ALDEA INTERNET: Único lugar en el que habitan jóvenes directivos con experiencia en crisis.


Disculpadme que hable de un tema ya cansino como es la crisis, pero es que estoy harto de oir la chirriante palabra precedida de comentarios como que ‘los jóvenes directivos de hoy no tienen experiencia ante una debacle de este calado’.

Corría el último año que despedía el siglo XX, y algunos, muchos, trabajábamos en la burbuja de moda de aquellos tiempos: Internet. Compañías como Terra, TPI o Avanzit saltaban al ruedo de la bolsa con un éxito hasta ahora inédito, e incluso se abría un índice tecnológico, el Nuevo Mercado. Por aquel entonces, por mucho galón que reluciera en nuestra tarjeta de visita (más bien fruto de la escasez de simples conocedores del medio online que de los méritos propios), todos éramos ‘obreros del teclado’, y ahora, algunos supervivientes podemos estar encuadrados en la elitista denominación de ‘directivos‘, término difícil de encajar en una estructura real de nuevas tecnologías, y es que la verticalidad de algunas organizaciones es la que realmente les ha llevado al fracaso en materia tecnológica, cuando lo que realmente demanda este setor es la máxima horizontalidad, incompatible con ‘Compusarios’ y ‘empresas balneario’ que todos tenemos en mente.

Suponiendo que algunos de los habitantes de aquella globosfera, a día de hoy, pertenezcamos a esa rara especie, muy demandada por el egocentrista y poco apreciada por el que verdaderamente trabaja por el avance de Internet, estamos ante jóvenes directivos que sí que han vivido una crisis. No sé si de la misma profundidad, pero desde luego vimos como la nevera de la oficina rebosaba de los más exiquisitos manjares, que al fin y al cabo era lo importante junto a anunciar a los cuatro vientos que éramos ‘tecnológicos’. Lo de menos era tener los servidores en el ‘excusado’, como tratando de dar vigencia a tan pedante nombre. Fueron dos años de bonanza construidos sobre una nube de humo de desorbitadas proporciones. Me quedo con la frase de mi amigo Jorge en la que dice: ‘Lástima que en aquella época no hubiéramos comprado el dominio tomates.com y hubiéramos comunicado lo más de lo más: vender tomates por Internet. Ahora estaríamos contando los pisos en propiedad’, claro, de una burbuja a otra, y es que cada vez me creo más la idea de que ‘siempre hay una burbuja vigente’.

Acabada la bonanza, la bolsa puso en su sito a los valores tecnológicos, conocí a compañeros que incluso se endeudaron al máximo comprando acciones a crédito y viendo como la acción se desplomaba con la misma fuerza con la que los bancos exigían el pago de la letra. Las ‘punto com’ caían como fichas de dominó y cerraron empresas a un ritmo mayor del que a día de hoy lo están haciendo las inmobiliarias. Los departamentos Web de las grandes empresas tenían pocos empleados, pero, como ejemplo, en la que yo trabajaba prescindieron en el verano de 2001 de 12 personas, más de la mitad del equipo, sin que para ello necesitaran acudir al amigo ERE ni a ninguna figura legal. Los años siguientes tuvimos que soportar que acusaran a los integrantes del mundo web de ‘timadores’, ‘vende humo’ y ‘vividores’, tal y como recuerdan los fundadores de Tecknolan en el libro 15 años de Internet, de Angel María Herrera y Jorge Villabona, cuando en realidad los que inflaron las cuentas fueron los de siempre, es decir, exactamente los mismo que aparecen como beneficiados a día de hoy con la debacle del ladrillo. Finalmente, y siguiendo la lógica funeraria, el índice Nuevo Mercado de la Bolsa cerró.

Algunos supervivientes que hemos pasado al siglo XXI manteniéndonos en el ámbito online (no sin mucho factor suerte, pero sí con una dosis de riesgo importante), ahora vemos como dentro de la gran incertidumbre que nubla todos los mercados, y en especial el de la publicidad, hay una pequeña aldea, como la de Asterix y Obelix, que resiste los embates y crece con cifras porcentuales mayores que las que ‘maquillaron’ las inmobiliarias en los últimos tiempos, y sin necesidad de acudir a las herramientas de la Señorita Pepis, esa es la Aldea Internet, que está recogiendo sus frutos gracias a la solidez de sus propuestas asentadas en la fortaleza que te otorga el haber pasado por el purgatorio de principio de siglo, que se llevó por delante a más del 80% de los proyectos.

El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, es verdad, pero bien es cierto que sí que hay jóvenes directivos que al menos saben donde está la piedra, y es que las cicatrices que conservamos de esa época no son menores.

Canal21.com - Home de 1998

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