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2001 – 2010 ERA INTERNET: De Odisea a contacto

27 diciembre, 2009 2 comentarios

Parece que la historia de Internet viene ya contada, y que Arthur C. Clarke se empeñó en avisarnos de sus avatares aunque no nos hayamos percatado. Este escritor británico, firmó la renombrada novela de ciencia ficción ’2001: Odisea en el espacio’, llevada al cine por uno de los grandes, Stanley Kubrick. Unos años después, esta obra vio como aumentaba su saga bajo el título  ’2010: Odisea dos’, del mismo autor, aunque esta vez llevada al cine por Peter Hyams.

2001 y 2010. No vamos a entrar en detalles supersticiosos en los que valoremos que ambos años están construidos con los mismos números, pero sí que vamos a analizar qué supuso para la Red el primer año del siglo XXI y que supondrá 2010.

Como tampoco es que me guste mucho recordar, pero sí que necesito tenerlo presente, pasaremos rápidamente por la situación que se respiraba en 2001 en nuestro entorno por aquel entonces. La palabra más común era CRISIS. Sí, esa dura palabra y nueva para algunos hasta hace bien poco. La burbuja se rompió y vimos como se derrumbaban las que parecía grandes empresas de Internet. Punteras, vanguardista y modernas, pero como bien dice un buen amigo argentino en referencia al ‘corralito’: construimos los más bellos palacios pero se nos olvidaron los cimientos, aunque yo añadiría que nos faltó HONESTIDAD.

¿Quién no recuerda Teknoland, Diversia o Canal21.com? Todas ellas nacieron a finales de los 90, en un entorno maravillado por lo visual y universal de Internet, pero muy poco preocupado por el ingreso, lo que dio lugar, tal vez meses antes de 2001, a la explosión de la burbuja digital, que, en nuestro ámbito, fue infinitamente más dañina que la tan lucrativa como previsible burbuja inmobiliaria que ahora padecen otros muchos.

Por lo tanto, tal y como comenté con Genís Roca hace bien poquito, los que ahora tratamos de manejar el timón de Internet, sí que hemos vivido una crisis, y una crisis dura, en la que todos mis compañeros de la extinta Canal21.com están ubicados en otro sector. Todos menos el que escribe, que no puede sentirse más afortunado.

Retomando la entrada de este post, y una vez superada la llamada burbuja punto com, nos situamos ante la secuela de 2001, es decir, frente a 2010: Odisea dos. Por consiguiente, nos debemos formular la pregunta clave ¿qué nos deparará el año que viene en nuestra materia?, aunque más bien lo centraría en ¿qué nos deparará 2010 en al ámbito de la comunicación?, que al fin y al cabo es dónde se está librando la principal batalla.

Una vez más, lamentablemente no me he traído la bola de cristal, aunque sí que voy a tratar de centrarme en algunos puntos importantes, para mostrar que, efectivamente, estamos a la puertas de un gran revolución, pero ¿hacía dónde vamos?:

1. Internet como soporte Web cada vez tendrá menos peso, la tendencia hacia la movilidad es imparable.

Esta afirmación no se le escapa a nadie, es uno de los pilares que centrará la comunicación en los próximos años. La proliferación de Twitter no es casual, y es que este soporte está perfectamente ligado a su sencillez y simpleza para uso en dispositivos móviles. Esta obviedad para algunos, y cerrazón para otros, no ha pasado desapercibida para la red social española de mayor calado entre nuestros jóvenes, que, como bien nos cuenta Gustavo Martínez en su blog:  Tuenti está dispuesta a conquistar los teléfonos móviles, soporte de la información en red que cuenta ya con más usuarios que líneas ADSL hay en nuestro país. Tampoco debemos olvidar los libros, y su nuevo soporte, como el Kindle, éxito de ventas estas Navidades, que se ha visto traducido en que Amazon ha vendido más libros en formato electrónico que en papel.

2. La revolución en la información

Aunque uno todavía se considera joven, utilizar la palabra ‘revolución’ puede que evoque pasados universitarios ya más que olvidados, pero en esta ocasión no hay otra palabra que pueda definir mejor el momento que estamos viviendo. Si a finales del siglo XVIII comenzaba la Revolución Industrial, en estos años estamos asistiendo a la Revolución de la Comunicación, con una pequeña diferencia, en aquella época se necesitaron prácticamente 100 años para alcanzar los objetivos y en esta nueva revuelta bastarán muy poco tiempo para borrar de un plumazo los más asentados soportes. Ya lo advertí en un post fechado hace apenas 9 meses, que titulaba ‘MEDIOS IMPRESOS: Esta vez sí, renovarse o morir’, aunque claramente me quedé corto. Además de que el cuento ha cambiado bastante en tan sólo un embarazo, habría que incluir no sólo el medio impreso, también, y con mucho más criterio, la televisión, que a mi modo de ver tiene las horas contadas como canal de comunicación masivo, ya que como líder de audiencia hace tiempo que perdió la batalla frente a Internet en las franjas de edad más tempranas, anunciando el inminente cambio de tendencia que ya se ha dado en los países anglosajones.

3. Un nuevo y DESCONOCIDO soporte publicitario abrumado por la 2.0

Decía Bernardo Hernández en una reciente conferencia a la que pude asistir, que tan sólo se estaban utilizando un 15% de las posibilidades publicitarias que te ofrece Internet, por tanto, y cada vez más, de la movilidad. Yo creo que se quedó corto, y es que la red lo que nos solicita es IMAGINACIÓN, algo tan ausente de los directivos de hoy como demandado por el mercado. Es cierto que muchas veces nos vemos desbordados por el día a día, los números y, como bien decía mi médico en Pozuelo, la ‘burrocracia’. Internet y el móvil son en España ya el tercer soporte publicitario en el que invierten las marcas, y en los países que reflejan matemáticamente su estado en el nuestro al cabo de pocos años, ya es el primero. El problema es que las agencias, las pocas que quedan, y los soportes tradicionales, están acostumbrados a tratar la publicidad como productos ultramarinos, y se han enquistado en ofrecer ‘mitad de cuarto’ de anuncio papel, ‘cuarto y mitad’ de spot televisivo o ‘cuatro lonchas finitas’ de corte en radio, ofreciendo a cambio impactos tan difíciles de entender como las tan sugeridas siglas ATL y BTL, que han sido eliminadas hace ya tiempo por el 2.0, aunque no por ello me gusten. Lo que sí me gusta del 2.0 es que ahora hay que pensar, hay que innovar y hay que dar rienda a la imaginación, y para eso no vale todo el mundo, aunque haya pasado toda su vida tras el escaparate del ultramarino y se haya convertido en el campeón de ventas en mortadela, ya que ahora innovar no es meterle aceituna a la mortadela, es ofrecer, simplemente, otra cosa.

Para algunas marcas, y no menores, ahora es prioritario entrar en el mundo de las redes sociales, y, literalmente, pasan de la televisón, la radio o la prensa escrita, o si no que se lo digan a Pepsi, que, tras más de veinte años anunciándose en la emisión televisiva de la Super Bowl americana, ha preferido invertir ese dinero en redes sociales, es decir, en Internet, con la campaña ‘Pepsi Refresh Proyect‘ en el que, ¡oh casualidad!, piden IDEAS, esa gran desconocida.

4. La necesidad de una legislación clara

Dos acontecimientos han marcado el final de 2009 en materia judicial en el área digital:  El Anteproyecto de Ley de Economía Sostenible, y su contundente respuesta en forma de ‘Manifiesto en defensa de los derechos fundamentales en Internet‘, y la condena a dos directivos de la Cadena Ser al considerar el juez ‘que la protección constitucional al derecho a la información se refiere a la televisión, radio o prensa escrita, pero que debe matizarse en Internet, argumentando que no es un medio de comunicación social en sentido estricto‘. El primero, manipulado por unos pocos erigidos en nuestros representantes, y el segundo, con una respuesta inversamente proporcional al primero, a pesar de ser al menos tan grave, demuestran que debemos asociarnos de forma ordenada, ya que si la situación es de revolución en la comunicación y en la publicidad, no podría ser menos en su demanda legislativa, que nos guste o no, ahora está influenciada por aquel que está perdiendo la batalla, es decir, por el flojo ‘cuarto poder‘.

Bien, pues parece que de ’2001: Odisea en el espacio’ a ’2010: Odisea dos’ ha cambiado mucho el panorama. De una verdadera odisea hemos pasado a una situación aparentemente privilegiada, aunque no nos engañemos, en un entorno cambiante y cruel, en el que impera la realidad de mercado, dónde hoy eres el rey por llevar en tu nombre ‘social’ o ’2.0′ y que mañana puedes ser tan desgraciado como todos aquellos amigos que vi caer creyéndose inmunes  en 2001 por tan sólo llevar ‘punto com’ en sus siglas.

No dejemos que 2010 sea una Odisea dos, y que realmente sea lo que anunciaba su título: ‘El año que hicimos contacto’. Trabajo, imaginación, lucha y honestidad, son, a mi entender, los ingredientes clave para llegar, en muy poco tiempo, a ser, de verdad, líderes en la información y, por tanto, en soporte publicitario.

UN MANIFIESTO: Tres batallas

8 diciembre, 2009 1 comentario

Siendo consciente de que en este mundo en el que muevo, Internet, cualquier posición que adoptes siempre es tomada por unas cuantos con un clásico ‘si no estás conmigo estás contra mi’, me veo en la obligación de, al menos, trazar la líneas que considero fundamentales en relación al candente ‘Manifiesto en defensa de los derechos fundamentales en Internet‘.

Estar de acuerdo con el Manifiesto es una perogrullada. Es obvio que los que trabajamos en este medio, los que nos hemos movido en él desde su nacimiento en España y los que realmente amamos la red y todo lo que de deriva de ella, sabemos que lo dice este escrito es exactamente lo mismo por lo que llevamos luchando desde que fuimos conscientes del poder y la riqueza que empezaban a otorgarnos las denostadas tres uves dobles, o lo que es lo mismo, desde el principio de los tiempos. En mi caso, y que yo recuerde, 1994.

Entonces ¿por qué salta ahora la cuestión y en nuestro nombre redactan tan clara como previsible declaración de intenciones?. Obviamente, la aparición pública del Anteproyecto de Ley de Economía Sostenible tiene mucho que ver, y es que, claramente, el Gobierno se ha equivocado, fundamentalmente al situar el poder judicial al margen de cualquier decisión ejecutoria en materia de cierre o suspensión de espacios en Internet.

Dicho esto, y preparado para ser la punta de lanza en la lucha por la rectificación del Gobierno de España, no podemos pasar por alto lo curioso de las reacciones, interpretaciones y movimientos que se han generado desde el primer día de este agitado mes de diciembre, y que quisiera ordenar en tres batallas:

1.La batalla lógica, que a todos nos enfrenta democráticamente con el Gobierno para tratar de corregir las incongruencias del Anteproyecto de Ley de Economía sostenible.

2. Una larga batalla interna y metódica en nuestro mundo de Internet, y de la que muchos somos ajenos, pero en la que se está viviendo una encarnizada lucha por ser la cabeza visible del medio, y, en definitiva, nuestros representantes a no sé qué todavía.

3. La batalla por el poder de la comunicación, que muchos sitúan en su recta final, que enfrenta a los medios tradicionales, especialmente los diarios escritos en papel, y los espacios de información en Internet, que son muchos, y de muy diversa índole, y, como el propio soporte demanda, atomizado y expuesto a las modas.

No vamos a prestarle mucha atención a la primera batalla, dejando claro -creo que voy por la tercera ocasión- que comulgo con todos y cada uno de los puntos expuestos en el Manifiesto, manifestando, y valga la redundancia, que cuenten conmigo para la lucha, o, llevándolo a la exageración, al activismo, siempre y cuando el espacio para la protesta sea el medio online, nuestro medio natural y poderoso, dejando los experimentos desvitualizadores a un lado, que lo más que pueden hacer es dañar nuestra imagen y degradar nuestra fuerza.

Sin embargo, creo que no deberíamos pasar por alto el segundo y tercer conflicto, que también nos atañe, y mucho, a todos los que con más o menos dedicación conformamos este grupo en España, que algunos han cifrado, en el fulgor de la batalla, en unos 25 millones de internautas.

Desde hace ya tiempo, se viene observando que, también dentro de este mundo, se han creado personajes mediáticos, que han ido canalizando su influencia en posicionamientos políticos y, de una forma más o menos altiva, sin demostrar ningún éxito emprendedor en la red ni fuera de ella, se vienen erigiendo como los sabios del medio, cuando ni han vivido, ni viven y, lo más probable, ni vivirán de aquello que tanto sudor nos ha absorbido al resto. Mi admiración, respeto, e incluso envidia a aquellos sabios que han sabido encontrar en la red su forma de vivir y de hacer más felices al resto con sus aplicaciones y páginas. Ellos si me representan, pero no aquellos que más que convivir con nosotros viven de nosotros, teorizando y criticando, pero sin haberse remangado nunca en un proyecto de cocina, o de baño, sí de baño, aquellos espacios en los que inicialmente todos situamos nuestros servidores. Debemos tener cuidado y tomar parte en esta batalla, que no deja de ser la segunda a la que hacía referencia, una batalla interna en la Red de nuestro país por ocupar el poder, que se está librando sin apenas resistencia y que se nos ha presentado, aparentemente vencedora, en estos últimos días, en forma de auténticos fanáticos en la defensa de algo que bien sabemos que llevamos defendiendo desde hace muchos años.

El tercer conflicto, muy interesante también, pero sin duda más natural que el segundo, fluye por la lógica del control de la información o, lo que es lo mismo, por ocupar el espacio del ‘cuarto poder‘. La batalla por la información, parece que se ha avivado también desde el primero de diciembre, pero no deja de ser una batalla dentro de una guerra que está abocada a perder el mundo tradicional frente al online, a no ser que los primeros se reinventen y utilicen la enorme influencia que les queda en sembrar su futuro más próximo, ya que vista la velocidad de los cambios, no habrá tiempo para acciones medioplacistas. Es curioso que dos medios de la importancia de El País y El Mundo sitúen sus editoriales en la misma dirección, y ésta pueda interpretarse en la defensa del Gobierno de España, algo que no deja de ser sintomático del miedo a la pérdida de poder a la que no le están sabiendo poner remedio, de momento, desde ningún medio tradicional impreso.

Apoyando una vez más el Manifiesto, siendo esta vez, como en las sevillanas, la cuarta y última que me reafirmo, quisiera acabar este post celebrando el momento que vivimos en la red, un momento extraordinario, en el que se está empezando a ver la importancia del medio, donde los grupos de poder tradicionales, desde los políticos a los jueces, pasando por los medios de comunicación y las industrias asentadas desde décadas -especial mención la discográfica-, están muy perdidos, y desconocen el camino a seguir, camino que también nosotros desconocemos, pero, al menos, intuimos.

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