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Archive for 30 mayo 2010

FINANCIACIÓN: Siempre con el dinero de otro…


Nada más lejos de mi intención que dedicar este post a consejos para la búsqueda de financiación, para eso ya hay miles de entradas más o menos acertadas, o lo que es peor, con más o menos experiencia, para dar este tipo de consejos. En estas líneas pretendo ahondar en un frase que de forma magistral pronunció Antonio Sáez -cofundador de Ya.com y exTerra- el pasado jueves en el I Congreso de Emprendedores Iniciador 2010, en donde dijo exactamente ‘Asegúrate que emprendes con el dinero de otro, te asegurarás que no sólo tú crees en tu proyecto’.

Sin entrar en detalles en el resto de la conferencia que sin papel alguno interpretó Antonio -una de las figuras clave de la ya larga historia de Internet en España- y sin entrar a valorar algunas críticas a sus antiguas empresas, e incluso en algún que otro secreto que por elegancia -que no por desconocimiento de los que también hemos trabajado en esas empresas- nunca debió de haber sacado a la luz en ese foro -siempre en mi opinión- me quedo con la frase que ya transcribí en el párrafo anterior: ‘Asegúrate que emprendes con el dinero de otro, te asegurarás que no sólo tú crees en tu proyecto’.

El calado y la importancia de esta afirmación debería presidir los libros dirigidos a emprendedores, que curiosamente normalmente no están escrito desde la experiencia. A la hora de comenzar un proyecto es lógico pensar en bancos y cajas para la financiación, pero la torpeza, desconocimiento, desidia e inhumanización de estos establecimientos arcaicos, hacen que, en caso de tener a bien cedernos sus migajas, nunca será señal de que han comprendido nuestro propósito y, por tanto, no significa que apoyen nuestra idea, más bien certifican que tenemos capacidad económica para devolver lo prestado ¿para qué los necesitamos entonces?. Tres cuartos de lo mismo para el impresentable ICO y otros productos afines que no dejan de ser los mismos canes con diferente collar, con más pinchos aún si cabe.

El papel lo soporta todo, por eso me hace mucha gracia que la primera, y casi siempre única lectura de los inversores sin conocimiento del medio sea el Plan de Negocio, cuando el grueso de la idea, en mi opinión, está siempre en el resto de documentación. Todavía recuerdo la cara de un ‘asesor’ del BBVA cuando le presenté mi plan de negocio. Tan sólo pedía 50.000 Euros, y al hombre, que ya ni peinaba canas, se le veía con la misma cara que pone Obama en su ristra de fotos, es decir, de estudio, demostrando que seguía pensando en su inversión lucrativa, el ladrillo, que por aquel entonces atravesaba su recta final de hinchazón, y es que ese sector se basaba en la estadística, y el dinero hacía dinero en múltiplos de ‘n’, hasta que ‘n’ tendió a cero y se les acabó el cuento, que no el trabajo, ya que entiendo que todos estos ‘linces del negocio’, que nos han metido en la que estamos, siguen presidiendo despachos de mesa de caoba y foto familiar en marco de plata.

Desde mi experiencia, corta, pero al fin y al cabo experiencia, debo reconocer que la Comunidad de Madrid, por medio de su programa Empréndelo.es y AvalMadrid, sí que ponen a tu disposición materia gris para certificar la viabilidad y creencia compartida de tu proyecto. Y es aquí dónde debemos quedarnos, en la ‘creencia compartida‘, que no es más que lo que el también creador de Terra quiso decir en la frase objeto de este post.

Muchas veces, quizás demasiadas, y más en nuestro sector tecnológico, nos creemos en posesión de la verdad, algunas veces incluso con cierto aire altivo. El hecho de compartir tu proyecto con otras personas que entiendan y compartan el lenguaje de Internet, y lo que es más importante, la sensibilidad por el mundo online y todo lo que nos rodea, si no certifica, sí que aumenta el grado de seguridad en la consecución de las metas marcadas en el proyecto.

Contar en tu accionariado, o en tu ronda de inversión, con gente experimentada en Internet y movilidad, no sólo significará contar con el músculo financiero para empezar a soñar, atestiguará el contraste de lo que reside en tu cabeza con la forma de pensar de otra, y en el mejor de los casos de otras.

En España, y con orgullo, existen muchas cabezas pensantes en el área ‘internetera’, muchas de ellas, y desde la humildad, están dispuestas a escuchar, siendo su aportación incomparable con la que pueda hacer un ahora moribundo banco o caja.

Desde aquí animo a los emprendedores de verdad, auténtico impulso de la economía del país, a lanzarse, y a hacerlo con cabeza, con la suya y con la de otros. Por mi parte lo volveré a intentar las veces que hagan falta. Mucha suerte, contad conmigo.

INMOVILISMO: El arte de criticar y no aportar (e incluso copiar)


El los últimos años, y gracias al gran equipo que tan bien me ha rodeado y a ‘mis mayores’ -que tanta libertad me han otorgado-, he tenido la suerte de crear un caldo de cultivo óptimo para la innovación, así como para investigar -con más o menos tiempo- lo que realmente está pasando en la ‘globosfera’, que, como seguiremos informando, está cambiando a una velocidad vertiginosa, catalizada por la gravedad de la crisis.

El inmovilismo -RAE. Tendencia a mantener sin cambios una situación política, social, económica, ideológica, etc.- no cabe en mi cabeza, y creedme, ni en la de ninguno de los consejeros que componen el accionariado de LINC. Sin embargo, desde fuera, y cada vez con más fuerza, observo una tendencia al inmovilismo brutal, que es todavía más sangrante cuando proviene de instituciones que deberían representar todo lo contrario.

La crítica, siempre bienvenida en todo proyecto en el que me he involucrado, se convierte en vacía cuando se queda en eso, en crítica, sin aportar absolutamente nada a pesar de así solicitarlo del remitente. En España, al contrario -una vez más- que en el resto del mundo innovador, el fracaso iniciador se relaciona con la vergüenza, mientras que en el mundo anglosajón se relaciona con el orgullo: ‘al menos lo has intentado’. Así de claro.

Tampoco vamos a señalar, simplemente vamos a apuntar que, cuando la crítica viene de la rama académica, la respuesta se hace, más que nunca, necesaria. Tanto si se trata de un ente público como privado, desde esos foros viejos y rancios deberían mirar la viga en el ojo propio y sí, ver la paja en el ajeno, pero aportando, aunque después de ver como rebajan al esperpento el genial trabajo de unos estudiantes, como no, del otro lado del charco -burdamente imitado también por empresas de altos vuelos y alguna que otra compañía que en su día cotizó en el Nuevo Mercado-, nada nos debería extrañar, cumpliéndose la máxima del crítico que no aporta e incluso se cree innovador imitando en fondo y forma un trabajo ya realizado. Este halo de grandeza que envuelve a algunos componentes del mundo universitario, está haciendo mucho daño a aquellos que realmente tratan de llevar a cabo la difícil misión de cambiar y lijar el moho que envuelve los campus, claro que el aura de los críticos no aportadores (y copiones) no se lo ponen nada fácil, siendo muy ilustrativo comparar el temario de Ciencias de la Información de la Complutense de Madrid en el año en el que yo finalicé -1998- con el actual, en el que si algo ha cambiado es pura casualidad, cuando la comunicación hoy en relación a lo que pasaba hace 12 años ha sufrido una transformación que nada tiene que envidiar a la Revolución Industrial, sí, esa que siguen ‘enseñando’ en la aulas.

Por otro lado, las escuelas de negocios y derivados, que han crecido como setas a la sombra de la ineficacia de los señalados en el párrafo anterior, siguen el mismo camino trazado por sus viejos predecesores, surgiendo figuras que a modo de ‘dioses’ se permiten el lujo de igualmente criticar sin aportar, e incluso de analizar un plan de negocio, cuando lo más parecido que han hecho a ejecutarlo ha sido extraer un sucedáneo de café de la vieja máquina del, esta vez sí, enmoquetado pasillo.

Como no caeré en el error de criticar sin aportar, ni, Dios me libre, de copiar y creerme innovador, trataré de proveer algunas soluciones, que bien podrían recoger los dinosaurios de las letras, siendo consciente de la utopía de esto último.

Que en España contemos 74 universidades entre públicas y privadas es algo insostenible, más aún cuando han crecido en paralelo al ‘Baby Boom‘ y ahora sencillamente no hay alumnos, y, dicho sea de paso, tampoco hay dinero, en especial para las públicas -de las otras ya se ocupará el mercado-, por lo que la reducción en el número de fábricas de ‘mileuristas’ no se debería hacer esperar. La implicación de los alumnos en los temarios empieza a ser más que necesario, y así evitar tener que escuchar -con mis propios oídos- en un foro de profesores de una universidad pública española que ‘nosotros (por los profesores) sabemos más de nuevas tecnologías que los alumnos, pero ellos no lo saben’, al tiempo que todos asentían y se daban palmaditas en la espalda ante mi mirada ‘ojiplática’. Así mismo, y de eso debemos encargarnos los profesionales de la empresa privada, hay que velar por la materia que se imparte en las aulas, y por las prácticas, ahuyentando a los alumnos -en la medida que nos sea posible-de auténticos timos que a modo de ‘experto en…’, ‘especialidad en…’ o ‘posgrado en…’ se están ofreciendo sin rubor y, lo que es peor, basándose en la moda y lo más tosco del marketing, y ya hablando de lo que realmente considero mi especialidad, Internet, aprovechando la ola de necesidad de conocimiento de este medio y ofertando a los sufridos bolsillos de los padres del alumnado, y muchas veces a las trabajadas carteras de los propios estudiantes, una auténtica mugre envuelta con el lazo del 2.0, Community Manager, Redes Sociales que, cuando interese a los generadores de caja, pasará a llamarse movilidad, geolocalización o, vete tú a saber y como ya he escuchado, 3.0.

POLÍTICA 2.0: Cuestión de transparencia, bidireccionalidad y dedicación


Este miércoles, a las 12.00 de la mañana, y gracias a la colaboración de Santiago Cervera, Presidente del Partido Popular en Navarra, y Roberto Jiménez, Secretario General del Partido Socialista de Navarra, se celebrará el primer debate en Twitter entre dos políticos en España, que, junto al gran periodista navarro, Rafa Aguilera, tengo el honor y el privilegio de dirigir.

Imagen: Debate.org

Dicho esto, y confirmando que si no están el resto de representaciones políticas en Navarra es porque sus máximos dirigentes no disponen de Twitter como herramienta activa de comunicación con los electores, me gustaría apuntar algunas pautas que, en mi opinión, deben marcar una estrategia 2.0 en el ámbito de la política, continuando el genial artículo que hoy ha publicado el Diario de Navarra con título ‘Llega la política navarra 2.0‘ y con la excelente pluma de Ignacio Murillo como responsable.

En primer lugar, un político que esté en el 2.0 debe estar detrás si utiliza su nombre, y si no lo está, debe decirlo, es decir, la primera pauta, en mi opinión, es la transparencia, que marca la diferencia entre el éxito y el fracaso de una campaña 2.0. Por ejemplo, es muy conocido el caso de Twitter de Rosa Diez, que dio el primer paso para comunicarse con 140 caracteres y a los pocos días lo tuvo que dejar, ya que en la red fue duramente criticada al tuitear a la vez que estaba en directo en el telediario de La 1, es decir, ella no manejaba su cuenta de forma personal, y tuvo que dejarlo por las críticas. Por otra parte, Esperanza Aguirre, más lista que el hambre, en su cuenta Twitter pone que es suya ‘y de su equipo’, como se puede leer en el Bio, con lo que puede parecer bien o mal, pero es transparente en su cuenta oficial @EsperanzAguirre, tal y como respondió su equipo en un ‘tuit’ reciente a preguntas del resto de ‘tuiteros’  abordando esta cuestión. Por lo tanto, decir siempre la verdad -algo complicado para los políticos en general, y con algunos en especial- es imprescindible.

A la par de la transparencia, otra máxima que se refiere al 2.0 expresamente es la necesidad de responder SIEMPRE a quien se dirige a ti, tanto en Twitter como en Facebook como en Tuenti o en el espacio de conversación que sea. En todos ellos, cuando se recibe una pregunta hay que responder, cuando se hace referencia a ti o a tu partido hay que participar y cuando hay oportunidad de entrar en una charla nos debemos involucrar, si no estaríamos ante el 1.0, ya que para llegar al 2.0 tiene que haber bidireccionalidad, conversación, es decir, al menos 2 personas y a poder ser miles, respondiendo cualquier día, hablando a todas horas, no sólo en horario de oficina como se ve con demasiada frecuencia.

Otro gran error, siempre en mi opinión, es el cometido por Patxi López y tantos otros. Los asesores del actual Lehendakari -tengo la suerte de ser buen amigo de su máximo asesor tecnológico- lo hicieron muy bien en la batalla electoral, muy dinámico en Facebook y Twitter, e incluso con un canal en YouTube, así como expresando sus ideas en su blog, pero una vez que ganó las elecciones se olvidó completamente de los canales 2.0, no volvió a actualizar estos espacios durante largo tiempo, y eso es lo peor que puedes hacer, sólo acordarte de los internautas en periodo electoral y luego desaparecer, aunque afortunadamente -para él- ha retomado recientemente el tema. Obama, el gran imitado en estas lides -mal imitado, por cierto- sigue respondiendo a todo el que se acerca a él por cualquier canal, tiene millones de fans en Facebook, lo mismo en Twitter, disponiendo un departamento entero respondiendo, la gente lo sabe, es imposible que fuera él, pero el hecho de decirle a Barack que su pueblo tiene tal o cual problema y que vean que te ha respondido hace felices a tus más que posibles electores, y te hace sentir ‘importante’.

El 2.0 va a cambiar la forma de la comunicación, ya lo está haciendo, y ha llegado a la política, este cambio se hará mucho más rápido gracias a la traslación del usuario de Internet al ámbito de la movilidad, es decir, a los dispositivos móviles, más accesibles que nunca. Los políticos que no se suban al carro pueden verse sorprendidos por fenómenos como el de Reino Unido, en el que se están empezando a presentar partidos que no estaban en la lucha bipartidista.

Internet es comunicación, es escucha activa, estrategia y ejecución, siempre desde la sinceridad. Mentir multiplica de forma exponencial tu mala reputación en la red. El 2.0 es compromiso, tiempo y trabajo, dedicación que requiere tener un ojo puesto en ‘tu gente’ las 24 del día y 7 días a la semana.

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PROMOCIONAR TU PROYECTO: De profesión ponente


Desde hace ya algún tiempo, tengo la suerte de ser invitado a alguna que otra mesa redonda, conferencia o clase en la universidad o escuela de negocio, como, en principio, conocedor de la materia que me apasiona, Internet, y en concreto en mostrar como se puede orientar a la PYME en la construcción de su estrategia en la Red.

4 años atrás debuté como ponente en la reunión anual de la Internacional Classified Media Association ICMA, en cuyo elenco de conferenciantes me incluyeron para hablar de la relación entre los directorios y los clasificados en Internet. Siendo un bautismo algo complicado -la conferencia se desarrolló en alemán e inglés- ahora no puedo estar más satisfecho de haber dado ese paso, a pesar, como siempre, de los clásicos ‘compusaurios‘ que por aquel entonces tenía por jefes, que consideraban que la mejor forma de aportar a la empresa era calentando la silla al mismo ritmo que se les iban fundiendo sus arcaicas ideas.

No voy a incidir en la idea de un post que ya publiqué en octubre del año pasado, en el que comentaba ‘la importancia de cultivar tu propia marca’, pero si que me gustaría tratar un tema que, en mi opinión, es vital para la promoción de algunas empresas, sobre todo cuando por ubicación no estamos en boca de todos, y que no es más que la necesidad de darnos a conocer como empresa, siempre y cuando, claro está, tengamos algo nuevo que comunicar o aportemos algo diferente a la machacada concurrencia que, aunque no nos lo creamos, no van sólo a por los canapés que acompañan al vino al final de la velada, y, entiendo, están hartos de ver siempre a los mismos, eso sí, con otras perlas por adorno.

Si hace bien poco hablaba en estas mismas líneas de la necesidad de ‘patear la calle‘ para vender -algo que por desgracia es menos habitual de lo que pensaba- lo que trato ahora de expresar es el complemento vital que aporta en una empresa el que sus miembros cuenten su experiencia profesional a quien lo quiera escuchar, y los de arriba, los de siempre, deben borrar de su decálogo la relación entre ocio y conferencia, entre día asueto y jornada de promoción, y, en definitiva, deben vincular, en su justa medida, el esfuerzo de darse a conocer con el escaparate que al fin al cabo se está montando para la compañía, aportando, al menos en nuestro caso, clientes de todo tipo y condición.

Bien es cierto que es difícil diferenciar cuando la promoción empresarial es utilizada por algunos para desarrollar su ego -y airear con mayor pujanza su engordado curriculum-, que para realmente mostrar la trayectoria del grupo, que, si está realmente bien configurado, debe poder prescindir de cualquiera de nosotros si se diera el caso.

Capítulo aparte merecen los ególatras, que, aún hablando de sus negocios -en algunos casos ni tan siquiera tienen empresa alguna y sus méritos serían similares a los artistas del tocomocho-, e incluso tratando de sus libros -en papel, como no podía ser de otra forma-, se atreven a pedir cifras mareantes por su intervención, llegando, sin parpadear, a ocupar euros en forma de cinco dígitos. Aburrido de verles en todos los carteles, hace tiempo que me di cuenta que si les llaman es por algo, así que, en el fondo, me alegro por ellos, que no por su aburrida concurrencia.

Por mi parte, y siempre que me sigan llamando, voy a tratar de ir a cuanto espacio me permita hablar de todo lo que estamos innovando en LINC, de nuestras ideas del mundo 2.0 reflejadas en la PYME, de nuestra idea de la Tele -ahora hechas realidad en Twision-, de nuestros experimentos en Twitter, Facebook, Linkedin o Tuenti que tanto nos han hecho reír -y emocionarnos-, de nuestra nota a la hora de enfocar los clasificados online, de nuestra visión del mundo a través de los mapas de WorldAtlasPedia, de nuestros intentos de crecer como directorio en Poopolo.com, e incluso de nuestras incursiones en el más allá a través de NuestroRecuerdo.comsin olvidarnos, nunca, del siguiente paso: la movilidad. Tantas y tantas cosas que estamos haciendo un pequeño y joven equipo que, si algo le sobra, son ganas, imaginación, ideas, trabajo y, sobre todo, pasión por lo nuestro, pasión por Internet.

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