la publicidad más tradicional que hasta ahora había en la red, es decir, el Coste Por Mil (CPM), o lo que es lo mismo, lo que sustenta la práctica totalidad de la prensa, que por no renovarse, vive, o trata de vivir, de un formato obsoleto y que, encima, se lo están llevando nuevos espacios de información y, en especial, las manidas 2.0, éstas sí, un espacio de información universal, que utiliza otros formatos publicitarios que sí alimentan el quesito de la publicidad online que se supone por encima del de la prensa, y por debajo -aunque en mi opinión por poco tiempo- de las televisiones.
Los de Mountain View nunca se imaginaron que su competencia vendría por el lado de las redes sociales, o mejor, Google nunca pensó que los internautas confiarían más en los contenido creados por ellos mismos -base de las redes sociales- que en los contenidos que les ofrecía un algoritmo tantas veces puesto en ‘entredicho‘, e incluso denostado. De la misma forma, la prensa debería saber que su supervivencia online no pasa por la recolección de audiencia, pasa por hacer al usuario partícipe y crear, de unas vez por todas, un espacio de agregación que demuestre que el medio no es el dueño de la noticia, olvidándonos de la obsoleta publicidad online en forma de banners, interstitial, rascacielos y demás elementos invisibles a la percepción humana, y reinvertarse en base a la demanda popular, que no es más que la petición, a gritos, de construir, crear, ser partícipes e intercambiar información. Mientras tanto, y como empezábamos este post, miles, o millones, de fuentes de información nacen en la red, que, de igual forma, mueren, o no.
-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*
NOTA: Para completar este análisis, sugiero repasar el post que escribí en Octubre de 2009, ‘PRENSA EN INTERNET: Innovar y comercializar (o requiem)‘
ESTADOS UNIDOS: Operación desenrosque de boina
‘Es imprescindible viajar a los Estados Unidos al menos una vez año para desenroscarse la boina’. Con esta elocuente y descriptiva frase saludaba un buen amigo y exjefe cada vez que regresaba del viejo oeste con la maleta siempre cargada de nuevas ideas e innovadores proyectos, una sensación con la que de forma repetida me cargo cada vez que vuelvo del país que de la nada supo atraer a los emprendedores de Europa y, en definitiva, a lo mejor de cada casa, y esta vez no es un sarcasmo.
Con un ya casi extinguido año 1984, pisé por primera vez Estados Unidos, pasando mi primera noche en San Francisco, por esas fechas inmejorable plató de la película de James Bond ‘Panorama para matar’, estrenada un año después y, como es habitual en el género del agente de Su Majestad, inspirada en la máxima actualidad social del momento, ya por aquel entonces, Silicon Valley.
Acabo de regresar de Nueva York, de un viaje, en principio, de ocio, y, sin embargo, como ya he dicho tantas otras veces, soy incapaz de distinguir el asueto del trabajo, una suerte que también tiene su lado negativo en el ámbito personal. En esta ocasión, y como ya pude intuir en otra reciente visita a los Estados Unidos, he podido comprobar que, el patrón de que ’lo que sucede ahí se repite aquí de forma matemática’, ya no requiere de esos cinco años, como se decía inicialmente, o esos dos, que oía de forma reiterada hace bien poco, para trasladarse como un calco a nuestros mercados. Ahora, la traslación solo necesita de días para poderse implementar, faltando únicamente el componente cultural, batalla que doy por perdida en aquellos que en mi primer viaje a San Francisco contaban ya con dos dígitos en su casillero, que tengo la esperanza de que se está ganando en el resto de los que habían nacido, y que no me cabe ninguna duda que no es necesario batallear en los nativos digitales, es decir, en los que no pudieron asistir al estreno de la decimocuarta película de la saga de las adaptaciones de Ian Fleming.
La gran diferencia, y este es un aspecto que ya viene siendo repetitivo en esta bitácora, es que las herramientas disponibles aquí y allá son las mismas, para grandes y pequeños, para niños y niñas. Todos, absolutamente todos, tenemos acceso a los mismos dispositivos y aplicaciones, con lo que la diferencia está en el uso, es decir, en la cultura, de ahí que, con la implacable ley de la vida, cada vez serán más los que entiendan el momento en el que vivimos, y menos los que ignoren el cambio que ya se les ha venido encima.
Cuando hablo de herramientas, no hablo de Java, PHP o cosas, para algunos, raras, ni tan siquiera de mi añorado HTML, hablo de Twitter, Facebook y FourSquare, utilizados por tiendas, tienditas, tiendazas, bares, taxis e incluso el Empire State Building, que utiliza su cuenta tuitera y su página facebukera como lo pudiera utilizar la fruteria de la esquina, que, por cierto, en Estados Unidos, lo hace.
Si antes me llamaba la atención la cantidad de redes wifi que había en cada esquina, ahora mi asombro y, en gran medida, envidia, está focalizada en la generalización en el uso de esos espacios, las redes, que, aunque parezca mentira para algunos, tenemos disponibles en España en igualdad de condiciones, ni más ni menos, creando un recelo por estos lares injustificado y que bien se nos quitaría si siguiéramos la recomendación de mi exjefe con la que comienzo este post.
Si haces checking con FourSquare en cualquier punto de Nueva York, son decenas las ofertas a las que puedes acceder, así como conocer las novedades de cualquier establecimiento o servicio -incluso público (OMG)- por medio del simple pero efectivo Twitter, sin olvidarnos de la información que podemos obtener de Facebook, cada vez más presente y consciente de la importancia de la inmediatez de los dos anteriores ejemplos, añadiendo recientemente Facebook Places y Facebook Offers, orientadas a eso, a la inmediatez del consumidor y, como a nadie se le escapa, a la movilidad.
Son muchas las imágenes que me traje de anuncios en prensa promocionando sus espacios en redes, así como fotos de escaparates con pegatinas indicando lo mismo, e incluso descubrí ‘Google Favorite Places’, muy extendido entre el pequeño comercio y otra amenaza para la supervivencia de las Páginas Amarillas. Os dejo una de las promociones que me llamó la atención, no por su originalidad, pero si por su estandarte, la ABC, American Broadcasting Company, pionera en su día, y medio tradicional hoy, que parece entender el imparable ascenso que está experimentando Internet como soporte.
No hemos aprendido la lección de prestar el máximo de atención a lo que por allí sucede para tratar de llegar a un acuerdo de mínimos en la histórica pero poco evolutiva parte del globo en la que nos toca luchar contra los elementos. Son muchos y, de momento poderosos, los que manejan la información en contra de la evolución, pero debemos congratularnos al comprobar que las barreras de entrada no existen, que competimos en igualdad de condiciones y que el cambio de tendencia ya se está dando, estando en nuestra mano el buen uso de las aplicaciones para que, como en Estados Unidos, su uso sea normalizado y el usuario entienda y perciba su utilidad, ventaja y, sobre todo, su beneficio.
MODELOS DE COMUNICACIÓN: sin noticias del cambio
No es por insistir, pero el modelo de la comunicación está cambiando, por mucho que se empeñen en mi facultad en seguir dando el mismo temario que cuando abandoné aquella mole de hormigón, que contaba la leyenda que se construyó siguiendo los planos de una cárcel de mujeres ¿y por qué de mujeres? me preguntaba yo.
Ya se ha escrito bastante, incluso en esta bitácora, y tampoco era necesario, tal vez, recordar que el mundo se encuentra en un momento apasionante, pasión que abarca el terreno de la comunicación, y otros tantos campos, a veces buenos, a veces malos. La llamada de la llegada del lobo ha sido escuchada, en menor medida, por algunos medios de comunicación, aunque hay que reconocer que, la forma de entender la adaptación del fiero Internet a los diferentes soportes, ha sido ridícula. Sin tapujos ni medias tintas. Televisión, prensa escrita y radio, sin entrar en otros soportes menores, han intentado, e intentan, hacer un guiño a la red pasando de puntillas por ella y, en algunos casos, ni tan siquiera existe ese voto de confianza, maquillaje, prueba, acercamiento o como quieras llamarlo.
Este post lo escribo desde mi iPad, o lo que es lo mismo, desde una tableta, que ya les gustaría a muchos que fuera de chocolate para acabar con ella de un simple mordisco, volviendo a la prehistoria de la comunicación y, en definitiva, al poder de unos pocos. Desde este aparato, puedo ver la tele, leer prensa y (aunque sea hombre) escuchar a la vez la radio, pero si me quedara aquí, cometería el error que muchos están cometiendo, estaría haciendo lo mismo que hacía mi abuelo hace 40 años, pero en otro soporte, y no es así. Es evidente que ya no veo la tele como antes, podemos elegir canales del mundo, ver series antiguas, modernas, descargarte vídeos, crearte tus animaciones, comentar, compartir, enviar, editar y, al fin y al cabo, hacer lo que me da la gana, que, sin lugar a dudas, es lo que está primando a la hora de ampliar conocimientos. Igualmente podría informarme por medio de la prensa escrita digital, y lo hago, pero escritos son los diarios, y también otras webs, blogs, chats, foros, redes sociales y ‘n’ espacios que tendrán mi confianza en tanto en cuanto su información satisfaga la universal necesidad de informarse. Por último, y sin menospreciar a aquella que ya se intentaron cargar con la aparición de la televisión, la radio se escucha nítida desde este invento de Apple, con la diferencia de calidad y selección mundial de emisoras que no voy a entrar al detalle, sin embargo, la caspa sigue aflorando en su contenido, devolviéndonos a su imagen clásica de aparato de museo, cuando debería ser todo lo contrario.
Como profesionales de la comunicación, y volviendo al error de entender que se ve, se lee y se escucha igual que antes, entiendo que debemos ponernos en la piel del usuario de una vez por todas, y dejarnos de hacer el paripé, haciéndonos creer que estamos en el río de los cambios añadiendo a nuestra web un enlace a Facebook, Twitter, Tuenti, Linkedin o lo que sea, cuando lo que tenemos que comprender es que el cambio es mucho profundo que todo eso, y está muy bien emitir tuits en directo en televisión -muy pocos se han atrevido-, añadir la caja de Twitter en prensa con temas candentes o leer los comentarios de los oyentes en el grupo de Facebook de cualquier programa de radio, pero la apuesta debe ser mucho más amplia, o nos ahogaremos en la corriente en lugar de seguirla.
Hoy en día, para montar una televisión, basta con una cámara y un streaming -incluso gratuito-, si por el contrario quieres montar un periódico al uso, ni que decir tiene las múltiples posibilidades para salir a la luz al mayor de los niveles, al menos, de diseño, y si lo que piensas es montar una radio, pues no pocos son los espacios que te invitan a crear tu propia emisora y emitir sin necesidad de permisos, leyes y tapujos, todo ello creado con la única intención de mantener el ‘status quo’ e imponer ‘el orden’.
La capacidad de supervivencia de los medios tradicionales es directamente proporcional a su capacidad de adaptación al nuevo escenario, una virtud que ya se ha demostrado escasa en cualquiera de los tres soportes mencionados en este post. Las barreras de entrada ya no existen, y son muchas las iniciativas que tratan abrirse paso, que por su alto número, y por mera estadística, triunfarán.
Especialización, tanto en materia como en espacio, orientación al usuario, construcción del medio como vehículo colaborativo y mucha, mucha valentía, es la receta que propongo para cambiar modelo, nada nuevo para los que vienen, algo absurdo para los que van.





